Zai
Karonte está escribiendo...
- Registrado
- 16/12/22
- Mensajes
- 288
- Edad
- 35
14.2.4 Vampiro
Tengo intención de hablaros en las próximas páginas acerca de uno de los muertos vivientes más peligrosos en Amn: El Vampiro. Aunque es cierto que hay no muertos mucho más poderosos, los vampiros forman uno de los principales problemas en las Tierras de la Intriga y, tras reunir toda la información posible acerca de tales criaturas, procedo a hablaros sobre ellas.
Un vampiro es un exánime de apariencia más o menos humana, con la piel nívea y ojos rojos embrujados que transmiten una rabia y un odio intrínseco a su condición. Sus manos terminadas en unas garras malditas y sus colmillos pronunciados los convierten en unos depredadores capaces de poner en apuros a los más poderosos combatientes.

Estas criaturas están encadenadas al instante en el que murieron, conservando un aspecto muy similar al que tuvieron en vida, pero con unos rasgos más duros y crueles, mostrando la mirada de un lobo hambriento. Aunque son monstruos de pleno derecho, tienen un sentido del gusto mezquino y se creen verdaderos príncipes de la noche eterna, por lo que la gran mayoría goza de vestir ropajes lujosos y decadentes similares a las que llevaría cualquier noble mortal. Sin embargo, su maldición les impide reflejarse en los espejos algo que hace de su vanidad un constante tormento.
Además de ser víctimas de su condición, estas criaturas son un reflejo oscuro de lo que fueron en vida por lo que la gran mayoría de las destrezas que tuviesen las conservarán en su condición inmortal o incluso se verán acrecentadas por sus genuinos poderes. Esto hace que sea extremadamente difícil saber cómo detener a un vampiro, más os hablaré de ciertos poderes que todos ellos, o al menos la gran mayoría, tienen en común y la razón de ello.
Un vampiro es esclavo del “Sanguis Maledictum”, una horrible maldición que los condena a
alimentarse de la sangre de sus víctimas para mantener su condición eterna. La citada maldición ha alimentado las historias de miedo durante eones con sus correspondientes variaciones, hablándonos de criaturas que bebían la sangre de vírgenes para mantener su belleza o gente que bebía la sangre de sus enemigos para hacerse más fuerte. La sangre es un símbolo inequívoco de la vida y es por ello que esta maldición tiene tanto sentido, porque solo cuando consumen aquello que representa la vida que dejaron atrás es cuando obtienen su poder. Además, sus garras blasfemas son capaces de transmitir parte de su maldición inmortal como si fuese una plaga, arrebatando con crueldad la virtud de la vida a quienes consiguen herir, lo que drena sus fuerzas y los acerca a la no muerte. Cualquier criatura viva que muera a manos de un vampiro bien por la falta de sangre o bien por el golpe desgarrador de estas afiladas cuchillas, se despertará como un vampiro unos días más tarde, por lo que se debe extremar la precaución.
Cuando hablamos de estos monstruos, debemos hablar también de un poder conocido por aquellos que se dedican a cazarlos como el “Dominum Noctis”, mediante el cual el vampiro se proclama como señor de la noche eterna. Este poder confiere al vampiro la capacidad de doblegar la voluntad de aquellas personas que miren fijamente a los ojos, medrando su voluntad hasta hacerlos esclavos.
Además, dada su condición como príncipe de la noche la criatura es capaz de llamar y dominar criaturas que la noche ampara, tales como son los murciélagos, lobos o incluso se han llegado a ver algunos comandando ratas, haciendo que le sirvan y protejan como un soldado protege a su rey.
Además de unas aptitudes físicas sobrenaturales, una resistencia a las armas sublime, así como la sorprendente curación que dejaría en evidencia a la famosa regeneración de los troll, estas criaturas pueden también cambiar de forma. La cantidad de formas que pueden llegar a tomar es a todas luces un misterio para muchos pero entre ellas está la del murciélago, por supuesto, icono insigne de la noche.
Por suerte para todos, aunque sus poderes son inigualables, la maldición que cae sobre ellos y los condena a la eternidad tiene, como toda maldición que se precie, reglas. Los vampiros se verán repelidos por el recuerdo de su vida mortal, por lo que se alejarán de cualquier espejo dado que no se reflejan en ellos, además de ser muy temerosos de la fe, especialmente de los símbolos sagrados que se sujeten con la firmeza que una religión exige. No pueden soportar el fuerte olor de los ajos y por ello no entrarán en ningún lugar que esté rodeado de ellos, además de ser completamente incapaces de entrar en ningún lugar en el que no hayan sido invitados por alguien con autoridad para ello. Ni que decir que un lugar público es, por definición, un lugar en el que todo el mundo está invitado a entrar.
