AssasinPenguin
Pipa perdida de Duzdin
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-Un nuevo nacimiento acontecía en el clan Cuervoz Asesinoz , llamados así por el propio líder del clan para mantener contentos a los brujos, debido al éxito en las contiendas y asaltos que tenían los cuervos entrenados por ellos, además de su magia claro. El mérito, se lo llevaban en gran medida los cuervos y no los propios magos, era un clan de grandes trasgos y la fuerza y habilidad en combate eran lo que más gustaba, el líder del clan se sentía intimidado porque le quitaran su puesto, así que extendió difamaciones sobre el uso de la magia, todo aquel que la usara traería muerte. muchos le creyeron, sobre todo los ignorantes, los rumores tomaron fuerza debido a que había más de un nigromante que utilizaba alzados. El líder del clan era un fuerte y diestro guerrero, todos le obedecían sin rechistar, sin embargo también era sabio. Sabía que tener un número algo elevado de brujos era peligroso para él, pero eran útiles, y facilitaba mucho las tácticas y estrategias a la hora de enfrentar cualquier tipo de batalla. El clan eran mayormente guerreros obedientes y leales, en segundo lugar estaban los llamados brujos, temidos y levemente odiados. En tercer lugar estaba el Chaman del clan que siempre miraba con malos ojos a los brujos, y finalmente, estaba el líder del clan, a quien todos obedecían y respetaban. Mantenía en orden la jerarquía y por eso todo funcionaba a pesar de los roces y los problemas.
El chaman contempló al recién nacido. Tenía ojos chatos y aplastados, un color anaranjado rojizo ,también parecía fuerte, resistente y tenía un buen peso, su nariz era grande y roja. Con el debido entrenamiento podría ser un buen guerrero pensó, pero había nacido de mano de un par de brujos.
Allí, ante el fuego de la fogata que se reflejaba en la tienda escuchó a la criatura que lloraba y se agitaba impaciente, sus gritos no eran normales, parecían más bien los de una bestia canina. el chaman tomó una decisión poco habitual, le llamó Kurt, grito de mastin.
-prrff.. bah! Es algo feo y raro..¿ Por qué mejor no llamarle de forma más común? - Dijo uno de los asistentes, al que el chaman respondió con una mirada tajante.
-La decisión ya está tomada. - respondió el Chamán, sin dejar entrever si era por burla, odio u otro motivo.
Años pasaron, Grito de mastin ya comenzó a destacar su inteligencia por sobre otros grandes trasgos, pertenecía claro a los mal llamados brujos del clan, que en realidad eran arcanos que substistian robando grimorios y pergaminos en los saqueos. Grito de mastin era algo incómodo sobre todo para quienes no le entendían, lo consideraban egocéntrico y poco hábil para el combate, no estaban demasiado equivocados, Grito de mastin no estaba interesado en ser como los demás, quería ser Arcano, y uno poderoso. Sumado a que su actitud de por si era distante, el gran trasgo no desarrolló demasiado apego por los miembros de su clan, ni lealtad, ni siquiera respeto. Tampoco encontró camaradas entre los demás arcanos del clan, un grimorio o pergamino significaba que quien lo poseía era más fuerte y otros no, así que el conocimiento al que pudo acceder era escaso. Su atención estaba fija en el demente nigromante del clan, más precisamente su extraño grimorio y los poderes que este escondía . Se decía que era el más poderoso del clan, pero también el más loco, estaba obsesionado con trabajar con los muertos y eso alejaba a cualquiera que quisiera interactuar con él, se llamaba a sí mismo el nigromante.
Grito de mastin estudió al brujo, sus pasatiempos, sus movimientos, trató de averiguar sus horarios de salida y en los saqueos en los que participaba, así que esperó el momento adecuado para entrar a robar su grimorio, por supuesto no lo hizo solo, su cuervo observaba al brujo en casi todo momento. El cuervo también se coló en la tienda del nigromante e informó de varias cosas a grito de mastin. dentro había no muertos que atacaban a cualquiera que se acercaba, también informó que estaba lleno de cadáveres, alambiques y pociones, multitud de cosas poco habituales. pero lo que más difícil de eliminar sería el propio cuervo del nigromante, que siempre estaba de guardia encubierto.
Grito de mastin jugó todas sus opciones y asumió el mayor de los riesgos, era su única oportunidad para hacerse más poderoso, para desprenderse de su clan y poder por fin ser libre para hacer lo que quisiera. Esperó a la noche y entro en el criadero de cuervos, allí estaban la mayoría. Cerró todas las posibles salidas y con su ballesta asesinó a todas las criaturas del lugar, tomó un cuchillo y les despojó de todas sus plumas. Era una escena macabra e inquietante. lo hizo lo más rápido posible debido a que los sonidos podrían atraer algún guardia, por suerte las bebidas que grito de mastin les ofreció antes bastaron hacerlos inútiles.
