
Después de una gran aventura un merecido descanso... pero no... prestaba atención al contorno de Lili, y la veía gorda. Ella lo negaba claro. Estaba echando tripa. Diría que músculos, claro... qué iba a decir.... quizás... ¿estará?... ella se apresuró a negarlo. Con esa tontería, hablamos de futuros héroes, de posibles pactos con deidades inmortales... pero no, no caería esa breva.
Cambiamos de tema, pensando en ir paseando hacia alguna ciudad cercana, acabamos yéndonos por las ramas de nuevo. Lili estaba haciendo progresos como modista, y seguro que tenía ilusión en que llevase alguna creación suya.
Mientras caminamos hacia el sur, nos encontramos con Arthal, Selhana y Boris, teniendo este mejor pinta que la última vez, cuando recibió el tajo de El Varkolan. Lili se envalentonó, alzándose como adalid, contra quién osase tal ofensa contra Boris. No sabía con quién se metería... pero lo sabría.
Nos despedimos Lili y yo de los presentes, y seguimos hacia el sur, la noche nos encontró, y decidimos no seguir. Así que nos apartamos de los caminos frecuentados, por los que podría aparecer alguien, hasta llegar a una pequeña cala de arena, un remanso de tranquilidad, con unas tiendas cercanas, las de Sabbhal y Taarin, que estaban ya recogido, les compramos una sopa de pescado y algo para beber antes de que marchasen y nos dejasen a solas.
Empezamos a hablar con más tranquilidad, me preguntaba, si había conseguido avanzar con el libro, de lo que parecía estar escrito en Seldruin, pero no debería fiarme de los drows para que me ayudasen, por muy seguidores de Eilistraee que dijeran ser, pero cuando Lili fue a preguntar por la... "Elegida", algo cayó cerca de nosotras, alzando una polvareda de arena.
Tosiendo, afanándome por intentar respirar y frotándome la cara para retirar el polvo de esta, pude tener una visión borrosa de lo que cayó... El Varkolan.
Nos observaba imponente, tras erguirse todo lo alto que era. Tras un momento, su voz sonó gélida pero autoritaria.
Os admiro...
Un control sobrehumano de las emociones... (Yo temblaba).
Ya no teméis a nada ni a nadie... (Mis piernas no respondían, donde él veía un acto heroico, era más bien que estaba aterrada).
Ella sí parece entender algo... (Cuando noté su mirada, bajé la mía hacia la arena).
Levántate... (Señalaría a Lili con el espadón, pero viendo que no había mucha reacción se acercaría a nosotras, se arrodillaría y se pondría en cuclillas mirándonos a través de las cuencas vacías del cráneo que porta como yelmo, observando detenidamente primero a Lili... y luego en mí).
Dile qué es lo que soy y a por qué he venido... (Apretaría las manos de Lili con fuerza, para evitar que se levantase).
Es... El Varkolan (Es lo único que logré musitar, quizás debido a la orden del propio Ser. Lili, haría fuerza de voluntad para no reaccionar. El Varkolan sin embargo, acercaría su zurda hacia el mentón de Ally, alzándola la cabeza con una sutileza que hiela la sangre, realizaría el mismo gesto con Lili, mientras esta respondería a la provocación).
"El tiempo del Varkolan ha llegado"
Él, se alzaría imponente, mientras dirigía la vista hacia el cielo, para luego bajar la mirada hacia Lili, y la señalaría. Lili haría esfuerzos para no desenvainar, pero pudo su carácter noble y le plantó cara.
El amanecer se acercaba, y por ello, los mercaderes regresaban a sus puestos. Salvadas por la campana. El Varkolan comenzó a convertirse en un amasijo de alimañas, formando con todas ellas, una silueta humanoide, que me obligó a apartar la vista. Antes de retirarse hacia el cielo, atacó a Sabbhal, El Pescadero, quizás como medio de canalizar su frustración, quién sabe, envolviéndolo y succionando su vitae, antes de que Lili pudiera acudir en su ayuda.
Estaba yo, totalmente fatigada por haber intentado mantener el control, cuando oí el grito desgarrador de Taarin, su compañero tenía cortes y mordeduras por todo el cuerpo, la muerte había pasado por su lado... pero aún había esperanza, si conseguían llevarle pronto junto a un sanador, quizás ese hilo de vida, podría volver a florecer.
Lili sacó fuerzas de flaqueza, aún con la adrenalina recorriendo su cuerpo, para recoger el cuerpo de Sabbhal, yo me levanté a dudas penas, y la ayudé a llevar el cuerpo apenas sin vida, hasta el Hospicio.
Pasamos por el lado de mucha gente, pero apenas les prestaba atención, el tiempo era oro, y no podíamos parar ni un momento.
Llegamos, con apenas aliento, y tirada sobre el suelo, vi como el Padre Vincentius aplicaba aplicaba cataplasmas, vendas y curaciones, imploraba a Ilmater y rezaba al Quebrado, consiguiendo estabilizar a un muy maltrecho Sabbhal, viviría.
Saldríamos del Hospicio, y una muchedumbre nos esperaba expectante. Les explicamos lo ocurrido, y se fueron prestos, a dar caza al causante ya, de muchos males. Sin fuerzas apenas, no me uní a la cacería, quizás en otra ocasión... o no.
Dramatic Personae
Lili y El Varkolan.