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De Rencor y Lobos Viejos

Vashan

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Este es un relatillo escrito conjuntamente por Adri y yo, de una escena muy chula que hemos tenido hace un par de semanas en el pico.

Musiquilla de Ambientacion -------> http://www.goear.com/listen/20b7c87/morrigan-omnia


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El saludo de la nieve crujiendo bajo sus pies reconfortó al cuarterón, sintiendo las heladas caricias de las corrientes de los Picos de las Nubes como las de una antigua amante que lo rodeaba con sus brazos. Caminó con los ojos entornados, regalándose con la visión del blanco paraje que siempre conseguía reconfortarlo. Pues allí con esa calma, con esa paz que solo puede brindarle esa blanca mortaja que llaman nieve, el mestizo siente y sabe que puede ser él mismo y no ocultarse bajo ningún otro de los nombres que tiene.

Solo la montaña, la nieve y el frío lo recordaban tal y como era, y por eso disfrutaba paseando por allí, perdiéndose por un territorio que le conoce y al que conoce tan bien.

No parecía que hubiera trasgo de la escarcha alguno por los alrededores, pero mejor era. Así no vería la necesidad de matarlos por el simple hecho de pasear. Inspiró profundamente alzando la cabeza, para ver cómo del blanco y nublado cielo comenzaban a descender los primeros copos de cándida nieve.




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La pequeña y estrecha abertura en la falda de la montaña olía a sudor y sangre. Una liebre, una triste liebre era lo único que Vakkenis habia conseguido cazar en mas de cinco dias. Los meses de soledad en los picos y el tiempo no habian sido amables con él. Habia perdido gran parte de la vitalidad y la fuerza que le caracterizaban.

Un olor almizcleño llegó a sus fosas nasales de pronto, con ello, llegó una fuerte presión en las sienes y notó cómo su sangre empezaba a arder dentro de sus venas y su abotargada mente. Solo habia sentido unas pocas veces esto en su vida, era una señal de la Bestia de Fauces Negras, que le impelía a salir de la maloliente caverna, instándole a cazar a lo que de seguro era una presa marcada.

Apoyándose en las mismas paredes Vakkenis avanzó hasta la salida, tropezando con cada hueso de animal que se encontraba en ella. El cortante y frío aire de la montaña fue como si le lanzaran varias hojas afiladas al rostro. Sus ojos tardaron en acostumbrarse al exterior para contemplar cómo la luna estaba en su cenit, proyectando grandes sombras sobre el yermo paraje. Poca vida correteaba en las montañas en esos dias, la mayoria de los animales invernaban, y los que no lo hacían, eran depredadores realmente peligrosos.

El dolor de su cabeza se hizo mas pronunciado, como si las fauces de una enorme bestia le mordiera el cráneo. Notó sus dientes rechinar, y de los abismos más profundos de su cabeza un fuerte latido iba indicándole el camino, Malar lo guiaba por voluntad propia, y sus propios y salvajes instintos adormilados desde hacía tiempo empezaban a cobrar vida, clamando por algo que llevarse al buche.

Siguiendo su olfato y su renovado instinto, llegó a una pequeña loma desde la que vio una figura que se acercaba, solitaria, por el valle. Inhaló profundamente el olor de ese desdichado y sonrió. Sabia quién era.



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Fue en ese instante de meditación y autocontemplación que el mestizo desencajó los ojos. Centenares son las veces que pasaba por la derruida entrada, y muchísimas más en las que ve y rememora el pasado repugnante que le evoca la misma. Era conforme la nieve caía sobre ellos, que una visión que creía imposible y solo veía en sus peores pesadillas, tomó cuerpo. Su ceño se frunció en una mueca severa, y un siseo de amenaza escapó de sus labios

-....Vakkenis....

El cambiaformas de oscura piel sonrió por respuesta, pelando los caninos. Era tal y como lo recordaba, enorme, cubierto de pieles de presas y otras bestias, y con esa sonrisa de ojos entornados que debe ser la que los gatos dedican a los ratones acorralados.

-¿Dudabas que siguiera vivo, pellejo gris? Aunque parece que la Orden no hizo su trabajo del todo bien, son los huesos de mis hermanos los que siembran este campo de muerte

Contempló al Lupercal con una mueca de serio odio, pese a todo, bajó el hacha hasta descansar la cabeza de esta sobre el suelo, apoyando ambas manos sobre el pomo del arma encantada, y, pese a todo, habló con el mismo tono que utilizaría para referirse a un cualquiera.

