mochilosc
Orco del Desolado
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En el ataque al castillo.
Poco o nada sabia que la batalla definitiva como la llamaba Inus, seria también su batalla definitiva.
Se encontraba en el grupo de asalto que entro primero en el castillo, como siempre desobedeciendo ordenes, sin consultar con nadie, estaba en el castillo luchando a brazo partido contra vampiros y ordas de no-muertos, tenia al grupo localizado peses a estar en la retaguardia.
Pero algo sucedió, el grupo de asalto se dividió. Inus, Vleid, Aldaris y otros en un lado, Mekhare, Aldarion, Ayrin en otro. El tartamudo intento avisar a los dos grupos para intentar cerrar filas. Pero justo cuando encaro a uno de los grupos vio una sombra negra. La sombra negra abatió a un paladin clavando le una estaca de acero negro en el corazón del paladin.
Se reconocieron al instantes, sin saber los motivos el uno del otro eran sus nemesis. El arquero perdió la razón y comenzo un slalom con un único objetivo final. Alcanzarle.
Corrió por los pasadizos, recibió cientos de golpes, paso entre aliados, pero nada lo detenia. Por su parte la sombra negra intentaba ¿escapar? Pero sonreía ... sonreía el muy cabrón. Así pasaron unos frenéticos minutos de persecución. Hasta que llegaron a una de las plantas inferiores ahí frente a los prisioneros Ender se preparo para su propia batalla final, tantos meses de buscarlo y no encontrar nada, tanto deseo de venganza y ahora lo tenia frente a frente.
El vampiro sonreía, hablaba del pasado del muchacho. Pero el montaraz no escuchaba.
.¡Calla! No vine aquí para escucharte hablar... ¡Estoy aquí para hacerte gritar! -
El arquero que había reproducido mentalmente esa batalla cientos de veces se preparo, cargo su arco, tomo dos flechas con su mano derecha y apunto. Tantas horas de entrenar, tantas horas fijándose como luchan los mejores, tanta forzarse a llegar al limite de su cuerpo, era el momento.
Apunto y al alzar el arco sus tatuajes cobraron sentido, El cuervo de su espalda le quemaba en la espalda, su madre... Madre Cuervo, esa vieja historia animista que le enseño su padrastro. La mano derecha del juez, la que guia a las almas de los caídos ante el juez, la que envía a sus hijos cuando alguien osa jugar con la muerte.
Su brazo izquierdo también quemaba, las palabras tatuadas de Amistad, Honor, Fuerza y Orgullo, eran lo que le hacían luchar, lo que sustentaba su fuerza, lo que le mantenía cuerdo en el camino de la venganza.
Pero la que mas vibraba era la mano derecha, ahí las palabras Ira, Venganza y Rabia quemaban mas que el fuego del averno. Su mano derecha la encargada de disparar, disparaba toda su rabia y su ira, para llegar donde el mismo no podía llegar.
Toda esa preparación, todo ese esfuerzo para un momento final, apunto a los ojos, esos ojos grises como los suyos. Enfoco y... ya no estaba, parpadeo y vio esos ojos justo delante de el, se habia movido mas rápido de lo que pudo ver. Tampoco vio venir el golpe, un solo golpe, un solo golpe para destrozar toda la razón de vivir de una vida. Ender apenas logro ver como su arco se hacia añicos, el arco que le regalo su maestro hecho añicos.
Todo negro... abrió los ojos y vio que estaba cogido por el cuello, hablándole...-
-Te hiciste tan fuerte Andrew, estoy tan orgulloso. Pero eres débil aun eres muy débil-
El tartamudo no respondió, todo había llegado a su fin, como mínimo esperaba que sus amigos vencieran, que terminaran con esa amenaza.
-Podrías llegar a ser tan fuerte Andrew...
Al terminar de decir eso el vampiro arrojo al arquero por un ventantal, este termino cayendo en el suelo. Salio a flote del agua como buenamente pudo y se arrastro por la orilla. Intento ponerse en pie, pero las fuerzas le estaban abandonando.
Y de golpe, unos pies. Ender miro hacia arriba y encontró a la sombra negra... lo tenia ¿le había salvado? ¿o venia a terminar lo que empezó? Era indiferente, ya estaba todo vendido, o quizás no
El arquero saco fuerzas de la desaparición, de donde siempre las saca cuando se cierran sus caminos, atrapo una flecha de su carcaj y la imbuido en el conjuro de Explosión Solar, la sombra ataco y el un segundo antes del impacto el arquero clavo la flecha en el suelo con todas sus fuerzas. La flecha hizo explosión, vio salir disparado a su nemesis.
El arquero en el suelo quería comprobar si termino su pesadilla, quiso arrastrarse para poder descansar, pero ya no le quedaba nada de fuerzas, llego a su limite y cayó dormido.
Se despertó al escuchar movimiento cerca suyo, unas risas. El arquero solo pudo alcanzar a abrir los ojos y al hacerlo vio a dos encapuchados de negro, un hombre y una mujer a la mujer la conocía, era la asesina de fatas, al hombre no lo conocía pero le dio miedo. Vio agacharse al hombre, vio como le tocaba la frente y le decía:
-Tu y yo nos lo vamos a pasar muy bien, ¿verdad querida?
El arquero solo alcanzo a decir una cosa antes de caer rendido al suelo
-Mierda...
