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[Caravasar - Trama] Viaje a la Ciudadela Radiante.

Alpha

Admirador del brazo de Sune
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Pequeños rumores se dejan oír por las sombras del Casino de Caravassar. Conversaciones que recorren la sala, mencionan a un grupo un tanto peculiar, que solicitó reservar el comedor para ellos durante un par de horas.

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Aquellos que los reconocieron, mencionaron que eran una pequeña porción del selecto grupo que tendrá la suerte de viajar junto al Consorcio del Juramento Errante, y parece que se reunieron a puerta cerrada en dicho lugar. No se sabe lo que se habló en aquella sala, pero a las pocas horas, cada participante de la reunión empezó a marchar uno a uno.

El día para comenzar el viaje se acercaba, y el aire de misterio que rodeaba a la expedición era palpable. Parecía que los participantes estaban realizando preparativos para este viaje singular.
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Kath Cantolunar

Discípulo comegemas
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La bardo, después de horas de recorrer estanterías 1741130842432.pngabarrotadas de antiguos volúmenes, finalmente encontró un tomo olvidado en los confines de la biblioteca del Spelljammer, sus páginas cargadas de secretos enseguida la atraparon en una lectura minuciosa que resumió y puso en común con sus compañeros para que estuvieran al tanto de la información, dejando una nota a la vista de todos los que viajaban a bordo con ella.
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El núcleo de la Amatista; La Niebla de las Memorias Perdidas. ​


1741130998379.pngEl dominio del cristal de Amatista es un laberinto de niebla púrpura que flota sobre un mar de constelaciones líquidas. Sus senderos se tejen entre ruinas flotantes y estatuas de antiguos sabios cuyos nombres se han olvidado.

Aquí, los recuerdos y los pensamientos toman forma tangible, convirtiéndose en espectros etéreos que susurran fragmentos de vidas pasadas. La realidad misma parece cambiar a cada paso, como si el espacio respondiera a los pensamientos de los viajeros.


Entre sus habitantes más destacados;

- Los Soñadores Errantes, figuras envueltas en túnicas traslucidas que vagan entre las nieblas, atrapados entre el sueño y la vigilia.

- También Los Tejedores de las Sombras, artesanos arcanos que fabrican telas imbuidas con visiones del pasado y de futuro.

- Por último Los Guardianes del Olvido, entidades sin rostro que recopilan secretos olvidados y los sellan en cristales místicos.

Entre sus peligros reconocidos y documentados;

- Los Espejismos Vivientes, ilusiones tan poderosas que pueden atrapar a los viajeros en realidades alternas de las que es difícil escapar.

- También Los Desvanecidos, almas errantes que han olvidado quien son y buscan desesperadamente absorber los recuerdos de otros para llenar su vacío.

- Por último, un fenómeno conocido como La Vorágine de los Pensamientos Perdidos, una tormenta de energía psíquica donde las ideas y emociones se entrelazan de forma caótica, arrastrando a los incautos a una espiral de confusión eterna.

El dominio de la Amatista es un reino de pensamientos y ecos olvidados, donde el pasado y el futuro convergen en el presente y donde un solo paso puede llevarte a un destino que aún no ha sido escrito.


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Meyares

Gerardo de Amn
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*Tras varias horas rebuscando entre baldas de tomos de diferentes temáticas, Zahal alcanza a encontrar uno que tiene como nombre “La Ciudadela Radiante: Corazón de los Mundos Olvidados.” del que pasa a redactar un resumen para ahorrar tiempo a sus compañeros*​

La Ciudadela Radiante: Corazón de los Mundos Olvidados.​

Suspendida en el vasto océano del Plano Astral, la Ciudadela Radiante brilla como un faro en la inmensidad del cosmos, su luz pulsante se refleja en los fragmentos de cristales flotantes que la rodean. Es un lugar donde culturas perdidas han encontrado refugio, donde leyendas antiguas son moneda común y donde viajeros de realidades distantes se cruzan en calles tejidas con el resplandor de incontables mundos.