Son tal símbolo de la muerte en vida que algunos elementos mundanos que representan la vida son muy efectivos contra ellos. Esto hace que para un vampiro sea casi imposible, salvo que lo lleven, cruzar el agua corriente ya que esta representa la vida. Es más, de ser sumergidos en ella el tiempo suficiente podrían llegar a alcanzar la muerte
definitiva. Las estacas de madera, siendo la madera un símbolo de la vida también, clavadas en sus corazones les arrebata ese halo sobrenatural que les permite moverse y acaba con ellos, aunque bueno, una estaca de madera clavada en el corazón mata a cualquiera realmente… Sin embargo, a diferencia de los mortales, si se retirara esa estaca volvería a despertarse.
Las armas de plata encantadas por la magia son muy efectivas contra ellos ya que la plata es un reflejo de la luna que no tiene en muy alta estima a estas criaturas. Además, por supuesto, la luz del sol fuente de toda vida los destruye por completo de forma irremediable.
Para terminar, dado que creo que ya me he alargado demasiado, decir que cuando combates a estas criaturas y consigues vencerlas, algo que he visto de primera mano mediante los métodos tradicionales, estas no ven su final ahí. Normalmente se convierten en humo que busca desesperada del ataúd al que están atados y la tierra que les vio nacer, para empezar su pronta regeneración y volver al cabo de dekhanas, días o en caso de los más poderosos, horas. Por lo que os recomiendo que no os confiéis y uséis los métodos anteriormente mencionados, más costosos, pero más efectivos para enfrentaros a estas criaturas en caso de tener que hacerlo.
Estas criaturas pueden ser hermosas, pueden hablar perfectamente y son capaces de moverse como un humano normal pero no lo son. Son incapaces de amar y de mostrar aprecio, tan solo los mueve el ansia de poder, la codicia y la ira. Dejarlos libres, dejarlos marcharse o incluso perdonarles la “vida” no es un acto bondadoso. No hay piedad alguna en tratar como a un humano a estas aberraciones de la noche y deben ser exterminadas con la mayor tenacidad. Cualquier ápice de duda, significará vuestra muerte o la de los verdaderos inocentes.
No les deis tregua ninguna. No la merecen.
Tengo intención de hablaros en las próximas páginas acerca de uno de los muertos vivientes más peligrosos en Amn: El Vampiro. Aunque es cierto que hay no muertos mucho más poderosos, los vampiros forman uno de los principales problemas en las Tierras de la Intriga y, tras reunir toda la información posible acerca de tales criaturas, procedo a hablaros sobre ellas.
Un vampiro es un exánime de apariencia más o menos humana, con la piel nívea y ojos rojos embrujados que transmiten una rabia y un odio intrínseco a su condición. Sus manos terminadas en unas garras malditas y sus colmillos pronunciados los convierten en unos depredadores capaces de poner en apuros a los más poderosos combatientes.

Estas criaturas están encadenadas al instante en el que murieron, conservando un aspecto muy similar al que tuvieron en vida, pero con unos rasgos más duros y crueles, mostrando la mirada de un lobo hambriento. Aunque son monstruos de pleno derecho, tienen un sentido del gusto mezquino y se creen verdaderos príncipes de la noche eterna, por lo que la gran mayoría goza de vestir ropajes lujosos y decadentes similares a las que llevaría cualquier noble mortal. Sin embargo, su maldición les impide reflejarse en los espejos algo que hace de su vanidad un constante tormento.
Además de ser víctimas de su condición, estas criaturas son un reflejo oscuro de lo que fueron en vida por lo que la gran mayoría de las destrezas que tuviesen las conservarán en su condición inmortal o incluso se verán acrecentadas por sus genuinos poderes. Esto hace que sea extremadamente difícil saber cómo detener a un vampiro, más os hablaré de ciertos poderes que todos ellos, o al menos la gran mayoría, tienen en común y la razón de ello.
