Transmutación — El Arte de la Manipulación de la Realidad
La Teoría de los Primordios, la Esencia Energética y las Condiciones del Entorno del Telar
por Alastor Aransilar
PREFACIO
«El Arte es una cosa bella en sí misma, y también puede ser útil y creativa. Demasiados practicantes descuidan dichas facetas del Arte en su prisa por hacer fortuna y ganar influencia, y enemigos, manejando el fuego y el rayo.» — Jhessail Árbol de Plata
PRELUDIO Y DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
La gran mayoría de los tratados que dedican sus páginas a la Transmutación se conforman con llamarla «la Escuela de la manipulación de la materia». No es una definición errónea, pero sí una definición perezosa: omite las preguntas que separan al erudito del simple practicante de fórmulas. ¿Qué es, en verdad, la materia? ¿En qué consiste exactamente la modificación que convierte un material en otro? ¿Por qué los conjuros que alteran la carne viva rara vez surten efecto sobre la piedra inerte, y viceversa? Dominar los esquemas conceptuales de un Polimorfar es, con la disciplina suficiente, tarea relativamente sencilla; comprender lo que ese conjuro implica en su raíz es lo que distingue a quien ama esta escuela de quien simplemente la usa.
Debo esta segunda edición de mi tratado, más rigurosa y más profunda que la primera, al cuerpo de investigación privada de la Universidad Myrdon Salasker, cuyos experimentos sobre la estructura íntima de la materia han obligado a este autor a revisar y ampliar sustancialmente su antigua Teoría de los Primordios. Agradezco a la Universidad la licencia concedida para el estudio y la experimentación en sus aulas privadas, y a los colegas y discípulos que, con sus aciertos y también con sus errores, me han acompañado hasta este grado de comprensión. Reconozco especialmente la deuda con los tratados de Cadnus Caradnios, el Séptimo Gran Lector Merrilow, Felicia, Arn Magnuse y Leoril Aurich, cuyo trabajo conjunto sostiene el armazón teórico de las páginas que siguen.
La Transmutación, en su sentido más amplio, no se limita a los objetos materiales y sus vínculos energéticos: abarca también las propiedades del entorno mismo. Para lograrlo, extrae energía del Telar y la aplica sobre la estructura primordial de la materia y su esencia energética intrínseca, alterando su naturaleza, su composición y sus propiedades físicas, de forma temporal o permanente.
CAPÍTULO I: PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA MATERIA
Cuando el conjurador formula un Polimorfar y logra convertir un fragmento de un material en otro, cabe preguntarse qué elementos toma como objetivo el conjuro, y de qué manera los modifica para producir su efecto. Dado que todo conjuro transmutador actúa sobre un número inmenso de elementos diminutos, y dado que resulta posible convertir un material en otro por completo distinto, solo cabe una conclusión: toda la materia debe estar formada por una misma subunidad común, presente en cantidades incalculables, susceptible de ser alterada para modificar tanto sus propias características como las del conjunto que conforma. A esa unidad elemental la llamamos, desde ahora en adelante, primordio.
CAPÍTULO II: LA TEORÍA DE LOS PRIMORDIOS
El primordio es la unidad básica de la materia: una esfera de tamaño imperceptiblemente pequeño e invariable, conformada por materia primigenia, que almacena —o no— una carga energética mediante un vínculo con los planos en los que dicha energía se origina. Todo material conocido es, en su fondo último, una red tridimensional de estas diminutas esferas.
De la disposición espacial de los primordios, y del tipo de energía que cada uno alberga entre los ocho posibles —aire, agua, tierra, fuego, positiva, negativa, divina y arcana—, dependen las características finales de la materia que conforman.
Creación y destrucción de primordios. Ningún primordio es eterno ni indestructible; ambos procesos comparten un mismo origen: la sobrecarga energética.
Para crear un primordio, se aplica una cantidad de energía tan elevada sobre uno ya existente que este, incapaz de sostener la carga, se divide en dos mitades. La energía excedente del proceso se materializa en cada una de las dos porciones, devolviéndoles su masa inicial: el resultado neto es un primordio nuevo, cargado con la energía aplicada. Así se explica que la materia pueda agrandarse o encogerse sin necesidad de sustraer primordios del entorno.
Para destruir un primordio, se recurre al mismo fenómeno de sobrecarga, pero el proceso no culmina con la materialización del excedente: los residuos del primordio fracturado son inviables por sí mismos y, si no se completan, tienden por su propia naturaleza a desintegrarse.
