unhearted
Restos de un PJ de Aharadad
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Talindra Ádalmir fué una gran aventurera en su juventud. Perteneció primero a un grupo poco afamado de aventureros llamados la Bota Embarrada y años después pasó a formar parte de las filas anónimas de los Arpistas, recorriendo el Valle de las Sombras y Cormyr. Trabajar contra la vileza y la maldad, liberar a la gente del miedo y la tiranía, apoyar la ley y el orden para alcanzar la paz allá donde la ley sea justa y se haga cumplir con equidad, e impedir los extremos de poder e influencia y los desequilibrios de la riqueza y las oportunidades no fue tarea fácil. Sus batallas fueron muchas, aunque pocos conocieron de sus hazañas.
Tras años de soledad en el camino y el riesgo constante de morir en cualquier momento, conoció en Arabel a un humilde elfo que trabajaba de librero. Teghen Dispar, le dio cobijo y consuelo y pronto se convirtió en su compañero sentimental. La vida del elfo era tranquila; cuidaba de una pequeña tienda de libros en los arrabales de la ciudad y gustaba de coleccionar ejemplares raros y valiosos tratados de magia. Pero Talindra le contagió el afán de aventuras y juntos emprendieron nuevos viajes con la idea de conseguir libros y preciados secretos antiguos. Visitaron los lindes de las ruinas, pobladas de monstruos, de la antigua Myt Drannor y durante años recorrieron las extensas tierras occidentales de Faerun.
Vivieron algún tiempo en los prometedores reinos humanos tratando de inculcar los valores elficos y su cultura en esas tierras jóvenes. En Argluna el amor dió fruto a su primer retoño; Laireth, una preciosa niña de ojos azules y cabellos oscuros como la noche.
Transcurrieron felizmente varios años tranquilos en la ciudad de los antiguos árboles y las altas torres y durante ese tiempo fue creciendo en Teghen el deseo de contemplar con sus propios ojos los manuscritos rescatados de la Biblioteca de Myt Drannor antes de su caída. Finalmente, siguiendo los derroteros de su corazón, decidieron emprender un nuevo viaje hacia Tezhyr con la intención de acceder yconsultar los libros de hechicería y el conocimiento de Cormanthyr que allí se guardaba del tiempo de esplendor del Pueblo Gentil.
En el camino nació su segundo hijo, de mirada despierta y vivaz, ojos verdes y cabello azulado; un bonito elfo al que llamaron Aravae.
Cuando llegaron con sus dos retoños a Suldanesellar, Teghen hizo cuanto estuvo en sus manos para mostrar su valía y su lealtad hacia el Pueblo, conseguir aprecio y ser aceptado al servicio de la dama Vlara en la gran biblioteca. Mostrando sus dotes como documentalista con tesón, tras un tiempo, le fue encomendado cuidar parte de la indexación y la clasificación de los libros del gran Legado.
La manera de pensar de Teghen y Talindra, que estaban acostumbrados a tratar con las otras razas y reconocían su perspicacia, distaba bastante de la de los elfos del Noromath, que habían sufrido y sufrían las masacres y la terrible persecución por parte de humanos. Tampoco sentían la profunda devoción por el Panteón élfico que sentían los elfos del Bosque Inmaculado, ni estaban tan unidos a la naturaleza como estos últimos. Aún así eso no supuso un problema para que terminaran sintiéndose parte de los Elmanesse y reconstruyeran su vida en Wéldazh.
Al nacer el tercer hijo, afianzaron su modesto y confortable hogar sobre las ramas de un árbol. Inculcaron a sus hijos que la alegría y el regocijo son necesarios incluso en tiempos duros y también una gran amplitud de miras y voluntad para aceptar nuevas ideas, que era considerada a menudo como estúpida y peligrosa por los demás elfos.
En Aravae arraigaron profundamente el afán de aventuras y las ganas de conocer el mundo más allá de los lindes el bosque, y pronto empezó a soñar en convertirse en un gran mago o un pirata.
Antes de cumplir la mayoría de edad, con 103 primaveras, cruzó, por primera vez , los lindes de Wéldazh. Y encomendando sus pasos a Erevan, se echó a los caminos con la intención leal de llevar a cabo la misión que la dama Vlara le había encomendado.
En lo alto de una rama…
… un elfo ya no gesticula alegre
moviendo las manos ante una rana
explicando su última aventura.
Lejos de allí, muy lejos,
alguien escribe una carta pensando en él.
Yo estoy bien, Aravae Tan
lamento lo que sucedió
puedo imaginar lo que estás pasando,
tan lejos y tan sólo
pero ruego porque no te preocupes tanto;
padre y madre ya saben de lo sucedido
y no están molestos por ello.
Tuel'ran sí se puso como una furia,
pero ya conoces a nuestro hermano
siente adoración por Vanian,
desde que le dejó entrar en su guardia personal.
Padre y madre llevan tiempo
pensando en ir a Eternoska
el último gran bastión de los nuestros
y por mí no has de preocuparte;
quess Lamrel se vendría conmigo.