-ya era el momento adecuado , el nigromante fue llamado por el líder del clan para participar en un nuevo saqueo, eso significaba que tendría que llevarse su cuervo y algunos de sus siervos, también estaba el riesgo de que se llevara su grimorio, pero según le dijo el cuervo era demasiado grande y grito de mastin intuía que usaba un arcanábulo en las batallas. cuando grito de mastin se aseguró que ya nadie le seguía ni observaba, se coló a a escondidas en la tienda del demente brujo. Encontró un lugar de lo más extraño.
Los no-muertos vigilantes le observaron detenidamente, pero como pensó el arcano, no le atacaron. Grito de mastin uso las plumas de los cuervos para disfrazarse de uno. había una diferencia de tamaño abismal, pero si el plan funcionaba se ahorraría la parte más difícil del trabajo... Y funcionó. nadie le atacó y el lugar quedó a su disposición, al menos de momento.
La peste era terrible, era normal que nadie quisiera establecer contacto con el nigromante, el lugar estaba lleno de huesos, esqueletos, cuerpos cersenados y grandes cantidades de objetos mágicos, así como alambiques y toda clase de cosas que usaría un alquimista. Pero no estaba el libro, la horas pasaban y no lo podía encontrar, su cuervo tampoco lo podía detectar. Así que se detuvo a analizar y pensar más tranquilamente, pasó nuevamente su vista por el lugar. Se dirigió hasta una pila de cadáveres que hacían bulto, sin asco los fue removiendo uno a uno hasta que encontró lo que buscaba, el Grimorio. Era grande y pesado, el exterior estaba hecho de alguna clase de piel, y en el centro estaba tallado lo que parecía ser un ojo, en cuanto lo tocó para llevárselo todos los no-muertos del lugar fueron directo a atacarlo, tomó lo mas rápido que pudo el Grimorio y escapó del lugar a duras penas.
En cuanto dejaron de perseguirlo las criaturas se sentó en un árbol a descansar, contempló el lugar donde se asentaba su clan, y luego miró el Grimorio. Y se marchó. Decidió no volver. Discriminación por el solo hecho de ser mas listo, odio por lo incomprendido e idolatrar a los guerreros por el hecho de usar mejor un arma, cuando alguien brillante podía hacer muchas más cosas. Incluso su propio nombre era objeto de burlas, que quizás también nació de una. Grito de mastin al tener todos los secretos que deseaba en sus manos, comprendió que los odiaba a todos, y se cobraría su venganza en algún momento. Pero no era el momento, debía hacerse más poderoso.
Sin embargo no veía a los guerreros como algo inferior, el líder de su clan era sabio y listo a pesar de no ser un arcano. El chaman tenía su puesto asegurado y nisiquiera los brujos se metían con el, era peligroso debido a sus dones divinos. Cada individuo tenía sus cualidades, y las propias eran las de un arcano, debía ser el más poderoso si quería sobrevivir y ser respetado. Con el paso del tiempo fue aprendiendo cosas básicas de su nuevo grimorio, pero aún habían muchos secretos que no podía descifrar, muchos conjuros requerían dominio de esferas que el aún no dominaba, otros conocimientos estaban bloqueados con encantamientos de protección que no pudo averiguar como sortear, lo que si estaba claro es que se enfocaba en la nigromancia. Pero había algo que estaba escrito en khondazhano que si pudo comprender al completo. El dios gargozh. había información de él por algún motivo, y decidió dirigirle sus rezos en caso de que fuese real. Después de todo le gustaba su dogma.
Finalmente llegó a murann, tierra donde habitaban toda clase de bestias, el camino fue peligroso pero con la ayuda de su cuervo pudo evadir la mayoría de peligros. Grito de mastin se preguntaba si le fuesen a perseguir en el futuro, si se volvería a cruzar con el nigromante, se preguntaba el por qué fue tan fácil robar el Grimorio, debía de tener mayores protecciones según lo que le dictaba su intuición. Pero ahora estaba en la ciudad de las bestias, gobernada por Sozhillys, el más poderoso y respetado de todos los ogros hechiceros. Su antiguo clan pertenecía a la horda en los dientecillos así que no debería tener problemas con ellos en la ciudad . Se alojó en la posada y pasó allí sus días, dispuesto a cumplir sus nuevos objetivos.