Novedades

Cuernos de ángel

Orador

Pornorroleador oldschool
Registrado
24/11/08
Mensajes
814
CAPÍTULO I

En las tierras de Amn, donde el comercio y la intriga se entrelazan en una danza constante de poder y riqueza, se despliega mi historia, la de una chiquilla de cabellos rojos que algunos llaman Cuernos. Hija de un linaje oscuro de elfos corrompidos por la sangre demoníaca, nunca encajé en ningún lugar de Faerûn, siempre oscilando entre dos mundos sin pertenecer a ninguno. Mi mente, tocada por el caos inherente a mi sangre demoníaca, fluctúa entre la lucidez y la locura.

Llegué a Amn con un objetivo claro: llevar a cabo cualquier acción, que me permitiría amplificar mi herencia y obtener un poder sin precedentes.

Mi odio hacia los elfos lunares, a quienes considero hipócritas y traicioneros, alimenta mi deseo de convertirme en la más poderosa de mi linaje y desatar el caos en su contra y en el mundo en general.

Estoy sola en mi travesía. Un mestizo llamado… ¡Uy casi se me escapa! había tomado la responsabilidad de guiarme. Uno como yo pero de mayor poder…, había visto algo en mí que otros no veían. Aunque nuestras naturalezas eran opuestas, él creía que podía enseñarme a controlar el poder demoníaco dentro de mí. Me tomó bajo su tutela, enseñándome las artes más intrinsecas dentro de mí y compartiendo su vasto conocimiento sobre la defensa y ataque. Su paciencia y sabiduría eran algo que nunca había experimentado antes, y aunque a menudo cuestionaba sus motivos, no podía negar que me había convertido en una versión mejor de mí bajo su guía.

Para moverme en los círculos más bajos de Athkatla, asumí la identidad de una meretriz. Utilicé mi belleza y astucia para ganarme el favor de los hombres y obtener la información que necesitaba. Los burdeles y tabernas de los barrios bajos se convirtieron en mi dominio, lugares donde los secretos fluían tan fácilmente como el vino barato. Mi conocimiento sobre los deseos y debilidades de los hombres pronto dieron sus frutos en la vida nocturna de la ciudad. Sin embargo, mi inestabilidad mental a menudo se manifestaba en arrebatos de ira y comportamientos erráticos, dejando tras de mí una estela de sospechas.

Ah, los barrios bajos de Athkatla, ese hervidero de vida donde las promesas de riqueza se mezclan con el hedor de la desesperación. En medio de callejones oscuros y edificios en ruinas, emergen los enmascarados, aquellos héroes sin nombre que, con una ironía deliciosa, afirman trabajar en favor de los pobres. Roban a los ricos, dicen, para dar a los necesitados. Aunque, curiosamente, siempre parece que sus necesidades están cubiertas primero.

No pasó mucho tiempo antes de que grupos de enmascarados, de moral distraída pusieran sus ojos en mí. Su líder, una figura enigmática, me buscó con la intención de reclutarme para sus planes. Según ellos, mis habilidades y mis intereses están en comunión con los suyos. Pero yo, conocedora de su verdadera naturaleza y sus verdaderos objetivos, juego el papel de la aliada potencial mientras busco mi propio beneficio sin perjuicio para ellos.

Mientras tanto, mantenía una relación delicada con el Imperio, una nación expansionista y militarista al otro lado del Mar. El imperio esta obsesionado con obtener artefactos mágicos y conocimientos arcanos para fortalecer su poder. Por fortuna o por desgracia, mis pies o mis alas me llevaron a sus costas, buscando una alianza. Usaré esta conexión para obtener el conocimiento necesario para potenciarme mientras el caos se apodera de mi cada vez mas.

Mientras tanto, enfrentaba mis propios desafíos internos. La sangre demoníaca en mis venas luchaba por dominarme, incitándome a cometer actos de crueldad y maldad. Pero yo, a pesar de mi naturaleza y mi mente fracturada, anhelaba algo más que el caos y la destrucción; buscaba un propósito, el poder superior. Mis delirios a veces me llevaban a conversaciones conmigo misma, debatiéndome entre el odio y el deseo de encontrar alinear todo mi ser en una única dirección.​
 

Orador

Pornorroleador oldschool
Registrado
24/11/08
Mensajes
814
CAPÍTULO II

En mi travesía, hice aliados inesperados: una mujer con un yelmo en forma de calavera, quizás humana… o no…, un humano raro con capucha cual cono de tela, un ser corto de alturas y como no, mi mentor. Juntos, formamos un grupo improbable, cada uno con sus propios motivos para llevar a cabo un “despertar” sin precedentes.