- Hicieron un trabajo que no les correspondía a ellos, cierto es. Aunque también es cierto que encaja en el perfil de la Orden limpiar de alimañas las tierras.

-¡JÁ! ¿Hablas de alimañas, media sangre?-Lo miró de arriba abajo, sonriendo satisfecho. El cabello del pielgrís se ha tornado blanquecino, y no más que un par de arrugas muestran su verdadera edad, y aunque sigue estando sembrado de cicatrices, el mestizo parece haber adquirido un porte más digno- Pero lo mas sorprendente, es que aun sigas respirando...Le debes una gran deuda a la Bestia de Negras Fauces, Mesticillo

-Tu "Bestia" ya ha intentado mandar a los suyos a cazarme, Lobo Negro...-El cuarterón deslizó la lengua por los puntiagudos caninos- Si sigo aquí es porque había otros dioses y mortales interesados en mi vuelta.

-Y por lo que veo, has venido a ponerselo facil ¿no?

-Juzga por tí mismo... -A la espalda del semiorco, y ceñido a la cota de mallas, se adivina un manto de piel de yethi. Varios trofeos cuelgan de sus armas y vestiduras, de las útimas tomó un enorme colmillo del tamaño de un dedo índice, arrancándolo, y pasándoselo al vuelo al Lobisome- Un alfa, como tú.

-No... en eso te equivocas -Sonrió mostrando los dientes que lentamente parecían adquirir agudeza, mientras agarraba con la zurda el canino, al vuelo -No hay un alfa como yo

-Yo diría que tú ya no eres "Alfa" de nada, Vakkenis -Interceptó el colgante que le devolvía a las malas el Cambiaformas, guardándolo con la mano libre, y luego, arqueó los hombros, haciendo que estos crujieran levemente-.No queda nadie de los tuyos...Estás "solo"

-...Bah, eran debiles. Si no eres un cazador, en presa te conviertes...-En su semblante confiado parecía que el Caballero Arcano había rozado la herida interior del lobo, preguntando sin la habitual conviccion- ¿Aún sigues aferrandote a la Belladona para poder dormir tranquilo por las noches, Mestizo?

-No necesito Belladona para despachar a cualquier hombre chucho que arrime demasiado los morros -Los músculos del cuello se tensaron ante la pregunta, para espetarle después con un tono algo más elevado- ¿La necesitas tú, Lobo solitario?


Entornó levemente los ojos, sin malicia, mientras el de Málar apretaba los dientes y fruncía el ceño.


-Yo he cambiado, Vakkenis... Soy más viejo, más fuerte, o al menos, más listo.

-¡¡Eres el mismo mestizo que debi enviar al infierno hace mucho!

- ¿...Pero tú? -Continuó, sin encogerse ante la gutural voz del lobisome- No eres más que una triste parodia. Una sombra

-¡Silencio! ¡Marcado! -El fornido cuerpo del Malarita se convulsionó salvajemente y la piel se resquebrajó mostrando el movimiento de los tendones y músculos. Apenas un instante después, la terrorífica forma híbrida del Lobo alzaba la testuz para aullar fuertemente.El viejo Guerrero, sin embargo, permaneció en el sitio en todo momento, sacudiéndose sus cabellos por el fuerte cambio de aire en el momento en que el Malarita enfocaba sus rugidos hacia él nuevamente- ¡TÚ, EscOrIA OrcOIdE! ¡¡CÓmO OsAs!!! ¡¡YO sOy VAkkEnIs!! ¡¡El ElEgIdO dE MÁlAr!! ¡¡DEsOllAdOr dE lOs PÁrAmOs!! ¡¡AlfA dE lA MAnAda !!

-Decir la verdad es una osadía con frecuencia, sí...Y si ahora luchásemos, Vakkenis, no serías rival...-Alzó la voz sin peder el tono, para imponerse al furioso aullido con una palabra tajante y afirmó su presa sobre el pomo del Gran Hacha, afilando la mirada- Ahora no eres nada, Vakkenis de Málar, ni eres rival, ni eres un cazador, ni eres un alfa. Eres un lobo extraviado, sin nada ni nadie.

- ¡¡SIlEncIO MEstIzO!! -Gruñó a este y aulló colmado de furia. Un mortal salto llevó sus zarpas hacia el cuello de la víctima, lanzando además un escalofriante bramido- ¡SANGRE PARA LA BESTIAAAAAA!