Sus avenidas resplandecen con la energía de los Cristales Concordantes, cada uno enlazado a una civilización distante. Las torres de la Ciudadela parecen cambiar de forma con el paso del tiempo, reflejando las historias que se cuentan en sus muros.


En sus mercados se comercia con objetos de reinos olvidados, desde especias nunca antes vistas hasta artefactos con propiedades arcanas desconocidas. También armas, armaduras y diarios de aventureros de leyenda se pueden encontrar allí.

Entre sus habitantes los Guardianes de los Cristales, emisarios elegidos por cada cultura representada, se reúnen en consejo para decidir el destino de la Ciudadela. Los Tejedores del Destino, oráculos que afirman poder leer el flujo del tiempo en los reflejos de los cristales flotantes. Y Los Errantes Etéreos, viajeros perpetuos que han adoptado la Ciudadela como su único hogar, comerciando información entre planos.


Sus peligros conocidos, documentados al menos, son los siguientes:
El Tejido Frágil de la Realidad en ciertos puntos, la frontera entre mundos es tan delgada que viajeros incautos pueden verse arrastrados a otras realidades sin previo aviso. Pero sobre todo además de las naves alienígenas, los Cazadores del Vacío, entidades de origen desconocido que acechan en los límites de la Ciudadela atraídos por su resplandor y su conexión con múltiples planos.

Añado una información importante para la posible infiltración aportada por Vessir:
-Algunas zonas de la Ciudadela están protegidas por barreras de luz cristalina que solo pueden atravesarse con las llaves adecuadas, a menudo en posesión de los Guardianes.
-El Mercado de las Voces Silenciosas, un bazar oculto donde se comercia con recuerdos e identidades, es el lugar ideal para obtener documentos falsificados o un nuevo rostro.

-Una antigua red de túneles subterráneos, usada por los primeros habitantes de la Ciudadela, sigue oculta bajo sus cimientos y permite el acceso a áreas restringidas, como las Cámaras.​
 

Damienman

Vampiro buceador de lagos
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*Centrado en analizar todos los libros de la biblioteca del Spelljammer junto a sus compañeros, Lekin atisbó un misterioso tomo. Evento extraño, pues su vista ya se había posado en esa estantería cien veces. ¿Habría sido un error suyo?*

Cristal de Zafiro - El Estanque de las Estrellas

En este tomo se recogen observaciones interesantes e importantes.

El lugar más importante del Cristal de Zafiro es el Estanque de las Estrellas. Este es un lugar ubicado en el corazón de los dominios del Zafiro, un lugar sagrado donde el velo entre la vida y la muerte es más delgado que en ningún otro lugar del Plano Astral. Sus aguas reflejan futuros inciertos y memorias pasadas, los viajeros suelen escuchar murmullos de difuntos.

El estanque está habitado por los
Noctívagos, un pueblo de peregrinos compuesto por humanos, shadar-kai, astrales y githzerai. Llevan máscaras rituales con inscripciones de sus ancestros, devotos de la vida la muerte. Su sociedad se rige por Oráculos de la Penumbra, que leen los reflejos del Estanque para guiar a su gente.

Entre sus criaturas más peligrosas están los
Murciélagos Centinelas, criaturas que sirven al guardián del Zafiro, emiten chillidos hipnóticos capaces de sumir a los intrusos en un sueño donde reviven sus mayores arrepentimientos.

También está el
Vigía Sumergido, una entidad que yace en el fondo del estanque, su simple presencia distorsiona el espacio y el tiempo.

El tercer cristal, el de Zafiro, es tanto un santuario como una trampa, donde los vivos pueden perderse en las corrientes del destino. Solo saben si este es un paso seguro aquellos que se atreven a desafiar al Estanque de las Estrellas.
 

ET Faker

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El arcano de a bordo, Vessir Tel'Nathara, adjunta sus conocimientos personales sobre las investigaciones que ocupa a la tripulación, habiendo permanecido con ellos durante todas las sesiones de estudio e investigación, aportando sus conocimientos.


