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Akiba - Trasfondo

Mana

Vampiro buceador de lagos
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Cuando el astro rey asciende sobre las montañas que marcan un subjetivo límite a la nación de Mulhorand, en la ciudad portuaria de Gheldanet, las familias de clase media reanudan sus labores diarias al servicio de la nobleza, tareas que junto al vasto número de esclavos son llevadas a cabo con un sentido del deber supremo, sentido del órden que ha vuelto grande a esta nación, tal es el éxito de esta forma de convivencia y de la diplomacia de la nobleza mulhorandi, que los esclavos son tratados de manera tal que muchos prefieren ser esclavos del buen amo y al servicio del órden del que esta gran nación depende, antes que abrazar la peligrosa libertad de morir o ser esclavizados en las naciones vecinas, que fama de crueldad bien ganada tienen, sin duda.

Nuestra historia se centra en una de estas familias, los Hethatiris,
Valkeir Hethatiris -alma predilecta de Isis-, es el jefe de familia, sus propiedades contabilizan cuatro hectáreas pobladas por 113 cabezas de ganado , un campo de tierra cultivable donde la producción de especias es la primer producción, una estancia acogedora para sus diecisiete hijos

su esposa Hécate, -de oficio Escriba, seguidora de Gond-
y dos concubinas, Mabthera -Maga Mystriana, de oficio historiadora- y Korithe -Exploradora de Isis-

Un pequeño altar en honor a Isis, excesivamente adornado con oro, perfume e inciensos es lo primero que cualquier visitante puede ver al llegar, luego una enorme edificación donde duermen sus numerosos esclavos y en el centro del campo, está la protagonista de esta historia, lo que cambiaría la vida de la hija menor de los Hethatiris, la pequeña Akiba.

Akiba es una jovencita de tez morena, cabellos negros y ojos marrones, actualmente tiene dieciocho años, embelesada por artesanía de oro Mulhorandi, siempre perfumada, aunque no destaca por su belleza, desde muy pequeña demostró tener una inteligencia sorprendente aunque no viniera con las mejores aptitudes físicas, fue instruida en la fe de su padre (Isis) y de su madre (Gond), de quién aprendió también el oficio de Escriba, Mabthera fue como una segunda madre para ella, quizás más exigente que su propia madre biológica, le enseñó sobre los misterios arcanos y la historia del continente, le inculcó devoción por Mystra, Korithe por último fue como su amiga o su tía genial, la cual impulsó el perfíl más aventurero de Akiba y la instruyó en conocimientos sobre la naturaleza.

Tal es el esfuerzo de su padre por convertir a la familia en nobles, que mandó construir una pequeña edificación dedicada a la instrucción para uso exclusivo de Akiba, de quién espera sea lo suficientemente apta, para que cualquier noble desee una mujer tan culta y preparada, sin embargo, como toda historia, esta no es la excepción y tiene su porción de desgracia.

Sus hermanos, celosos de la atención que recibía Akiba, comenzaron a murmurar contra ella, pues poco interés tenían los hermanos mayores en que Akiba vuelva noble a la familia y la herencia sea toda para ella,
¿y qué pasará cuando Akiba sea noble? ¿Qué sabemos lo que hará cuando padre y madre hayan partido? -murmuraban entre sí-, ¿y qué de nosotros? hijos de un mismo padre pero hijos de Korithe o Mabthera-replicaban otros-

Mal no nos va, como para perder nuestra vida por un sueño tonto del viejo…. ¿pero, quién le hará entender?

Entonces, el más callado pero más temido de los hermanos, Vilmhur hijo de Mabthera - temido por su magia, en secreto seguidor de Seth- Vilmur había odiado a Akiba toda su vida, por la atención que la madre estaba forzada a prestarle por encima de él; habló y todos enmudecieron.

Sea la fortuna de padre para todos por igual, pactemos que al morir, no confrontaremos unos con otros, y este pacto lo haremos sobre la sangre de Akiba, no se puede dar de comer al animal sin arrancar el heno, ni se puede forjar espada alguna sin fundir el hierro, es necesario que nos llenemos de valor y cada quién levante la mano y vote a favor de la muerte….

Korithe, oculta en el lugar, observó con espanto el levantarse cada mano en favor de la muerte de Akiba, huyendo desesperada del lugar, fue por la jóven y la subió al primer barco que encontró, Akiba confió en ella y viajó lejos llegando a la ciudad Athkatla, conociendo la historia de lo que había sucedido y esperando instrucciones de Korithe.

Korithe pensó y pensó pero era imposible evadir el peligro sin masacrar a todos los hermanos, entre los que se encontraban también sus hijos,

-no hay caso, si Akiba vuelve, tarde o temprano la mataran…

Lo que Korithe no sabía es que aquello que había visto no era más que una ilusión creada por Vilmhur, en su siniestro plan el sabia lo que Korithe haría con tal de protegerla,, sus hermanos no habían estado allí y aquellas manos pidiendo muerte sólo reflejaban su deseo y el poder de la magia y la ilusión aprendidos de su madre, durante unos días, Akiba no obtenia noticias por parte de su protectora, mientras cada noche que pasaba, Vilmhur infundada pesadillas de muerte sobre Korithe para fortalecer su engaño, un día la tan esperada misiva llegó a Akiba en Athkatla.

Akiba, no vuelvas, no mires atrás, si vuelves alguien tendrá que morir y esa muerte será tú responsabilidad, has sido instruida en muchas cosas y sabrás cómo sobrevivir, que Isis te guarde.

Motivada por las pesadillas de muerte, motivada porque contar lo que ella vió sería condenar a sus propios hijos, la distancia le pareció la única manera de garantizar el bien de todos.

Todavía su padre al enterarse que Akiba había huido, culpó a Korithe por haberla llenado de historias sobre sus aventuras, se culpó a sí mismo creyendo que lo mucho que esperaba de ella y esta presión de tantos años provocó que se fuera.

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