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Cuaderno de Campo - Peregrinaje

AmixuJoestar

Vampiro que no usa azules
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Cuaderno de Campo

*Ante vosotros veis lo que parece un cuaderno de campo cualquiera, denso en páginas y con una cubierta de cuero curtida rojiza. En el centro de esta se pueden ver unas siluetas repujadas. Entre ellas se aprecia una figura masculina con el rostro arañado, que aguanta lo que parece un infante a sus brazos. Si os fijáis, parece haber un hueco de una gema ovalada que encaja a la perfección alrededor de la figura. Nada más abrir la pieza, se puede distinguir en general una caligrafía no muy decente y ligera, como si esta estuviese hecha con prisa. Se notaba que la muchacha estaría aprendiendo a escribir en el idioma común, pues seguramente habría dedicado la mayor parte de su vida a escribir en élfico. A los laterales hay algún que otro garabato de un paisaje o animal, seguramente de aquello de lo que aviste en sus viajes. *​




*Por primera vez, tomas la cubierta desde el extremo inferior derecho y contemplas la primera página de esta pequeña aventurera. *



Para Merialeth Waesran, mi pequeña e intrépida hermana.

Marcho a un lugar muy lejano mi apreciada Merril, a un sitio que escapa a vuestro entender y paciencia. Si estáis leyendo esto…es que quizás haya tomado el primer barco al amanecer. Padre y madre jamás lo entenderían, pero era lo mejor para mí y creo firmemente que vuestra sonrisa brillará más si dejáis atrás vuestras raíces.

Soy y seré una nueva semilla para los campos que están por descubrir.
Acariciaré cada bosque y río que se deslicé a mis pies.
Lloraré y recordaré cada instante desde que llegasteis a este hermoso mundo.
El dolor te esperará a cada rincón, pero solo así conseguiréis madurar como semilla al igual que yo.
Sed fuerte como un roble cuando sintáis debilidad,
sed audaz como una tormenta cuando el miedo os carcoma la mente
Y, ante todo, sed humilde con aquellos que darían carne y hueso por ti.

Prometedme que llenaréis este cuaderno de aventuras y pensamientos que broten de vuestra inspiración y día a día, dibujos como los que hacías en las paredes del taller de Padre cuando erais aun una renacuaja. Me siento la persona más feliz y afortunada de tener a una hermana como tú, Merril. Cuando volvamos a vernos será para llorar y contarnos mil y una historias interminables. Y recordad, siempre que tengáis un amanecer por delante vuestra, será un pequeño atisbo de esperanza.

Inialos Waesran

*Se ve un dibujo medio decente de una joven elfa en sus años infantes.*

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AmixuJoestar

Vampiro que no usa azules
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Offtopic :
Subo el rol de una escena interesante del DM Radu que se llevó a cabo hará cosa de hace un mes aproximadamente, junto a Bast y Sombra. ( Lo tenía escrito en su día pero se me borró todo y me costó horrores ponerme de nuevo a reescribirlo. Toca revivir esto un poquito con rolecitos relevantes. ¡Un saludo y buena salud!)




**Ante ti, ves una serie de páginas que contienen una letra bastante agitada y brusca. Puedes asumir que el autor no se encontraba en la situación más cómoda. **




Sinceramente… ¡No sé cómo empezar esta página! Mr Me tiembla hasta el pulso, pues los barcos no son los mejores lugares para escribir, desde luego que no. Pero si tuviera que nombrar las emociones que se me pasan por la cabeza ahora mismo…son rabia, tristeza y esperanza.​

Era temprano, una bella mañana cálida en el puerto de la Ciudad de la Moneda, día perfecto para salir de viaje a cualquier rincón. Como de costumbre, tenía prisa y mi sentido de la orientación dejaba mucho que desear. No sabía que barco tomar, perfectamente podría acabar en cualquier otra punta del mundo menos Brynnley (como de costumbre, la verdad). Por suerte Bast merodeaba por la cercanía (una que se salva de un viaje sin final…). Iba precisamente a Brynnley, el lugar de por sí tiene un poco de todo, tiendas y rincones con los mejores equipamientos que conozco. Segundos antes de tomar el mismo barco, una mujer peculiar se mostró ante nosotros, con un compañero que era el doble de raro que ella. Se hace llamar Sombra, una dama gentil con unos cabellos jaza azabache y ropajes carmesíes. He de admitir que vestía muy bien, si, sí.​

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*Se vería un dibujillo cutre con grafito de un barco navegando por el mar.*

Se mostró cortés a todo momento con los dos, es más, nos ofreció guiarnos por la isla y los alrededores, así para ubicarnos entre tanta calle y avenida. Cuando por fin pisamos nuestro destino, cada uno fue por su cuenta a comprar o vender lo que le hiciese falta. Sombra para mi sorpresa, me demostró ser una dama…erm. ¿Cómo describiría esto? ¿Abierta a noches de placer? Insistía en irse a ciertos lugares que no son de mi agrado. No sé que se les pasaría por la cabeza. Con la intención de volvernos a Altkhatla, la doncella nos detuvo y propuso lo siguiente: indagar en otras islas, descubrir mundo y enseñar un pellizco más de Amn. Claramente, ambos accedimos, tanto Bast como yo, nos conocíamos poco más que los cemi caminos principales que transcurren por los Llanos.​

