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Breve historia de Marduk

sako

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Calurosa, calurosa fue aquella noche de Agosto en Athkatla mientras mi madre y yo terminábamos de forjar aquella arma que nos encargó ese tipo de clase alta, ¿Cómo se llamaba?...Ni me acuerdo.

Se me olvidaba, Mi nombre es Marduk, mi madre siempre decía que soy un chico muy alto; pero solamente mido 1.85m, que tengo una corpulencia
que podría acarrear con mil pepitas de hierro y que mi cara se asemejaba a la de los ángeles ( que va a decir,es mi madre...)

¡Ya recuerdo! Federíco, ese era el nombre de aquel tipo que nos encargó aquella arma de puño y medio. Al terminar el encargo, mi madre y yo
salimos en busca de aquél tipo. Frente a frente preparados para terminar aquel encargo, tuvimos la desgracia de ser víctimas de un atraco,
un vagabundo con aspecto de camorrista sacó sus espadas cortas y nos amenazó con matarnos. Lástima que no llevara
armas pues esta historia no la estaría contando y más importante aún, mi madre seguiría viva. Como iba diciendo aquél vagabundo nos intentó robar
el dinero de aquel trato que hicimos con Federíco, con la mala fortuna de que mi madre se encaró con aquel vagabundo y él sin pensarlo un momento,
clavó su espada en el abdomen de mi madre, cayendo su cuerpo inerte en el suelo. Tal fue mi grado de impacto que permanecí inmóvil sin mover un párpado.
Federíco huyó soltando al suelo su espada al igual que el ladrón con el botín en sus manos.

Semanas me llevó superar la muerte de mi madre y poder empezar a llevar una vida normal, pero esto no volvería a ser igual nunca más...
 

sako

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EL ENCUENTRO​

Cogí la espada de aquél tipo que no hizo nada mas que huir y un viejo escudo de la herrería de mi madre. Vagué durante semanas por los bosques de Amn intentando buscar a aquél tipo que mató a mi madre sin suerte.
Cierto día al atardecer, lamentándome por mi mala fortuna, con ropas sucias de semanas y casi sin dormir, un tipo apareció de la nada dirigiéndome la palabra. Tal fue nuestra conexión, o su conveniencia, que rápidamente le seguí, prácticamente a todos lados. Aquél tipo de extrañas vestimentas me demostró el gran poder de su dios convenciéndome de acercarme a su doctrina. Tal fue mi admiración por aquellos poderes que investigué e investigué llegando casi a la locura. Más aún me acercó el hecho, de que aquél tipo me comentara el aún más increíble poder de ese dios... levantar a los muertos. Mi incredulidad fue palpable hasta que de un montón de cenizas y huesos levantó un esqueleto con vida....
 

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