Idelish
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Canción de los ancestros
Los fuertes y fríos vientos del Gran Glaciar enseñan a todo aquel que se aventura en sus tierras que solo los fuertes sobreviven si se refugian con la manada, y que los débiles son alimento para los depredadores de “Escarcha de la noche”.
Escarcha de la noche
Población: 231 [Sin incluir las muertes producidas] (humanos 99%)
Gobierno: Tribal (Líder y chaman)
Religiones: Los elementos (Ulutiu), Auril
Importaciones: -
Exportaciones: -
Alineamiento: N, CN, NM, NB, CB
El poblado se asienta en las laderas de un largo barranco. Lejos de ser un lugar seguro la zona se encuentra infestada de depredadores salvajes, gigantes de la escarcha e incluso otras criaturas más exóticas.
El pueblo subsiste gracias a la caza, utilizando las pieles como abrigo y la grasa para mantener el fuego de las fogatas.
La tribu es dirigida por un líder tribal, el cual se elige por la ley del más fuerte. A su vez este es “guiado” por una chaman.
Historia:
Nacido grande y fuerte en una familia de bárbaros del gran glaciar, Verial fue criado en las enseñanzas de su tribu, destacando (repudiado) por la falta de furia salvaje que caracterizaba a los miembros de su tribu. En su favor la ausencia de furia desenfrenada era suplida por su ingenio y capacidad de aprendizaje, algo que durante los años de infancia lo coronó como imbatible entre los niños de su edad, ya que usaba en su provecho el ingenio para ganar a sus rivales.
Con el paso de los años ya en la adolescencia, fue marginado cada vez más por su obsesiva tendencia, a ojos de la tribu, de analizar toda situación en lugar de lanzarse sin pensarlo al combate; esta condición lo fue excluyendo lenta pero progresivamente de los lazos que se creaban entre los demás jóvenes, siendo también severamente reprendido por su padre y otros mayores, a los cuales no les gustaba que un “crió” les dijese como hacer mejor las cosas. Esto hizo que el joven pasara mas tiempo amaestrando perros y escuchando las historias y relatos de la chaman, que con otros jóvenes de su edad. No pasó demasiado tiempo hasta que se produjo la primera pelea de casi-adultos por diferencia de opiniones. En un principio enfrentó un enemigo a la vez y no fue demasiado duro ya que sabía aguantar los golpes y mantenerse en pie cuando otro ya habría caído, al final y aunque fuera por el agotamiento de su rival terminaba ganando. Mas tarde, tras granjearse nuevas enemistades se vio superado en número en estos enfrentamientos, perdió incontables veces, pero también se hizo más fuerte con su derrota, aprendiendo a resistir duros golpes, pero también aplomo para luchar rodeado de enemigos. Tal fue su perseverancia que en uno de estos enfrentamientos llegó a salir victorioso. Este enfrentamiento hizo correr rápidamente la voz de que Verial había demostrado su “furia”. Fue la primera vez que su padre y los mayores lo reconocieron como a un hombre. Ser considerado un hombre era haberse convertido en adulto, tener derecho a una choza propia, mujer, perros y sobretodo poder ir de caza con el resto de adultos. Como regalo por recién adquirida mayoría de edad, recibió de su padre su primera lanza de caza, más grande y pesada que él, pero especial por su significado. No importó el peso de la misma, aprendería a usarla.
Gracias a esa única victoria y a sus habilidades para la caza, siendo capaz de resistir el envite de sus presas, la exclusión social a la que se vio sometido durante años se fue diluyendo hasta ser considerado uno más.
Varios inviernos mas tarde Verial se hallaba ya asentado con su propia mujer, Nera, un hijo de casi un año de edad, Tierd, en su propia choza. Su mujer se encontraba nuevamente en cinta, de una niña según las palabras de la propia chaman y su primer perro adiestrado, Vex, había alcanzado la etapa adulta, siendo un mastín de grandes proporciones. Todo marchaba como correspondía e incluso comenzó a aprender las artes de la peletería. Durante una de esas noches, murió la chaman por causas naturales. A Verial que había tenido buena relación con ella desde niño el suceso no le fue indiferente, sin duda echaría de menos sus historias, y también los combates rituales que la anciana enseñaba a todos aquellos dispuestos a escuchar, generalmente solo él.
