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Dhaerrow Hahlork, el fey ri.

thedead210

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Quizás pueda acostumbrarme a estos lugares... Es lamentable que las otras razas no perciban la belleza oculta de estas cavernas, siempre veladas en las sombras donde los exiliados como yo podemos hallar un respiro... Ciertamente es agradable.

Una vez más redacto estas líneas, mientras escucho las voces de las cavernas susurrándome en la mente que deje de perder el tiempo y aniquile a todas las drañas que encuentre, para extraer su veneno. Sin duda, podría hacerlo, pero prefiero descansar un momento antes de la próxima reunión.

Mis días recientes en estas tierras del sur han sido agitados, por decir algo. Cacé a un licántropo, una criatura hecha de puras sombras y un dragón rojo esquelético que casi me arroja a un río de magma. En aquel instante pensé que huir era una brillante idea, pero al final logré mi cometido. No puedo decir que me disguste tanto caos y destrucción; después de todo, no es tan distinto de aquel nauseabundo agujero donde mis padres me criaron hasta que, inevitablemente, tuve que acabar con ellos.

Mi situación actual es curiosa, si cabe llamarla así. Tras viajar demasiado hacia el sur, descubrí una especie de enclave donde residen unas bestias repugnantes, que gruñen tan fuerte que ahogan cualquier intento de comunicación coherente, poco más articulado que los sonidos de un cerdo.

Mi descenso a este Enclave de la Antípoda reveló que seguía siendo un lugar corrompido: drows, ilícidos, contempladores, duergars, simplemente escorias que no merecen ver la luz del sol ni dar un paso fuera con vida. Sin embargo, no puedo quejarme demasiado, pues si mis iguales me descubrieran, me decapitarían. Así que como siempre, me toca sobrevivir.

Con el tiempo, logré organizarme mejor y continué descendiendo hasta las profundidades, donde casi pierdo la vida a manos de un grupo de drows acompañado de los otros n`telquessir que me acompañaban, pero al final encontré la solución. Seguimos adentrándonos, descubriendo diversas setas y líquenes extraños que al menos sirvieron para comprender mejor el funcionamiento de todo ese sistema.
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El resto de mi situación no es tan espectacular. Rodeado de telarañas y acomodado en ellas, debo admitir que son sorprendentemente cómodas. Quizás debería pedir a alguno de esos drows que creen algo similar...
 
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thedead210

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Sentí como una gota caía sobre mi cara antes de abrir los ojos con lentitud, mi visión tardo en esclarecerse reconociendo la enorme grieta que me hizo precipitarme hacia las profundidades de esta maldita caverna… No tengo en claro cuanto tiempo he estado inconsciente pero cuando trate de levantarme un dolor punzante atravesó mis extremidades dejando en claro que mi situación no era la mejor.

“Este maldito trato” masculle de manera iracunda, ese drow era una molestia constante pero su pago debería conseguirme unas nuevas armas en el mercado, si es que lograba llegar vivo de vuelta a la superficie claro, no me siento orgulloso de reconocer que estaba hastiado de la oscuridad y de tener que lidiar con aberraciones sacadas del mismo Abismo, debería empezar a buscar una nueva profesión a la que dedicarme para sacar algo más.

Toma una de las pocas pociones que me quedaban en la bolsa y sentí como me recuperaba, aunque no era placentero perder una de esas, ¿Lo peor? No tenía ni idea de cuanto había caído y esa era la p… Sentí el roce de la brisa pasar de manera sutil alrededor de mis orejas, el viento es mala señal en la Infraoscuridad, si el pasaje es capaz de llevar viento significa que puede haber una criatura bastante grande, quizás un gusano purpura o algo peor. Aunque temía moverme recogí rápidamente mis cosas para continuar a través de la caverna, tendría unos 4 metros de alto cercano al tamaño de un ogro muy pequeño, espacio de sobra para pasar mi cuerpo y agazaparme en los laterales de esta evitando lo que quiera que se esconda aquí, continue varias horas siguiendo el camino paso a paso, como ya era costumbre estos muros solo contenían muerte…

