Monti
Amante elfa de un Zhentarim
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Amn
La Campaña militar lleva al ejercito Amniano a asaltar Imnescar. La batalla era la más esperada y en las semanas que duró su preparativo se viven autenticas euforias colectivas de patriotismo. Todo Amn reza por los soldados que asaltarán Imnescar y motiva a centenares de campesinos a alistarse como tropas regulares. En cincuenta años no se había visto a la nación tan unida. Los campesinos donan gran cantidad de sus cultivos a las tropas y los herreros trabajan gratuitamente para armar al ejército, toda la economía Amniana funciona durante varios meses bajo una máxima: Derrotar al Imperio.
Los centinelas se mantienen al margen de la batalla, en la urbe se dice que es porque ya no peligra la Arboleda. Elfos renegados de la antigua orden druídica los Diecisiete Centinelas entregan al Consejo de Seis informes sobre los planes de ataque del Gran Ogro.
La batalla se salda con la toma de Imnescar bajo unas durísimas circunstancias. Todo Imnescar queda destruida y gran parte del ejercito muere por culpa del torrente de fuego que se evoco en la ciudad.
Paz. El Consejo de Seis y el Gran Ogro buscan una tregua y se firma la paz en el Torreón del Vigilante, se establecen decretos reales de comercio con el Imperio, además este paga un tributo de 400.000p.o a Amn. Toda la euforia patriótica desaparece cuando se hace pública la tregua generando un nuevo malestar general en la población. Por otro lado la guerra se salda con canticos y alabanzas a muchos de los héroes que participaron en ella, como Preston de Argluna, Aldaris Nithram, Coria Fearina, Nayara Sephard, Viktor von Kessel…
Athkatla
El Templo de Oghma ha sido reformado y ahora los trovadores lo corean como el lugar más seguro de Amn, privadas son las cuentas sobre el coste de la edificación, además se han utilizado ingenieros forasteros lo que ha disgustado a los albañiles locales, por otro lado el rumor de que la reconstrucción ha costado varios millones ha puesto a algunos campesinos en su contra, nadie entiende como en tiempos de crisis el clero gasta tal dineral en reformas. Los párrocos Oghmita han congregado a tres de sus seis altos cargos en la ciudad de la moneda haciendo crecer el número de devotos.
La incertidumbre se adueña de muros hacia adentro en la Orden del Muy Radiante Corazón cuando la noticia de que Nayara Sephard, la Kensai que propició la admisión de monjes, deja la orden junto con varias personas más para construir un monasterio.
Dos individuos intentan liberar a un druida que está retenido en el sanatorio. Athkatla se llena de elementales y el caos inunda las calles debido a unos brebajes vertidos en las fuentes públicas. El intento de fuga fracasa estrepitosamente. Muchos druidas condenan este acto y la Bruja de Misnor purifica las aguas.
La Campaña militar lleva al ejercito Amniano a asaltar Imnescar. La batalla era la más esperada y en las semanas que duró su preparativo se viven autenticas euforias colectivas de patriotismo. Todo Amn reza por los soldados que asaltarán Imnescar y motiva a centenares de campesinos a alistarse como tropas regulares. En cincuenta años no se había visto a la nación tan unida. Los campesinos donan gran cantidad de sus cultivos a las tropas y los herreros trabajan gratuitamente para armar al ejército, toda la economía Amniana funciona durante varios meses bajo una máxima: Derrotar al Imperio.
Los centinelas se mantienen al margen de la batalla, en la urbe se dice que es porque ya no peligra la Arboleda. Elfos renegados de la antigua orden druídica los Diecisiete Centinelas entregan al Consejo de Seis informes sobre los planes de ataque del Gran Ogro.
La batalla se salda con la toma de Imnescar bajo unas durísimas circunstancias. Todo Imnescar queda destruida y gran parte del ejercito muere por culpa del torrente de fuego que se evoco en la ciudad.
Paz. El Consejo de Seis y el Gran Ogro buscan una tregua y se firma la paz en el Torreón del Vigilante, se establecen decretos reales de comercio con el Imperio, además este paga un tributo de 400.000p.o a Amn. Toda la euforia patriótica desaparece cuando se hace pública la tregua generando un nuevo malestar general en la población. Por otro lado la guerra se salda con canticos y alabanzas a muchos de los héroes que participaron en ella, como Preston de Argluna, Aldaris Nithram, Coria Fearina, Nayara Sephard, Viktor von Kessel…
Athkatla
El Templo de Oghma ha sido reformado y ahora los trovadores lo corean como el lugar más seguro de Amn, privadas son las cuentas sobre el coste de la edificación, además se han utilizado ingenieros forasteros lo que ha disgustado a los albañiles locales, por otro lado el rumor de que la reconstrucción ha costado varios millones ha puesto a algunos campesinos en su contra, nadie entiende como en tiempos de crisis el clero gasta tal dineral en reformas. Los párrocos Oghmita han congregado a tres de sus seis altos cargos en la ciudad de la moneda haciendo crecer el número de devotos.
La incertidumbre se adueña de muros hacia adentro en la Orden del Muy Radiante Corazón cuando la noticia de que Nayara Sephard, la Kensai que propició la admisión de monjes, deja la orden junto con varias personas más para construir un monasterio.
Dos individuos intentan liberar a un druida que está retenido en el sanatorio. Athkatla se llena de elementales y el caos inunda las calles debido a unos brebajes vertidos en las fuentes públicas. El intento de fuga fracasa estrepitosamente. Muchos druidas condenan este acto y la Bruja de Misnor purifica las aguas.
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