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Desvelando secretos

Illuminati

Niño sin padres ni hospicio
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23/12/12
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En un pergamino viejo, sucio y arrugado se puede observar detenidamente una caligrafía rápida pero no cuidada, usando un idioma desconocido para la mayor parte de los habitantes de esta era en Toril y que no me atrevo a nombrar en este escrito.

“Mi señor…
Mi llegada ha sido realizada sin mayor problema, fácil y consolidada. Me he hospedado en un sucio cuchitril de los barrios sucios y pobres de Athkatla llamado la Corona de Cobre. Es una zona apestosa y ruinosa, adornada de indeseables sin futuro y putas mal olientes sin pan que llevarse a la boca. Dicen que en la noche es impenetrable y aunque pensé en el primer momento que sería por su hedor, cuentan que hay una red de ladrones que gobiernan esta zona olvidada de la mano de la luz. Me siento como en casa, solo que ni la red es vuestra, ni mi máscara ante las gentes que voy conociendo es digna de vivir aquí. Trato con gentes que se asustarían solo de nombrar los barrios bajos, y trato con gentes de buen “parecer”.

Me he hecho con algo de protección a costa de unas monedas de oro que pago a un perro grandullón apellidado Puñal. Dice ser digno del Dios guardián y por lo que visto de él, no me extraña que sea una iglesia en decadencia. Estoy intentando ensuciar su corazón maltrecho por la edad y su mente sucia por el paso de los años y su vida pasada como militar. No creo que sea muy difícil y si lo consigo, con mi ayuda puede ser un buen escudo ante esos bastardos de la Orden de paladines, si me descubren.

Como dijisteis, hay muchos santuarios a dioses diferentes y como imaginé, a cada cual más nauseas siento solo de nombrarlos. No he conseguido entrar mi señor, pues algo en mis entrañas me lo impide al acercarme a sus puertas, pero he descubierto el Templo de Ilmater en los barrios que le nombro anteriormente. He estrechado relación con un viejo decaído llamado Will al que intentaré sacarle información sobre el sumo sacerdote y la guardia de la que disponen o aportan a la ciudad. Esta iglesia parece reconocida entre los pobres pero de momento es ninguneada entre el resto de la muchedumbre que por lógica, se burlan de ellos. Me preocupa que como en la triada de traidores que lidera Tyr, sus iglesias se ayuden y sean más fuertes de lo esperado. Cuando consiga la información de ese caduco sacerdote, os haré el siguiente envío.
Ya estoy moviendo mis artimañas para hacerme con los conocimientos de otros templos.

Mis avances en la ocultación han sido asombrosos y he encontrado una mina abandonada donde poder probar el resultado de mis oraciones a “aquel que habla con mil voces”. He logrado ocultarme de manadas de trasgos sin que fueran capaces de encontrarme ni a medio paso de distancia. Las oraciones de cada noche traen sus oscuros frutos y en poco tiempo me permitirán viajar oculto en la noche, como una sombra se desliza al movimiento de la luz tenue.
Estoy usando durante la plegaria esas palabras que me habéis enseñado y consigo invertir las oraciones del sanamiento para quemar las heridas y abrirlas e infectarlas. Creo que soy capaz de arrancarle la vida a un hombre con susurrar una oración y desearlo con la parte más retorcida y oculta de mi pecho… pero temo que me descubran y no me atrevo a intentarlo…

Os seguiré informando todo el tiempo que me sea posible, y por lo más dolido de vuestro espíritu, rogadle a “aquel del que todo depende” que me siga ocultando de la visión de nuestros enemigos; que yo empuñaré el filo impío que abra la infecta herida en sus corazones.

LenguaNegra”

Calim viaja en la noche, oculto entre oraciones; hasta llegar a un páramo poco visitado y espeso de vegetación. Tras una roca que oculta un madero de nogal viejo, esconde el pergamino y se marcha emocionado y asustado por igual.
 
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