La batalla tuvo lugar en una isla flotante que sobrevolaba la ciudad de Athkatla durante el año 1494. La isla era un amasijo de rocas que caían contra la propia capital de la ciudad así como las zonas aledañas, y amenazando con ceder y destruir toda la capital de Amn si no se hacia algo por desviar su trayectoria dado su presente colapso.
Las fuerzas enemigas reunidas eran desconocidas en número antes de la batalla, sabiendo únicamente de la presencia de criaturas no-muertas y de gárgolas que actuaban como guardianas de las ruinas de la ciudad que habría sobre la isla.
El objetivo de la misión era llegar hasta el núcleo de la isla flotante que se encontraba en el templo antiguo de Selûne dentro de las ruinas de Myth Lharast para que con la ayuda de unas gemas que habían logrado reunirse, cambiar el curso de la isla para alejarla de la capital dado el riesgo que suponía para los habitantes de Athkatla.
Las fuerzas que asaltarían el lugar entre las que me encontraba como apoyo bajo las ordenes del Capitán Ewan, era un reducido pero experimentado grupo de diferentes organizaciones.
La Iglesia de Selûne: dirigida por la Alta Sacerdotisa Sariel fue la más numerosa de ellas, siendo acompañada por Druulxakmilesh, Lekin, Lyra y Zarah.
Seguidos de Kyathel, Sylwen y Vys en representación de los elfos del Enclave del Álandor.
Y por último la señorita Madeleine y el señor Zahal como miembros del Gremio de Aventureros.
Junto a todos nos acompañaron Eldan, Clarissa y Khorzok, siendo ellos no combatientes.
La batalla tuvo lugar bajo el templo de Selûne, en una ampla sala precedida únicamente por el pasadizo de entrada que habíamos tomado. Se desarmaron algunos mecanismos ocultos que activaban trampas a nuestra llegada.
Debíamos realizar un ritual en dicho lugar por lo que un espacio cerrad con solo un acceso era un terreno favorable para defender, ya que sus números no tenían ventaja sobre nuestro reducido grupo al no poder flanquearnos y luchar en igualdad de números, pero no habría donde escapar si nos viéramos superados. Nuestra defensa debía hacerse en el pasadizo de acceso a la cámara y debía ser sólida.
Se sucedieron una serie de cargas por parte del enemigo, dividiendo la batalla en varias fases. La mayoría de estas eran cubiertas por una masa de esqueletos de los antiguos habitantes de la ciudad seguramente, siendo guiados hacia el pasadizo de acceso donde los podíamos contener sin problemas dadas las superiores habilidades individuales de cada combatiente y el apoyo desde la retaguardia del arquero y la sacerdotisa.
El punto de inflexión fue con la llegada de los que podrían denominarse las comandantes enemigas. Su repentina llegada nos hizo tambalear rompiendo la formación brevemente y sobrepasándonos por completo necesitando el apoyo de la retaguardia e interrumpiendo el ritual que se llevaba a cabo por unos momentos.
Luego de esto el resto del combate mantuvo la misma estrategia y los mismos buenos resultados que había demostrado al ser efectivo contra grandes números.
El resultado general fue la victoria de los asaltantes de la ciudad y con solamente algunos heridos entre nuestras filas pero no de gravedad. Se desconozco el paradero del líder enemigo dado que era una suerte de liche o espectro extraño el cual podría regresar de alguna forma tras la destrucción del cuerpo que se presentó.
Se perdió el navío volador que nos había llevado hasta la isla cuando esta finalmente se estrelló contra las montañas de los Picos de las Nubes al desactivarse el mythal que mantenía a flote la isla.
Informes posteriores a la batalla indican que un gran número de no-muertos sobrevivieron a la caída, superando las previsiones de que serían destruidos por el impacto.
Pese a todo esto se logró completar con el objetivo, habiendo alejado la isla de la capital, Athkatla.
La aparición de espectros los cuales atravesaban las paredes fue un contratiempo y una sorpresa con la que no se contaba. Con la experiencia obtenida se debería mantener a un combatiente en la retaguardia para que diera aviso de su aparición en el campo de batalla si se están combatiendo no-muertos.

La batalla en Myth Lharast fue una prueba de astucia. Nos enfrentamos a no-muertos, seres incansables y numerosos, en una situación donde no había margen de error ni segundas oportunidades. De nuestro éxito dependían todos los habitantes de la ciudad sobre la que nos encontrábamos, la presión sobe los hombros de cada uno de los presentes era grande.
Cada paso que dábamos estuvo medido, la improvisación tiene su lugar, pero debe enmarcarse en estrategias flexibles y previsoras. Resistir en un pasadizo angosto contra oleadas de no-muerte no fue solo una cuestión de acero, sino de voluntades.
Citando a Caballero Rojo: "
La guerra es ganada por aquellos que con la mejor planificación, estrategia y tácticas, sin importar las desventajas aparentes."