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Amanecer

_NagaShadow_

Restos de un PJ de Aharadad
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Esa tarde llegamos a Amnagua, donde tenía pensado gastar hasta mi última moneda en esa máquina tragaperras hasta que me diera mi preciado premio. ¡Los tres caballeros! Sólo un repentino toque de Tymora me permitiría ahorrar lo suficiente para comprar la posada en esta vida y antes de que el dolor de huesos me imposibilitara llevarla.

La ciudad estaba completamente viva, el mercado estiraba las últimas horas de sol para vender las mercancías que aún permanecían en sus estantes.
Los nobles se paseaban con preciosas vestimentas que probablemente lucirían en algún evento al que gente como nosotros no podríamos ni soñar en asistir.
Los niños jugaban correteando por las calles, siendo amonestados por guardias malhumorados ó madres que les avisaban de una inminente cena sobre la mesa.
Y por supuesto, aquel enorme puente, maravilla arquitectónica, que cruzaba y a la vez separaba la ciudad de un extremo al otro y que tanto me gustaba visitar con el mestizo pidiendo siempre el mismo deseo cuando Selune brillaba en lo alto con su mayor intensidad.

Entramos en la posada cuando ya se escondían los últimos rayos de sol. Y allí estaban ya una multitud de parroquianos que bebían, cenaban ó simplemente contemplaban a la bella dueña del local.
No perdimos mucho tiempo, subimos al segundo piso ó “Centro de Ocio” como les gustaba llamarlo a la gente de por allí. Y rápidamente comencé a meter monedas en el aparato, tirando de la palanca y escuchando el tintineo cada vez que las figuras iban apareciendo.

Aldarion me miraba estupefacto, llevaba 2 mil monedas gastadas y aún no había ganado nada, a veces tiraba de mí para que saliéramos de allí por lo menos con la dignidad y lo puesto.
Le hice caso, pero cuando me alejé de la máquina, colocó uno de los aceros y rápidamente tiró de la palanca.
No le respondí, solo me giré incrédula hacia el casillero observando qué figuras eran las que aparecían. ¡Por Lazhánder! Uno de los premios gordos ¡y con una sola tirada! Cómo reía el mestizo, no sé si por su suerte o por la cara que yo debía tener en esos momentos.
Cuando terminamos de recoger las monedas que caían al suelo y reunirlas todas en una enorme saca, me la colocó en las manos. Le miré interrogante y sin mirarme me dijo que me la quedara.
Por supuesto, no acepté...al principio, pero así eran siempre las cosas entre el mestizo y yo, discusiones entre nosotros para demostrar que solo uno de los dos llevaba la razón.
A veces ganaba él y otras yo. Y abrazando ese oro por lo que significaba para mí, nos encontramos a el cuarterón, Uktabar.

Mi compañero sonreía y le saludaba amistosamente pero yo hacía unas lunas había tenido un encontronazo con él y aunque en parte estaba todo olvidado, no sabía si debía confiar totalmente en alguien dado a la violencia como me pareció aquella vez.

