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Bebe y calla, esto es lo único que sabrás de mí.

Kellky

Screenshot secreta de Minen
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Escucha bien, humano, porque no pienso repetirlo dos veces. Baja esa jarra, limpia tus orejas y mírame a la cara, que no tengo todo el día para andar contando mi vida ante desconocidos en esta maldita taberna. ¿Quieres saber quien soy y porque un enano como yo camina por las tierras de Amn? Pues te lo voy a contar una sola vez sin adornos de bardos ni cursilerías de elfos, si me interrumpes con preguntas estúpidas, te juro por la barba de mis ancestros que te hundo esta hacha en el pecho. Así que escucha.

Yo no se que puñetas es nacer bajo el techo firme de una fortaleza enana o escuchar el eco pacifico de una mina antigua. Mi vida empezó en el barro de los caminos, en el carromato mugriento de una banda de mercenarios enanos que operaban en las tierras salvajes del norte, desde que abrí los ojos mi hogar siempre estuvo en marcha; no echábamos raíces porque la banda cosechaba enemigos en cada taberna y cada contrato. Crecí donde la palabra era un lujo inútil y la supervivencia se media en el peso del acero, Aprendí el enano rudo de mi gente y el khondazhano que le escupíamos a los mercaderes humanos para cobrar nuestros servicios.

Mírame bien. Le saco una cabeza a cualquier enano y tengo la musculatura de un buey de carga, los veteranos de la banda, mis hermanos de batalla los únicos que me importaron en esta vida decían que yo estaba tocado por la mismísima Haela, Admiraban mi fuerza, pero más mi coraje de lanzarme de cabeza a la muerte buscando una digna en batalla. Por eso me grabaron estas runas en mi cuerpo y por eso me deje crecer esta cresta exagerada, que siempre bañaba con la sangre caliente de mis enemigos. El Toro de Hierro, así me bautizaron cuando me vieron embestir por primera vez a aquel desgraciado orco.

Viajar tanto me hizo mas tolerante que mis primos amargados que viven encerrados en sus cuevas, pero tengo mis malditas leyes inquebrantables si quieres mantener los dientes en su sitio.

Jamás dejo que un humano toque mi hacha, sus manos son torpes.

Mantengo mi hacha lejos de aquellos locos que huelen la magia de mi hacha y quieren robársela.

Y por ultimo mi cresta nunca se toca, cuando digo nunca es nunca.

*Pensaría unos cuantos segundos en aquel peliblanco y soltaría un gruñido largo*

Todo lo que fui se trunco en aquellas montañas, una noche de tormenta infernal, una coalición masiva de cazadores de recompensas y viejos rivales nos tendió una emboscada. Fue una carnicería total. Vi caer uno a uno a mi flanco... mis hermanos, sepultados por el numeroso enemigo. Al ver sus cadáveres sobre la nieve roja, mi orgullo y mi mente estallaron... no pensé y busque mi destino, una muerte digna para unirme a ellos en los salones de Haela.

Bajé el yelmo de toro, empuñe el hacha, levante el escudo y cargue de frente contra la marea enemiga. Rompí formaciones, partí columnas y empape mi cresta en la sangre de uno de sus lideres. Quería morir ahí te lo juro. Con cada tajo buscaba el golpe que acabara conmigo, pero el destino es un bastardo juguetón, el impacto de mi embestida fue tan fuerte que provoco un derrumbe, la nieve se vino abajo, sepultando a la escoria enemiga y a mi me arrojo a un vacío, directo a las aguas bravas de un río subterráneo.

Desperté días después magullado, escupiendo lodo, con las runas cubiertas de costras de sangre seca... pero trágicamente vivo. Falle en mi muerte. Mis hermanos están muertos y yo sigo respirando en este podrido mundo.

Ajuste mi hacha, me calcé el yelmo de toro y camine hacia el sur siguiendo los rumores. Pues decían que en Amn, aquella nación de mercaderes, hay oro, monstruos, gremios y guerras constantes. No me importa el maldito oro ni me interesan sus leyes comerciales. Vine a Amn porque sabia que había peligro. Busco un enemigo, un monstruo o un ejercito lo suficientemente fuerte como para romper mi cráneo de piedra y otorgarme de una vez por todas la muerte violenta y gloriosa que mis hermanos ya alcanzaron.

Ahora que ya lo sabes, cierra la boca y págame otra cerveza y no te vuelvas a cruzar en mi camino.
 
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