Mientras continuaba forjándome la idea de que este lugar hediondo iba a matarte note una especie de luz al fondo del túnel, poco a poco el suelo comenzó a cambiar volviéndose una especie de piedra cincelada de color obsidiana, que irónico aquí parece que todo el mundo adora el negro… La piedra parecía esculpida de una manera extraña, formando una especie de símbolos que no lograba reconocer, ¿quizás algo relacionado a cazar? Ni se para que lo intento, lo mío no son estas cosas. Continue avanzando a través del cincel hasta que de repente note una especie de temblor, notar como si en un parpadeo todo se desvaneciera y volviera a aparecer, aunque la visión a mi alrededor me dejo congelado.

Un páramo rojizo se extendía ante mí con grietas en el suelo de las que la lava surgía como un canal, la sensación de un calor opresivo junto al hedor de la sangre putrefacta esparciéndose desde todos los lados acompañado de unos árboles de color carmesí con su habitual corteza pútrida, había regresado a mi hogar y no tenía idea del como había sido, empezaba a plantearme si el mundo se había decidido a matarme en ese mismo momento. Sin embargo, antes de que pudiese empezar a maldecir vi algo venir directo a mi cabeza, logre esquivarlo casi de milagro al tiempo que tomaba mis armas cubriéndome tras un rescoldo, rápidamente mi vista se canalizo en una especie de criaturas pequeñas que reían a lo lejos mientras sostenían una especie de arcos de madera negra.

Masculle un gruñido mientras encogía mis alas para el combate, estas cosas molestaban lo suyo en el cuerpo a cuerpo, tras eso libere una bocanada de aire relajando mis músculos, oía los pasos de las cosas esas acercarse hasta que estuvieran lo bastante cerca… uno… dos… Antes de oír el tercero gire mi cuerpo lanzando una acuchillada con el estoque perforante el cráneo de una especie de rata blanquecina con cuernos, al momento un grito resonó en el páramo mientras las otras tres criaturas emitieron un aullido, una más estaba a mi lado y las otras dos se encontraban a la distancia recargando sus arcos, aprovechando la impresión de la más cercana logre golpearlo con el kukri, sin embargo el golpe no fue preciso, la cosa esa me lanzo un golpe en el hombro con su garrote mandando a volar mi estoque, viendo como este se precipitaba a través de una de las grietas.

Mis oídos zumbaron mientras escuche como de lejos las otras dos ratas disparaban, no tuve demasiado tiempo, alce el cuerpo de la más cercana a mi evitando que una flecha atravesase mi pecho, aunque el segundo me dio en la pierna, el dolor inundo mi cuerpo antes de lanzar mi kukri sobre el primer arquero, golpearle lo bastante hondo para que tropezase hacia detrás y el temblor del paramo hiciese que cayese, ¿gracias supongo? Mientras caía al suelo del dolor la otra rata solo profirió una risa alzando su arco, su cara de arrogancia era arquerosa como si combinases un elfo con un limo y su hijo saliera como un trasgo, durante unos instantes pensé en mis días en la superficie recordando lo que había hecho… ¿Era patético? Si, solo termine en unas cavernas sin lograr nada, sobreviviendo y comiendo cosas que prefiero no recordar, ni uno solo de mis objetivos cumplidos…

Valorándolo fríamente, ¿merece esto la pena? Si dejo que esa flecha me dé se acabó, sería gustoso, descansar al fin… Mis últimos pensamientos dirigidos a terminar, sin tener que escapar, sin tener que sobrevivir o ser cazado… Mis… Un parpadeo fue todo lo que se necesitó, los recuerdos son difusos, sentí la flecha volar a mi cabeza, el tiempo paralizado mientras esta venía hacía mí, solo escuche una risa burlona en el aire, entonces vi mi cuerpo desvanecerse surgiendo cerca de la rata esa, solo un instinto, agarre el cuello de la criatura mordiendo su garganta, mordí hasta arrancar la carne al tiempo que sentí la sangre fluir dentro de mi boca, era arquerosa, sabía como si fuesen heces de algún animal, seguí mordiendo e inmovilizando a la criatura hasta que note el temblor de nuevo, entonces volví a caer mientras esa risa burlona seguía en el aire riendo… riendo sin parar….