Los primordios permanecen unidos gracias a la estructura energética intrínseca del conjunto del que forman parte —la
esencia, que desarrollo en el capítulo siguiente—. Sobre esta base es posible explicar buena parte de las propiedades físicas de la materia:
- Densidad: cuanto más próximos se hallan los primordios entre sí, más denso es el material.
- Estado físico: sólido, líquido o gaseoso, en función directa de esa misma proximidad; el calor debilita el vínculo entre primordios, el frío lo refuerza.
- Color: la disposición de las capas externas de los primordios determina qué luz se refleja y cuál se absorbe.
- Solubilidad: un sólido soluble posee puntos débiles que pequeños conjuntos de primordios de agua pueden invadir, debilitando su estructura hasta desmoronarla en partículas imperceptibles suspendidas en el líquido.
- Elasticidad: depende de la disposición geométrica de los primordios; cuantas más líneas de pliegue posibles existan en la red, mayor la flexibilidad del conjunto.
CAPÍTULO III: LA TEORÍA DE LA ESENCIA ENERGÉTICA
Todo elemento material porta una energía intrínseca que la sola Teoría de los Primordios no basta para explicar: es la llamada
magia bruta, o
esencia, presente en toda entidad, viva o no. La esencia de cada individuo es una mezcla determinada de los ocho tipos de energía primordial —aire, agua, tierra, fuego, positiva, negativa, divina y arcana— almacenados en sus primordios constituyentes. Esta composición es tan específica que una variación mínima produce cambios drásticos en las propiedades del conjunto, al punto de que deja de ser lo que era. He aquí la razón última de que los componentes materiales exigidos por cada conjuro sean tan precisos: rara vez existen dos materiales cuya firma esencial coincida.
El proceso de esenciación. Al esenciar un objetivo, se extrae una ínfima porción de su energía sobrante —un excedente que no cumple función alguna en su estructura— y se aplica sobre cualquier conjunto de primordios del entorno, normalmente aire, provocando su expansión y multiplicación en un material nuevo que alberga, de forma específica, la energía extraída. Ese material podrá aplicarse después al encantamiento de objetos.
Con esta teoría es posible explicar propiedades que la de los primordios por sí sola no alcanza a resolver:
- Dureza: depende de la potencia con que la energía arcana (la Fuerza) mantiene unidos los primordios entre sí.
- Temperatura: determinada por el balance entre energía ígnea y energía eólica-acuática (cuya unión forma el paraelemento hielo). Cada material posee una temperatura intrínseca; el calor o el frío externos alteran temporalmente ese balance sin tocar jamás la esencia.
- Combustión: cuando la carga de energía ígnea satura la estructura, los nexos entre primordios se debilitan hasta desmoronarse, liberando agrupaciones laxas (humo) y dejando un residuo de arquitectura alterada (ceniza).
- Velocidad de movimiento y reacción: depende de la concentración de primordios vinculados al Plano del Aire en la estructura del ser —a mayor concentración, mayor rapidez y precisión—. Es esta misma mecánica, llevada a distintas magnitudes, la que explica tanto Acelerar como Detener el Tiempo: ambos no son sino sobrecargas de energía eólica sobre la esencia del receptor.
- Propiedades sobrenaturales: ciertas aptitudes propias de algunos seres derivan directamente de su composición esencial particular.
CAPÍTULO IV: LA VIDA Y LA MATERIA VIVA
No toda materia puede adquirir vida propia. Solo ciertas combinaciones esenciales concretas lo permiten, y todas ellas exigen un marcado predominio de energía positiva en la estructura. El aspecto externo de la mano de una persona viva es casi idéntico al de un cadáver reciente, lo que induce a pensar que ambas comparten idéntica estructura energética; no es así. En la mano muerta, la mayoría de los primordios que antes albergaban energía positiva la han perdido, o la han visto sustituida por energía negativa, produciendo una desorganización del resto de la estructura que ninguna infusión posterior de energía positiva, por sí sola, puede revertir.
De aquí se sigue una consecuencia que todo transmutador debe grabar en su entendimiento:
no basta con infundir energía positiva para dotar de vida a cualquier material. Los conjuros que animan constructos y objetos no se limitan a imbuir esa energía; reestructuran por completo la composición esencial del objetivo hasta volverla compatible con la vida. Por mucha energía positiva que se vierta sobre una espada mundana, esta no despertará mientras no se realicen sobre ella modificaciones mucho más profundas.