Los dos encapuchados se llevaron de la zona de batalla al arquero, y lo tuvieron torturado durante 28 días, pero eso ya es otra historia
Poco o nada sabia que la batalla definitiva como la llamaba Inus, seria también su batalla definitiva.
Se encontraba en el grupo de asalto que entro primero en el castillo, como siempre desobedeciendo ordenes, sin consultar con nadie, estaba en el castillo luchando a brazo partido contra vampiros y ordas de no-muertos, tenia al grupo localizado peses a estar en la retaguardia.
Pero algo sucedió, el grupo de asalto se dividió. Inus, Vleid, Aldaris y otros en un lado, Mekhare, Aldarion, Ayrin en otro. El tartamudo intento avisar a los dos grupos para intentar cerrar filas. Pero justo cuando encaro a uno de los grupos vio una sombra negra. La sombra negra abatió a un paladin clavando le una estaca de acero negro en el corazón del paladin.
Se reconocieron al instantes, sin saber los motivos el uno del otro eran sus nemesis. El arquero perdió la razón y comenzo un slalom con un único objetivo final. Alcanzarle.
Corrió por los pasadizos, recibió cientos de golpes, paso entre aliados, pero nada lo detenia. Por su parte la sombra negra intentaba ¿escapar? Pero sonreía ... sonreía el muy cabrón. Así pasaron unos frenéticos minutos de persecución. Hasta que llegaron a una de las plantas inferiores ahí frente a los prisioneros Ender se preparo para su propia batalla final, tantos meses de buscarlo y no encontrar nada, tanto deseo de venganza y ahora lo tenia frente a frente.
El vampiro sonreía, hablaba del pasado del muchacho. Pero el montaraz no escuchaba.
.¡Calla! No vine aquí para escucharte hablar... ¡Estoy aquí para hacerte gritar! -
El arquero que había reproducido mentalmente esa batalla cientos de veces se preparo, cargo su arco, tomo dos flechas con su mano derecha y apunto. Tantas horas de entrenar, tantas horas fijándose como luchan los mejores, tanta forzarse a llegar al limite de su cuerpo, era el momento.
Apunto y al alzar el arco sus tatuajes cobraron sentido, El cuervo de su espalda le quemaba en la espalda, su madre... Madre Cuervo, esa vieja historia animista que le enseño su padrastro. La mano derecha del juez, la que guia a las almas de los caídos ante el juez, la que envía a sus hijos cuando alguien osa jugar con la muerte.
Su brazo izquierdo también quemaba, las palabras tatuadas de Amistad, Honor, Fuerza y Orgullo, eran lo que le hacían luchar, lo que sustentaba su fuerza, lo que le mantenía cuerdo en el camino de la venganza.
Pero la que mas vibraba era la mano derecha, ahí las palabras Ira, Venganza y Rabia quemaban mas que el fuego del averno. Su mano derecha la encargada de disparar, disparaba toda su rabia y su ira, para llegar donde el mismo no podía llegar.
Toda esa preparación, todo ese esfuerzo para un momento final, apunto a los ojos, esos ojos grises como los suyos. Enfoco y... ya no estaba, parpadeo y vio esos ojos justo delante de el, se habia movido mas rápido de lo que pudo ver. Tampoco vio venir el golpe, un solo golpe, un solo golpe para destrozar toda la razón de vivir de una vida. Ender apenas logro ver como su arco se hacia añicos, el arco que le regalo su maestro hecho añicos.
Todo negro... abrió los ojos y vio que estaba cogido por el cuello, hablándole...-
-Te hiciste tan fuerte Andrew, estoy tan orgulloso. Pero eres débil aun eres muy débil-
El tartamudo no respondió, todo había llegado a su fin, como mínimo esperaba que sus amigos vencieran, que terminaran con esa amenaza.
-Podrías llegar a ser tan fuerte Andrew...
Al terminar de decir eso el vampiro arrojo al arquero por un ventantal, este termino cayendo en el suelo. Salio a flote del agua como buenamente pudo y se arrastro por la orilla. Intento ponerse en pie, pero las fuerzas le estaban abandonando.
Y de golpe, unos pies. Ender miro hacia arriba y encontró a la sombra negra... lo tenia ¿le había salvado? ¿o venia a terminar lo que empezó? Era indiferente, ya estaba todo vendido, o quizás no
El arquero saco fuerzas de la desaparición, de donde siempre las saca cuando se cierran sus caminos, atrapo una flecha de su carcaj y la imbuido en el conjuro de Explosión Solar, la sombra ataco y el un segundo antes del impacto el arquero clavo la flecha en el suelo con todas sus fuerzas. La flecha hizo explosión, vio salir disparado a su nemesis.
El arquero en el suelo quería comprobar si termino su pesadilla, quiso arrastrarse para poder descansar, pero ya no le quedaba nada de fuerzas, llego a su limite y cayó dormido.
Se despertó al escuchar movimiento cerca suyo, unas risas. El arquero solo pudo alcanzar a abrir los ojos y al hacerlo vio a dos encapuchados de negro, un hombre y una mujer a la mujer la conocía, era la asesina de fatas, al hombre no lo conocía pero le dio miedo. Vio agacharse al hombre, vio como le tocaba la frente y le decía:
-Tu y yo nos lo vamos a pasar muy bien, ¿verdad querida?
El arquero solo alcanzo a decir una cosa antes de caer rendido al suelo
-Mierda...
Los dos encapuchados se llevaron de la zona de batalla al arquero, y lo tuvieron torturado durante 28 días, pero eso ya es otra historia