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Brunfrulwuflynn

TitoZeus

Enano con acento ruso
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19/12/20
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Esta historia es, más bien, una algarabía de memorias. De lo que nuestro amigo enano llama "el premio de comerte las nueces", aunque su abuelastra siempre se las rompía en el cogote..."¡¡así recordarás mejor...!!" (creo que nunca le cayó bien su madre).
Así es, este enano es un hijo bastardo, cuya madre se tuvo que casar con el enano más cabezón, alcohólico y...disfrutón de la generosidad de todo el norte.
¿Su nombre? ¡Impronunciable! Como era de esperar, el día que le llevaron delante de la partida censal, su padrastro fue el que con mucho gusto se dispuso a nombrarle Brunfrulwuflynn. Y nunca sabrá cómo decidió ese nombre, pues ni una sola vez ha sido capaz de llamarlo así. Nuestro amigo asegura que el día que se oficializó su identidad, su padrastro estaría con la boca llena de torrijas. "Mi tatara-abuelastra solía hacer kilos y kilos de torrijas cada tercera dekhana" - Recuerda nuestro amigo.
Su infancia fue agradable. Aun siendo un enano bastardo, siempre ha tenido mucha actitud positiva y, sobre todo, ganas de cantar. Es por ello por lo que conseguía amigos allá donde iba. Su aventura comienza tras decidir que buscará convertirse en un artista muy exitoso, y sin duda peculiar, pues no abundan los enanos bardos.

El siguiente párrafo fue encontrado en una hoja de su diario, tirado bajo su cama en su antigua choza:
"Hoy paseé por la plaza mayor del pueblo, y había uno de esos trovadores que cuentan historias. Venía disfrazado completamente, con 7 caretas lo menos, y se rumoreaba que debía de ser un elfo o un semielfo intentando ganarse la vida. Si dejara ver su cara, raramente le iban a dejar limosna, más bien un escupitajo y algún insulto. Pues a la par que pasaba, sacó de su bolsa un cuerno, o lo que parecía un cuerno, claro. Pero no un cuerno de beber, eso hubiese sido normal y no daría extrañeza. Era un cuerno...mágico. Quiero decir, no había magia, ni trampa ni cartón, pero lo que cantó el trovador más tarde sí que era mágico. Cantó la historia de un señor, que estaría muy fornido y musculado, con una malla de tirantes y un bigote largo y rizado (se ve que no entendía mucho de la moda por estos lares). Salió de su ciudad, que estaba al Sur, y trotó con su corcel blanco, peludo y seguramente bigotudo hasta llegar a un claro con un lago. El lago dejaba ver un arroyo, del arroyo a un río, del río una cascada. Al lado de la cascada se apareció una yegua, que atraería mucho al caballo, porque se fue con ella. Y nuestro caballero, sin caballo...entonces no sería caballero. Nuestro...señor con armadura de tirantes bigotudo decidió subir la cascada, pues ir para atrás hubiese sido coherente. Al subir encontró una cueva, que daría a una gruta, unos pasajes subterráneos, algunas criaturas que decía el trovador eran de la Infraoscuridad -supongo que así llaman los bigotudos a las minas sureñas-y tras varios combates, un ojo volador y perder medio bigote nuestro amigo vio la luz. Un camino llevaba a un claro, en el que olía algo muy rico. Tras buscar lo que se cocía, encontró una elfa rubia y...lo más impactante del mundo...¡un unicornio! Ignoró, obviamente, por completo a la elfa y se fue con el unicornio. Lo llevó a castillos más allá de las fronteras del mundo. Y el medio bigotudo con su unicornio fue feliz. Supongo que eso es la felicidad... (el resto de la hoja estaba arrancado)"

Brunfrulwufynn, a diferencia de sus familiares enanos, no detesta a los elfos. La lectura, el arte de la música, sus visitas al trovador y sospechas de que era un elfo le han cambiado mucho la idea con respecto a esa raza. De hecho, con la historia del unicornio, su sueño es casarse con una elfa rubia. Y, por supuesto, ¡quedarse su unicornio!

Una dekhana antes de salir definitivamente de aventuras, bajo la posada de la plaza mayor donde solía plantarse el trovador, Brunfrulwuflynn encontró un brazalete con un símbolo rúnico. Reconocería la runa Fehu, runa de la abundancia, pero no entendería por qué un elfo llevaría un brazalete rúnico. ¿Y si este elfo fuese un apasionado del mundo de las razas enanas? Sería el antónimo directo de lo que es nuestro enano bastardo.

En fin, muchas historias aún se pueden contar, como las lentejas milagrosas de su madre, pero mejor buscarle y escuchar sus cantos. Reaniman a los muertos, dicen por ahí. Saluden con cariño a Brunfrulwuflynn si le ven, pues puede nacer una amistad inigualable, imbuida por sus desafinados acordes y rimas mal elaboradas.
 

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