Cristal Concordante de Zafiro​

Estructura Arcana Oculta: Mientras que la mayoría cree que el cristal de Zafiro es solo una inmensa formación mágica, Vessir ha descubierto que en su núcleo existe una estructura oculta similar a un reloj astral, cuyos engranajes no son físicos, sino flujos de magia pura. Cada cierto ciclo cósmico, el cristal gira sutilmente, realineándose con estrellas que ya no existen en el Multiverso actual.

Conexión con Ecos Perdidos: Su análisis de resonancia ha revelado que el Zafiro tiene fragmentos de ecos de planos destruidos, absorbiendo los restos de realidades que han colapsado. Esto explicaría por qué en sus cercanías pueden aparecer espectros de civilizaciones olvidadas, susurrando en idiomas que ningún erudito ha documentado.

El Secreto del Estanque de las Estrellas: Vessir ha teorizado que el Estanque de las Estrellas no es solo un depósito de agua mágica, sino una lente natural que refleja eventos de otros tiempos. Si alguien sabe cómo mirar en su superficie sin ser consumido por la energía contenida en su interior, podría observar fragmentos del pasado y del futuro de su propio destino.


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Cristal Concordante de Amatista
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Frecuencia Espectral de los Portales: A través de pruebas de refracción arcana, Vessir ha determinado que el Cristal de Amatista no solo vincula los planos, sino que lo hace en patrones específicos. Dependiendo de la fase lunar de la Ciudadela Radiante, las conexiones cambian, permitiendo accesos secretos a planos raramente documentados, como el Plano de las Luminiscencias o regiones olvidadas del Abismo.

El Canto de la Piedra: Aunque las leyendas dicen que el Amatista "resuena", Vessir ha sido capaz de transcribir estos sonidos en patrones matemáticos, que al replicarse con el instrumento correcto pueden activar pasadizos ocultos dentro de la propia Ciudadela. En una ocasión, tras realizar una de estas pruebas, afirma haber sentido cómo la gravedad en su habitación se distorsionaba por un instante.

Las Entidades Custodias Ocultas: Investigaciones más profundas sugieren que los guardianes del Cristal de Amatista no son solo los que se manifiestan físicamente. Existen formas de vida en fase latente dentro de la piedra, criaturas que solo pueden percibirse en estados alterados de conciencia o mediante ciertas frecuencias de magia psiónica. Algunos informes sugieren que estos guardianes pueden alterar sutilmente los pensamientos de aquellos que permanecen cerca del cristal por demasiado tiempo.


Detalles Inéditos sobre la Ciudadela Radiante​

La Arquitectura de lo Imposible: Vessir ha deducido que algunos edificios de la Ciudadela no siguen leyes espaciales normales. Existen pasillos que pueden no llevar a ningún lado hasta que ciertas constelaciones en el cielo brillan con una intensidad determinada, alterando las rutas internas de la fortaleza.

La Sombra Bajo la Ciudadela: La mayoría cree que la Ciudadela Radiante flota suspendida por pura magia. Sin embargo, Vessir ha notado que, en ciertos momentos, se proyecta una sombra muy tenue debajo de la ciudad… pero no sigue el movimiento del resto de la estructura. Esta anomalía sugiere que podría haber otra masa suspendida oculta bajo la Ciudadela, tal vez una versión anterior de la misma o una prisión etérea olvidada por el tiempo.

Las Marcas de los Fundadores Perdidos: Entre los archivos más antiguos de la Ciudadela, ha encontrado referencias a ciertos símbolos geométricos tallados en piedra que no coinciden con ninguno de los actuales grupos de la Ciudadela. Algunos textos sugieren que hubo una cultura o grupo de fundadores que desapareció sin dejar rastro antes de que se estableciera la actual estructura política.



HITO: Involucrasteis a Vessir en vuestras investigaciones. Puntos de influencia del grupo +20.
 

Boom

Cuenta secreta evidente
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El silencio rodeaba al kobold mientras rebuscaba en un pequeño montón de libros a su alrededor, todos abiertos simultáneamente y con muchos marcapáginas de diferentes colores.