Sí, nos hemos prometido
y no puedo esconderte la profunda alegría que siento.
Pero no voy a hablar de mí esta vez
porqué creo que tu corazón
necesita de mis consejos
Hablaré de ti hermano,
porqué quiero recordarte quién eres
y un bache en el camino no oculta
los pasos que has recorrido.
Mantén las orejas atentas, tu mirada despierta
y el corazón paciente a las palabras sabias.
Quiero que recuerdes todo lo que eres, quiero
que recuerdes todo el tiempo que pasamos juntos,
las veces que corríamos entre los árboles
soñando atrapar el viento.
No olvides como crecen las pequeñas flores
entre la hierba más alta
ni el sabor dulce de las bayas
que más se tardan en coger.
Recuerda las sonrisas de tus amigos
que aun siguen contigo tan lejos.
Aún puedo verte sobre lo alto del árbol
el día que subiste y no podías bajar
y la alegría de tu risa cada vez que íbamos
al claro al bailar.
Busca todo lo bueno, busca todo lo bello,
te quedan tantas cosas por ver…
esas piedras están ahí desde que nacimos
y aún no las has visto,
y alguien estará riendo en un alto del camino
junto al gran árbol de Rílifein.
Serás libre, serás quién decidas ser
si luchas por ello y no te olvidas de ti.
Recuerda la sonrisa de papá
y el abrazo de madre
las charlas de Varla,
la sabiduría en la voz de los ancianos
la bondad de los hermanos,
el brillo del camino hacia Arvandor,
las ofrendas que hiciste con el corazón
y la voz de los cantos cuando la diosa sonríe
Esa sonrisa es también para ti.
Yo…quiero que recuerdes
cada una de las historias
esos cuentos que nos hacían soñar
llenos de maravillas y bondad
entre las paredes de la gran biblioteca
del viejo Gran Legado.
Quiero que pienses en todo lo que vas a encontrar
todo será nuevo, recuerda que todo brilla nuevamente con el sol
recuerda mantener las orejas altas y el corazón abierto
recuerda que eras el que cede el paso amable
recuerda que eras el último en coger los frutos que todos deseaban
recuerda cuán grande es tu corazón.
No todo será fácil no todo está bien
pero recuerda que eres valiente
y lleva nuestros recuerdos contigo
búscalos en el brillo de una estrella
o en la emoción de una canción.
Y a la mañana cuando despiertes,
tan lejos de aquí,
recuerda cuando comíamos juntos
las fresas silvestres del Wéldazh.
Y cuando caiga la noche,
y cuando el silencio sea lo único que te acompañe
recuerda todas las veces que vimos juntos el amanecer.
Cuando la lluvia enfríe tu cuerpo
recuerda el verde de las hojas que viene después.
Recuerda que desde aquí mi corazón
late a la par que el tuyo.
Laireth
Tras años de soledad en el camino y el riesgo constante de morir en cualquier momento, conoció en Arabel a un humilde elfo que trabajaba de librero. Teghen Dispar, le dio cobijo y consuelo y pronto se convirtió en su compañero sentimental. La vida del elfo era tranquila; cuidaba de una pequeña tienda de libros en los arrabales de la ciudad y gustaba de coleccionar ejemplares raros y valiosos tratados de magia. Pero Talindra le contagió el afán de aventuras y juntos emprendieron nuevos viajes con la idea de conseguir libros y preciados secretos antiguos. Visitaron los lindes de las ruinas, pobladas de monstruos, de la antigua Myt Drannor y durante años recorrieron las extensas tierras occidentales de Faerun.
Vivieron algún tiempo en los prometedores reinos humanos tratando de inculcar los valores elficos y su cultura en esas tierras jóvenes. En Argluna el amor dió fruto a su primer retoño; Laireth, una preciosa niña de ojos azules y cabellos oscuros como la noche.
Imagen de Argluna, del ilustrador Sam Wood, extraída del libro Escenarios de Campaña, de d&d 3.5
Transcurrieron felizmente varios años tranquilos en la ciudad de los antiguos árboles y las altas torres y durante ese tiempo fue creciendo en Teghen el deseo de contemplar con sus propios ojos los manuscritos rescatados de la Biblioteca de Myt Drannor antes de su caída. Finalmente, siguiendo los derroteros de su corazón, decidieron emprender un nuevo viaje hacia Tezhyr con la intención de acceder yconsultar los libros de hechicería y el conocimiento de Cormanthyr que allí se guardaba del tiempo de esplendor del Pueblo Gentil.
En el camino nació su segundo hijo, de mirada despierta y vivaz, ojos verdes y cabello azulado; un bonito elfo al que llamaron Aravae.
Cuando llegaron con sus dos retoños a Suldanesellar, Teghen hizo cuanto estuvo en sus manos para mostrar su valía y su lealtad hacia el Pueblo, conseguir aprecio y ser aceptado al servicio de la dama Vlara en la gran biblioteca. Mostrando sus dotes como documentalista con tesón, tras un tiempo, le fue encomendado cuidar parte de la indexación y la clasificación de los libros del gran Legado.
