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Deseo Oscuro.

Alexander901

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Deseo oscuro.


... y de golpe, el cuerpo inerte del hombre cayó al suelo...

[...]

Un sudor frío cubría su cuerpo mientras sus manos, ayudadas por los antebrazos, sostenían su cabeza cual jarrón sobre una mesita. Propicio golpe del agónico recuerdo entraba por su garganta hasta el interior de sus entrañas. Un acto de reflejo, cobarde y valiente a la vez, que daba el veredicto final; una vida y una muerte, la única opción. Deber pensar en el mañana, ¿pero cómo hacerlo si no se puede olvidar el ayer? Escrito está el destino en un pergamino de cristal con una tinta que ni las más fuertes aguas pueden borrar. Ni las pisadas del viento, ni los golpes de las rocas, ni incluso el fuego más ardiente. Deseo oscuro para el portador de luz, el escritor de papeles de cristal, borrar lo pasado o que al menos él no pudiera recordar.

Gotas de cera caían vela abajo, al compás con los goterones de sudor que recorrían su cuerpo. Empapados su rostro y cabello, se levantó y se refrescó volcando algo de agua por su cara y su cuerpo, abrió la puerta y marchó, tras recoger su chaqueta.

Extrañas miradas caían sobre él, pues más extraña era su mirada aún al mirar alrededor. El silencio difunto e inaudito era su máscara y el misterio su capa. Parpadeos lentos y silenciosos mientras recorría a la gente de la sala, sus irises grisáceos atentos, gente que fijaba su mirada en él unos segundos para después girar su rostro hacia sus importantes asuntos. Vuelta la vista al frente, comenzó a caminar hacia la salida, con pasos rápidos y cobardes, una voz se escuchó tras él cuando su mano yacía ya en el picaporte de la puerta.


¡Eh, chico! Tienes que pagar la habitación. - Gritaba el posadero.

Quedaos lo que hay arriba, será suficiente pago.

Giró el picaporte de la puerta y salió por ella lentamente. El posadero se quedó anonadado y mandó a dos grandes semiorcos salir tras él, pues ese comportamiento era típico de un polizón, los cuales se le abalanzaron estrepitosamente, dejándole con un buen dolor de tórax.

[...]

Y allí estaban los dos guardias con el posadero, esperando, con las manos junto a las vainas de sus grandes espadas. Se giraron para verle llegar, manos al estómago, agarrado por ambos semiorcos que le empujaban por detrás.

¿Es ese? - Preguntó uno de los guardias, mirándole furtivamente.

Sí, es él. No ha querido pagar la habitación que usó. - Juzgó el posadero, mientras tras él guardaba su puño, el cual contenía un anillo.

Bien, nos lo llevaremos, gracias por el aviso.

[...]

Lugar lúgubre y frío era al que había sido traído. El chillar de las ratas y los agónicos gritos de los presidiarios eran los únicos ruidos que se escuchaban allí, en ese momento. La luz comenzaba a entrar por la pequeña ventana, cegándole la vista. Un nuevo amanecer avisaba su llegada, y junto a él, el ruido de las calles. Gritos provenían de fuera, era un mercado. Pero algo calmó los gritos, un bardo comenzó a cantar, junto a algunos acompañantes con instrumentos.

Si crees que todo cuanto has escuchado
no tiene contigo nada que ver,
estás amigo equivocado,
párate a ver, párate a ver.

Todos soñamos con ser
un caballero y tener
algo por lo que luchar
y un amor que defender.

Si tienes un ideal, un principio
defiéndelo y aférrate a él,
alguien escribió que la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Sé rebelde como el mar
y sé noble porque al final
de esta vida llevarás
tu libertad.

No importa cuán loco te crean todos
mantente firme, mantente en pie,
buscar tu sitio, encontrarse a sí mismo
es tu misión, es la razón.

Grítale al cielo que no
quieres ser sólo uno más,
y el sol tu caminar guiará.



Asómese a la ventana para ver al bardo recitar tal magistral poesía, que tras terminar su arte, soltó tal suspiro al ver alguien que escuchó hasta el final, suspiro de alivio, no todo estaba perdido en esa ciudad, y mientras una persona siguiera escuchando, ahí seguiría él dando todo de sí. Una sonrisa dedicada y una reverencia intencionada llegaron hasta el presidiario, para marcharse después el bardo a su siguiente destino, mientras él se volvía a sentar en su solitaria y oscura caja de metal.

[...]

Eres condenado a trabajar para el posadero Mortius durante un mes como sirviente o como el señor Mortius crea oportuno. - Leyó el guardia del pergamino.

Acercó el guardia las llaves a la cerradura y la giró, pudiendo así respirar el presidiario algo de libertad con un mísero chasquido. Asintió y siguió al guardia hasta la sala común, donde se reunió con el posadero y al que acompañó hasta su posada.

Colocándose un mandil y comenzando a servir lo que las gentes de la posada pedían. Algunas miradas eran conocidas, ahora miradas de desprecio hacia él. Y así pasaban los días, trabajando como un simple esclavo del posadero: gratis, obligado e incómodo. Gritos lejos, gritos cerca. Ir hacia allí, volver hacia aquí. Esa era su nueva vida. Pero debía buscar algo, algo que ese posadero le había robado, aquel anillo.

Esperó al anochecer y a que toda la gente estuviera en sus habitaciones. El posadero estaba durmiendo, pues no se quedaba hasta tarde, lo que aprovechó para colarse en su habitación. Comenzó a rebuscar en todos lados; entre papeles, en los cajones, en cualquier sitio. Hasta que se dio cuenta de algo, el posadero llevaba puesto el anillo. Se acercó e intentó quitárselo, pero el posadero le asustaba con sus rugidos en sueños. Tras varios intentos, consiguió sacarlo del dedo y lo guardó en uno de sus bolsillos, y rápidamente salió de la habitación, dando un portazo que despertaría al posadero, que al darse cuenta de la ausencia del anillo, se levantó como alma que lleva el diablo y comenzó a gritar mientras corría hacia la puerta. Y una sorpresa se llevó, no se abría. La cerradura estaba congelada.

De mientras, él corrió huyendo de la posada hasta las afueras de la ciudad, y desde allí observó, a la vez que una sonrisa adornaba su rostro. Sacó de su bolsillo aquello que había vuelto a sus manos y lo introdujo en uno de sus dedos. Cerró suavemente el puño y miró al cielo estrellado con una sonrisa en sus labios.







Los sueños, sueños son...

Decía Ionwë medio adormilado mientras se acurrucaba en su almohada.
 

Alexander901

Donante voluntario de sangre
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Bueno, espero que a quien la lea, le guste. La pequeña parte en blanco es de una canción de Mägo de Oz: Ancha es Castilla, supongo que al agenciársela a un pnj, no pasa nada.

Un saludo. ^^
 

atram

Cuenta secreta de Kronos
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A mí me gusta mucho, buen relato, me lo había creído la verdad jajajaja... Y de repente BUM, es un sueño... xD...
Esta bien si ^_^
:wink:
 

sephi666

Vampiro que no usa azules
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Muy bueno tio, espero no ver a Ionwe por ahi currando en una taberna poniendole una birra a Úlfgar XD.
 

pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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Pues menos mal que nunca nos dicen nada por dormir 10 en una habitacion de 1, me veía fregando platos durante dos horas reales.
 

_DarkPrincess_

Enano con acento ruso
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Muy chulo el relato, feo. ^_^ La letra de la canción es preciosa.....
 
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