Donde diantresh eztara lo que bushco? Eshto seria desde luego mas fasil si hubiera aqui algun tipo de ayudante.

Pasaba las paginas una a una con cierta prisa pero con cuidado de no dañar ninguna de las hojas. Finalmente algo capto su atención.

Ah?....oh?...jejeje

El kobold solo hacia que musitar algunas onomatopeyas y sonidos aleatorios, cualquier que le escuchase podría quizás discernir cierto toque de orgullo.

Guia del viajero planar Rezaba en la portada del libro.


Veamosh, permanencia por aqui.... Anotaba el kobold Ese no me lo conosco...

Oh...Veamos un polarizador...vale de lujo.


Por varias horas mas el Kobold anotaria todo aquello que necesitava para mejorar las capacidades de infiltracion del navio.
 

Tada

Pitillo desechado de Talivia
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Los días transcurrían en el Prisma del Éter, y Alexia, fiel a su costumbre, pasaba la mayor parte del tiempo holgazaneando. Entre una siesta y otra, a veces se la veía jugueteando con su Vidrio de los Ecos Distantes, sus dedos deslizándose con destreza sobre la superficie encantada. En sus labios se dibujaba una sonrisa pícara, mientras sus ojos, cargados de travesura, destellaban con ese brillo inconfundible de quien está a punto de meterse en algún lío.

Quizá observando su propio camarote para confirmar, una vez más, que Kath era la que roncaba y no ella. O tal vez espiando discretamente a otro tripulante, solo por diversión. Pero incluso en su pasatiempo favorito, la bruja no podía prever todo lo que el Prisma del Éter le tenía reservado.

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En otros momentos, se la podía ver en la cubierta, contemplando el firmamento mientras el resto de la tripulación se ocupaba de sus respectivas tareas. De vez en cuando, algunos lanzaban miradas inquisitivas en su dirección, y no faltaban aquellos que, con un susurro exasperado o un murmullo entre dientes, soltaban algún improperio hacia la bruja por su evidente falta de ocupación.





Tras la última situación de peligro en la cubierta de la nave, Alexia había olvidado por completo su conversación pendiente con Samira. Sin embargo, mientras la nave surcaba el firmamento rumbo a su siguiente parada, el destino mismo pareció intervenir.

Una noche, mientras la bruja se dirigía a la tina en busca de un baño caliente, un encuentro fortuito la tomó por sorpresa. Desde la distancia, pudo vislumbrar la esbelta y elegante silueta de la embajadora élfica, quien, al parecer, se preparaba para retirarse.

—Esta es la mía. —pensó Alexia, sintiendo una chispa de diversión recorrerle el cuerpo.
De forma rápida e improvisada, se pasó los dedos por el cabello, acomodándolo con un mínimo de esmero. Un gesto sutil, pero suficiente para darle ese aire de descuido calculado con el que esperaba sorprender a la elfa.
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—Hola, caracola. —saludó con desenfado, ensanchando su sonrisa con un toque de picardía—. No esperaba verla a estas horas... pero no voy a negar que esperaba un nuevo encuentro.

Samira se detuvo con suavidad, girando apenas el rostro hacia Alexia con una expresión de curiosidad genuina. Sus ojos ámbar reflejaban la luz tenue del firmamento, cálidos y atentos.

—¿De veras? —respondió con una sonrisa ligera, inclinando la cabeza con cierto aire de complicidad—. Yo también esperaba volver a verla.

Su tono carecía de la formalidad con la que solía dirigirse a la tripulación; en su lugar, había una naturalidad acogedora, como si esta conversación fuera un respiro bienvenido en medio del ajetreo del viaje.

Permanecieron juntas un rato, intercambiando palabras ligeras mientras el calor de la tina envolvía el ambiente y las luces planares se filtraban a través de los ventanales, tiñendo la estancia con reflejos etéreos.
 