La tribu siguió su curso con el nombramiento de una nueva Chaman, directa descendiente de su predecesora. Sin embargo aquella muerte no había sido un hecho aislado. En los meses posteriores fueron muriendo una a una aquellas que ocupaban el puesto de chaman hasta que al final no quedó ninguna. La línea sucesoria había muerto con la ultima chaman, una “mujer” de apenas 9 años. El culto a los ancestros y al espíritu de la montaña desapareció rápidamente de la vida cotidiana del asentamiento y todos menos unos pocos relegaron estas costumbres al olvido, Verial fue uno de ellos.
Meses mas tarde se presentó el invierno mas frío que los mayores recordaban y la mayoría de ellos no sobrevivieron. Al finalizar la estación habían muerto familias enteras por congelación, casi no quedaba ningún animal del ya por si reducido ganado de la tribu, e incluso la población de perros quedo bajo mínimos. Tiempo después, y cercanos nuevamente al invierno tras un año cargado por las rencillas internas fruto de la mala situación, este comenzaba a presentarse aun mas helado que el anterior. Algunas voces suscitaron que aquel frío mortal era debido a la ausencia de una chaman y que la tribu ya no respetaba la memoria de los ancestros o al espíritu de la montaña, esta creencia se propagó casi tan rápidamente como llegó el frío. El asentamiento retomó rápidamente la devoción, pero sin la guía espiritual de una chaman se sintieron desorientados, perdidos.
Finalmente el invierno llego de forma aún más mortífera que el anterior, las continuas ventiscas hacían imposible salir a cazar y aquellos que se arriesgaban hacerlo rara vez regresaban, la situación era tan desesperada que algunas familias para sobrevivir se tuvieron que comer a sus propios perros. Años atrás en la tribu hubiera sido impensable y severamente castigado, ahora era absolutamente necesario.
A mitad del invierno la tribu había sufrido incontables muertes, cada familia había perdido cuanto menos a un familiar. Para Verial fue la muerte de su mujer, hijos y su madre, la cual nunca había gozado de una fuerte salud. Debido a esto Verial regresó a su antiguo hogar junto a su padre, haciendo fuerza juntos para soportar la pérdida.
Durante lo que pareció el breve suspiro de una interminable tormenta, apareció una mujer ajena a la tribu fruto de la “casualidad”. Era elfa, de pelo blanco y piel azulada. Aseguró ser una enviada de los ancestros, diciendo que los espíritus de la montaña estaban enfadados y que de no sosegar su ira reclamarían el alma de todos. “Debéis demostrar ser auténticos devotos”.
La mujer, Nath’xil, se autonombró chaman de la tribu y procuró rápidas directrices de lo que debía hacerse antes de que los ancestros retiraran esta, “su última oportunidad”. El líder, sin atender a las voces críticas de algunos pocos, acató sin pensar todo aquello que pidió la bruja de hielo. Una desmesurada oleada de ofrendas y sacrificios fueron ofrecidos a los dioses a petición de la chaman. Muchas de sus órdenes iban en contra de toda lógica, los cazadores no podrían llevar antorchas, no se podrían hacer mas fogatas de las necesarias en el asentamiento y por la noche jamás se encendería fuego por pequeño que fuese.