Preveiendo el movimiento, un toque con la bota a la cabeza del hacha sirvió a Drurga para impulsarse con un giro de cadera y lanzar un golpe, mientras las garras del lobisome se acercaban más al cuello del mestizo. Sin embargo, el pielgrís ya no es el crío con el que antaño luchó, y el tiempo ha hecho estragos en el Lobo dado que su golpe no deja de ser un mero desastre; por respuesta, el semiorco se apartó en el momento justo, para evitar el zarpazo, y golpear el duro lomo del híbrido de medio lado, llevando a este a desplomarse contra el suelo. Derribado, gruñó furioso, y resopló por las fosas nasales levantando un gran vaho.

La magia que imbuía al hacha a dos manos chisporroteó cuando el arma mordió las carnes del Híbrido, aunque estaba claro que era un golpe solo destinado a ser un aviso. Ahora, es el semiorco el que se lanza para describir un tajo ascendente, dejando la afiladísima cuchilla un silbido que hendió el aire. Apretó los labios y le crujió la mandíbula cuando el hacha produjo un bostezante tajo diagonal que surcó el pecho del Malarita, levantándolo en peso y tirándolo contra el árbol tras de él en mitad del camino.

Vakkenis salió disparado por la nieve, cuyo color se tornó carmesí, debido al tremendo hachazo. El impacto de la brutal hacha solo es superado por el estremecedor sonido que emitió el cuerpo del Hombre lobo al dar contra el árbol y partirlo.
Apoyado sobre sus cuartos delanteros, el herido monstruo salió de la nieve y los restos del maltratado árbo, aguantándose el pecho herido, jadeando y luchando por llevar algo de aire a sus dañados pulmones.

Desde el lugar en el que lanzó el golpe, Drurga acomodó nuevamente el hacha sobre el hombro. Consciente de que un tajo como ese suele ser fatal, se acercó con paso calmo, y semblante serio para terminar la faena.


- ¡...MAl...DITO -Tosió entre espumarajos de saliva y sangre el agonizante ser, temblando por no poder sostenerse propiamente.

- Quédate en el suelo, despojo, o te volveré a tumbar y para siempre...-Fue la seca réplica llena de desprecio, que recibió del Marcado, que se aproximaba de forma implacable.

-¡..mMUEREEeee! -Imperó desbordando sus últimos vestigios de furia bestial, y apoyándose contra el quebrado árbol se lanzó de nuevo con una dentellada desesperada hacia el cuello de una víctima que cada vez lo parecía menos.




Viendo que no había sentido en hablar, el pielgrís colgó el hacha a los eslabones a su espalda, y con otro rugido, recibió a la mole de músculo con los puños, presto a acabar de una vez por todas con todo.

La herida se hizo notar, pues en mitad del impulso la dentellada perdió eficacia, errando el cuello del Mestizo por escasos centímetros. Éste evitó el siguiente zarpazo con un giro de cintura, y con un estallido de rabia descargó un puñetazo directo al estómago, donde terminaba la reciente herida. ¡CRACK! Con el resonar de las fracturadas costillas, la mirada del lobo se quedó en blanco, dejando escapar todo el aire y cayendo sobre las rodillas. Los nudillos se resintieron ante la dura piel del Malarita, pero son las costillas la que crujen una última vez, con una convulsión de la maltrecha caja torácica del negro híbrido, que niega.

-NO... NO p-pUEdE...sEr...

Con resolución gélida, el semiorco retrocedió un paso echando ambas manos a la espalda, al hacha, y mientras el licántropo poco a poco revierte a su forma humana, él traza un arco vertical, coreado por las argollas de sujeción a su espalda al liberar el arma en directo vuelo al cuello del lupercal,que permanece tocandose las costillas y la herida abierta en el pecho...

...Pero la agudísima hoja se detiene justo sobre la nuca del Malarita, sin asestar el golpe fatal y el brazo del ejecutor queda ahí sosteniendo el arma con ambas manos, calmando su pulso por la lucha. El vencido no parpadea, mira fijamente al infinito con una expresion de incredulidad en sus ojos

- No... me ... niego...¡Coug-coughh!


El Guerrero Arcano, sosteniendo la mirada de Vakkenis cuando antes habría agachado la cabeza, habló entonces. Sin más crueldad en la voz que la que las propias palabras merecían.

-Estás muerto, Lobo Negro...-Su voz se tornó casi un susurro, calmo, pero sin perder la dureza acerada del tono, que sonaba como la sentencia de un juez- Mero recuerdo de una estirpe exterminada, y un pueblo de alimañas, ya no eres más que eso...Y ahora te ha vencido un Mestizo condenado por tu Dios....

