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Darik Rohan, el comienzo

Eldigan

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Darik Rohan


Nombre del PJ: Darik Rohan.
Clase: Pícaro/Guerrero
Raza y/o Subraza: Humano
Lugar de Procedencia: un pueblo cercano a Aguas Profundas
Deidad: Sharess


Ver el archivo adjunto DARIK.png

Apariencia física:

Es un muchacho de unos 19 años de edad, bastante alto, de cabellos dorados y de ojos verdes color azabache. A pesar de su porte noble y elegante, siempre le verás con una sonrisa en la boca, pues si por algo destaca Darik, es por su apariencia amigable (Aunque a veces su objetivo sea más la seducción).

Rasgos de personalidad:

Es un bromista y a veces peca de bocazas, siempre está soltando tonterías por la boca, pues le encanta hace reír a todo el mundo, aunque a veces su labia intente tapar algo su inseguridad.

Se cree un seductor con las mujeres, y eso le ha metido en más de un problema, ya que estas le pierden.

Empezando el viaje:

Tras aprender a manejar la espada durante su adolescencia gracias a su padre, un ex soldado, el padre de Darik intentó enderezar a su chico afiliándole, sin mucho éxito, a la milicia local de su pueblo, Riberia.

Al no ser capaz de respetar la dura disciplina impuesta por el ejército debido a la buena vida que quería vivir Darik, el joven volvió a su hogar, donde su padre, avergonzado por el comportamiento de su hijo, e intentando proteger el honor de su linaje, le echó de casa.

El dolor por el rechazo de su padre, destrozó su alma de tal manera que decidió darle una lección. Tras unirse a unos bandidos en los bosques, Darik logró mejorar su esgrima y sus dotes de carisma, pero a cambio de ir perdiendo algo su ética. Cuando llegó el primer asesinato a manos de uno de sus camaradas, por unos instantes recuperó la consciencia y decidió huir lejos de esa mala vida.

Tras aprender la lección, decidió unirse a un grupo de mercenarios para enmendar sus errores, pero la mayoría de su grupo fueron asesinados sin piedad por un gremio rival. Finalmente, cansado de depender de los demás para ganarse la vida, Darik decidió emprender su propia aventura, en tierras lejanas. Así que se subió al primer barco que vio, sin tener en cuenta su destino.

Mientras se alejaba del puerto, Darik pensaba en su familia, en la triste imagen de su madre y su hermano pequeño llorando, y en su padre, sobretodo en su padre.

Dos sensaciones le envolvieron, por un lado el afán de demostrarle lo capaz que era su "pequeño muchacho" (mote cariñoso que le impuso su padre), y por otro lado, una sensación de odio, un odio profundo que inconscientemente podría separarle de su camino.

Darik quería volver a su casa siendo alguien importante, pero... ¿A qué precio?
 

Eldigan

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Tras unos meses ya fuera de casa, el camino de Darik había estado marcado por numerosos acontecimientos.

Trabajando como mercenario errante, el joven muchacho conoció a diferentes aventureros, que, como él, también querían hacerse un hueco en Amn, la tierra del oro. Pero el recuerdo más memorable, sin duda fue el de su amigo Glendel, el primer compañero que tuvo de aventuras, un elfo algo tímido, pero feroz en batalla.

Con el objetivo de lograr ser alguien en la vida, y volver a casa para demostrarle a su padre de lo que el joven era capaz, Darik se unió a unos clérigos con ansias de comerse el mundo en el tema minero. Dichos emprendedores, tenían en mente crear una casa comercial para sacar dinero a raudales. Idea que fue capaz de convencer a Darik a la primera.

Pero no todo fueron buenas noticias. Los rechazos amorosos del joven se iban acumulando, su blindada autoestima, iba cayendo capa a capa y le iba destruyendo mientras recorría una espiral de soledad. El muchacho se sentía bastante solo, pues en su ciudad natal, le habían educado con la idea de conocer una mujer para casarse y formar una familia, algo que el chico, no estaba consiguiendo.