ET Faker

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El Archivo del Éter y la Verdad Oculta​

La tormenta de flujo se disipó tras la batalla contra sirenas astrales y guardianes del umbral, pero la inquietud quedó grabada en los huesos de cada tripulante. Si lo que habían oído era cierto, la traición estaba dentro del corazón mismo de la Ciudadela Radiante.

Algunos de los Errantes encabezaron la marcha
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hacia el Archivo del Éter, un santuario de conocimiento almacenado en cápsulas de cristal flotantes que reflejaban fragmentos de tiempo y posibilidades. No solo se leía en libros, sino también en visiones atrapadas en el espacio entre los segundos. Allí Vessir, el anciano drow, deslizó sus dedos sobre un prisma flotante, susurrando encantamientos olvidados mientras que Kath, Kadine, Zahal y Lekin indagaban tanto sobre aquellos que parecían estar tras el ataque como sobre sus cristales de origen; el pequeño artífice Boom, por su parte, acompañaba a Drinna a los motores del Spelljammer, tratando de encontrar mej0ras que implementar al casco.

Mientras tanto, la otra mitad de los nuevos tripulantes descendían a la bodega, donde la Embajadora Samira aguardaba su partida matutina. Tras escuchar con atención -a una más que a otros- las preguntas de Alexia, Aryan y Zephyros y tratar de responderlas con la mayor claridad posible, la exótica elfa concluyó.

—Si la Concordancia se ha fracturado, la Ciudadela misma está en peligro. Pondría la mano en el fuego por el Guardián de Zafiro, pero no puedo decir lo mismo sobre la Amatista.

Su expresión serena no ocultaba la gravedad de la situación, aunque parecía encontrar consuelo en las atenciones de la humana pelirroja, siguiendo cada movimiento con los brillantes ojos mezcla de verde y ámbar.

—Si el Guardián de Cristal ha desaparecido, entonces no estamos luchando solo contra conspiradores. Estamos luchando contra la propia estructura del Multiverso. Debemos encontrar las Cámaras, tratar de pasar desapercibidos; si nos siguen, es porque saben lo que tramamos e intentarán detenerlo. A nosotros nos conocen bien, pero de vosotros no saben nada. Confiaremos en el plan que los Errantes queráis trazar y lo seguiremos como si fuera el nuestro propio, pues la supervivencia de muchos depende de ello, y ahora somos familia.
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HITO: Alexia se ganó la confianza y la curiosidad de la Embajadora Samira. Puntos de influencia conseguidos +50.
 
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ET Faker

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El Abrazo del Kraken Astral
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En los silenciosos pasillos del Prisma del Éter, donde las luces de cristal titilaban con un resplandor etéreo, la tripulación se reunió con premura. El murmullo de la biblioteca arcana, los ecos de la bodega y los susurros entre estanterías se desvanecieron cuando sintieron el súbito y aterrador cese del movimiento de la nave. La inercia desapareció, como si una garra invisible los hubiera atrapado en su puño.

Lekín fue el primero en alzar la vista con el ceño fruncido. Boom resopló inquieto, mientras Vessir cerraba de golpe un tomo flotante. La brisa arcana que recorría la nave se volvió estática. Algo había sucedido. Algo estaba aquí.

Se apresuraron a subir a la cubierta y lo primero que vieron fue a Luskara inmóvil, paralizada de terror. La genasí de agua temblaba, sus manos crispadas sobre el timón, su mirada anegada reflejando algo imposible. El brillo azul de su piel parecía apagado, como si la luz misma se negara a alcanzarla.

Y entonces, lo vieron.

No era una nebulosa. No eran estrellas.

Los tentáculos titánicos -velos de energía y sombras líquidas- envolvían el Prisma del Éter como las garras de una deidad olvidada. Se mecían como serpientes siderales, algunos rozando la cubierta, otros hundiéndose en el firmamento astral. El resplandor de la criatura -una presencia colosal más antigua que la memoria de los planos- transformaba el espacio a su alrededor en un océano de luces fluctuantes. El Kraken Astral no era solo un ser; era un cataclismo con voluntad propia.