Comenzaron a producirse muertes durante las cacerías, a perecer los más pequeños de congelación durante la noche y sin embargo solo afianzó aun mas la sumisión de la tribu a la nueva chaman, esperando que esta apaciguase la ira de los ancestros. Fruto de estos acontecimientos un grupo de hombres protestaron, juzgaron a la chaman abiertamente… y esta, abiertamente, ordenó su sacrificio por ser los causantes de la nueva destrucción que caería sobre el asentamiento. Todo aquel que juzgaba sus actos era sacrificado como un infiel causante de los males de la tribu. Por suerte para Verial, lo que en el pasado había resultado una carga ahora le salvaba la vida. Su reducida lista de amistades y la ausencia de confianza para hacer cambiar el punto de vista a los demás, le procuró que todas sus sospechas sobre la bruja de hielo quedasen seguras, a salvo en el hogar, solo en conocimiento de su padre. Este le increpó por sus dudas, habiendo aceptado como propio el discurso de Nath’xil.
Sin saber bien por qué, se percató que la bruja lo seguía con la vista desde su nuevo “Trono de hielo”, fabricado del cristal resultante de la congelación de los “infieles”. Aunque no lo sabía, su padre le había contado su conversación a la bruja de Auril y era conocedora de su “problemática” presencia. De alguna forma Verial tenía el respeto de su gente y había mantenido su boca cerrada, por lo que el procedimiento habitual no era una opción. Así pues, ordeno a varios de sus más devotos, que lo asesinaran durante la cacería y arrojasen su cuerpo por el precipicio.
Algo no iba bien, podía notarlo, sentía mas miradas de lo habitual clavadas en mi espalda, un susurro frío que mantenía mi mente en continua alerta, me sentía la presa y no el cazador. Mis sospechas no eran desacertadas, en un momento de distracción y tras varias horas rastreando nuestra presa una lanza surcó brevemente el cielo clavándose en mi costado. Me giré aun malherido cogiendo tan firmemente como pude mi arma. Sus ojos no eran capaces de creer lo que veían, no concebían que siguiera con vida y aún menos en pie. Contemplé como algunos de los que dijeron ser mis amigos empuñaban ahora las armas contra mí, y aunque en ese momento no lo pensé, una parte de mi sabía que luchaba contra la bruja de Auril y que mis “amigos” habían dejado de existir.
Supe que sería muy difícil combatir con aquella lanza clavada, y aunque el dolor retó a la consciencia, la extraje ante la mirada estupefacta de mis atacantes. Creyeron que me derrumbaría y estaban muy equivocados. Uno de ellos no tuvo el suficiente tiempo para terminar de asimilar lo que sucedía, pues tal como me “entregó” su lanza, la devolví con la fuerza de quien lucha por su vida y sus allegados fallecidos. La lanza se incrustó en su pecho, pero a diferencia de mí, él no se levantó. Los cuatro cazadores restantes decidieron atacarme a la vez. Conseguí acertar en el pecho con mi propia lanza a otro antes que se acercase, matándolo con el impacto y fruto del mismo movimiento esquive de mera casualidad la lanza que el segundo había arrojado. Deslizé mi lanza hasta su pecho acabando con su vida. Cogiendo de mi última victima un hacha de su cinto, asesté un golpe a uno de los atacantes que cargó contra mi. Su violenta embestida nos arrastró a ambos ladera abajo. Cuando dejamos de rodar, yacía sobre el. Mi antiguo amigo, se había partido la cabeza contra una roca. Aturdido y herido me incorporé. Miré hacia arriba. El último hombre cogió la que era mi propia lanza y consiguió alcanzarme en el hombro. La fuerte sacudida del impacto y el dolor hizo que perdiera el equilibrio, pero mi sangre aun bullía y pude levantarme de nuevo. Mi atacante atemorizado por lo que veía, huyó de vuelta al asentamiento.
Traté como buenamente pude mis heridas usando la tela del cadáver que yacía a mis pies, mientras intentaba alejar el dolor de mi mente conseguí entender. La bruja había ordenado mi muerte, he ahí el porqué de aquella sensación de ojos clavados en mi espalda. Era demasiado tarde para regresar al asentamiento pues en aquel que fuera mi hogar solo encontraría enemigos. Con el abrigo que pude obtener del muerto comencé malherido a descender el glaciar.
