Curiosamente, no mucho tiempo después, llegó una carta a las premisas de la Arcanum Schola, dirigida al Rector. Asimismo, varias copias de la misma fueron repartidas en los pasillos por mozalbetes jóvenes, a los cuales se les pagó generosamente.
El caso es que esta misiva llegó a oídos de todo el que quiso hacerse conocedor.
A la atención de Su Ilustrísima, el Rector Ibn Yi Selemchant:
Lo cierto es que su decisión, lejos de resultar sorprendente, nos parece harto decepcionante.
Como antigua integrante de su otrora honorable Claustro, no puedo sino manifestar mi más enérgica repulsa ante lo que considero que se está produciendo en su institución. Comprendo que, en este desdichado tablero de ajedrez que es Amn, muchas entidades se ven arrastradas por intrigas; pero no por ello ha de pasar inadvertida su indolencia.
Mi marcha de la institución, si bien obedeció en parte a causas logísticas, también se debió a que sus actuaciones, en todo lo concerniente a los movimientos de los cultos de Takhisis, lejos de contribuir a combatir a sus agentes, acrecentaron la sombra de la duda. Ello es inevitable cuando se da la bienvenida a siervos de Thay, aprendices de Magos Rojos y demás ralea que busca someter la ya frágil comunidad arcana de Amn a poderes extranjeros.
Diré otra cosa, y seré clara: usted, conocedor de cómo los sirvientes de las Sombras, ciertas cofradías y los propios agentes de Shar han penetrado en su institución, no solo decidió hacer oídos sordos a las múltiples advertencias sobre su presencia en el Claustro, sino que, con su indolencia, permitió que fuesen asumiendo paulatinamente el control.
Lo que ahora se produce no es sino un agravio más que menoscaba la ya de por sí frágil reputación de la Schola. Mis hermanas de fe se personaron en su institución precisamente por respeto a la misma. Por un lado, buscamos en su biblioteca respuestas que permitiesen sustraer a la hin del mal que la aquejaba; por otro, y pese a las amenazas veladas del Maestro Kerloch, no se hizo otra cosa que tratar de evitar que la hin se escapara, aun cuando mostraba claros síntomas de estar afectada por un mal proveniente de los Planos Inferiores. Y, aun sabiéndolo, insistieron en tomar su custodia.
No sorprende, entonces, que ante la noticia de su huida usted haya optado por la solución más mediocre: culpar a quienes prestaron ayuda a la institución, en lugar de dilucidar por qué una alumna poseída pudo escapar de su tutela cuando, se supone, debía estar bajo su protección.
¿Quién sale ganando con este incidente? Pregúntese: sus enemigos. Quienes, con su declive, aumentan su influencia. Quienes han logrado vaciar paulatinamente su Claustro hasta volver marginal su actividad. Quienes reclutan entre sus aprendices para hacerlos parte de siniestras cábalas, coqueteando con organizaciones de sobrada y funesta reputación, ya sea en Murann o en el Este.
Si desea nombres, no tendré reparo en proporcionarlos. Lea el próximo suplemento de La Voz de Amn.
Atentamente,
Gwenaëlle de Selûne
Oráculo del Velo Lunar
Sacerdotisa Bañada por la Luna del Salón de la Luna