-N-No...Málar... -Llevó la mano a la boca y la retiró manchada de sangre. En ese momento la incredulidad se transformó en ira y se volvió al vencedor, mostrando sus colmillos con furiosa resolución y orgullo herido-Adelante! ¡Mestizo! ¡ACÁBALO!


Las palabras de Ulf regresaron entonces a su cabeza del pielgris, que movió los labios casi con gesto inconsciente, como si pensase en voz alta.


-¿Y dejarte morir como un guerrero? ¿Como lo que ya no eres?

-...Vamos!! -Gritó con agotada rabia y lanzó su puño inutilmente hacia el semiorco.

El lobo...esta vencido

Pero no quiso el pielgrís que ahí terminase su derrota. Apartó el filo del hacha de la nuca, y con la diestra, atrapó el enorme puño del Licántropo con una férrea presa, un puño que es como el trapo en sus manos. Lo hizo girar levemente, retorciéndolo lo justo para que la articulación del brazo forzase a Vakkenis a mirarlo a la cara

-¡Cobarde...!-Levantó la cabeza y encuentró la mirada del semiorco, fría y dura como los propios picos de las nubes.

-Cobarde, y te he vencido. Pero no te mataré, Vakkenis de Málar...Y ahora sabrás el porqué

-Matame o te juro que viviras para arrepentirte!! *Gritó, mientras su interlocutor le giró un poco más el puño, para que un crujido y relámpago de dolor lo silenciasen- ¡Cobar...uuuugggh!

-No, Vakkenis...Tú vivirás para arrepentirte -Se inclinó un poco, para hablarle al oído, conforme su brazo temblaba por mantener la presa y sus blancos cabellos caían sobre el rostro del Cambiaformas- Vivirás con la vergüenza de haber caído derrotado ante mí, vivirás para recordar cada día de tu miserable existencia que perdiste...Porque el vencido muere y no ve un nuevo día, pero el pededor sigue vivo y recuerda lo que es y en qué se ha convertido siempre.

Al oir esto, Vakkenis apretó los dientes mientras un manantial rojizo fluía entre ellos, instante en que la férrea presa lo suelta, con violencia, haciendo que su rostro golpee la nieve

- Mal.. maldito.. lo pagarás con tu sangre....-Comenzó a arrastrarse lastimeramente por la nieve removida, hacia la cueva, dejando tras de si un camino sucio de rojo-Mestizo...¡Cough!...¡Esto no ha ac..abado...!

-Soy Drurga Ojos de Serpiente...-Siguió con la mirada y el hacha al hombro el camino del humillado, brillando sus ojos con fuego ambar en la oscuridad- Si intentas dañarme de algún modo, o a los míos, terminaré lo que hoy he dejado a medias, Vakkenis de Málar...

-No podrás est..ar siempre... vigilante...-Se apoyó en el marco de la cueva jadeando y sosteniéndose el pecho con su brazo izquierdo- No pu..diste..con..The..ly ... no pod..rás

-Y ni tu dios -Continuó, sombrío, implacable- Ni todas sus huestes te salvarán de mí.

Y terminó de decir esto para alzar ambos brazos al cielo y dejar escapar un cavernoso rugido que retumbó en esa zona de las montañas y cercanías. Quizá no sea un cazador ahora, pero sin duda, ha demostrado que ya no es una presa, sino otro depredador más de los helados parajes.

Sabiendo que había vuelto a herir al lobo donde más le duele, el orgullo, musitó unas rápidas palabras y trazó dos símbolos arcanos en el aire con la mano libre, desacompinéndose sus partículas con un estallido azulado que levantó copos de nieve a su alrededor.

-Mal..dito tú.. y los tuyos ¡¡Te Maldigo!!! -Jadeando y derrotado se adentró renqueando en la oscuridad a lamer sus heridas. Pero una última cosa restó en la memoria del derrotado Hijo de Málar, y son los ojos negros y ambarinos del mestizo. Unos ojos que acentúan su victoria y rememoran la derrota del Lobo- Drurga Ojos de Serpiente...Esto.. no quedará.. asi.. Espero que.. tus dioses tengan pie..dad... de tí.. porque yo.. no la tendré...

Cayó bocarriba en el suelo sembrado de huesos y piedras, la visión del techo se volvió borrosa y en segundos todo quedó oscuro.


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Y se acabó al menos por ahora :D
 
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