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¿Cuán engañosos pueden ser nuestros ojos?

Guty

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¿Cuán engañosos pueden ser nuestros ojos?

Una serie de vivencias y relatos de un antiguo Archimago Sombrio, donde su pasado, presente y futuro se relataran hilo a hilo en este tema.

¿Habrá algo en este vuestro corazón que pueda ser satisfecho por una mera sensación ilusoria?

Índice

- Preludio
- Capítulo I
 

Guty

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Preludio​

Offtopic :
Reservado para el preludio.
 

Guty

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Capítulo I

“…Yo puedo daros lo que vuestro corazón anhela, puedo haceros sentir el placer que vuestra alma desea, puedo permitiros probar lo que vuestra esencia vital busca ¿Deseáis probar de está sublime sensación?...”​

La historia empieza a muchos y muchos años atrás. Cuando un temido ilusionista fue encerrado en su obra más complexa, una pintura de múltiples visiones. Ese ilusionista se hacía llamar por “Sensus” palabra en un idioma antiguo que significa “Sentidos”. Sus habilidades con la escuela de ilusión eran inigualables, asimismo, su ego lograba ser mayor que su talento y fue por ese mismo ego que sus días en este plano terminaron. Sensus era un ilusionista formidable, pero sus actos eran desafortunadamente viles. Su deseo por poder le consumía día tras día.

Su superioridad le hizo perder el censo entre la línea del bien y el mal, del real y el surreal. El tiempo era su enemigo, pues a cada nuevo día su sed de poder le hacía más malévolo que benévolo.

En sus inicios Sensus hasta parecía tomar bueno rumo, frecuentaba la universidad de magia y tenía buenos profesores, personas que le ensenaban el buen camino que el arte puede proporcionar a uno. Su familia mercantil le educó muy bien, a pesar de las mentiras que le ensenaban, era solo una familia que buscaba el pan de cada día.

Al completar sus 16 años ese joven artesano salió rumo a la Capital del Estado de Amn en busca de riqueza y de perfeccionar sus meras habilidades en la escuela de magia local. Allí seria donde todo empezaría…

Con el pasar del tiempo Sensus crio una especie de amor platónico por las sensaciones que la ilusión le proporcionaba y parecía que esa fusión era prometedora. El muchacho tenia realmente un don para lidiar con la ilusión y la ilusión parecía asentarle con armonía.

Sus obras de arte, hermosas pinturas dígase de paso, vendían hasta que por buen precio, pero no suficiente para hacerle rico, ni mucho menos famoso. El tiempo pasaba y él no estaba contento con su condición financiera.


Algunos meses se pasaran, el muchacho aprendía cada día más sobre la ilusión y la misma le dominaba cada vez más, pero para la sorpresa del muchacho un concurso de ilusión surgió y su premiación era muy alta, alta suficiente para permitirle ascender a la alta sociedad del Estado de Amn.

Aunque Sensus fuera un prometedor ilusionista, no estaba preparado para participar de un concurso de tal envergadura, mucho menos ganarlo. Fue ahí que en una clase en la escuela de magia despertó su curiosidad por el lado oscuro, la ilusión sombría. La clase trabada de varias facetas empleadas por el poder de la magia de las sombras, cuya energía proviene directamente del oscuro plano, y, en alto uso, puede corromper hasta el más puro ser. Sensus dudó en empezar a estudiar este tipo de magia, pero ya era demasiado tarde, la curiosidad ya le tenía tomado por completo y sus anhelos ya no eran los mismos.

En una noche helada como su futuro corazón podrido, Sensus envió una misiva enderezada a la ciudad del mayor de los villanos de aquella época, un maldito y malévolo ogro. La misiva era simple, pedía una cita con el villano y en esta cita sería presentada la carta en la manga del prometedor ilusionista.

En el encuentro el maldecido ogro estaba acompañado por sus fieles escuderos, bestias de la misma índole. Sensus apareció solo, con un mero truco en su rostro, una máscara hecha de nubes de sombra, la cual le tapaba el rostro completamente y le daba un aire oscuro. Su túnica era completamente negra y sus manos cubiertas por unos guantes grises. Ese fue el primer paso directo hacia la oscuridad de aquella noche.

El plan de Sensus salió mejor que el esperado. Su plan inicial era causar el miedo en el concurso a cambio de poder ver personalmente a ese tan vil ser, para algunos podría ser una tontería esa propuesta, ese cambio, pero para un buen estratega sería la oportunidad genial de usar un doble ilusorio en un punto y atacar otro punto sin cobertura, pero ese plan huya del pobre intelecto del macabro ogro y lo mismo rechazo el trato, aunque, asimismo, Sensus ya tenía lo que deseaba, una visita y la imagen perfecta del desafortunado ogro, incluso su olor de sangre podrido.

Por las calles de la ciudad de Caravasar Sensus hallo “La senda del Archimago Oscuro” al depararse con un clérigo Velsharita, cuyo en una conversación le guió hasta el lugar de la vida tras la muerte, lugar donde iniciaría sus estudios en las artes oscuras…

Continúa…
 

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