Para encontrarnos solo tenía que seguir el rastro de trolls desgarrados, decía.
No podía ser de otra forma con mi espada mellada, la que me hizo sacar y mostrar al cuarterón.
Este lo agarró con cuidado, con ambas manos, no era un arma común.
El enorme espadón mercurial era llamado así por mercurio líquido en su interior, complicando la estabilidad del arma, pero que en buenas manos podría potenciar los resultados de su impacto.
Pero estos detalles ya los conocía un herrero como Uktabar, habiendo realizado alguna de estas armas en contadas ocasiones.
Me devolvió el arma, agarrándola por ambos extremos para equilibrar su peso y con el mismo cuidado la tomé y sonreía agradecida.
–Podrías hacerle una. – Le dijo Aldarion y cuando levanté la vista del arma, Uktabar me seguía mirando a los ojos fijamente.
El grisáceo hombre, me hizo un gesto con la cabeza, invitándome a entregarle la espada a Aldarion y él ya había extendido las manos para agarrarla.
Al soltarla, Uko me agarró las manos, las observó tan fijamente que pareciera que hubiese algo escrito en ellas y ese fue el caso, solo que lo que había escrito solo era legible para los guerreros experimentados.
Las soltó y con la misma seriedad que había mantenido durante todo el encuentro me preguntó: - ¿Y por qué luchas tú? -
Inconscientemente afloró una sonrisa en mi rostro y le respondí:
- Por un nuevo día, un nuevo amanecer. –
Y dicho esto, el cuarterón se dio la vuelta y alejó un poco, para despedirse de nosotros únicamente con la promesa de realizarme un trabajo especial.
Me quedé algo perpleja mirando al mestizo y este me devolvió mi arma, escusándole con un “él es así”.
Y no pasaron las 2 dekhanas cuando me encontraba disfrutando de un pequeño descanso en los llanos de Akathka cuando volví a encontrármelo.
Llevaba un fardo que me lanzó y recogí.
Con pocas palabras me pidió echarle un vistazo.
Al descubrir el arma y sacarla de su vaina, el fulgor del noble metal que es el oro me cegó unos segundos. Volví a envainarla antes de que algún guardia se percatase del arma y cuando iba a agradecérselo a Uko ya marchaba hacia la ciudad.
Emprendí una carrera tras de él para tener la oportunidad de darle las gracias, pero me volvió a responder con un gesto, queriéndole quitar importancia.
Aunque para mí, si que la tenía y no sabía cuanto, sintiéndome un poco mal por haberle juzgado antes de tiempo.
Emprendí un nuevo viaje y volví a desenvainarla fascinada, una vez más, por tal maravillosa joya.
Únicamente un ruido en las ramas de los árboles me hizo desviar la vista para encontrar al mestizo de cuclillas sobre uno de los árboles colindantes y señalando con su garra mi espada.
Preguntándome en el acto su nombre. Sin más, volví a mirar el arma y responderle: “Amanecer es su nombre”.





//Gracias a Hala por la escena. Y si quieres escribir algo, adelante!
//P.D. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia! :p
 

Haladring

Llanero del brasero
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Con lentitud, el semiorco dejó los lingotes del áureo mineral a un lado del yunque, disponiendo los moldes cerca, deteniéndose para calentarse las manos sobre la burbujeante forja.

Una mirada sombría que ni las anaranjadas luces de los fuegos consiguen alumbrar cruza su curtido rostro, cuando rememora poco a poco los pasos a seguir con la forja de la espada. Ciñó el mágico tabardo de cuero endurecido a su enorme torso, para colocarse los guantes de cuero del mismo material, acomodando un gruñido en la garganta. Universidad de los oficios alcanzada la medianoche, ya apenas queda gente, los salones y talleres permanecen desérticos prácicamente y solo los más devotos, o los que no quieren tener "espectadores", siguen por ahí a esas horas
Procedió, la forja ya estaba encendida desde hacía horas, de modo que con paciencia, aguardó hasta que las barras del noble mineral se fundieron para verterlo sobre el molde
Demasiado lento, el primer lingote se despedició sin llegar a tiempo de fundir el segundo; sin más miramentos, dejó caer el molde con los restos del lingote a la forja

-¿Y por qué luchas tú?


Retomó la tarea desde el principio, invirtiendo más cuidado esta ocasión. Cuatro lingotes completos de oro sin impureza, y, preparando el mercurio en la otra mitad de la forja.

"Por un nuevo amanecer"



Paciencia y calma ahora, se aseguró de que no se volvía a repetir el fallo anterior,

( Zagala joven...¿Qué es peor? ¿Luchar para poder ver el sol salir de nuevo? ¿Verte en la tesitura de luchar por aquello que quieres? ¿O se encuentra consuelo en empuñar un arma para evitar que siempre impere la oscuridad? Díme, chiquilla ¿En tus escasos años, cómo te has visto metida en esto? No hace falta verte mucho para adivinar que se te cae la baba por Aldarion...Y no piensas en un dato importante, un dato en el que no piensa casi nadie; y es, que él sí que lleva años luchando por esa causa, y por ello, que nadie le queda o ha quedado, que luchase a su lado ) .