Existen, además, conjuros específicos de la materia viva que alteran la combinación de energías en sus primordios sin producir efecto alguno sobre la materia inerte —del mismo modo que los conjuros específicos de esta última no surten efecto sobre lo vivo—, probablemente porque tales sortilegios toman como objetivo secuencias de primordios exclusivas de los seres vivientes. Por lo general, estas modificaciones son temporales y no llegan a calar en la esencia de forma permanente.
CAPÍTULO V: LAS CONDICIONES DEL ENTORNO
Comprender los conjuros que alteran directamente el entorno exige conocer la naturaleza de tres fenómenos:
- Gravedad y peso: todo Plano de condiciones físicas estándar atrae hacia su base a cuanto se halla en su superficie, mediante la energía más pura de todas, la Fuerza arcana. Conjuros como Levitar o Volar interfieren directamente con este vínculo de atracción.
- Telekinesia: genera una fuerza análoga a la gravedad, nacida del centro del objetivo y proyectada hacia el exterior en una dirección concreta. Controlar su orientación exige concentración sostenida; cuanto mayor el peso del objetivo, mayor la fuerza —y por tanto la energía— requerida, lo que explica que este mismo mecanismo dé lugar a variantes del conjuro en esferas de poder muy distintas.
- Sonido: no es sino vibración transmitida a través del aire, detectada al alcanzar el oído del receptor.
CAPÍTULO VI: APLICACIÓN PRÁCTICA — LAS CUATRO SUBESCUELAS
1. Modificadores de la materia viva
(estructura concreta capaz de albergar vida, con predominio de energía positiva)
- Agrandar Persona [1ª]: multiplica los primordios del objetivo mediante el proceso de creación ya descrito, aplicado a gran escala, conservando la proporcionalidad de la estructura original sin alterar su forma más allá del tamaño.
- Polimorfar [4ª] y demás cambios de forma: en un proceso mental y energético de gran complejidad, se moldea la disposición de los primordios del objetivo, generando nuevos donde se busca aumentar tamaño o densidad y destruyendo otros donde se busca disminuirlos, hasta alcanzar la morfología final deseada.
- Trepar cual Arácnido [2ª]: altera la estructura energética de manos y pies, dotándolos de adherencia firme a cualquier superficie, disolubles a voluntad del propio conjurador.
- Acelerar [3ª] y Detener el Tiempo [9ª]: imbuyen la esencia del receptor con energía eólica en cantidad creciente, optimizando su velocidad de reacción hasta el punto, en su forma superior, de que el tiempo parece detenerse para él, aunque un observador externo solo perciba un movimiento desmesuradamente veloz.
2. Modificadores de la materia inerte
(conjuntos sin las secuencias estructurales propias de la materia viva)
- Remendar [Truco]: genera nuevos primordios que emulan la estructura original del objetivo, reparando defectos menores; al ser de esfera ínfima, su alcance es proporcionalmente limitado.
- Controlar el Clima [7ª]: durante los diez minutos de su formulación, delimita las modificaciones necesarias sobre el entorno —crear o cargar nubes, desintegrarlas, alterar la densidad del aire— para propiciar las condiciones atmosféricas deseadas; exige un conocimiento profundo del funcionamiento climático.
- Cuchichear Mensaje [Truco]: crea, entre la boca del conjurador y el oído del receptor, un hilo de aire de densidad primordial diez veces superior a la circundante, por el cual las vibraciones de la voz viajan con tal eficiencia que resulta casi imposible que las intercepte un tercero.
3. Modificadores de la materia viva e inerte
- Desintegrar [6ª]: al alcanzar al objetivo, destruye la totalidad de sus primordios sin dejar residuo alguno; si el objetivo posee una resistencia excepcional, el efecto será únicamente parcial.
4. Modificadores de las condiciones físicas y mágicas del entorno
- Mano de Mago [Truco] y sus variantes de mayor esfera (Mano de Mago Mayor, Sacar de las Profundidades, Telekinesis, Invertir Gravedad, Gravedad Simulada): aplican el mecanismo telekinético ya descrito, escalado según el peso del objetivo y la energía disponible.
- Caída de Pluma [1ª], Levitar [2ª], Volar [3ª]: atenúan en distinto grado la fuerza de atracción que la base del Plano ejerce sobre el objetivo.
- Truco de la Cuerda [2ª]: crea una ventana compuesta exclusivamente de primordios vinculados a un Plano ajeno, abriendo una distorsión que da acceso físico a un espacio extradimensional.
