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Con el corazón

ELLOESO

Perro de Dan
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Las ropas de la cama pesaban sobre su cuerpo tembloroso como si un desprendimiento la hubiera sorprendido en una cueva, desconocía el tiempo que había transcurrido desde que tuvo esta última crisis, los clérigos la atendían como buenamente podían, aliviando si dolencia y dejándola descansar para que su propia fuerza interior lograra arrancar a su cuerpo de las frías manos que la atenazaban y la intentaban llevar a visitar los dominios de Kelenvor para afrontar el juicio breve de su historia.

Su conciencia vagaba de manera errática y sin sentido de los recuerdos que había atesorado, algunos quizás inventados, otros fruto del delirio, otros profundamente vividos... ¿Alguien la echaría en falta? Naev, Erin, Rainde, Ally, Rick... eran muchos los nombres y las imágenes que se apelotonaban en su mente esquiva, otros quizás que nunca existieron, otros que quizás estuviese por conocer, o que conocería algún día si salía de esta.

En ocasiones despertaba empapada en sudor mientras su enemigo interno seguía jugando al despiste con su suerte, cierto es que no podía quejarse, seguramente había vivido más en medio año de lo que había vivido en sus últimos
dieciséis años de existencia; se había repetido en un millar de ocasiones que su tiempo y su estancia en este mundo no era más que un tiempo de prestado ya que no debería estar viva, pero ahora tenía el regusto amargo y la desazón de la certeza de querer seguir viviendo, quería seguir viviendo, no era justo que poco a poco se hundiera en la oscuridad, no era justo no poder seguir disfrutando del mundo que se abría ahora ante sus ojos, no era justo no poder disfrutar de toda la gente que había ido conociendo... tantos planes inacabados, tantos sueños por explorar... ¿Habrían logrado ya construir el barco? ¿Navegarían ya por el Mar de las Espadas?

¿Y Dherian? ¿Habría vuelto por fin de donde hostias fuese que se habían ido?

Henny, Salastar, Surcelle... quizás se preguntaran donde se había metido este tiempo... o quizás fuesen parte de sus recuerdos inventados... o quizás, simplemente nadie la echara en falta...

Lo notó tarde, estaba confiada, avanzaba poco a poco como le habían dicho en repetidas ocasiones, su cuerpo estaba en forma y había logrado un control sobre él que la hacía ser confiada, pero fue al acabar con el último de los asaltantes cuando todo se volvió borroso... un profundo pinchazo en el pecho, la falta de aliento y la oscuridad que la atrajo a su seno.

Entre la neblina de su inconsciencia y de sus delirios febriles creía recordar que los clérigos le contaron que una caravana la encontró tendida, medio muerta, encima de un montón de cuerpos de los bandidos a los que había dado muerte... desconocía el lugar donde se encontraba ahora mismo y no podía comunicarse con las personas que la cuidaban, no de manera coherente al menos, quizás ni tan si quiera había sido capaz de decir su nombre, en esta batalla estaba sola, si vivía, quizás lograra regresar a Athkatla, si moría, sería una tumba más de un aventurero sin nombre en algún recóndito lugar de Faerun, una aventurera que no murió en combate o por unas heridas en alguna gesta épica, simplemente, alguien que no fue capaz de vencer a su propio corazón.

Offtopic :
Perdón a todos por mi larga ausencia, ha sido un mes duro de cojones, pero volveré, aprovecho su trasfondo para justificar esa ausencia.
Offtopic :

Besos y abrazos por doquier
 

ELLOESO

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- !Eh, tú!
- ......
- Despierta, ¡Chst!¡Chst!
- Mmmmm, ¿es a mí?
-¿Ves a alguien más aquí?
- No veo ni dónde estoy, por cierto, ¿dónde estoy?
- Mmmmmm, eso podría ser relativo, aunque tampoco es que importe demasiado.
-¿Estoy muerta?
- Eso tampoco es importante y supongo que no tiene una sola respuesta válida.
- ¿Quién cojones eres? ¿Esa pregunta es válida o importante?

- ¿Quieres la respuesta sencilla o la difícil? Igualmente te daré la que a mi me plazca, así que, me conoces bien pero no te voy ha decir quien soy y tampoco creo que sea importante que lo sepas, pero dime, ¿Quién eres tú?
- Uh.... esperaba que me lo dijeses tú, ciertamente. ¿Quién soy yo?

- Eso depende, hay varias respuestas para esa pregunta, eres una niña que mira por una ventana, eres una chica que se enfrenta a un dragón blanco, eres una anciana que mira por una ventana, eres una chica muerta en una cama en a saber que rincón de Faerun.
- Eso no tiene sentido, ¿Cómo puedo ser tantas cosas a la vez?
- Oh pequeña, depende del momento, de las decisiones, del lugar, de tu camino, eres un cúmulo de posibilidades o quizás no seas nada, sólo un sueño residual de un alma en pena muerta años atrás.
- Entonces estoy muerta.
- ¿Sientes que estés muerta?
- No se que es lo que siento, ¿Qué se siente al estar muerta?
- Esa respuesta es una paradoja en si misma, ¿Crees que sentirías algo si estuvieses muerta? Supongo que nadie ha vuelto con recuerdos claros de entre los muertos si es que ha vuelto, aunque en este extraño mundo se suele dar que los que están muertos dejan de estarlo. Hay un recuerdo que quizás te ayude a proyectar algo de luz a tu pregunta, ¿Recuerdas cuando despertaste en el hospicio después de haber caído en esas grutas?
- Por la diosa, si, lo recuerdo... pensaba que me iba a morir ahí mismo, mi corazón luchaba por volver a funcionar, todo mi cuerpo protestaba...
- ¿Y qué te dice tu corazón ahora mismo?
- No lo se, no consigo sentirlo, o creo que no lo siento... no se que es lo que siento, me duele pensar en lo que siento.
- Quizás eso sea señal de que estás viva y ese dolor sea una certeza, o quizás tu psique, o como quiera llamarlo algún estudioso enrevesado y orgulloso de poder lamerse su propio culo diría, sigue aferrándose al mundo después de que todo lo demás haya muerto, ¿has oido hablar de los fantasmas? ¿de los espectros?
- ¿Soy un fantasma?
- ¿Te parece que lo seas? La pregunta divertida es ¿sabrías que eres un fantasma de serlo? ¿Los fantasmas saben que son fantasmas o su mente se resiste a admitir la realidad y vagan por el plano de existencia impulsados por una sed de vida que pocos de los que están vivos llegan a alcanzar?
- Yo quiero estar viva, no quiero ser un fantasma, ¡Quiero estar viva!
- Nadie ha dicho que estés muerta.
- Pero has dicho...
- Realmente no he dicho nada, tampoco he dicho que estés viva.
- ¿¡Quién cojones eres!?
- Por favor, esa boca, no nos viene nada bien que te alteres, quizás eso desencadenaría otras cosas y no queremos eso, ¿no?
- ¿Quiénes somos nosotros?
- Nosotros.
- Entonces somos uno.
- Bien, afirmas y no preguntas, minipunto para la niña.
- No soy una niña.
- No ahora, pero lo fuiste, ¿no es así? asomada a una ventana, así que, en cierta medida, si eres una niña, o al menos, esa niña.
- Pero ya no soy esa niña.
- ¿Segura?
- ......
- ¿Segura que no eres esa niña?
- No...
- Pero...
- Soy esa niña, o lo que fue esa niña y a dónde me llevaron las decisiones que tomo esa niña.
- Entonces, si eres esa niña, forma parte de ti.
- Si...
- ¿Y qué hizo esa niña?
- No te entiendo.
- Oh, si que me entiendes, yo nos entiendo.
- Esa niña...
- ¿Si?
- Se levantó.
- Aham
- Y eso...
- Eso nos lleva a dónde sea que estemos ahora y a todas aquellas opciones de quien puede que seas.
- ¿Y quién soy ahora mismo?
- ¿Dónde estás?
- No lo sé
- ¿Estás viva?
- Si, lo siento.
- ¿Por qué?
- Porque te siento, ¿estás luchando?
- Siempre, aunque te quejes de mi.
- No me quejo de ti.
- ¿Segura?
- No siempre.
- Crees que estás de prestado, que que estés viva es un milagro, eso puede ser ofensivo, niña.
- Es lo que siempre me dijeron.
- ¿Y crees que todos esos sacacuartos hicieron algo por nosotras?
-......
- ¿Crees que fueron ellos quienes nos llevaron hasta aquí?
- Nnn... no.
- ¿Y quién nos llevo hasta aquí?
- Nosotras.
- Yo no puedo hacerlo sola, niña, lo hago lo mejor que puedo, créeme, pero necesito que espabiles.
- Estoy cansada...
-
Imagínate yo, puñetera.
- Si...
- ¿Y qué vas a hacer?
- Vivir.
- Pues despierta.
 

ELLOESO

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La fiebre y el dolor, esa pesadez y rigidez en todo el cuerpo, la neblina que nubla todos los sentidos y que hace que dudes de quien eres y en qué punto estás entre la consciencia y la inconsciencia, así pasaban las horas, los días, podrían ser años incluso, la percepción del tiempo se convertía en algo relativo y esquivo, así como era relativo y esquivo, así como engañoso todo lo que la rodeaba.

Abrió los ojos quizás, al escuchar una voz desconocida y extraña, su visión borrosa observó la figura enmascarada que supuestamente la observaba, quizás fuese la muerte o algún emisario de Kelenvor que la llevaba a afrontar finalmente el último juicio.

Intentó articular alguna palabra, algo que tuviese algo de coherencia, tampoco sabía si era capaz de tal cosa o si tenía la capacidad de sobreponerse a la neblina para poder dejar pasar ni que fuese por unos segundos un atisbo de lucidez.

La figura hablaba con el Padre, creyó escuchar algo de un mes, ¿había pasado ya un mes?, realmente podría haber pasado una vida entera o sólo un suspiro, la inconsciencia la llamaba con un susurro
embaucador y dulzón, esa figura la conocía, pero ella no sabía quien era, apenas sabía quien era ella misma en estos momentos.

La ingravidez, esa sensación de caída que acongoja el corazón la atenazó, se aferró desde la seminconsciencia a algo, quizás una tela, sentía que alguien la aferraba con cuidado, quizás fuese el mensajero de la muerte llevándola con diligencia a presentar sus respetos y a descansar por fin, pero no quería morir, no, ella quería vivir...

Los sonidos llegaban a sus oídos de manera confusa, a veces apagados, otras veces demasiado altos, la cabeza le iba y le venía, danzando en estados de febril cordura y lucida inconsciencia, ruidos del quehacer de gentes, olores acres y profundos se fundían como una bomba de sensaciones en su cabeza a través de sus abotargados sentidos, luego, el silencio, un silencio aletargado, sonidos de gotas y algunos pasos ligeros, y unos pasos firmes que se abrían paso por lo que parecía un suelo mojado.

Su portador insistía en no ser la muerte con cierto humor, la llamaba por su nombre, Lili... si, ese era su nombre, el nombre de alguien que no quería morir, el nombre de alguien que se quería aferrar a la vida. Se aferraba a esa sensación mientras conversaciones se producían a su alrededor, breves y concisas, ajenas a su comprensión, sumida en las telarañas de su propio dolor y malestar, quería vivir, quería que aquel adalid lo supiese, vivir... vivir... vivir... quería vivir.

- Entonces, despierta y vive, Lili - Escuchó mientras sus manos se aferraban a una tela invisible, escuchó mientras caía nuevamente en la pesada inconsciencia.
 

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Herida en el corazón​

El olor de la sangre, el cuero quemado, el metal fundido, los gritos y el humo que se extendían por el lugar, todo se mezclaba en sus fosas nasales. De pie, rodeada de cuerpos caidos, cadáveres de humanos, elfos, criaturas del bosque, enemigos, amigos, amados... mientras, ella se mantenía de pie, el estoque y el escudo cayendo de sus manos, rendida ante el sinsentido, dolorida, machacada y vacía, sus ojos fijos en la bestia alada que se abría paso hacia ella, masacrando todo lo que se encontraba a su paso.

- Los habitantes de las Ciudades ya tenéis lo que queríais - dijo un druida de barba azul.

- Vete a la mierda, Zentakord - fue lo último que alcanzó a decir antes de que la bestia cayera sobre ella.


.......​

El humo se elevaba peligrosamente de los páramos, Alain y Christian fueron los primeros en darse cuenta, mientras Aksel hacía recuento de lo que habían conseguido atesorar en la última incursión y Ally se preparaba para lo que se avecinaba.

Partieron lo antes posible en busca del origen del incendio, alguien había roto la frágil tregua del bosque, al llegar encontraron a varios aventureros, algunos caídos, y humanos, amnianos, atacándolos y prediendo fuego al bosque, no tenía sentido ante los ojos de la chica, intentó para una de las embestidas de aquellos locos, que pasaron sobre ella y sobre Christian como una marea de dolor. Los amnianos, espoleados, rabiosos, locos, estaban atacando el bosque, masacrando las criaturas, y los aventureros se veían obligados a matarlos, era matar o morir, mientras intentaban que le fuego dejase de extenderse, atrapados entre el fuego y los humanos... cada muerte un sinsentido más, Lili luchaba siguiendo los pasos de Aksel como su apoyo, procurando no pensar en qué demonios estaban haciendo, tanta muerte, muerte de conciudadanos, muerte de personas a sus manos, manchada de sangre y cubierta de heridas, avanzaba, mientras intentaba dar instrucciones sobre como intentar hacer frente al fuego alquimista que estaban usando para arrasar el bosque...

Defendiendo el daño al bosque, de un bosque hostil, contra la población asustada que reaccionaba espoleada por una mano oscura que daba paso del terror a la destrucción...

Defendiendo un bosque que a su vez respondía con brutalidad y sin sentido a aquellos que intentaban defenderlos, sátiros salían de entre el humo del bosque, de entre la espesura para darles muerte, sin escuchar, sedientos de sangre, encontrándose a los aventureros, atacando, hiriendo, dando muerte... y mientras, todos ellos, encerrados entre el fuego, el agua del Alandor y los humanos enloquecidos, aplastados entre las cuatro fuerzas. Lili gritaba, pedía al druida que hablara con las criaturas del bosque, pero las criaturas del bosque querían sangre, pedía que hablaran con los humanos, pero los amnianos querían sangre; nadie pudo ver como sus gritos y sus súplicas, su lucha, cubierta de sangre, sudor y suciedad, iban acompañadas por lágrimas que no paraban de brotar de sus ojos, una y otra vez, siguiendo a sus amigos, siguiendo a aquel que tenía su corazón, ese frágil corazón que aguantaba de puro milagro todo ese combate... volvió a caer aplastada por los pies de los humanos por los que quería luchar, herida por las criaturas del bosque a los que pretendía entender... sólo para abrir los ojos y ver caer sobre ellos a aquella criatura furiosa, la avispa gigante cayó sobre ellos, masacrando a aquellos que intentaron detener ese sin sentido, destrozando a todos los aventureros, había perdido hace tiempo a Ally de vista, Christian cayó de un aguijonazo, luego fue tras Aksel y lo destrozó y su corazón pareció pararse un instante de dolor... al menos no estaban ninguna de sus niñas en aquella orgía sin sentido... ¿por qué todo aquello? al menos ellas no habían tenido que vivir toda esa mierda... tanto dolor y sangre, entre dos bandos enloquecidos... ¿por qué tanto esfuerzo? ¿por qué intentar salvar algo que no quería ser salvado? ¿por qué seguir luchando?


........
​


El olor de la sangre, el cuero quemado, el metal fundido, los gritos y el humo que se extendían por el lugar, todo se mezclaba en sus fosas nasales. De pie, rodeada de cuerpos caidos, cadáveres de humanos, elfos, criaturas del bosque, enemigos, amigos, amados... mientras, ella se mantenía de pie, el estoque y el escudo cayendo de sus manos, rendida ante el sinsentido, dolorida, machacada y vacía, sus ojos fijos en la bestia alada que se abría paso hacia ella, masacrando todo lo que se encontraba a su paso.

- Los habitantes de las Ciudades ya tenéis lo que queríais - dijo un druida de barba azul.

- Vete a la mierda, Zentakord - fue lo último que alcanzó a decir antes de que la bestia cayera sobre ella.

Y la atravesó, pero ella ya no estaba allí, rendida, confundida, herida, más herida que lo que aquel aguijón pudiera jamás hacer.
 
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En la oscuridad
​
Mientras Christian dormía apoyado en una silla al lado del catre, los monjes pasaron una vez más a ver el estado de la joven, sus heridas estaban cerrando de manera correcta, conocedores de su dolencia cardiaca, habían vigilado su ritmo cardiaco y todo parecía dentro de unos parámetros normales, pero la joven no despertaba, con resignación procedieron a cambiar los vendajes y a alimentarla como buenamente podían con alimentos líquidos, siguiendo con la ronda con el resto de los heridos y enfermos que allí descansaban.


Está oscuro... echa un ovillo permanece temblorosa escuchando como un eco distante los sonidos de una realidad que intenta tirar de ella pero a la que la joven se resiste a volver, todo está mal, no quiere, no quiere... aún se ve cubierta de sangre y con un dolor atravesándole no el cuerpo, sino el alma. ¿Alguna voz la llama? Es igual, nada está bien, todo está oscuro, todo esto es negro, profundo, oscuro, atenazador, pesado...

Una luz parece abrirse paso en algún lugar de su conciencia, alguien que la llama moza... Peligiosa la llamaba, Rainde, fuerte, tosca y malhumorada, pero con ese corazón que ella parecía ver oculto en esa masa de músculos, su primer contacto con Amn, su primer apoyo... inconscientemente acaricia cierto anillo; risas, lecciones, afecto... ahora lo que puede ver es su espalda, mientras sus pasos se alejan poco a poco de ella... mamá Rainde, le dijo la última vez que la vio, ya hace tanto... ahora sólo puede ver su silueta fundirse nuevamente en la oscuridad, mientras ella permanece en ese mismo lugar, el pesado velo del desasosiego cae sobre ella acompañado de un leve olor a alcohol en sus fosas nasales que hace que arrugue la naricilla.

Cada uno sigue su camino, ella no es quien para reclamar nada, los caminos se cruzan, se dividen, circulan en paralelo o parten en direcciones opuestas para nunca volverse a encontrar, pero duele... "Eres como mi hermana pequeña".... esa frase se repite en su cabeza, con la dualidad de la voz de dos hombres al mismo tiempo, una frase que se clava como una daga fría en su corazón, dos personas hicieron tremenda aseveración, ahora nada queda de ellos salvo su recuerdo, cada vez más difuso, fundiéndose en su cerebro y en la oscuridad creciente, aún puede escuchar los gritos de agonía de los heridos alrededor suya, Lili se hace más pequeñita.

Los caminos, a veces se separan y se vuelven a encontrar, una luz dorada llama su atención, una menuda elfa solar se materializa en su cabeza, Ally, con su temperamento y su extraña manera de ser, al mismo tiempo cercana y tan
difícil de llegar a ella, su primera amiga... su corazón se partió al verla tomar distancia, desaparecer de su lado tanto tiempo, pero se hinchó de nuevo al tornar a su lado, su pequeña galimatías, la quiere... por la diosa... ¿dónde está?... No la ve en ese caos de sangre y dolor, ¿Dónde estás Ally?... No, no puede haber muerto... ¿Ally?... llora en silencio, echa un ovillo mientras la oscuridad la vuelve a engullir.

Aun parece poder escuchar su voz... ojalá no haya muerto... ojalá siga con viva... pero todo está mal, ¿Verdad Ally?. Sus labios se mueven diciendo su nombre, o no son sus labios, en esa oscuridad todo es tan extraño... pero la luz traerá a la luz de nuevo la atrocidad...

Rick... dónde estará... son como pequeños y leves destellos, aparece, desaparece, como unos breves interludios en una obra de teatro... ¿Por qué no está? Viene y va... pero quien es ella para reclamar nada, cada uno sigue el camino que cree y el que está marcado, al menos no estuvo presente en ese sin sentido, aún llega a sus fosas nasales ese olor metálico de la sangre, mezclado con la fragancia de unas flores...

Las heridas, el sudor, el dolor, bajo una tenue luz, se mira, mira sus manos y su cuerpo, su sangre se mezcla con la sangre de sus amigos, de amnianos, de criaturas del bosque, esto no está bien... todo está mal... no tiene sentido... barbarie... carnicería... el cepo de la oscuridad vuelve a hacer presa sobre ella.

Frente a ella, en la oscuridad, el embozo toma forma de Surcelle, su imponente figura, rodeada de barreras invisibles que la impiden llegar a ella, chocando contra ellas cada vez que intenta aproximarse, rebotando su voz una y otra vez... está, pero no está allí... como Henny, dos caras en un sólo hombre, su sonrisa se hace más esquiva, su rostro se va difuminando, sus pasos seguros y chulescos se alejan, se pierden casi a la carrera, huyendo de la realidad, dejándola nuevamente sumida en la oscuridad profunda, sin embozos, sin salida...

Sobre el cielo se alza la luna llena, un cielo que no existe en esa oscuridad, pero que las ilumina... al menos no estuvieron allí, sus tres niñas, las tres partes de su corazón maltrecho, la luna sigue su curso, iluminando únicamente a Erin cuando está llena, de manera intermitente, tranquila, sosegada... es la calma y la fuerza...

Un destello corre de un lado para otro, un haz de la luz de la luna, corre, danza, ríe, juega, se entrelaza con la propia Lili, cálida e
íntimamente, ríe y habla de manera peculiar, le dice algo a la joven, sonríe, pero no la entiende, no desde esta distancia... no puede, no quiere...

Y el fuego, cálido, protector, reconfortante... Naev, envolviéndola en su calor, oye su voz lejana, el temperamento siseante de su fuerza, el fuego de su coraje, aún recuerda la caricia de su conciencia en si misma cuando habló en sus pensamientos, algo íntimo, propio... dioses, las quiere más que a si misma... pero sabe que están vivas, no estuvieron en esa locura, no quería que nunca hubiesen vivido eso... ellas no... ni Lili quería vivirlo, no estaba preparada, sin sentido... horror... dolor... pérdida...

Christian... Aksel... oh, Aksel... dioses, ellos si que estaban en esa locura... cayeron, ambos cayeron ante esa bestia, sufrieron, sangraron... dioses... Christian, ese noble tontorrón enamorado, siempre con una sonrisa, siempre solícito... no se merece caer ahí...

La imagen de Aksel se materializa ante ella, imponenete, con los brazos prendidos en llamas, llamas que la envuelven a ella misma y la alientan como nunca había sentido, tan cerca y tan inalcanzable... el fuego terminará consumiéndola, pero no puede alejarse de él, no quiere, su simple cercanía la llena y la hiere, pero es una herida dulce que discurre por todo su cuerpo de manera lenta y constante...

Pero murieron, los vio caer, atravesados por el aguijón de aquella bestia, Christian fue el primero, la primera herida dentro de ella... luego Aksel, lo que la mató por un instante... tanto dolor, tanto sin sentido... sólo quería ayudar... ¿Por qué nadie la escuchaba? ¿Por qué nadie escuchaba? ¿Por qué nadie ponía fin a esa locura?

Está mal... todo está mal... mal... todo está mal... la oscuridad vuelve a envolverla... mal... es un sinsentido... enredándola con sus pesados tentáculos... masacre... mal... y dejando caer nuevamente el telón sobre ella, tan cerca y tan lejos...






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 Suspendida en la oscuridad, flotando, como un remanente de sus propios recuerdos, abrazada a la seguridad de su refugio auto impuesto, ¿por qué estaba ahí? La muerte no sería una mala respuesta, oyó una voz y entre abrió los ojos. La escasa luz del lugar hizo sus ojos tardasen en reconocer a la figura que se encontraba sentada a su lado... ¿Ally? Debía estar muerta también, al menos le quedaría su compañía, intentó comunicarse con ella, pero su garganta no parecía por la labor de funcionar... serían cosas de estar muerta, quizás ya no necesitara la garganta, pero lo que sí que tenía era una sed arroz...

- Agua... - alcanzó a decir.

Ally la acomodó y vertió con cuidado agua en sus labios, el líquido bajó por su garganta hasta atragantarse, tosió y miró alrededor, el lugar se parecía al hospicio, quizás el otro mundo era sólo un reflejo del material...

- ¿Estamos vivas? - preguntó desorientada mirando alrededor.
-Eso es relativo, ¿estamos vivas? ¿Qué es estar vivos? - inquirió la solar.
- No es una pregunta tan complicada... ¿Esto es el hospicio?
-Se parece, pero quién sabe...

La joven miró alrededor, a sintiendo, tendría sentido quizás si, que la muerte fuese una copia de la vida misma, al menos no tendría que pensar, ni recordar y estaría acompañada. Se abrazó a la elfa sin mucha fuerza.

- Siento que estés muerta, pero al menos estaré contigo.
- Ufff, vale, vale pero no aprietes tanto...

Entró un grupo de aventureros, portando a un caído, entre ellos estaba Darlan, ¿habían muerto también? Oh! A lo mejor eran fantasmas en este plano material... Vió entrar a Gunna, Gunna debería estar muerta también, quizás tuvo suerte...

- Esto se parece peligrosamente al infierno... -murmuró Ally.

El infierno... Gunna... Sintió las flechas clavarse en su cuerpo, los gritos el humo... NO.

Miró alrededor y ladeó la cabeza mirando a Ally.

- ¿Estamos vivas? - parpadeo mientras miraba alrededor, el lugar se parecía mucho al hospicio, por desgracia conocía bien el lugar.
- Define estar vivos...
- Entonces, ¿estamos muertas?
- No he dicho tal cosa...
- Sabes, Christian y Aksel también murieron, cayeron frente a mis ojos...
- ¿Esos dos? Están más vivos que yo.
- ¡Oh! Me alegro que estén vivos, ¿sabes? Yo quería a Aksel, pero no le podía decir nada, porque era una persona comprometida... - al menos ese peso ya no lo tendría que llevar consigo - Uhm, me apatece andar... - intentó moverse del camastro, pero las extremidades le pesaban horriblemente - La diosa, juraría que estaba más fuerte...
- Sigues estando gorda...
- No estoy gorda -arrugó la naricilla - Uh... ¿La muerte te ha hecho encoger?

Ally la ayudó a levantarse y a caminar, siendo un fantasma, no entendía porque estaba tan cansada...

- ¿Crees que nos verán? Podemos ver a todos sin que nos vean ¿no? Lo siento por las niñas... Espero que estén bien - suspiró pensando en Nueva, Erin e Isil.
- Esa persona nos ha saludado, Lili...
- ¿Eh? No, saludaba a la monja detrás nuestra.
- Ah, claro...

Salieron al patio del hospicio, Lili tocó el portón, pudo sentirlo y agarrarlo.

- Vaya... No esperaba poder tocar las cosas... - se miró las manos un instante, estaban manchadas de sangre, no, eran sus manos sin más.
- Claro que podemos tocar cosas, ¿acaso los fantasmas no atormentan a las personas? Ruidos de cadenas y esas cosas...
-Tenemos que hacernos con unas cadenas... - Meditaba mientras llegaban a los llanos, viendo acercarse a Erin y a Aksel, que las saludaron directamente.

Eso sólo podía significar una cosa, Aksel no había sobrevivido, pero... ¿Erin? ¿Cuando había muerto?

- ¡Erin! ¡Cómo es que has muerto? ¡Y las niñas? ¡Están bien? Espero que estén bien ellas solas sin nosotras... -miró a Aksel- Oh, lo siento... Pobre Mery... Nunca llegué a conocerla, ¿sabes? Debe dolerle que murieses - suspiró y miró alrededor por si veía también al fantasma de Christian por algún lado, los demás hablaban de cosas como cachos y cosas raras...

Fue el bofetón a mano abierta que se llevó Lili de Erin lo que la hizo mirarla, alzando una cena.

-Au... - se frotó la mejilla - no me pegues, los fantasmas sentimos dolor, ¿sabes?
- Lili, coge el estoque - le tendía su estoque, el de Erin.

Lo sostuvo mirándolo, alguien parecía estar llamando a una puerta dentro de su cabeza.

-Ponte en guardia... - llegó a escuchar a Erin.
- Toma, cómete este cachondeo - pareció entender de Aksel, pero la puerta la derribaron de una patada...

Miró alrededor, ya no estaba en los planos, el humo campana por doquier, el olor inundó su nariz, olor metálico de la sangre, el cuero quemado, el metal derretido, el sonido de la agonía de multitud de voces... Todos muertos o heridos, se miró las manos miró el estoque, sangre de amnianos, de criaturas del bosque, todos queriendo darles muerte... Dejó caer nuevamente el estoque... Estaba mal... Todo estaba mal... Había matado a tanta gente... Pero nadie la escuchaba, estaban cegados por la sed de sangre... Todo estaba mal... No quería eso, no... La puerta ya estaba abierta y no podría ser cerrada...

Sintió como la alzaban y la llevaban, seguramente, de vuelta al hospicio, las voces sonaban apagadas y distorsionadas, apagadas por el ruido del combate y el crepitar de las llamas, escuchó a Erin hablarle en Iluskano, no la entendió, pero su voz la relajó en gran medida, se fue sumiendo en un inquieto sopor... No estaba bien... Eso había sido una locura... ¿Por qué nadie había hecho nada para solucionarlo? ¿Por qué nadie había hecho nada para impedir que se llegara eso?... Esa última pregunta se grabó en su cabeza antes de caer en la pesadez fr una oscuridad más gris.


 

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Llaman a la puerta ​

Suspendida en la oscuridad, flotando, como un remanente de sus propios recuerdos, abrazada a la seguridad de su refugio auto impuesto, ¿por qué estaba ahí? La muerte no sería una mala respuesta, oyó una voz y entre abrió los ojos. La escasa luz del lugar hizo sus ojos tardasen en reconocer a la figura que se encontraba sentada a su lado... ¿Ally? Debía estar muerta también, al menos le quedaría su compañía, intentó comunicarse con ella, pero su garganta no parecía por la labor de funcionar... serían cosas de estar muerta, quizás ya no necesitara la garganta, pero lo que sí que tenía era una sed arroz...

- Agua... - alcanzó a decir.

Ally la acomodó y vertió con cuidado agua en sus labios, el líquido bajó por su garganta hasta atragantarse, tosió y miró alrededor, el lugar se parecía al hospicio, quizás el otro mundo era sólo un reflejo del material...

- ¿Estamos vivas? - preguntó desorientada mirando alrededor.

-Eso es relativo, ¿estamos vivas? ¿Qué es estar vivos? - inquirió la solar.
- No es una pregunta tan complicada... ¿Esto es el hospicio?

-Se parece, pero quién sabe...

La joven miró alrededor, a sintiendo, tendría sentido quizás si, que la muerte fuese una copia de la vida misma, al menos no tendría que pensar, ni recordar y estaría acompañada. Se abrazó a la elfa sin mucha fuerza.

- Siento que estés muerta, pero al menos estaré contigo.

- Ufff, vale, vale pero no aprietes tanto...

Entró un grupo de aventureros, portando a un caído, entre ellos estaba Darlan, ¿habían muerto también? Oh! A lo mejor eran fantasmas en este plano material... Vió entrar a Gunna, Gunna debería estar muerta también, quizás tuvo suerte...

- Esto se parece peligrosamente al infierno... -murmuró Ally.

El infierno... Gunna... Sintió las flechas clavarse en su cuerpo, los gritos el humo... NO.

Miró alrededor y ladeó la cabeza mirando a Ally.

- ¿Estamos vivas? - parpadeo mientras miraba alrededor, el lugar se parecía mucho al hospicio, por desgracia conocía bien el lugar.

- Define estar vivos...
- Entonces, ¿estamos muertas?
- No he dicho tal cosa...
- Sabes, Christian y Aksel también murieron, cayeron frente a mis ojos...
- ¿Esos dos? Están más vivos que yo.
- ¡Oh! Me alegro que estén vivos, ¿sabes? Yo quería a Aksel, pero no le podía decir nada, porque era una persona comprometida... - al menos ese peso ya no lo tendría que llevar consigo - Uhm, me apatece andar... - intentó moverse del camastro, pero las extremidades le pesaban horriblemente - La diosa, juraría que estaba más fuerte...
- Sigues estando gorda...
- No estoy gorda -arrugó la naricilla - Uh... ¿La muerte te ha hecho encoger?

Ally la ayudó a levantarse y a caminar, siendo un fantasma, no entendía porque estaba tan cansada...

- ¿Crees que nos verán? Podemos ver a todos sin que nos vean ¿no? Lo siento por las niñas... Espero que estén bien - suspiró pensando en Nueva, Erin e Isil.

- Esa persona nos ha saludado, Lili...
- ¿Eh? No, saludaba a la monja detrás nuestra.
- Ah, claro...

Salieron al patio del hospicio, Lili tocó el portón, pudo sentirlo y agarrarlo.

- Vaya... No esperaba poder tocar las cosas... - se miró las manos un instante, estaban manchadas de sangre, no, eran sus manos sin más.

- Claro que podemos tocar cosas, ¿acaso los fantasmas no atormentan a las personas? Ruidos de cadenas y esas cosas...
-Tenemos que hacernos con unas cadenas... - Meditaba mientras llegaban a los llanos, viendo acercarse a Erin y a Aksel, que las saludaron directamente.

Eso sólo podía significar una cosa, Aksel no había sobrevivido, pero... ¿Erin? ¿Cuando había muerto?

- ¡Erin! ¡Cómo es que has muerto? ¡Y las niñas? ¡Están bien? Espero que estén bien ellas solas sin nosotras... -miró a Aksel- Oh, lo siento... Pobre Mery... Nunca llegué a conocerla, ¿sabes? Debe dolerle que murieses - suspiró y miró alrededor por si veía también al fantasma de Christian por algún lado, los demás hablaban de cosas como cachos y cosas raras...

Fue el bofetón a mano abierta que se llevó Lili de Erin lo que la hizo mirarla, alzando una cena.

-Au... - se frotó la mejilla - no me pegues, los fantasmas sentimos dolor, ¿sabes?

- Lili, coge el estoque - le tendía su estoque, el de Erin.

Lo sostuvo mirándolo, alguien parecía estar llamando a una puerta dentro de su cabeza.


-Ponte en guardia... - llegó a escuchar a Erin.
- Toma, cómete este cachopo- pareció entender de Aksel, pero la puerta la derribaron de una patada...

Miró alrededor, ya no estaba en los planos, el humo campana por doquier, el olor inundó su nariz, olor metálico de la sangre, el cuero quemado, el metal derretido, el sonido de la agonía de multitud de voces... Todos muertos o heridos, se miró las manos miró el estoque, sangre de amnianos, de criaturas del bosque, todos queriendo darles muerte... Dejó caer nuevamente el estoque... Estaba mal... Todo estaba mal... Había matado a tanta gente... Pero nadie la escuchaba, estaban cegados por la sed de sangre... Todo estaba mal... No quería eso, no... La puerta ya estaba abierta y no podría ser cerrada...

Sintió como la alzaban y la llevaban, seguramente, de vuelta al hospicio, las voces sonaban apagadas y distorsionadas, apagadas por el ruido del combate y el crepitar de las llamas, escuchó a Erin hablarle en Iluskano, no la entendió, pero su voz la relajó en gran medida, se fue sumiendo en un inquieto sopor... No estaba bien... Eso había sido una locura... ¿Por qué nadie había hecho nada para solucionarlo? ¿Por qué nadie había hecho nada para impedir que se llegara eso?... Esa última pregunta se grabó en su cabeza antes de caer en la pesadez fr una oscuridad más gris.


//Relato a raíz de la interacción con los pjs aquí nombrados, gracias a todos ellos y gracias por soportar los devaneos de Lili

 
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ELLOESO

Perro de Dan
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El Círculo
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Daba brazadas de manera meticulosa y cabezota, siguiendo las indicaciones que le había dado su maestra, una hora nadando, una hora corriendo... diez veces subir y bajar por las enredaderas del acantilado... esto iba a doler...

.....​

- Será duro, lo sabes, ¿no? - Replicó Erin mirando a Lili, aun de rodillas con el estoque ofrecido hacia ella.
- Lo sé... - Dijo la joven con cierto miedo en la voz.

- Bien, vamos... - Asintió mientras comenzaba a andar, siguiéndola Lili y Naevys.

Avanzaron hasta las arenas de Agujas de Oro, entonces empezó a entender los que le dijo Naev sobre Erin...


- Me enseñó estando en Minsor los círculos... se lo toma muy en serio, se vuelve hasta borde...

Erin comenzó a describir sobre el suelo una serie de círculos concéntricos y extraños con un círculo interior, central.

- Este círculo eres tú, no hay nada más que importe, es el ahora y el tú...

Un montón de preguntas se agolpaban en su cabeza mientras explicaba todo eso, hasta que hizo avanzar a Naev, ya iniciada en este proceso al interior de los círculos.

El círculo central es el luchador, su rango y su espacio, nadie entra sin pagar peaje en él, es su mundo y su plano de existencia, quien ose entrar allí sin consentimiento... sufrirá como sufrió Naev ante los ataques con la espada de entrenamiento... Lili nunca había visto actuar de manera tan inmisericorde en un entrenamiento... y menos cubrir de verdugones a la elfa a base de estocadas.


.....
​
Mientras intentaba recuperar el resuello, aún se preguntaba como había conseguido aguantar el tiempo establecido nadando... la dieta de cachopos, las medicinas y la rutina de ejercicios de Aksel supuso que tendrían algo que ver para que no hubiese muerto aún... por la diosa... ahora tocaba una hora corriendo por esa playa... pero antes, esperaba que los pulmones no le salieran por la boca o que los miembros le respondieran en cierta medida...

.....
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- Dentro de tu círculo, tú pones tus normas, ningún círculo es igual a otro, pues nadie es igual a otro, yo lucho de una manera, tú de otra... pero no debes permitir que yo entre en él... - supuso Lili que la teoría era una cosa y la práctica otra, ya que iba acumulando y atesorando más y más verdugones por todo el cuerpo, aunque, de vez en cuando conseguía atravesar la defensa de la semielfa, hasta que esta dejó caer la espada de entrenamiento y sacó su propia espada.

Lili sólo fue capaz de ponerse a la defensiva, intentando que no entrara en su círculo, haciéndolo más pequeño, pero no más rígido, si no más frágil, una prisión más que un mundo propio.

Se mantuvo así, a la defensiva hasta que la cantidad de golpes la terminaron haciendo caer de rodillas.


- No puedes estar siempre a la defensiva, tienes que adaptarte y buscar tu mejor manera para proteger tu círculo. - también había que admitir cuando una era superada con abrumadora facilidad y lo único que le quedaba era defenderse como pudiese, pero lo entendía, si se defendía, su círculo solo sería una prisión, y si controlaba su círculo, controlaría su mundo y podría enfrentar a los enemigos y proteger a los que quiere.


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Correr... una hora... sobre esa superficie arenosa era un suplicio, pero al menos, su equilibrio le permitía hacerlo sin partirse un tobillo, y su cuerpo parecía resistir de momento esa barbaridad de entrenamiento, puesto que para controlar tu mundo, tus círculos, primero debes controlar tu cuerpo, luego tu arma y tu mente... no hay nada más allá del círculo.

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- ¿En serio estás volando? - parpadeó mirando como Naev subía por acantilado ayudada por su magia - ¡Eso es hacer trampas!
- Te dije que era tu entrenamiento, yo no soy una luchadora, tú si - Rio la elfa


Lili bufaba trepando por las enredaderas, pero no puedo evitar sonreír, quería proteger su mundo, quería hacer su propio círculo y sabía cual era, el fuego cálido de Naev, la disciplina dulce de Erin y el viento alocado de Isil, lucharía por que ese círculo fuese firme, que nadie pudiese amenazarlo y protegerlo a toda costa, obviamente, había más personas a las que proteger, también estaba Ally, quizás fuese la cuarta figura dentro de su círculo, de lo que era ella, de su mundo, de su control, de su salvaguarda...

....
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Mientras ascendía por las enredaderas sin saber muy ni como ni con que fuerza, si era obstinación o simple masoquismo, pensó en las palabras de Erin cuando preguntó como hacía para proteger a los que quería, como los metía dentro del círculo.

- Esa es una buena pregunta, cuanto más avances, el círculo se hará más pequeño... eso hará que tengas a tus enemigos más cerca, puedas estar más próximo de tus amigos para protegerlos.


El círculo... esa sería su meta, su esquema, su mundo, su visión a partir de este momento... costase lo que costase.
 
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