Al cabo de unas horas, llegamos a una isla, no una cualquiera. Esta a diferencia de Brynnley…no tenía esa multitud o ‘alegría’. A nuestro paso veíamos cadáveres que vagaban sin rumbo. Ojos atrapados en una neblina interminable y cálida. No querría ni imaginarme que clase de sonidos o voces tendrían que rondar en las sienes de esos pobres inertes. Hicimos como si nada, pasar por su lado y continuar nuestro camino. Sombra mencionó un dato curioso. Esos cuerpos vacíos pertenecieron una vez a marineros o capitanes que ahora vagan sedientos por las orillas, ansiando venganza por sus ahogamientos. La tarde se cernía a este punto del viaje. A lo lejos vimos lo que parecía una cueva, nada relevante a simple vista, como cualquier otra cueva que pudieras encontrarte por Amn. No sé qué fue exactamente lo que pasó, pero un rato tras entrar a ese lugar, fuimos emboscados y tumbados. Aun puedo notar el golpe seco que me propinaron en la sien. Fue instantáneo, un centenar de destellos que acabaron por despojarme el aliento en aquel instante.

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*Se apreciaría otro dibujillo cutre, esta vez, cuatro figuras aparentemente humanas reposan alrededor de una hoguera a plena noche.*

No sabía siquiera si volvería a ver el amanecer o presenciar algo de brisa. Esa fue la sensación que me vino a mi de un momento para otro. Las manos cubiertas de arena hasta los codos, cada grano surcaba entre mis dedos, huyendo hasta el suelo. Un oleaje y olor salado que normalmente suele causarme cierta angustia, pero en aquella situación, parecía más un alivio, alivio de volver a sentir tal cosa. A mis lados estaban Sombra y Bast, peor o igual que yo, aun asimilando la situación. Una voz áspera y notablemente de vejez me llegó a los oídos. Aquel hombre se llamaba Palbo, un anciano que dejó atrás su pasado con tal de encontrar paz y tranquilidad en una isla tan apartada y silenciosa. Rebosaba de humildad y simpatía, algo raro desde que salimos de la Ciudad de la Moneda. Nos acomodó en un pequeño rincón de la orilla, provistos de una buena ración de guisantes y bebida fresca para saciar nuestras gargantas resecas. A eso le acompañaba una leña que engullía los troncos sin freno alguno, dándonos calidez y confort total. Naturalmente, las palabras brotaron de cada uno de nosotros. ¿De dónde proveníamos? ¿Quiénes éramos? ¿A qué nos dedicábamos? Una noche larga y afable que terminó en un suelo teñido de rojo.

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*De nuevo, otro dibujillo cutre. Ese a diferencia del resto, estaría hecho con un trazo de lo más brusco. Se aprecia un tipo con muy mala cara, aguantando un estoque y portando unas pintas de lo más rancias.*

Cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad, un grupo de piratas o mercenarios (no llegué a percatarme muy bien debido a mi temor), surgió de la nada, pidiendo riquezas y explicaciones. Nadie tenía ni quería ofrecer nada, tan solo evitar que la situación empeorase, cosa que no se cumplió. Una flecha fría y afilada como el filo de una daga se cobró la vida de Palbo, dejándolo inerte al instante. Rabia y tristeza. Se me pasaron cosas horribles por la cabeza, maneras de arreglar las cosas que no llevarían a ningún lado. Mis manos no respondían, no respondieron, tan solo se quedaron a los lados, apretando a más no poder. Aquello se llamaba miedo, temor o como bien dirían algunos, cobarde. La doncella supo como acatar la situación, pactando algo con tal de que se marchasen de ahí en aquel instante. No sabía si bien quedarme ahí o marcharme. Irme sería lo más prudente, quedarme quizás supondría la muerte para mi o el resto.

No fueron pocos los pasos que nos guiaron hasta la otra orilla, allá dónde nos esperaría un barco para volver a Brynnley, sanos y a salvo. Algún que otro acabó con el pie medio abierto pero bueno, se le pudo dar una solución rápida al llegar al buque. Mi impotencia se acrecentó en cuanto vi que ni un solo alma o tripulante aparecía por el lugar. ¿Qué hubierais hecho aquí hermano? ¿Zarpar un barco por vuestra cuenta? ¿Quedarte y pelear en la isla? ¿Matar o dejarte matar por cualquier amenaza? Amenaza. Eso fue lo que surcó entre los árboles, una temible figura que se movía de manera errática y colérica. Cada palabra y susurro que brotaba de sus labios, parecía ser un conjuro maldito. Destellos y hechizos sembraron la zona, dejándonos atontolinados y asfixiados por unos segundos.

'¡NO VOLVÁIS A ESTA ISLA O LO PRÓXIMO CON LO QUE OS TOPARÉIS SERÁ LA MUERTE!'

Proliferó aquel ente o brujo enrabiado. Jamás había visto a un arcano tan poderoso y enojado. El rato pasó y el capitán del barco pareció despertar de un profundo sueño que lo atormentaba. Ante la situación de los tres aventureros, zarpó de inmediato, poniéndose así a cubierto de aquel entorno tan marchito. El corazón acelerado y la respiración pesada. Las lágrimas de ira y tristeza, pero ante todo un atisbo de esperanza que se convirtió en un nuevo amanecer para nosotros. No sé que me espera de aquí al mañana pero, Amn está empezando a mostrarme su faz más cruda, aquella que evitaba con todo corazón.​
 
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