Una vez el mineral estuvo al rojo vivo, comenzó a trabajarlo con el pesado martillo

( Por eso ése otro mestizo imbécil aparta a la gente y es hosco, no porque no los necesite como se empeña en decir, sino porque no quiere atarse a nadie para luego perderlo para siempre )



Pasaron horas conforme martilleaba y daba forma al arma, doblando el incandescente metal sobre sí mismo siete veces ¿Por qué? Obedece a técnicas más modernas de forja, esto quiere decir que lo que se hacía antes, era guarnecer los bordes de la hoja de varias capas núcleo blando, y un forjado más duro y sólido, es decir, menos resistente a la hoja de afilar. De esta manera, lo que finalmente se obtiene es un arma que apenas tendrá filo, y que perderá el poco que tenga, pero como maza irá de perlas

( Núcleo blando y filos duros, ahí está el truco; de ese modo, al final consigues una cuchilla que puede cortar un pelo al aire... Un "secreto" que los Enanos y Gnomos han atesorado siempre celosamente, aunque siguen siendo los mejores herreros, todo hay que reconocerlo).


Gruñó mientras saltaban chispas con cada impacto del martillo, cuidándose de dejar el hueco dentro del arma.

( Enanos. Al principio te miran mal, les invitas a beber y comenzarán los insultos, pero con 20 cervezas encima, dicen que tu sangre de orco debe de estar diluída y por eso hasta les caes simpático; luego, les alabas sobre su trabajo con la herrería, un prejuicio compartido, y empiezan las fanfarronadas. Ahí es cuando lo sueltan todo)



Templó el metal, siguiendo el consejo de muchos de estos herreros, en sangre de Dragón, Blanco para más señas. Finalmente, apagó el calor rojo del arma en el mercurio, con especiall cuidado para que el rubio líquido se filtrase en el espacio hueco del espadón, para sellarlo una vez quedó repleto. De sus secos labios escapó un suspiro cuando terminó de atemperar toda la estructura de la espada en agua helada, realmente quería haber usado nieve, pero no duró para el viaje, no

Notoriamente cansado apartó el esqueleto del arma de la forja, reparando en que un enano de mediana edad estaba en el yunque de al lado, trabajando un hacha y mirándolo de reojo. El mestizo dejó el arma sobre la gran piedra de amolar mojada con agua bendecida por sacerdotes de Lazhander, y sosteniéndola con ambas manos firmemente, comenzó a afilarla; una molestia adicional el visitar el templo, pero si quería hacerlo bien hecho ¿por qué no tomarse la molestia?


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( Exacto...una molestia... Promuevo que esta chiquilla ilusa luche por una causa perdida, por llevar un amanecer a una jornada que nunca se librará de sus tinieblas, por el corazón de Aldarion que ya entregó su corazón a otra y lo perdió; en definitiva, la condeno a que siga su carrera hacia un muro contra el que se estrellará, y ni esta espada ni otras tantas evitarán que finalmente, encuentre a ese alguien que la supere y la haga caer...La haga caer a ella y no al culpable, Aldarion, que verá otra persona que lo amaba y a la que pudo amar, morir por su causa. Y él, egocéntrico hijo de la gran puta, la utilizará para fomentar ese odio y esa venganza suya que solo lo conduce a consumirse en una gigante pira en la que arderán todos los que se le acerquen...¿Quien a acero mata, a acero muere...? Y una mierda...).


