Madao-san
Karonte está escribiendo...
- Registrado
- 31/1/12
- Mensajes
- 296
*Este es el cancionero que siempre lleva encima Biff Cantoatroz*
Aquí las canciones compuestas por humilde servidor, este mediano de pata de palo, sin parche en el ojo y de cuerpo cansado.
Lo prometido es deuda, y esta va por la de ojos verdes!
Aquí las canciones compuestas por humilde servidor, este mediano de pata de palo, sin parche en el ojo y de cuerpo cansado.
Lo prometido es deuda, y esta va por la de ojos verdes!
Ojos como esmeraldas
En Athkatla vi una dama
bajo el farol carmesí,
y hasta el ladrón más prudente
tropezó por verla así.
Cabellera negra y lisa,
digna de reina o visir,
y unos ojos verde vidrio
donde un hombre va a morir.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me miréis al pasar,
que esos ojos verdes vuestros
hacen santos blasfemar.
¡Ay, damisela Jasmin!
tenedme compasión,
que ya he perdido mi pierna
y también el corazón.
Un mercader de Amn juraba
no dejarse seducir,
mas os vio junto a la fuente
y olvidó cómo repartir.
Dio diez monedas de oro
por un nabo y un limón,
y aún decía sonriendo:
“¡Gran negocio, por Torm!”
¡Ay, damisela Jasmin!
no me volváis a mirar,
que esos ojos verde vidrio
hacen barcos naufragar.
¡Ay, damisela Jasmin!
vos sois dulce perdición,
pues quien te mira a los ojos
navega sin timón.
Un mago rojo de Thay
la quiso un día impresionar,
invocó llamas azules…
y ardió su tra lará!.
Mientras vos, tan elegante,
con apenas parpadear,
dejabais medio mercado
suspirando al vos pasar.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me miréis al caminar,
que esos ojos verdes vuestros
hacen santos blasfemar.
¡Ay, damisela Jasmin!
tenedme compasión,
que ya he perdido una pierna
y también el corazón.
En la taberna del puerto
quise un verso componer,
mas pensé tanto en vuestros ojos
que olvidé cómo beber.
Y creedme, noble dama,
eso sí es calamidad,
pues en toda Athkatla saben
de mi heroica ebriedad.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me volváis a mirar,
que esos ojos verde vidrio
hacen barcos naufragar.
¡Ay, damisela Jasmin!
vos sois dulce perdición,
pues quien te mira a los ojos
navega sin timón.
Y así acaba esta balada
que en Athkatla oí cantar:
¡Ay, damisela Jasmin!
dragones y hechiceros
miedo pueden inspirar,
pero nada es tan peligroso
como tu precioso mirar!
En Athkatla vi una dama
bajo el farol carmesí,
y hasta el ladrón más prudente
tropezó por verla así.
Cabellera negra y lisa,
digna de reina o visir,
y unos ojos verde vidrio
donde un hombre va a morir.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me miréis al pasar,
que esos ojos verdes vuestros
hacen santos blasfemar.
¡Ay, damisela Jasmin!
tenedme compasión,
que ya he perdido mi pierna
y también el corazón.
Un mercader de Amn juraba
no dejarse seducir,
mas os vio junto a la fuente
y olvidó cómo repartir.
Dio diez monedas de oro
por un nabo y un limón,
y aún decía sonriendo:
“¡Gran negocio, por Torm!”
¡Ay, damisela Jasmin!
no me volváis a mirar,
que esos ojos verde vidrio
hacen barcos naufragar.
¡Ay, damisela Jasmin!
vos sois dulce perdición,
pues quien te mira a los ojos
navega sin timón.
Un mago rojo de Thay
la quiso un día impresionar,
invocó llamas azules…
y ardió su tra lará!.
Mientras vos, tan elegante,
con apenas parpadear,
dejabais medio mercado
suspirando al vos pasar.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me miréis al caminar,
que esos ojos verdes vuestros
hacen santos blasfemar.
¡Ay, damisela Jasmin!
tenedme compasión,
que ya he perdido una pierna
y también el corazón.
En la taberna del puerto
quise un verso componer,
mas pensé tanto en vuestros ojos
que olvidé cómo beber.
Y creedme, noble dama,
eso sí es calamidad,
pues en toda Athkatla saben
de mi heroica ebriedad.
¡Ay, damisela Jasmin!
no me volváis a mirar,
que esos ojos verde vidrio
hacen barcos naufragar.
¡Ay, damisela Jasmin!
vos sois dulce perdición,
pues quien te mira a los ojos
navega sin timón.
Y así acaba esta balada
que en Athkatla oí cantar:
¡Ay, damisela Jasmin!
dragones y hechiceros
miedo pueden inspirar,
pero nada es tan peligroso
como tu precioso mirar!
Última edición: