xemaimp
Orco del Desolado
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Crónicas de un destierro:
(dedicado a Silmewen, a Markus y como no, ¡¡al puto Dm_Nomada por tenerme mas de un mes ahí arriba !!XD)
1º Parte: La llegada
Víktor andaba con gran dificultad por las frías y nevadas montañas de los picos de las nubes, enfundado en su capa y tiritando de frío, en dirección a su nuevo destino, un asqueroso y apartado puesto avanzado en lo alto de los Picos de las Nubes, donde destinaban a lo peor de la guardia.
Una mueca de insatisfacción y enfado pasó por su rostro, y maldijo a Silmewen de Lotar, pues la culpaba de su situación de exilio temporal.
Viktor no veía justo su castigo, pero siempre obedecería a su capitán! Siempre fiel! Incluso cuando eso lo llevara al peor y más peligroso infierno helado, rodeado de la chusma de la guardia.
Si hubiera sido mas listo y no hubiera intercedido por ella y liberado, si no se hubiera metido donde no le llamaban… pero él era el encargado de las relaciones entre la guardia y Misnor y no iba a consentir que se estropearan por una muchacha boba.
No debería haberla liberado, pero pensó que no era justo pues ya había cumplido su castigo de exilio de un año fuera de la ciudad y no debía ser apresada. Estúpido! En la guardia era mejor ocuparse cada uno de sus propios asuntos.
Continuó caminando a duras penas sacudido por la ventisca hasta divisar una cueva con luz dentro, se acerco a ella, y observó la entrada.
Alzo ambas cejas atónito al observar la entrada al puesto avanzado.
Al parecer se habían construido un par de torpes torres de vigilancia y una chapucera y pequeña empalizada de madera para proteger la entrada y se habían colocado lo que parecían ser dos espantapájaros o muñecos de nieve a modo de vigías, uniformados con el uniforme de la guardia, fabricados con nieve y palos y armados con largos y finos palos de madera.
Viktor no daba crédito a sus ojos, esto no podía ser… como se podía ser tan inútil? Con razón estaban destinados donde estaban…
Aporreo la puerta varias veces pero sin obtener respuesta. Gruñó y empezó a aporrear aun más fuerte la puerta. Pero nada.
-Abrid al Teniente Viktor von kessel!!
Viktor se impaciento y siguió golpeando la puerta con más fuerza aún, cuando de repente se oyó un chasquido seguido de un leve chirrido que se hizo cada vez más fuerte.
El teniente de la Guardia se echo atrás de un salto con los ojos muy abiertos por la sorpresa mientras observaba como la puerta se tambaleaba y finalmente se derrumbaba sola, creando un fuerte estrépito al caer al suelo totalmente destrozada.
Viktor se quedó fuera, mirando boquiabierto como la puerta había caído tras ser golpeada y se había convertido en un montón de astillas, aplastando a un tercer muñeco de nieve vigía uniformado que estaba tras ella.
Negó con la cabeza y pasó por encima de la puerta destrozada hecho una furia, hasta entrar en la cueva que hacía de puesto avanzado.
Siguió por un pequeño túnel hasta llegar a una especie de Salón donde quedo mirando la escena con los ojos abiertos de par en par y las cejas totalmente alzadas.
-Tenemos un invitado!
La voz del enorme guardia tronó entusiasta por todo el salón, parecía ser un hombre grande y muy musculoso con facciones muy bellas, ojos claros y pelo largo y rubio que caía sobre sus hombros en tirabuzones y recogido en la frente por una cinta roja.
Viktor lo miró atónito pues parecía llevar un delantal blanco y unos guantes de cocina, además de un símbolo de Torm, mientras se ocupaba de preparar la comida y le sonreía de forma estúpida.
Pasó una mirada, por el resto de los soldados destinados, torciendo el gesto.
Un mediano con cara de comadreja que le sonreía de oreja a oreja, le observaba con interés, posando su mirada por los anillos de Viktor y por su bolsa de oro. Un Hombre flacucho acariciaba unos conejos muertos y congelados con cara de maníaco, mientras les susurraba cosas al oído. Un semiorco gigantesco de piel verde oscura, incluso mas grande que Vorak o que Uktabar miraba al frente con expresión estúpida, un moco colgando de su nariz y una estúpida sonrisa en su boca de donde sobresalían dos enormes colmillos de la parte inferior de la mandíbula. Un hombre moreno, con bigote, regio y serio estudiaba a Viktor tranquilamente sosteniendo su espada delante de él.
El que parecía ser un Paladín de Torm fue dando saltitos con un plato en las manos, hasta donde se encontraba Viktor con la boca abierta.
-Bienvenido teniente, tomad la comida… *le tendió el plato mientras sonreía entusiasta y estupidamente*- espero que os guste, la he preparado con todo mi amor...
Viktor abrio mucho los ojos y retrocedio unos pasos.
Donde demonios me han mandado…?
-Puto Capitán!