El impacto fue seco, note el calor sofocante abrasando todo mi cuerpo, note mi ropa ser calcinada y mi piel pese a su resistencia notaba como lentamente se iba rompiendo poco a poco, trate de gritar, pero lo único que recibí fue un liquido abrasador calcinando todo mi interior… Entonces de nuevo volví a aparecer, bajo de mi la piedra cincelada de negro con un tono rojizo, miré mi cuerpo completamente desnudo, las cicatrices que me acompañaban ya no estaban y mi cuerpo se sentía descansado. A mi alrededor resonaba aquella maldita risa que tenía en mi cabeza como si pululase acechante, decidí ignorarla una vez más mientras veía unos ropajes tirados a mi lado que decidí colocarme para cubrirme en aquel maldito lugar, alzando mi vista vi un marco de puerta delante de mí, note un calor atravesando el marco mascullando me gire para marcharme antes de que terminase en los dioses sabrán, pero al momento de poner un pie hacia atrás un silencio se hizo palpable en aquel lugar, la risa, el calor, el color, todo pareció cesar mientras continuaba escapando, antes de sentir una luz atravesar el túnel… Reconocí aquellos mares, aquella costa, era el territorio de gigante pero… todo era raro, los detalles del lugar eran extraños, pero… ¿He llegado? Camine adentrándome hasta ver unas murallas recubiertas por los símbolos del Murkulato, pero… esas no eran las murallas que conocía, ví humanos atravesar el distrito norte si es que ahora puedo decir “el distrito”, el tamaño de este lugar no era el que conocía ni tan siquiera su aspecto era similar, gruñí hasta que decidí la mejor solución… Acto seguido fui por una cerveza, ya sería asunto descubrir que ha sucedido.


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thedead210

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Observar cómo los barcos pasaban a través del canal para salir hacia el exterior era algo relajante, hacía mucho que no escribía en mi diario y ya iba siendo hora de ponerme al día.

Las últimas dekhanas han sido bastante movidas por decir algo, la fama de mi ritual parece haberse extendido en muchos lados provocando que incluso otras figuras busquen acabar con mi vida ahora. Supondré que no conocen todos los detalles de ello, aunque vi mi vida peligrar ante la ira de las figuras que no deseaban que el ritual saliese como salió, tengo que admitir que la duda recorre mi cuerpo todavía, ¿hice bien? ¿toma la mejor decisión para mí? Solo el tiempo lo dirá, aunque como una vez Azamuth me dijo “es mejor controlar el caos que servirle de manera inepta” ¿o era otra frase? A saber.

Dentro de todo ese aluvión de información lo que más me perturba es que aún mantengo mis poderes divinos, ¿no era acaso mi dios parte de ese Abismo? ¿Qué estaba sucediendo? Demasiadas dudas que recorren mi mente mientras descanso, el sentimiento de que no puedo controlar nada mientras veo como el resto me mira pensando que no tengo ningún aprecio por mi vida, recuerdo las palabras de Jaevis mientras me repite que debemos estar preparados si pasa algo. Noto que todos desean una cabeza delante para actuar, pero no es un lugar que ahora mismo me convenga, un señor abisal cazándome y deseando terminar con mi existencia es algo a lo que tener en cuenta eso más todavía no parece venir por mí, solo intentando acechar a otros que me han acompañado en esta senda. ¿Era esto lo que buscaba cuando deseaba ser un señor de la guerra infernal?

