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Arabella Marot nació en los barrios bajos de Athkatla, la caótica capital de Amn, en un barrio tan oscuro y peligroso que hasta los guardias evitaban sus calles. Hija de una madre soltera y desamparada, Arabella creció con las enseñanzas de las calles: desconfía de todos, y nunca muestres debilidad.
Desde pequeña, supo que la vida no sería fácil para ella. Con la piel curtida y una mirada demasiado madura para su edad, Arabella aprendió a esconderse, a esquivar golpes y a robar para poder sobrevivir. Sin embargo, cuando su madre murió durante un enfrentamiento entre dos bandas locales, Arabella se encontró completamente sola, sin nada ni nadie que la protegiera de los peligros que acechaban en cada rincón.
Con tan solo 13 años, comenzó a trabajar para la banda de un ratero llamado “Bill Seis dedos”, un hombre cruel y astuto que siempre tenía un trabajo que nadie más quería hacer. Su protección no fue gratuita: Bill Seis Dedos y sus hombres exigían “favores” a cambio de mantenerla bajo su amparo, favores que se fueron tornando cada vez más oscuros y degradantes. Aunque en el fondo de su ser sentía asco y odio hacia aquellos hombres, Arabella sabía que necesitaba mantenerse bajo su manto si quería sobrevivir. Pero, en cada momento de debilidad, también comenzaba a forjarse en ella una llama de rebeldía.
A medida que los años pasaban, se convirtió en una joven ágil y astuta, que aprendía rápido y que empezaba a conocer todos los rincones del submundo de Athkatla. Un día, Bill Seis Dedos la envió a realizar un trabajo aparentemente sencillo: entregar un mensaje a un miembro de un gremio de ladrones rival. Al llegar, Arabella escuchó a escondidas una conversación que le reveló algo que cambiaría su vida. Seis Dedos había vendido su “protección” a uno de sus rivales, y ella misma era parte de un oscuro trato. Su futuro con él era aún más sombrío y peligroso de lo que había imaginado.
Esa noche, mientras la ciudad dormía, Arabella tomó la decisión de huir. Sabía que no sería fácil, que aquellos hombres no la dejarían escapar sin intentar atraparla. Pero también sabía que, si lograba evadirlos, tendría una oportunidad para empezar de nuevo y escapar de la vida de esclavitud y humillación a la que había sido sometida. Con una bolsa de monedas robadas, un estoque viejo y su capa de callejera, se adentró en la noche.
Después de días de correr y esconderse, finalmente logró perder a los hombres de Seis Dedos. El viaje no fue sin sacrificios ni dolor, pero con cada paso, Arabella se sentía más decidida a labrar su propio destino. Ahora, con su pasado a sus espaldas, Arabella vagabundea por nuevas tierras, buscando la manera de construir un futuro lejos de los abusos y las traiciones de su vida pasada.
Su objetivo no es solo sobrevivir, sino encontrar su propia fuerza, recuperar la dignidad que le arrebataron y hallar un propósito más allá de la mera supervivencia.
Desde pequeña, supo que la vida no sería fácil para ella. Con la piel curtida y una mirada demasiado madura para su edad, Arabella aprendió a esconderse, a esquivar golpes y a robar para poder sobrevivir. Sin embargo, cuando su madre murió durante un enfrentamiento entre dos bandas locales, Arabella se encontró completamente sola, sin nada ni nadie que la protegiera de los peligros que acechaban en cada rincón.
Con tan solo 13 años, comenzó a trabajar para la banda de un ratero llamado “Bill Seis dedos”, un hombre cruel y astuto que siempre tenía un trabajo que nadie más quería hacer. Su protección no fue gratuita: Bill Seis Dedos y sus hombres exigían “favores” a cambio de mantenerla bajo su amparo, favores que se fueron tornando cada vez más oscuros y degradantes. Aunque en el fondo de su ser sentía asco y odio hacia aquellos hombres, Arabella sabía que necesitaba mantenerse bajo su manto si quería sobrevivir. Pero, en cada momento de debilidad, también comenzaba a forjarse en ella una llama de rebeldía.
A medida que los años pasaban, se convirtió en una joven ágil y astuta, que aprendía rápido y que empezaba a conocer todos los rincones del submundo de Athkatla. Un día, Bill Seis Dedos la envió a realizar un trabajo aparentemente sencillo: entregar un mensaje a un miembro de un gremio de ladrones rival. Al llegar, Arabella escuchó a escondidas una conversación que le reveló algo que cambiaría su vida. Seis Dedos había vendido su “protección” a uno de sus rivales, y ella misma era parte de un oscuro trato. Su futuro con él era aún más sombrío y peligroso de lo que había imaginado.
Esa noche, mientras la ciudad dormía, Arabella tomó la decisión de huir. Sabía que no sería fácil, que aquellos hombres no la dejarían escapar sin intentar atraparla. Pero también sabía que, si lograba evadirlos, tendría una oportunidad para empezar de nuevo y escapar de la vida de esclavitud y humillación a la que había sido sometida. Con una bolsa de monedas robadas, un estoque viejo y su capa de callejera, se adentró en la noche.
Después de días de correr y esconderse, finalmente logró perder a los hombres de Seis Dedos. El viaje no fue sin sacrificios ni dolor, pero con cada paso, Arabella se sentía más decidida a labrar su propio destino. Ahora, con su pasado a sus espaldas, Arabella vagabundea por nuevas tierras, buscando la manera de construir un futuro lejos de los abusos y las traiciones de su vida pasada.
Su objetivo no es solo sobrevivir, sino encontrar su propia fuerza, recuperar la dignidad que le arrebataron y hallar un propósito más allá de la mera supervivencia.