Zethan
</c> de Minikanyas
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Durante la puesta de sol de un claro atardecer, Cuervo se encontrada en las dependencias de Murann revisando unos papeles cuando alguien quería entrar a la fuerza en la sala dando fuertes ruidos a la puerta.
Cuervo, se levantó de su asiento y con su fiel hacha en su mano, abrió la puerta para encontrarse con 2 hombres fornidos y con pinta de salvajes. Preguntó quienes eran y qué querían, a lo que los hombres respondieron que venían a por un asunto pendiente: el mismísimo Cuervo.
Uthgards... aquellos que habían sido sus hermanos, pese que ya oficialmente a sus ojos ya no era uno de los suyos, habían ido hasta la mismísima ciudad de las bestias para darle caza nuevamente. Parecía que para algunos la deuda pagada con la que había sido su mismíma esencia y su vida, por lo que venían a reclamar nuevamente un nuevo pago. Esta vez el norteño no tuvo clemencia. La anterior vez, cuando había ido a Ideepton, había jurado no levantar su arma contra los suyos y eso hizo que lo pagase con su vida.
Esos hombres ya habían demostrado cual honorables eran, por lo que tras darles una oportunidad para volver con vida a su tierra y que fue rechazada, acabó con ambos en combate. Tras la masacre que tiñió las dependencias de sangre de uthgards y rebuscar pistas en los bolsillos de ambos caídos, Cuervo intentó revivir a uno de los hombres en el templo de las bestias pero el alma prefirió no aceptar eso. El norteño maldijo que alguno de los muchos alzadores que moraban habitualmente en la ciudad no estuviese en ella por lo que simplemente pidió que se decisieran de ambos cadáveres como quisiera al gran ogro sacerdote del templo. Luego salió del templo pensando en la nota que tenía uno de los cadáveres.
Alguien había enviado a esos dos norteños a cazarlo. Ahora Cuervo investigaría quien fue que los envió y le daría caza a él.
Cuervo, se levantó de su asiento y con su fiel hacha en su mano, abrió la puerta para encontrarse con 2 hombres fornidos y con pinta de salvajes. Preguntó quienes eran y qué querían, a lo que los hombres respondieron que venían a por un asunto pendiente: el mismísimo Cuervo.
Uthgards... aquellos que habían sido sus hermanos, pese que ya oficialmente a sus ojos ya no era uno de los suyos, habían ido hasta la mismísima ciudad de las bestias para darle caza nuevamente. Parecía que para algunos la deuda pagada con la que había sido su mismíma esencia y su vida, por lo que venían a reclamar nuevamente un nuevo pago. Esta vez el norteño no tuvo clemencia. La anterior vez, cuando había ido a Ideepton, había jurado no levantar su arma contra los suyos y eso hizo que lo pagase con su vida.
Esos hombres ya habían demostrado cual honorables eran, por lo que tras darles una oportunidad para volver con vida a su tierra y que fue rechazada, acabó con ambos en combate. Tras la masacre que tiñió las dependencias de sangre de uthgards y rebuscar pistas en los bolsillos de ambos caídos, Cuervo intentó revivir a uno de los hombres en el templo de las bestias pero el alma prefirió no aceptar eso. El norteño maldijo que alguno de los muchos alzadores que moraban habitualmente en la ciudad no estuviese en ella por lo que simplemente pidió que se decisieran de ambos cadáveres como quisiera al gran ogro sacerdote del templo. Luego salió del templo pensando en la nota que tenía uno de los cadáveres.
Alguien había enviado a esos dos norteños a cazarlo. Ahora Cuervo investigaría quien fue que los envió y le daría caza a él.
Offtopic :
¡Agradecimientos a QM Lagartijo por la escena!