Historia no contada y motivaciones:
Verial sobrevive gracias a la ayuda de terceras personas con las que se encuentra días más tarde. Con el paso de las semanas y ya recuperado, se ve en la obligación de trabajar como guardaespaldas de su salvadora para así pagar los costes de los materiales de carácter mágicos empleados en el tratamiento de sus heridas. Tras meses como guardaespaldas y mercenario en el Mar de las estrellas su camino termina desembocando en Athkatla. Si bien ha conseguido superar la muerte de su familia y la traición de su propia tribu aun anhela ver arder lentamente a la bruja de Auril. Espera que la experiencia del viaje le permita regresar a saldar cuentas, y de paso, reconstruir la familia que le fue arrebatada.
Descripción del personaje: De pelo castaño y pelirrojo, Verial pudo haber sido incluso guapo cuando aún era considerado un niño, sin embargo los continuos combates con sus consecuentes heridas han dañado de forma irremediable su aspecto físico, haciendo que su cuerpo esté cubierto de más de un centenar de cicatrices a lo largo del mismo, número que solo parece ir en aumento. Sus costumbres de ascendencia barbáricas hacen que generalmente diga lo inadecuado de la peor de las formas y sin pretenderlo. Al contrario de lo que pueda parecer, sí que es cierto que Verial frecuentemente "fuerza" ese lado para ser considerado un "bárbaro" malhablado e idiota. La realidad es que resulta bastante más perspicaz de lo que da a ver y su capacidad estratégica resulta bastante impresionante. De haber tenido mayor don de palabra es posible que pudiera haber sido un buen líder. 20 Años.
El personaje evolucionará a escala 2:1 entre guerrero y bárbaro, pero la misma podria verse alterada según las vivencias producidas dentro del servidor. En caso de llegar al punto en que la escala vaya a cambiar, consultaré primero al equipo DM su aprobación de la misma. Si teneis alguna pregunta o deseais que aclare algun punto o amplie alguna información hacedmelo saber.
Los fuertes y fríos vientos del Gran Glaciar enseñan a todo aquel que se aventura en sus tierras que solo los fuertes sobreviven si se refugian con la manada, y que los débiles son alimento para los depredadores de “Escarcha de la noche”.
Escarcha de la noche
Población: 231 [Sin incluir las muertes producidas] (humanos 99%)
Gobierno: Tribal (Líder y chaman)
Religiones: Los elementos (Ulutiu), Auril
Importaciones: -
Exportaciones: -
Alineamiento: N, CN, NM, NB, CB
El poblado se asienta en las laderas de un largo barranco. Lejos de ser un lugar seguro la zona se encuentra infestada de depredadores salvajes, gigantes de la escarcha e incluso otras criaturas más exóticas.
El pueblo subsiste gracias a la caza, utilizando las pieles como abrigo y la grasa para mantener el fuego de las fogatas.
La tribu es dirigida por un líder tribal, el cual se elige por la ley del más fuerte. A su vez este es “guiado” por una chaman.
Historia:
Nacido grande y fuerte en una familia de bárbaros del gran glaciar, Verial fue criado en las enseñanzas de su tribu, destacando (repudiado) por la falta de furia salvaje que caracterizaba a los miembros de su tribu. En su favor la ausencia de furia desenfrenada era suplida por su ingenio y capacidad de aprendizaje, algo que durante los años de infancia lo coronó como imbatible entre los niños de su edad, ya que usaba en su provecho el ingenio para ganar a sus rivales.
