Stygia
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El traqueteo del carruaje marcaba el compás del camino, mientras las ruedas mordían el barro y la madera crujía bajo el peso de demasiados pasajeros. Familias enteras, mercaderes y viajeros compartían el escaso espacio en un silencio resignado, roto solo por el resoplido de las mulas y los suspiros de un cochero entrado en años, cuyo rostro reflejaba el hastío de quien había recorrido aquel sendero mil veces.
Entre el gentío destacaba un joven tiefling de sonrisa fácil. Sus cuernos asomaban entre la multitud, pero lejos de esconderse, sostenía con orgullo una vieja guitarra de tres cuerdas. Sus dedos arrancaban acordes sencillos, y pronto una melodía alegre comenzó a llenar el aire, desafiando el cansancio del viaje. Con una sonrisa pícara, carraspeó y empezó a cantar.
La Balada de Gaspar de Alvar
De Elturiel yo nací,
¿quién mis raíces contará?
De un rincón que hasta los dioses
prefirieron olvidar.
¡Oh, Dama del Infortunio!,
a vos os vengo a cantar;
pues conmigo os habéis cebado
como el lobo en el corral.
Debo ser vuestro heraldo,
vuestro más fiel capitán,
que en el agua de los claros
vuestra obra veo brillar.
Dos cuernos llevo en la frente,
retorcidos como el mal;
si no fuera por la dama Fortuna,
vuestra benévola hermana,
con antorchas y con sogas
me vendrían a buscar.
Mas la dama Fortuna, entre sonrisas,
me quiso un don regalar:
una lengua bien dispuesta,
una gracia al conversar.
Donde el miedo abre las puertas,
yo las cierro con cantar.
Mas Elturiel fue devorada
por el Averno infernal;
diablos alzaron su reino
sobre piedra y catedral.
Y con ella se marcharon
mi linaje y mi hogar.
Desde entonces voy de camino,
sin corona ni solar;
unas perlas por un cuento,
unas monedas por rimar.
Que no hay pan que dure tanto
como una historia al sonar.
Entre gurs hallé maestros,
gente libre al caminar;
me enseñaron que la maña
vale más que forcejear.
Pues decidme, buenos amigos,
¿qué hace el fuerte sin pensar?
Más batallas gana el zorro
que el más bravo jabalí.
Tras mil sendas y peligros,
que no os sabría contar,
aunque quizá solo sea exagerar
hoy mis pasos van a Amn,
donde el destino dirá
si me aguarda oro o miseria,
una reina o un puñal;
mas mientras viva mi lengua,
siempre habrá un verso que dar.
Y decidme, nobles damas,
caballeros del lugar:
¿qué sería de este mundo
si dejáramos de cantar?
En un reino de acero y sangre,
donde reina el puñal,
una copla salva el alma
más que un muro o un altar.
Así alzad vuestras jarras,
que la noche es para brindar.
Soy Gaspar de Alvar, señores,
y aún me queda por contar.
Que mientras tenga voz mi pecho,
y mis dedos sepan pulsar,
ni la Fortuna ni el Infortunio
mi canción podrán callar.
¿quién mis raíces contará?
De un rincón que hasta los dioses
prefirieron olvidar.
¡Oh, Dama del Infortunio!,
a vos os vengo a cantar;
pues conmigo os habéis cebado
como el lobo en el corral.
Debo ser vuestro heraldo,
vuestro más fiel capitán,
que en el agua de los claros
vuestra obra veo brillar.
Dos cuernos llevo en la frente,
retorcidos como el mal;
si no fuera por la dama Fortuna,
vuestra benévola hermana,
con antorchas y con sogas
me vendrían a buscar.
Mas la dama Fortuna, entre sonrisas,
me quiso un don regalar:
una lengua bien dispuesta,
una gracia al conversar.
Donde el miedo abre las puertas,
yo las cierro con cantar.
Mas Elturiel fue devorada
por el Averno infernal;
diablos alzaron su reino
sobre piedra y catedral.
Y con ella se marcharon
mi linaje y mi hogar.
Desde entonces voy de camino,
sin corona ni solar;
unas perlas por un cuento,
unas monedas por rimar.
Que no hay pan que dure tanto
como una historia al sonar.
Entre gurs hallé maestros,
gente libre al caminar;
me enseñaron que la maña
vale más que forcejear.
Pues decidme, buenos amigos,
¿qué hace el fuerte sin pensar?
Más batallas gana el zorro
que el más bravo jabalí.
Tras mil sendas y peligros,
que no os sabría contar,
aunque quizá solo sea exagerar
hoy mis pasos van a Amn,
donde el destino dirá
si me aguarda oro o miseria,
una reina o un puñal;
mas mientras viva mi lengua,
siempre habrá un verso que dar.
Y decidme, nobles damas,
caballeros del lugar:
¿qué sería de este mundo
si dejáramos de cantar?
En un reino de acero y sangre,
donde reina el puñal,
una copla salva el alma
más que un muro o un altar.
Así alzad vuestras jarras,
que la noche es para brindar.
Soy Gaspar de Alvar, señores,
y aún me queda por contar.
Que mientras tenga voz mi pecho,
y mis dedos sepan pulsar,
ni la Fortuna ni el Infortunio
mi canción podrán callar.
Offtopic :
Aprovecho y me presento por aquí, me animo a probar el servidor e interpretaré a un pj que utilizo en mesa! De momento los caminos son difíciles pero poco a poco me iré adaptando.