Cuando la hoja tuvo la apariencia deseada, roma por un lado y afilada solo por otro, cesó en su labor; al parecer Mekhare usaba "Nodachis", una espada para ser utilizada a dos manos, con origen de Kara-Tur. Cubrió la empuñadura con las más pequeñas escamas del mismo dragón blanco adulto del que había usado la sangre, quedando estas por dentro, y ató la misma con hierro. Dejando a un lado las herramientas pesadas, tomó el cincel y el martillo ligero, procediendo a inscribir las runas mágicas a lo largo de la hoja


( Pero recuerdo qué es lo que ardía intensamente en esos ojos, una determinación férrea y resignada a su manera, cierta inocencia, amabilidad...Y el reflejo de lo que debe ser una persona cándida, demasiado buena, demasiado inocente, y demasiado amable. Por eso forjo esta espada, la segunda espada mercurial a la que doy "vida"...Porque esos ojos hablaron sin palabras, y dijeron que ése alba era posible, que tras la negra noche, llega el brillante sol, y que todo puede ser posible mientras alguien esté dispuesto a interponerse entre lo que mora en esa negrura, sosteniendo un arma quebrada incluso, para defender lo que pueda traer o refugiarse en la aurora que sin duda, llegará...)


Inspiró profundamente, observando el resultado de tantas horas de trabajo, sosteniéndolo entre sus manos.
El Enano hacía un buen rato que había terminado de forjar el hacha, que reposaba sobre el yunque, para observar el final de la obra del mestizo. Con el ceño fruncido bajo unas cejas pelirrojas y encrespadas, finalmente resopló y emitió unas palabras en su ancestral idioma, "Urk Umgok". Demasiado tiempo ha escuchado eso o similares como para no saber qué significa, es decir, "Trabajo de mala calidad/chapuza de manufactura Orca"

El cuarterón se volvió, avanzando un par de pasos y alzando el enorme espadón por encima de la cabeza, apretando los dientes bajo los labios fruncidos. El enano retrocedió con una mueca de sorpresa cubriéndose con la mano, pero la cuchilla del Dorado Nodachi no lo golpeó a él. Tras un sonorísimo golpe metálico, Drurga retrocedió y observó el Hacha recién forjada del enano, cortada limpiamente por la mitad, así como la parte superior de la cabeza del yunque

El enanó farfulló perplejo, y el pielgrís se limitó a observar la Espada una última vez antes de envolverla en tela, musitando algo ronco

-¿Por un nuevo día, un nuevo amanecer, eh? Jé...





FIN
 

Cloudalbert

Zapatillas de osito de Shama
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Madre mía... El de Naga ya lo había leído porque me hace corregirle algunas faltas de ortografía la jodía (vale si, lo hago yo porque quiero, y qué xD) pero golfo, me ha encantado tu parte. De hecho me animo a decir que de los que más me han gustado tuyos.

Una forma íntima de representar la forja de un arma, llena de motivos y sentimientos, además algo me dice que te has informado del tema un poco y todo, si señor, un diez.

Además, éste párrafo en concreto me ha parecido magistral, no me quedo sin citarlo:
Haladring":26qwyepp dijo:
( Exacto...una molestia... Promuevo que esta chiquilla ilusa luche por una causa perdida, por llevar un amanecer a una jornada que nunca se librará de sus tinieblas, por el corazón de Aldarion que ya entregó su corazón a otra y lo perdió; en definitiva, la condeno a que siga su carrera hacia un muro contra el que se estrellará, y ni esta espada ni otras tantas evitarán que finalmente, encuentre a ese alguien que la supere y la haga caer...La haga caer a ella y no al culpable, Aldarion, que verá otra persona que lo amaba y a la que pudo amar, morir por su causa. Y él, egocéntrico hijo de la gran puta, la utilizará para fomentar ese odio y esa venganza suya que solo lo conduce a consumirse en una gigante pira en la que arderán todos los que se le acerquen...¿Quien a acero mata, a acero muere...? Y una mierda...)
 

_NagaShadow_

Restos de un PJ de Aharadad
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Pues ya te lo dije a él dentro del server pero también te felicito por aquí, porque me encanta tu parte del relato! y que haya calado tan rápido a mi pj XDD
 
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