Fue entonces cuando el plan tomó forma. Era huir o ser devorados.

Luskara, aún pálida, apretó los dientes y cedió el casco del Spelljammer a Lekin y Boom. Sus mentes debían sincronizarse con la nave, convirtiéndose en su alma. Mientras ellos la guiaban, Luskara se encargó del estabilizador, manteniendo el Prisma del Éter en modo sigilo.

Por su parte, Kadine y Alexia tomaron posiciones. Kadine extendió las manos, manipulando las corrientes de aire astral para alejar cualquier flujo errante que pudiera delatar su presencia. Alexia, con el ceño fruncido y la magia entre sus dedos ardiendo con poder, estabilizó los cristales arcanos asegurando que la energía de la nave no fluctuara y delatara su huida.

Kath, con el corazón martilleándole en el pecho, cerró los ojos y cantó. Su nana mística flotó entre las estrellas, un hechizo de protección tejido con la melodía de los sueños. Sus notas envolvieron las mentes de la tripulación, creando un escudo contra la presencia psíquica del Kraken. Durante un instante, pareció que la criatura no reaccionaría.

Hasta que Kath cometió un error.

—¡Vamos a morir! —Gritó de repente, el pánico quebrando su concentración.

El Kraken Astral se agitó. El sueño no se rompió, pero empezó a desperezarse.
La criatura estrechó su abrazo. Los tentáculos de sombras y éter oprimieron la nave y la madera encantada crujió como un gemido de agonía. Zahal, Zephyros y Aryan corrieron a los mástiles y velas. Zahal intentó ajustar el velamen, pero una ráfaga errática le hizo perder el control. Algunos tripulantes salieron despedidos al vacío.

Kadine, rápida como un relámpago, se lanzó tras Kath atrapando a la bardo en el último segundo antes de que desapareciera en la inmensidad del Mar Astral. Lekin, con los propulsores de su armadura zumbando, consiguió estabilizarse a sí mismo para no perder el control del casco… pero el rugido del motor alertó al Kraken aún más.

Y entonces, el verdadero golpe llegó.
Uno de los tentáculos inferiores, aún inconsciente pero respondiendo a los estímulos, se agitó y golpeó la estructura de la nave. La madera rúnica se astilló, grietas recorrieron el casco y la nave se inclinó peligrosamente.

Ante ellos se desplegaba la última barrera: el Abismo Argénteo, un laberinto de asteroides flotantes, envueltos en nieblas venenosas y de movimientos erráticos.
La única escapatoria.

Zahal, aún recuperándose del susto, estudió el patrón de los asteroides. Con sus conocimientos en navegación y mecánica plana, descubrió un camino viable, marcando la ruta para que Lekin y Boom maniobraran la nave.

Pero el Prisma del Éter aún tambaleaba. Zephyros y Aryan perdieron el control de los mástiles, y Alexia el equilibrio de uno de los cristales. La nave se inclinó hacia un lado. Fue entonces cuando Zephyros se convirtió en una mole sombría, utilizando su peso para compensar la inclinación. Al mismo tiempo, Boom se conectó a la fuente de energía dañada, canalizando su magia de artífice para estabilizarla. Aryan, por su parte, lanzó una extraña moneda al aire; esta giró y giró hasta detenerse en una de sus caras y, entonces, el tiempo pareció distorsionarse y rebobinarse únicamente alrededor del Guardián, permitiéndole recuperar el control del último mástil de apoyo.

Y aún así, la suerte no estaba de su lado. Un gran asteroide avanzaba directo hacia ellos, su sombra cubriendo la nave entera. Kath, con una rapidez desesperada, conjuró Caída de Pluma sobre la roca, ralentizándola lo suficiente para que Alexia erigiera una barrera mágica. La colisión fue sorda, amortiguada por el hechizo, pero aún así estremeció la nave.