Todo empezó cuando la luna menguante bañó el imperio con su luz mortecina. En la penumbra de nuestras mentes, un concepto primordial se empezó a gestar, un caos que esperábamos desatar. Mi nombre es Cuernos, por si aún no estaba claro…, y lo que voy a narrarte surgió de las profundidades de mi locura, una locura tan antigua como el propio universo.

Con la nigromante y mi mentor, mis fieles aliados en esta empresa desquiciada, nos adentramos en el corazón del conocimiento prohibido. La alzadora, con su capacidad para descifrar secretos olvidados, y el mestizo, cuya sed de destrucción era insaciable, formaban un trío cuyo poder desequilibraba la realidad.

Nos reunimos en un lugar olvidado del imperio, un santuario apartado donde el tiempo parecía haberse congelado. Allí, desenterramos antiguos textos, vestigios de una era en la que el caos y la creación eran una misma esencia.

La creación de la Cábala Mágica del Caos fue un acto que desafió toda lógica. Empezamos por conceptualizar una idea, aunque pese a sencilla era compleja en si misma…, no solo es caos por el caos, si no que el caos es caotico y ordenado a la vez, algo que se escapa a la compensión de los seres mundanos y normales como los elfos lunares apestosos...

A medida que la idea tomaba forma en nuestras mentes, sentimos cómo la energía se acumulaba y vibraba en el aire. Era una fuerza viva, un pulso caótico que parecía conectar el universo con nuestras intenciones. Nos reíamos y gritábamos, no por diversión, sino por la intensidad de lo que estábamos desatando. La realidad empezó a retorcerse y deformarse, como un ser vivo herido intentando escapar de nuestras garras.​
 

Orador

Pornorroleador oldschool
Registrado
24/11/08
Mensajes
814
ENCUENTRO

En la taberna oscura y ruidosa llamada el Orco Feliz, la atmósfera era densa, cargada de expectativa. Mis ojos, ardientes como el infierno, escudriñaban cada rincón hasta que los vi. Un grupo de hombres y mujeres, charlando animadamente, y entre ellos, un ser alado desconocido. Algo en su porte me resultaba llamativo. Decidí observarlos desde la parte mas alta hasta que fuer un buen momento para interactuar con semejante grupo.

Me acerqué con pasos lentos pero decididos, sintiendo el silencio caer sobre la taberna como una losa. Las miradas de los parroquianos se clavaban en mi espalda, sabiendo que algo memorable estaba por suceder. Salude a los presentes con educación, toda la que pudieron darme antaño, dejé escapar, mi voz gélida cortando el aire. Una voz me llamo elfa... no percatándose que soy un ser superior.

Me acerqué, hasta quedar cara a cara con él. "Hombres, no apreciáis lo bueno ni cuando lo tenéis delante, no sois el único ser superior de por aquí...", el hombre alado espeto una risilla tras una de sus frases memorables "no mereces que os mira ni un segundo de mi tiempo". No me quedó otro remedio que evidenciar la realidad... "Mira esas alas" dije con burla, señalándolas. "Tan diminutas, tan inútiles... claramente irán a juego con el resto de la hombría."

El fey’ri, Dhaerrow, sacó una daga con la esperanza de ganar un ápice de respeto a través de mi sangre. ¡Qué ilusorio! Su ataque fue algo más torpe de los esperado. Me deslicé fuera de su alcance con algo de suerte y un gesto intuitivo.

Con un gesto rápido, empecé a conjurar. Mis susurros en la lengua antigua llenaron el aire, un aura de energía oscura me envolvió. Sentí la magia pulsar, responder a mi voluntad. En un parpadeo, dejé que las sombras me engulleran, desvaneciéndome de la taberna y dejando tras de mí una estela de oscuridad.

Los murmullos se hicieron presentes en el lugar. Dhaerrow comprendió entonces que quien había tenido delante era alguien como el... "¿Ahora voy a tener que aguantar a los de mi sangre?" Espetó en un idioma inenteligible para mí. Sin duda nos volveremos a ver...​
 

Conectados

Arriba