Con el paso de los años ya en la adolescencia, fue marginado cada vez más por su obsesiva tendencia, a ojos de la tribu, de analizar toda situación en lugar de lanzarse sin pensarlo al combate; esta condición lo fue excluyendo lenta pero progresivamente de los lazos que se creaban entre los demás jóvenes, siendo también severamente reprendido por su padre y otros mayores, a los cuales no les gustaba que un “crió” les dijese como hacer mejor las cosas. Esto hizo que el joven pasara mas tiempo amaestrando perros y escuchando las historias y relatos de la chaman, que con otros jóvenes de su edad. No pasó demasiado tiempo hasta que se produjo la primera pelea de casi-adultos por diferencia de opiniones. En un principio enfrentó un enemigo a la vez y no fue demasiado duro ya que sabía aguantar los golpes y mantenerse en pie cuando otro ya habría caído, al final y aunque fuera por el agotamiento de su rival terminaba ganando. Mas tarde, tras granjearse nuevas enemistades se vio superado en número en estos enfrentamientos, perdió incontables veces, pero también se hizo más fuerte con su derrota, aprendiendo a resistir duros golpes, pero también aplomo para luchar rodeado de enemigos. Tal fue su perseverancia que en uno de estos enfrentamientos llegó a salir victorioso. Este enfrentamiento hizo correr rápidamente la voz de que Verial había demostrado su “furia”. Fue la primera vez que su padre y los mayores lo reconocieron como a un hombre. Ser considerado un hombre era haberse convertido en adulto, tener derecho a una choza propia, mujer, perros y sobretodo poder ir de caza con el resto de adultos. Como regalo por recién adquirida mayoría de edad, recibió de su padre su primera lanza de caza, más grande y pesada que él, pero especial por su significado. No importó el peso de la misma, aprendería a usarla.
Gracias a esa única victoria y a sus habilidades para la caza, siendo capaz de resistir el envite de sus presas, la exclusión social a la que se vio sometido durante años se fue diluyendo hasta ser considerado uno más.
Varios inviernos mas tarde Verial se hallaba ya asentado con su propia mujer, Nera, un hijo de casi un año de edad, Tierd, en su propia choza. Su mujer se encontraba nuevamente en cinta, de una niña según las palabras de la propia chaman y su primer perro adiestrado, Vex, había alcanzado la etapa adulta, siendo un mastín de grandes proporciones. Todo marchaba como correspondía e incluso comenzó a aprender las artes de la peletería. Durante una de esas noches, murió la chaman por causas naturales. A Verial que había tenido buena relación con ella desde niño el suceso no le fue indiferente, sin duda echaría de menos sus historias, y también los combates rituales que la anciana enseñaba a todos aquellos dispuestos a escuchar, generalmente solo él.
La tribu siguió su curso con el nombramiento de una nueva Chaman, directa descendiente de su predecesora. Sin embargo aquella muerte no había sido un hecho aislado. En los meses posteriores fueron muriendo una a una aquellas que ocupaban el puesto de chaman hasta que al final no quedó ninguna. La línea sucesoria había muerto con la ultima chaman, una “mujer” de apenas 9 años. El culto a los ancestros y al espíritu de la montaña desapareció rápidamente de la vida cotidiana del asentamiento y todos menos unos pocos relegaron estas costumbres al olvido, Verial fue uno de ellos.
Meses mas tarde se presentó el invierno mas frío que los mayores recordaban y la mayoría de ellos no sobrevivieron. Al finalizar la estación habían muerto familias enteras por congelación, casi no quedaba ningún animal del ya por si reducido ganado de la tribu, e incluso la población de perros quedo bajo mínimos. Tiempo después, y cercanos nuevamente al invierno tras un año cargado por las rencillas internas fruto de la mala situación, este comenzaba a presentarse aun mas helado que el anterior. Algunas voces suscitaron que aquel frío mortal era debido a la ausencia de una chaman y que la tribu ya no respetaba la memoria de los ancestros o al espíritu de la montaña, esta creencia se propagó casi tan rápidamente como llegó el frío. El asentamiento retomó rápidamente la devoción, pero sin la guía espiritual de una chaman se sintieron desorientados, perdidos.
Finalmente el invierno llego de forma aún más mortífera que el anterior, las continuas ventiscas hacían imposible salir a cazar y aquellos que se arriesgaban hacerlo rara vez regresaban, la situación era tan desesperada que algunas familias para sobrevivir se tuvieron que comer a sus propios perros. Años atrás en la tribu hubiera sido impensable y severamente castigado, ahora era absolutamente necesario.