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Sin embargo, lo peor no era el impacto… sino las partículas tóxicas liberadas por el movimiento de los asteroides. Como una marea luminiscente de polvo letal, descendieron en cascada hacia el Prisma del Éter.
Entonces, Kadine alzó las manos. Con un rugido de poder, la genasí de aire invocó un vendaval colosal, una corriente tan pura y salvaje que desvió el flujo venenoso, apartando el peligro de la nave y de sus compañeros.

Y así, entre maniobras imposibles, hechizos desesperados y la voluntad inquebrantable de una tripulación que no aceptaba la muerte como destino, el Prisma del Éter dejó atrás al titán astral y atravesó con éxito el Abismo Argénteo.
El Mar Astral quedó en calma. La nave, dañada pero viva, se deslizó con suavidad hacia un punto seguro.
A lo lejos, brillando como un faro entre los planos, el Enclave Luminiscente esperaba.

El primer paso estaba dado. La verdadera prueba aún estaba por llegar.
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HITOS:
Los tripulantes ayudaron a liberar el Spelljammer del Kraken Astral.
Los tripulantes atravesaron el Abismo Argénteo sin daños mayores.
Los tripulantes se han interesado por los Juramentados, ayudando e involucrándoles.


PUNTOS DE INFLUENCIA CONSEGUIDOS:
Luskara +100
Capitana Mareissa +100
Shedinn +50
Vessir +50
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Alpha

Admirador del brazo de Sune
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Offtopic :
Resubo el relato al hilo de trama, que me han dicho que lo ponga aquí e.e


Este relato se basa en los sucesos durante la trama atemporal de Faker, La Ciudadela Radiante.

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Se encontraba solo en el camarote, el Spelljammer chirriaba suavemente con los leves movimientos de la enorme nave. Sin Jonas en la sala, el Guardián aprovechaba para tapar la ventana y cubrir toda la luz que pudiese entrar, eso le ayudaba a meditar. En ese momento era incapaz de dormir. De todos modos, decidió cerrar los ojos, pensar en su situación, en las decisiones que iba a tomar, en lo que quedaba de viaje y en los riesgos más adelante.

Algo se colaba en su mente entre aquellos pensamientos, algo lo nublaba poco a poco. Su cuerpo se mantenía en tensión, sus dientes se apretaban suavemente, pues sus sentidos no paraban de sentir la presencia de algo ahí, con él, en la oscuridad. Un destello rojizo iluminó brevemente la sala, en la esquina, en el escritorio... Junto a este destello, otro más tenue, otro que se esforzaba por seguir brillando en un tono morado, débil.

Al otro lado del camarote, veía una figura oscura, envuelta en sombras con dos enormes alas negras de un tono azabache, pero la entidad no estaba mirando a Aryan, sino que mantenía la atención fijada en aquellos dos destellos, casi con cierto temor.

La sala temblaba ligeramente, los destellos rojos se volvían más intensos y el morado empezaba a vibrar, intentando resistir aquella intensidad. El Guardián observó desde su litera, incapaz de moverse, siendo un simple espectador de aquel suceso mientras en su mente veía imágenes incontrolables de lugares enigmáticos, incomprensibles, un camino, un suceso, un destino que se aproximaba. Visiones de todo tipo sobre aquella luz engulléndolo, susurros incomprensibles recorrían su cabeza, la imagen de la inmensa Ciudadela envolviéndose encima de él mientras unas sombras lo apresaban sin que pudiese hacer nada. Una corrupción se esparcía lentamente por su piel hasta que no se volvía más que un cascarón vacío, flotando eternamente en el Mar Astral.

Entonces, Aryan volvió a abrir los ojos, encontrándose en su litera sin que nada hubiese ocurrido. De reojo, por un simple instante percibió aquel destello nuevamente provenir de su bolsa, pero esta vez decidió salir del camarote, colocándose su máscara mientras salía al exterior, observando la neblina plateada del Mar Astral que le rodeaba en la cubierta del Spelljammer. Meditó sobre lo que seguramente había sido una pesadilla y, entonces, murmuró.

"—Soy Aryan Cremond... Ni los poderes antiguos podrán doblegarme."


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