Aunque fue otro acontecimiento el que marcaría su destino, pues tras una escaramuza en los barrios bajos, Darik descubrió que el mundo no es como pensaba. Su idea de que el bien siempre triunfaba, se vio truncada tras ver como una panda de matones le daban una paliza a un compañero suyo de aventuras llamado Sarc.

El caballero Sarc, de ética firme y correcta, intentaba hacer llegar a los niños más pobres el dinero que había donado a los que serían sus futuros agresores. Tras plantar cara al rey del barrio por ocultar sus verdaderas intenciones, él y Darik fueron expulsados a patadas y puñetazos del lugar.

Mientras salía de los barrios bajos, Darik volvió a experimentar esa sensación, la misma que sintió cuando su padre le echó de casa, un sentimiento de odio increíble y de debilidad por no poder ser más fuerte.

Mientras caminaba magullado, las imágenes de cuando fue bandido en los bosques volvieron a su cabeza, y unas palabras retumbaron en su mente, "hazte fuerte, a costa de lo que sea".

Duras palabras, que harían tambalear la ética de Darik, y quién sabe si hasta le sacarían de esa senda del bien que intentaba recorrer el pobre muchacho.
 

Eldigan

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Tras la escena acontecida ayer en los barrios bajos. Darik no volverá a ser el mismo.

Tras lograr salir de las alcantarillas y curar sus heridas, el joven se puso su capucha y desapareció entre las amplias praderas que asolan a la ciudad de Amn.

Con el objetivo de cerrar sus heridas puso rumbo a lo desconocido. El nombre de Darik Rohan, tardará un tiempo en volver a ser escuchado...


...


Después de un tiempo en el exilio, Darik Rohan volvió para solicitar el perdón en los barrios bajos (y participar en la fiesta de solteros).

Su encuentro con Titanicus, fue muy fortuito pues el imponente orco le ayudó concertando una cita en los barrios.

Tras perder su honor, su dignidad y su dinero, Darik logró el perdón de los barrios a cambio de ayudarles en algunos de sus trabajos. El camino de Darik y el de los barrios parece que vuelven a mezclarse.

Finalmente, llegó a la fiesta que tanto ansiaba. Pero no fue su noche, tras ser rechazado por las damas, participar en alguna disputa y acabar borracho y por los suelos, el joven Darik se prometió a sí mismo centrarse en el dominio de su espada y en conseguir de una vez el poder que tanto ansía.

(Aunque todos sabemos, que Darik duraría poco lejos de las damas)
 

Eldigan

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Tras desaparecer varios meses sin avisar a nadie, Darik fue visto desembarcando en Amn, la pasada noche. Su cabello rubio asomaba tras una capucha, al igual que su sonrisa picarona, señal indiscutible de que era el joven apuesto.

-Me perdí en una isla donde todos los habitantes eran mujeres- ríe a carcajadas mientras sostiene una jarra bien cargada en la taberna, y mira a los frecuentes visitantes y conocidos de la taberna.

Pero esa no era la verdad. Darik regresó a su hogar, días antes le había escrito una carta a su madre, para encontrarse junto con ella y su hermano en el puerto de la ciudad más cercana. Eran buenas noticias, parecía que la senda del bien que Darik había empezado a recorrer le había devuelto esa chispa de esperanza que hacía tiempo anhelaba.

Tras un duro viaje a su hogar, Darik volvió a rencontrarse con parte de su familia, las lágrimas brotaron del joven, en cierto sentido, les echaba de menos. Después de compartir mil historias (y alguna que otra aventura amorosa con su joven hermano), puso rumbo a Amn.

Cuando su madre y su hermano volvieron al hogar, el padre de Darik les estaba esperando sentando en una silla junto al fuego.

-¿Ha venido a pedir dinero?- Dijo refunfuñando el hombre.

-El Alba Argéntea- Dijo su madre rápidamente, sin ocultar su alegría. -¡Quiere unirse a ellos!- Añadió.

El padre se giró algo tenso, miro a su mujer a los ojos y esbozó una sonrisa que hacía tiempo que no cubría su rostro.
 
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