A mitad del invierno la tribu había sufrido incontables muertes, cada familia había perdido cuanto menos a un familiar. Para Verial fue la muerte de su mujer, hijos y su madre, la cual nunca había gozado de una fuerte salud. Debido a esto Verial regresó a su antiguo hogar junto a su padre, haciendo fuerza juntos para soportar la pérdida.
Durante lo que pareció el breve suspiro de una interminable tormenta, apareció una mujer ajena a la tribu fruto de la “casualidad”. Era elfa, de pelo blanco y piel azulada. Aseguró ser una enviada de los ancestros, diciendo que los espíritus de la montaña estaban enfadados y que de no sosegar su ira reclamarían el alma de todos. “Debéis demostrar ser auténticos devotos”.
La mujer, Nath’xil, se autonombró chaman de la tribu y procuró rápidas directrices de lo que debía hacerse antes de que los ancestros retiraran esta, “su última oportunidad”. El líder, sin atender a las voces críticas de algunos pocos, acató sin pensar todo aquello que pidió la bruja de hielo. Una desmesurada oleada de ofrendas y sacrificios fueron ofrecidos a los dioses a petición de la chaman. Muchas de sus órdenes iban en contra de toda lógica, los cazadores no podrían llevar antorchas, no se podrían hacer mas fogatas de las necesarias en el asentamiento y por la noche jamás se encendería fuego por pequeño que fuese.
Comenzaron a producirse muertes durante las cacerías, a perecer los más pequeños de congelación durante la noche y sin embargo solo afianzó aun mas la sumisión de la tribu a la nueva chaman, esperando que esta apaciguase la ira de los ancestros. Fruto de estos acontecimientos un grupo de hombres protestaron, juzgaron a la chaman abiertamente… y esta, abiertamente, ordenó su sacrificio por ser los causantes de la nueva destrucción que caería sobre el asentamiento. Todo aquel que juzgaba sus actos era sacrificado como un infiel causante de los males de la tribu. Por suerte para Verial, lo que en el pasado había resultado una carga ahora le salvaba la vida. Su reducida lista de amistades y la ausencia de confianza para hacer cambiar el punto de vista a los demás, le procuró que todas sus sospechas sobre la bruja de hielo quedasen seguras, a salvo en el hogar, solo en conocimiento de su padre. Este le increpó por sus dudas, habiendo aceptado como propio el discurso de Nath’xil.
Sin saber bien por qué, se percató que la bruja lo seguía con la vista desde su nuevo “Trono de hielo”, fabricado del cristal resultante de la congelación de los “infieles”. Aunque no lo sabía, su padre le había contado su conversación a la bruja de Auril y era conocedora de su “problemática” presencia. De alguna forma Verial tenía el respeto de su gente y había mantenido su boca cerrada, por lo que el procedimiento habitual no era una opción. Así pues, ordeno a varios de sus más devotos, que lo asesinaran durante la cacería y arrojasen su cuerpo por el precipicio.
Algo no iba bien, podía notarlo, sentía mas miradas de lo habitual clavadas en mi espalda, un susurro frío que mantenía mi mente en continua alerta, me sentía la presa y no el cazador. Mis sospechas no eran desacertadas, en un momento de distracción y tras varias horas rastreando nuestra presa una lanza surcó brevemente el cielo clavándose en mi costado. Me giré aun malherido cogiendo tan firmemente como pude mi arma. Sus ojos no eran capaces de creer lo que veían, no concebían que siguiera con vida y aún menos en pie. Contemplé como algunos de los que dijeron ser mis amigos empuñaban ahora las armas contra mí, y aunque en ese momento no lo pensé, una parte de mi sabía que luchaba contra la bruja de Auril y que mis “amigos” habían dejado de existir.
