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Daraen Cox

Sir Vallack

Lican gato mamadísimo
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24/8/23
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Descripción física: Daraen es un joven que aparenta poco más de 20 o 25 años, no es muy alto de 1'74 de estatura con una complexión esbelta, pero marcada. Tiene una cicatriz en la sien producida por el impacto de una botella durante una reyerta en una taberna, sus ojos son de un color marrón miel, y su cabello corto es negro como el mismísimo carbón.

Descripción Psicológica: Daraen es una persona astuta, e inteligente. Durante su vida ha tratado con distintas clases de persona, desde mercenarios, maleantes y algún que otro aristócrata al que ha podido timar, durante sus chanchullos en las tabernas. Su conducta tiende a ser realmente camaleónica, sabiendo que decir y en ocasiones como comportarse con afán de sobrevivir o sacar partido de algo. No tiene reparos a la hora de engañar y estafar si con eso consigue llevarse una buena hogaza de pan a la boca. Aunque también su impulsividad le ha conducido a varios problemas, al no ser del tipo de persona que se guarda lo que piensa, y que vomita verdades, al menos SUS verdades, que algunas veces no tienen por que ser realidades. Su mayor deseo a parte de vengar la muerte de sus padres, a pesar que estos lo trataran como un despojo por no trabajar en el campo. Es hacerse reconocido, dejar el umbral de desgracia y labrarse un nombre en este mundo, sea por un camino de falsedades, o sea por el camino que sea necesario.

Historia

Un pasado trágico que nunca olvidaré...

Nací en las afueras de Púrskul en una humilde pero cómoda granja, al menos así la recuerdo... Siempre ha sido algo cómodo llegar a casa borracho y tener un plato caliente sobre la mesa, una habitación donde dormir la mona sin dar un palo al agua, al estar siempre en la taberna de la ciudad metiéndome en líos, a fin de cuentas... Un refugio donde mantenerme a salvo de los problemas que me buscaba mientras mi familia arrimaba el hombro para sacar el negocio adelante, labrar los campos, moler el grano. Algo que siempre detesté mas ahora lo extraño...

Siempre se extraña... lo que uno ya ha perdido...

Pero estoy adelantando acontecimientos, empecemos desde el principio...

Ya no recuerdo si quiera el día en el que sucedió mas recuerdo todo lo que hice como si fuese un lúcido sueño, o más bien una pesadilla muy vívida. ¿No es extraño? Era un día como otro cualquiera, recuerdo que llevaba ya dos días sin pasar por mi hogar, me estaban saliendo las cosas bien, mis pequeños timos a borrachos en la taberna, concursos de beber en los que derramaba sin que se diesen cuenta mi bebida fingiendo haber bebido, pequeñas partidas de dados, con mis dados trucados favoritos, anhelo lo estúpida que era la gente en ese lugar. ¿O soy yo el que era demasiado listo? de cualquier modo la "Diosa" Fortuna me sonreía, pero lo que por un lado ganas, por el otro lado te lo roban. Mi bolsa de cuero, ya no admitía ni una mísera moneda más, deseaba llegar a casa y compartir el dinero que gané durante mis negocios... Honrados por supuesto. Sorprenderlos como nunca jamás había hecho antes, mas a mi regreso fui yo el desgraciado sorprendido.

Aquella enorme cortina de humo negro que se oteaba en la distancia era un mal augurio, el olor a madera quemada aderezado con un hedor a carne carbonizada acentuaba aún más esos desagradables pensamientos. Siempre se dice que uno nunca se ha de poner en lo peor, pero también se suele decir que si piensas mal, acertarás. Y en este caso acerté, al llegar a los terrenos de la casa. Phil, Morgan y Arthur, se encontraban muertos en los campos, víctimas de heridas de espadas. Eran buenas personas, y muy trabajadores, así lo decía mi viejo, en muchas de sus regañinas hacia mi persona, que tenía que aprender de ellos y dejar de holgazanear en la taberna, que eso siempre conllevaba a problemas. Ver la cabeza de Morgan fuera de sus hombros, me hizo vomitar, pero lo que vi al entrar en la llameante casa, ver a mi viejo desmembrado y mi madre empalada entre una enorme lanza y las maderas de la pared es algo que nunca podré olvidar, salí con la mente ida, quizás por mera supervivencia, por buscar algo de aire al exterior, las fuerzas me flaqueaban, traté de buscar ayuda sin embargo mi cuerpo cayó a mitad de camino, al ser demasiado grandes las emociones para un joven de dieciocho años…


Cuando me desperté me encontré en la taberna de Púrskul, ansiaba con todas mis fuerzas que aquello hubiese sido un mal sueño, pero cuando la compañía de mercenarios que rescató mi cuerpo inconsciente del camino. Me contó que perseguía la incursión Orca que atacó mi hogar disipó todas mis dudas y acentuó mi sed de venganza, deseoso por enrolarme con ellos. Ellos aceptaron, donde me dieron dos espadas bastante romas, pero ninguna instrucción. Pasé con ellos casi un lustro de mi vida, haciendo pequeños trabajos de escolta, hasta que una buena noche acabamos en Athkatla, tomando un descanso y provisionándonos para el siguiente trabajo, mas a mi despertar, ellos habían desaparecido, teniendo por últimas indicaciones las del tabernero quien me señaló que se habían ido a escoltar una caravana entre el lugar y Púrskul, tiempo después me enteré de que fueron sorprendidos y que habían sucumbido. Las noticias malas vuelan siempre con rapidez…


Así fue como acabé en la capital y este es el comienzo de mi propia historia…
 
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