- Mecanismo emparentado en Estasis Temporal [8ª], Etereidad [9ª], Intermitencia e Intermitencia Mayor, y Campo Transformador de Energía [6ª].
CAPÍTULO VII: ALTA TRANSMUTACIÓN Y EL POSTULADO ÉTICO
(Adenda de este autor a la obra fundacional de la Universidad Myrdon Salasker)
Sobre los cimientos ya expuestos, esta cátedra ha desarrollado dos líneas de investigación propias que someto a la consideración del lector.
La Tricotomía y el ritual de Clonar. Todo ser pensante puede describirse en tres estratos:
Soma (el cuerpo, red de primordios y esencia),
Psyque (la mente, el ego) y
Pneuma (la chispa vital que los une). El ritual de
Clonar, cumbre de la Alta Transmutación, no reanima nada: cultiva un
Soma inerte a partir de tejido vivo, sostenido en estasis cronológica pura dentro de un receptáculo sellado, a la espera de que el
Pneuma y la
Psyque del original se transfieran de forma natural tras el deceso. Nada de esto se parece a la Nigromancia, que fuerza a un espíritu ajeno y atormentado a ocupar un cadáver mediante energía negativa: aquí no hay forzamiento alguno, solo un molde paciente.
La Vía Halruaana de la Animación Cinética. La construcción tradicional de gólems exige capturar y aprisionar un espíritu elemental en un cuerpo artificial, dando lugar a autómatas rígidos y propensos a descontrolarse si el vínculo de sometimiento se debilita. Frente a ello, esta cátedra defiende autómatas cuyo movimiento nace de una red de filamentos de cobre y plata canalizando energía pura a través de un núcleo de cuarzo tallado, programado mediante secuencias geométricas de Transmutación —ágiles, reparables mediante Remendar, y libres de la servidumbre forzada de un espíritu esclavo.
Postulado ético: contra la arcanofobia de Amn. La Transmutación no puede ser un ejercicio de vanidad encerrado en las torres de la Scholla. En una tierra dominada por la desconfianza del mercader, la severidad del Consejo de los Seis y el pavor ancestral hacia el hechicero clandestino, esta escuela es nuestra herramienta cívica más poderosa. Cuando un mago quema a sus rivales con Bolas de Fuego, alimenta el miedo que justifica las cadenas de los Magos Encapuchados; pero cuando un discípulo de este Decanato reconstruye, con una palabra y un gesto sereno, el molino de una aldea tras la riada, la gente comprende que la magia no es maldición, sino la más excelsa de las bendiciones.
CONCLUSIÓN
Esta tesis es la personificación de mi perspectiva sobre la Transmutación avanzada, y su segunda edición confirma lo que ya sospechaba en la primera: ningún tratado sobre esta escuela puede darse jamás por terminado. Cada punto aquí expuesto ha sido comprobado, revisado y en ocasiones corregido junto a colegas y discípulos de la Arcanum Scholla y de la Universidad Myrdon Salasker, teniendo en cuenta tanto los aciertos como los errores del camino. Que esta obra sirva de senda tanto al aprendiz como al erudito experimentado hacia el arte más poderoso que un mago puede soñar: cambiar la realidad en su favor, sin dejar jamás de servir a quien la habita.
BIBLIOGRAFÍA COMENTADA
- Caradnios, Cadnus: La materia inmaterial. (Fundamento de la naturaleza dual del primordio como esfera de materia primigenia con o sin carga energética).
- Merrilow, Séptimo Gran Lector: Los elementos. (Base de la clasificación de los ocho tipos de energía primordial y su vínculo con los Planos Interiores y Divinos).
- Felicia: Energías, bases. (Fundamento de la Teoría de la Esencia Energética y del proceso de esenciación).
- Magnuse, Arn: Física y magia. (Base matemática de la mecánica de creación y destrucción de primordios por sobrecarga energética).
- Aurich, Leoril: La realidad cambiada. (Estudio aplicado de la Transmutación morfológica, fundamento del Capítulo VI).
- Draconeo (Oyave Wa Wmilvo): Teoría Universal del funcionamiento de los Hechizos. Archivos de la Arcanum Scholla. (Referencia cruzada sobre esferas y tiempos de conjuro, empleada en el Capítulo VII).
- Arkenciel, Alhier: Geología y Magia: El poder mágico de los minerales y las gemas. (Referencia cruzada sobre gólems y componentes minerales, Capítulo VII).