La manera de pensar de Teghen y Talindra, que estaban acostumbrados a tratar con las otras razas y reconocían su perspicacia, distaba bastante de la de los elfos del Noromath, que habían sufrido y sufrían las masacres y la terrible persecución por parte de humanos. Tampoco sentían la profunda devoción por el Panteón élfico que sentían los elfos del Bosque Inmaculado, ni estaban tan unidos a la naturaleza como estos últimos. Aún así eso no supuso un problema para que terminaran sintiéndose parte de los Elmanesse y reconstruyeran su vida en Wéldazh.
Al nacer el tercer hijo, afianzaron su modesto y confortable hogar sobre las ramas de un árbol. Inculcaron a sus hijos que la alegría y el regocijo son necesarios incluso en tiempos duros y también una gran amplitud de miras y voluntad para aceptar nuevas ideas, que era considerada a menudo como estúpida y peligrosa por los demás elfos.
En Aravae arraigaron profundamente el afán de aventuras y las ganas de conocer el mundo más allá de los lindes el bosque, y pronto empezó a soñar en convertirse en un gran mago o un pirata.
Antes de cumplir la mayoría de edad, con 103 primaveras, cruzó, por primera vez , los lindes de Wéldazh. Y encomendando sus pasos a Erevan, se echó a los caminos con la intención leal de llevar a cabo la misión que la dama Vlara le había encomendado.
En lo alto de una rama…
… un elfo ya no gesticula alegre
moviendo las manos ante una rana
explicando su última aventura.
Lejos de allí, muy lejos,
alguien escribe una carta pensando en él.
Yo estoy bien, Aravae Tan
lamento lo que sucedió
puedo imaginar lo que estás pasando,
tan lejos y tan sólo
pero ruego porque no te preocupes tanto;
padre y madre ya saben de lo sucedido
y no están molestos por ello.
Tuel'ran sí se puso como una furia,
pero ya conoces a nuestro hermano
siente adoración por Vanian,
desde que le dejó entrar en su guardia personal.
Padre y madre llevan tiempo
pensando en ir a Eternoska
el último gran bastión de los nuestros
y por mí no has de preocuparte;
quess Lamrel se vendría conmigo.
Sí, nos hemos prometido
y no puedo esconderte la profunda alegría que siento.
Pero no voy a hablar de mí esta vez
porqué creo que tu corazón
necesita de mis consejos
Hablaré de ti hermano,
porqué quiero recordarte quién eres
y un bache en el camino no oculta
los pasos que has recorrido.
Mantén las orejas atentas, tu mirada despierta
y el corazón paciente a las palabras sabias.
Quiero que recuerdes todo lo que eres, quiero
que recuerdes todo el tiempo que pasamos juntos,
las veces que corríamos entre los árboles
soñando atrapar el viento.
No olvides como crecen las pequeñas flores
entre la hierba más alta
ni el sabor dulce de las bayas
que más se tardan en coger.
Recuerda las sonrisas de tus amigos
que aun siguen contigo tan lejos.
Aún puedo verte sobre lo alto del árbol
el día que subiste y no podías bajar
y la alegría de tu risa cada vez que íbamos
al claro al bailar.
Busca todo lo bueno, busca todo lo bello,
te quedan tantas cosas por ver…
esas piedras están ahí desde que nacimos
y aún no las has visto,
y alguien estará riendo en un alto del camino
junto al gran árbol de Rílifein.
Serás libre, serás quién decidas ser
si luchas por ello y no te olvidas de ti.
Recuerda la sonrisa de papá
y el abrazo de madre
las charlas de Varla,
la sabiduría en la voz de los ancianos
la bondad de los hermanos,
el brillo del camino hacia Arvandor,
las ofrendas que hiciste con el corazón
y la voz de los cantos cuando la diosa sonríe
Esa sonrisa es también para ti.
Yo…quiero que recuerdes
cada una de las historias
esos cuentos que nos hacían soñar
llenos de maravillas y bondad
entre las paredes de la gran biblioteca
del viejo Gran Legado.
Quiero que pienses en todo lo que vas a encontrar
todo será nuevo, recuerda que todo brilla nuevamente con el sol
recuerda mantener las orejas altas y el corazón abierto
recuerda que eras el que cede el paso amable
recuerda que eras el último en coger los frutos que todos deseaban
recuerda cuán grande es tu corazón.
No todo será fácil no todo está bien
pero recuerda que eres valiente
y lleva nuestros recuerdos contigo
búscalos en el brillo de una estrella
o en la emoción de una canción.
Y a la mañana cuando despiertes,
tan lejos de aquí,
recuerda cuando comíamos juntos
las fresas silvestres del Wéldazh.
Y cuando caiga la noche,
y cuando el silencio sea lo único que te acompañe
recuerda todas las veces que vimos juntos el amanecer.
Cuando la lluvia enfríe tu cuerpo
recuerda el verde de las hojas que viene después.
Recuerda que desde aquí mi corazón
late a la par que el tuyo.
Laireth