Supe que sería muy difícil combatir con aquella lanza clavada, y aunque el dolor retó a la consciencia, la extraje ante la mirada estupefacta de mis atacantes. Creyeron que me derrumbaría y estaban muy equivocados. Uno de ellos no tuvo el suficiente tiempo para terminar de asimilar lo que sucedía, pues tal como me “entregó” su lanza, la devolví con la fuerza de quien lucha por su vida y sus allegados fallecidos. La lanza se incrustó en su pecho, pero a diferencia de mí, él no se levantó. Los cuatro cazadores restantes decidieron atacarme a la vez. Conseguí acertar en el pecho con mi propia lanza a otro antes que se acercase, matándolo con el impacto y fruto del mismo movimiento esquive de mera casualidad la lanza que el segundo había arrojado. Deslizé mi lanza hasta su pecho acabando con su vida. Cogiendo de mi última victima un hacha de su cinto, asesté un golpe a uno de los atacantes que cargó contra mi. Su violenta embestida nos arrastró a ambos ladera abajo. Cuando dejamos de rodar, yacía sobre el. Mi antiguo amigo, se había partido la cabeza contra una roca. Aturdido y herido me incorporé. Miré hacia arriba. El último hombre cogió la que era mi propia lanza y consiguió alcanzarme en el hombro. La fuerte sacudida del impacto y el dolor hizo que perdiera el equilibrio, pero mi sangre aun bullía y pude levantarme de nuevo. Mi atacante atemorizado por lo que veía, huyó de vuelta al asentamiento.
Traté como buenamente pude mis heridas usando la tela del cadáver que yacía a mis pies, mientras intentaba alejar el dolor de mi mente conseguí entender. La bruja había ordenado mi muerte, he ahí el porqué de aquella sensación de ojos clavados en mi espalda. Era demasiado tarde para regresar al asentamiento pues en aquel que fuera mi hogar solo encontraría enemigos. Con el abrigo que pude obtener del muerto comencé malherido a descender el glaciar.
Historia no contada y motivaciones:
Verial sobrevive gracias a la ayuda de terceras personas con las que se encuentra días más tarde. Con el paso de las semanas y ya recuperado, se ve en la obligación de trabajar como guardaespaldas de su salvadora para así pagar los costes de los materiales de carácter mágicos empleados en el tratamiento de sus heridas. Tras meses como guardaespaldas y mercenario en el Mar de las estrellas su camino termina desembocando en Athkatla. Si bien ha conseguido superar la muerte de su familia y la traición de su propia tribu aun anhela ver arder lentamente a la bruja de Auril. Espera que la experiencia del viaje le permita regresar a saldar cuentas, y de paso, reconstruir la familia que le fue arrebatada.
Descripción del personaje: De pelo castaño y pelirrojo, Verial pudo haber sido incluso guapo cuando aún era considerado un niño, sin embargo los continuos combates con sus consecuentes heridas han dañado de forma irremediable su aspecto físico, haciendo que su cuerpo esté cubierto de más de un centenar de cicatrices a lo largo del mismo, número que solo parece ir en aumento. Sus costumbres de ascendencia barbáricas hacen que generalmente diga lo inadecuado de la peor de las formas y sin pretenderlo. Al contrario de lo que pueda parecer, sí que es cierto que Verial frecuentemente "fuerza" ese lado para ser considerado un "bárbaro" malhablado e idiota. La realidad es que resulta bastante más perspicaz de lo que da a ver y su capacidad estratégica resulta bastante impresionante. De haber tenido mayor don de palabra es posible que pudiera haber sido un buen líder. 20 Años.
El personaje evolucionará a escala 2:1 entre guerrero y bárbaro, pero la misma podria verse alterada según las vivencias producidas dentro del servidor. En caso de llegar al punto en que la escala vaya a cambiar, consultaré primero al equipo DM su aprobación de la misma. Si teneis alguna pregunta o deseais que aclare algun punto o amplie alguna información hacedmelo saber.