Un vampiro es esclavo del “Sanguis Maledictum”, una horrible maldición que los condena a
alimentarse de la sangre de sus víctimas para mantener su condición eterna. La citada maldición ha alimentado las historias de miedo durante eones con sus correspondientes variaciones, hablándonos de criaturas que bebían la sangre de vírgenes para mantener su belleza o gente que bebía la sangre de sus enemigos para hacerse más fuerte. La sangre es un símbolo inequívoco de la vida y es por ello que esta maldición tiene tanto sentido, porque solo cuando consumen aquello que representa la vida que dejaron atrás es cuando obtienen su poder. Además, sus garras blasfemas son capaces de transmitir parte de su maldición inmortal como si fuese una plaga, arrebatando con crueldad la virtud de la vida a quienes consiguen herir, lo que drena sus fuerzas y los acerca a la no muerte. Cualquier criatura viva que muera a manos de un vampiro bien por la falta de sangre o bien por el golpe desgarrador de estas afiladas cuchillas, se despertará como un vampiro unos días más tarde, por lo que se debe extremar la precaución.Cuando hablamos de estos monstruos, debemos hablar también de un poder conocido por aquellos que se dedican a cazarlos como el “Dominum Noctis”, mediante el cual el vampiro se proclama como señor de la noche eterna. Este poder confiere al vampiro la capacidad de doblegar la voluntad de aquellas personas que miren fijamente a los ojos, medrando su voluntad hasta hacerlos esclavos.
Además, dada su condición como príncipe de la noche la criatura es capaz de llamar y dominar criaturas que la noche ampara, tales como son los murciélagos, lobos o incluso se han llegado a ver algunos comandando ratas, haciendo que le sirvan y protejan como un soldado protege a su rey.Además de unas aptitudes físicas sobrenaturales, una resistencia a las armas sublime, así como la sorprendente curación que dejaría en evidencia a la famosa regeneración de los troll, estas criaturas pueden también cambiar de forma. La cantidad de formas que pueden llegar a tomar es a todas luces un misterio para muchos pero entre ellas está la del murciélago, por supuesto, icono insigne de la noche.
Por suerte para todos, aunque sus poderes son inigualables, la maldición que cae sobre ellos y los condena a la eternidad tiene, como toda maldición que se precie, reglas. Los vampiros se verán repelidos por el recuerdo de su vida mortal, por lo que se alejarán de cualquier espejo dado que no se reflejan en ellos, además de ser muy temerosos de la fe, especialmente de los símbolos sagrados que se sujeten con la firmeza que una religión exige. No pueden soportar el fuerte olor de los ajos y por ello no entrarán en ningún lugar que esté rodeado de ellos, además de ser completamente incapaces de entrar en ningún lugar en el que no hayan sido invitados por alguien con autoridad para ello. Ni que decir que un lugar público es, por definición, un lugar en el que todo el mundo está invitado a entrar.
Son tal símbolo de la muerte en vida que algunos elementos mundanos que representan la vida son muy efectivos contra ellos. Esto hace que para un vampiro sea casi imposible, salvo que lo lleven, cruzar el agua corriente ya que esta representa la vida. Es más, de ser sumergidos en ella el tiempo suficiente podrían llegar a alcanzar la muerte
definitiva. Las estacas de madera, siendo la madera un símbolo de la vida también, clavadas en sus corazones les arrebata ese halo sobrenatural que les permite moverse y acaba con ellos, aunque bueno, una estaca de madera clavada en el corazón mata a cualquiera realmente… Sin embargo, a diferencia de los mortales, si se retirara esa estaca volvería a despertarse.Las armas de plata encantadas por la magia son muy efectivas contra ellos ya que la plata es un reflejo de la luna que no tiene en muy alta estima a estas criaturas. Además, por supuesto, la luz del sol fuente de toda vida los destruye por completo de forma irremediable.
Para terminar, dado que creo que ya me he alargado demasiado, decir que cuando combates a estas criaturas y consigues vencerlas, algo que he visto de primera mano mediante los métodos tradicionales, estas no ven su final ahí. Normalmente se convierten en humo que busca desesperada del ataúd al que están atados y la tierra que les vio nacer, para empezar su pronta regeneración y volver al cabo de dekhanas, días o en caso de los más poderosos, horas. Por lo que os recomiendo que no os confiéis y uséis los métodos anteriormente mencionados, más costosos, pero más efectivos para enfrentaros a estas criaturas en caso de tener que hacerlo.
Estas criaturas pueden ser hermosas, pueden hablar perfectamente y son capaces de moverse como un humano normal pero no lo son. Son incapaces de amar y de mostrar aprecio, tan solo los mueve el ansia de poder, la codicia y la ira. Dejarlos libres, dejarlos marcharse o incluso perdonarles la “vida” no es un acto bondadoso. No hay piedad alguna en tratar como a un humano a estas aberraciones de la noche y deben ser exterminadas con la mayor tenacidad. Cualquier ápice de duda, significará vuestra muerte o la de los verdaderos inocentes.
No les deis tregua ninguna. No la merecen.
Offtopic:
Por razones obvias y dado que Jul no tiene el Monster Manual, estas páginas no son 100% correctas y es una interpretación aproximada de los conocimientos on rol de Julieth sobre los vampiros.
Última edición:



