Wallack
Pornorroleador en sequía
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Voltrir Forjafuego es un robusto enano dorado procedente de Las Montañas del Paso del Gigante situadas justo entre Amn y Turmish. Voltrir desconoce su nacimiento y sus antepasados y su apellido se lo ha ganado en la forja de la fortaleza enana en la que vivió gran parte de su vida.
Mide poco más de metro y medio de estatura y pesa casi noventa kilos. Su tez es broncínea como la de la mayoría de los enanos dorados y su barba es gris.
Se casó con Ovida Forjafuego a los 65 años y apenas llegaron a los diez años de matrimonio cuando esta murió en un ataque que los gigantes hicieron a la fortaleza que consideraban hogar. Esto hundió a Voltrir y le hizo volverse huraño y acabó abandonando su hogar marchando hacia el oeste.
Pasó varios años de aventurero y ganándose la vida como podía pero manteniéndose ocupado todo el tiempo para tratar de olvidar a Ovida, su primer amor, hasta que llegó a Amn y se asentó en el Túnel del Clan Rompecráneos.
Allí hizo honor a su apellido, ayudó y colaboró con los miembros del clan mientras trataba de superar los golpes de la vida hasta que poco a poco otra enana entró en su vida, Morina, una enana dorada del clan Cienbatallas de 78 años.
Morina trabajaba de ballestera cerca de la forja donde Voltrir trabajaba. Verla cada día le hizo ir olvidando a Ovida y poco a poco ir abriendo su corazón a otra persona. Al final acabó sucediendo lo que tenía que suceder, y ambos contrajeron matrimonio en la sede del Clan Rompecráneos y en este caso, Voltrir cambió su apellido por Cienbatallas para así formar parte del clan.
Para la ceremonia Voltrir consiguió traer al que consideraba su único hermano, Gotrek Rompestrellas. Un enano escudo que durante muchos años compartió su vida en la fortaleza de Las Montañas del Paso del Gigante, a pesar de ser un asentamiento principalmente de enanos dorados.
Gotrek con 107 años hizo de padrino de Voltrir que se casó por segunda vez con 104 años con Morina Cienbatallas cuando ella ya tenía 80 años. Poco después cambiarían los papeles cuando Gotrek, que empezó a trabajar de carrocero se casó con la hija del cabo armero, Maronna Cienbatallas. Gotrek así pasó a hacer lo mismo que Voltrir, cambiar su apellido para entrar oficialmente en el clan y pasó a ser Gotrek Cienbatallas al casarse con Maronna, una joven enana de 61 años.
Todo marchaba de maravilla y Voltrir entró a formar parte del ejército como soldado y más tarde llegó a ascender a Cabo de Infantería de la Sección I Escalón I, hasta que la guerra con los Drows comenzó y la sede del túnel de Crimmor quedó inservible y muchos de los enanos allí presentes murieron y Voltrir y Gotrek se unieron al grupo de los caídos.
Su historia parecía haberse terminado, pero nada más lejos de la realidad, el destino quiso que así no fuera. Vleid Cucu, un semiorco ofreció al clan un pergamino con el conjuro Deseo y eso permitió que todos los caídos volvieran a la vida.
Voltrir era un fiel y orgulloso guerrero y el caer en batalla le hizo sentirse avergonzado y se rapó la barba, cargando y lavando sus culpas hasta que la barba vuelve a medir al menos un palmo desde el rapado total.
Poco después marchó con el clan al nuevo hogar de los enanos, Khazad Gromdal, la morada de Nashkel donde formó una familia con Morina y allí nació su primer hijo.
Baldrek Cienbatallas es el primer y único hijo de Voltrir y Morina. Es un enano dorado de 80 kilos de peso y metro y medio de altura. Es una especie de muro diminuto. Tiene poco más de la treintena y la barba gris como su padre.
Su piel broncínea se deja ver en su rostro sin apenas heridas y en sus manos que siempre lleva al descubierto. El resto del cuerpo lo lleva cubierto prácticamente todo el tiempo. Además de los emblemas del Clan Rompecráneos, siempre lleva a la vista un medallón de Glangeddin Bargenta, representado con dos hachas gemelas cruzadas.
Es de gran apetito y agradable humor aunque parece pesimista y siempre preparado para lo peor. Su barba, cuidada como la de todo enano que se precie, no es muy larga pero aún así la luce orgulloso.
Su padre, Voltrir, tenía pensado que siguiese sus pasos como forjador y guerrero, pero ya desde pequeño comenzaron a ver algo raro en él. Por las noches parecía hablar en sueños en celestial y tras consultarlo con el sacerdote del clan, descubrieron que hablaba de Clangeddin Bargenta.
A partir de entonces, se alejó de la forja de la familia para acercarse más al Padre de las Batalla y comenzó a aprender y crecer en la fe de su dios, así como en la del resto del panteón enano pero centrándose en el Señor de las Hachas Gemelas.
Centraron su futuro en la Sagrada Orden de la Runa y actualmente es escudero sin nombramiento y trabaja ayudando en la capilla, limpiando y manteniendo todo en orden a la espera de ser nombrado escudero e ingresar, posteriormente en la orden como Kuldar algún día.
Desde entonces reza en celestial cada día para recibir los favores de La Roca de la Batalla, entrenar duro y conseguir ser un fiel y digno miembro de la Orden de la Runa.
Mide poco más de metro y medio de estatura y pesa casi noventa kilos. Su tez es broncínea como la de la mayoría de los enanos dorados y su barba es gris.
Se casó con Ovida Forjafuego a los 65 años y apenas llegaron a los diez años de matrimonio cuando esta murió en un ataque que los gigantes hicieron a la fortaleza que consideraban hogar. Esto hundió a Voltrir y le hizo volverse huraño y acabó abandonando su hogar marchando hacia el oeste.
Pasó varios años de aventurero y ganándose la vida como podía pero manteniéndose ocupado todo el tiempo para tratar de olvidar a Ovida, su primer amor, hasta que llegó a Amn y se asentó en el Túnel del Clan Rompecráneos.
Allí hizo honor a su apellido, ayudó y colaboró con los miembros del clan mientras trataba de superar los golpes de la vida hasta que poco a poco otra enana entró en su vida, Morina, una enana dorada del clan Cienbatallas de 78 años.
Morina trabajaba de ballestera cerca de la forja donde Voltrir trabajaba. Verla cada día le hizo ir olvidando a Ovida y poco a poco ir abriendo su corazón a otra persona. Al final acabó sucediendo lo que tenía que suceder, y ambos contrajeron matrimonio en la sede del Clan Rompecráneos y en este caso, Voltrir cambió su apellido por Cienbatallas para así formar parte del clan.
Para la ceremonia Voltrir consiguió traer al que consideraba su único hermano, Gotrek Rompestrellas. Un enano escudo que durante muchos años compartió su vida en la fortaleza de Las Montañas del Paso del Gigante, a pesar de ser un asentamiento principalmente de enanos dorados.
Gotrek con 107 años hizo de padrino de Voltrir que se casó por segunda vez con 104 años con Morina Cienbatallas cuando ella ya tenía 80 años. Poco después cambiarían los papeles cuando Gotrek, que empezó a trabajar de carrocero se casó con la hija del cabo armero, Maronna Cienbatallas. Gotrek así pasó a hacer lo mismo que Voltrir, cambiar su apellido para entrar oficialmente en el clan y pasó a ser Gotrek Cienbatallas al casarse con Maronna, una joven enana de 61 años.
Todo marchaba de maravilla y Voltrir entró a formar parte del ejército como soldado y más tarde llegó a ascender a Cabo de Infantería de la Sección I Escalón I, hasta que la guerra con los Drows comenzó y la sede del túnel de Crimmor quedó inservible y muchos de los enanos allí presentes murieron y Voltrir y Gotrek se unieron al grupo de los caídos.
Su historia parecía haberse terminado, pero nada más lejos de la realidad, el destino quiso que así no fuera. Vleid Cucu, un semiorco ofreció al clan un pergamino con el conjuro Deseo y eso permitió que todos los caídos volvieran a la vida.
Voltrir era un fiel y orgulloso guerrero y el caer en batalla le hizo sentirse avergonzado y se rapó la barba, cargando y lavando sus culpas hasta que la barba vuelve a medir al menos un palmo desde el rapado total.
Poco después marchó con el clan al nuevo hogar de los enanos, Khazad Gromdal, la morada de Nashkel donde formó una familia con Morina y allí nació su primer hijo.
Baldrek Cienbatallas es el primer y único hijo de Voltrir y Morina. Es un enano dorado de 80 kilos de peso y metro y medio de altura. Es una especie de muro diminuto. Tiene poco más de la treintena y la barba gris como su padre.
Su piel broncínea se deja ver en su rostro sin apenas heridas y en sus manos que siempre lleva al descubierto. El resto del cuerpo lo lleva cubierto prácticamente todo el tiempo. Además de los emblemas del Clan Rompecráneos, siempre lleva a la vista un medallón de Glangeddin Bargenta, representado con dos hachas gemelas cruzadas.
Es de gran apetito y agradable humor aunque parece pesimista y siempre preparado para lo peor. Su barba, cuidada como la de todo enano que se precie, no es muy larga pero aún así la luce orgulloso.
Su padre, Voltrir, tenía pensado que siguiese sus pasos como forjador y guerrero, pero ya desde pequeño comenzaron a ver algo raro en él. Por las noches parecía hablar en sueños en celestial y tras consultarlo con el sacerdote del clan, descubrieron que hablaba de Clangeddin Bargenta.
A partir de entonces, se alejó de la forja de la familia para acercarse más al Padre de las Batalla y comenzó a aprender y crecer en la fe de su dios, así como en la del resto del panteón enano pero centrándose en el Señor de las Hachas Gemelas.
Centraron su futuro en la Sagrada Orden de la Runa y actualmente es escudero sin nombramiento y trabaja ayudando en la capilla, limpiando y manteniendo todo en orden a la espera de ser nombrado escudero e ingresar, posteriormente en la orden como Kuldar algún día.
Desde entonces reza en celestial cada día para recibir los favores de La Roca de la Batalla, entrenar duro y conseguir ser un fiel y digno miembro de la Orden de la Runa.