No puedes verme querido diario, pero estoy suspirando, la cosa siempre es ardua cuando tengo que trabajar, aunque en cierta medida me mantiene entretenido mientras sigo buscando un sentido más allá.

Oh no debo olvidarme, parece que ahora soy el enemigo jurado del pueblo del Alandor ¿o eso creo? Desde mi declaración de guerra ante los actos de Hilmice parece que los rumores han corrido rápido, pensé que todo iba a terminar ahí más en uno de mis caminos aprovechando me topé a Vys y Hilmice en lo que parecía un momento de cercanía extraño. Por supuesto había que interrumpir eso, solo me faltaría ver escenas raras mientras hago acto de presencia. Lo siguiente que se es ver armas alzadas y energía arcana chisporrear a través de un guantelete que Vys portaba ¿era nuevo?

Soy de los que aboga porque la violencia debe estar empleada de manera pragmática, aunque en los casos donde dos lanzachispas de esos parecen tener ganas de abrirme la cabeza no es que sea un momento de violencia adecuado. Decidí soltar alguna tontería vacua del estilo ¿Cómo era? “Matare a todos los elfos” o algo así. Todo eso continuo en Hilmice deseando matarme con más ganas todavía, al final tras todo un dialogo digno del teatro de Amn decidí usar una sombra e irme por donde vine.

Mi buen diario esto es divertido no te lo voy a negar, últimamente no me falta el trabajo, olvidémonos de combatir señores abisales enfadados o las guerras contra elfos, la verdad que no es mal momento para la Compañía, aunque por supuesto toca reconstruir todo lo que teníamos del enclave Antípoda, mi tiempo lo divido bastante bien entre las termas y luego dividirlo con la caza además de algunos encargos del Consejo.No me acostumbrare jamás a tener que organizar cosas como si fuese un líder o similar, esos trabajos mejor a lo que manejen papel, aunque en cierta medida temo tener que encontrarme con ciertos escorpiones gigantes después de todo el caos y agobio que fue la anterior expedición. Ni poniéndome serio veo factible poder acabar con esa plaga junto con tener que lidiar con la cantidad de figuras que pueden surgir.

Mi buen diario, por hoy me detendré en mi escritura, tengo pendiente ir a hablar con Azamuth de un tema que tenía que comentarme, ¿será por mi gran habilidad para darle trabajo y que se merezca tener un puesto en vez de hacer el vago? Nadie lo sabrá.


DALL·E 2024-11-03 13.22.03 - A dark, atmospheric fantasy scene featuring Dhaerrow, a male fey'...jpg
 
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A mi diario... Aprovecho las pocas lumbres que nos quedan antes del día de mañana para comenzar el ataque sobre el enjambre que ha estado asolando estas tierras. Grandes han sido las novedades en mi vida y sobretodo grande es mi afán por destruir a estas amenazas que asolan el territorio, parece que mis congéneres élficos han optado por molestar más de la cuenta en las fronteras lo que al final resulte en una respuesta por nuestra parte.

Los tiempos han cambiado bastante, noto como el pasar del tiempo y la influencia de Azrael parece trastocarme de manera más profunda cada día que empleo mis poderes, no se expresarlo de un modo capaz de canalizar mi ser, simplemente veo como mi visión del mundo se fractura y se rehace lentamente…

Respecto a los eventos con el señor abisal, muchos son los que desean la cabeza de este, muchos los que gustan de adorarle y al mismo tiempo querer reclamar su muerte para pronunciarse como salvadores de estas tierras. ¿Acaso comparto su afán? No especialmente, a decir verdad, ya obtuve mi ganancia de todo esto de manera que poco interés queda salvo en cubrir las espaldas de ciertas figuras cuyo interés en este señor va más allá de todo lo predispuesto por una mente tranquila y racional. A veces recuerdo lo que charlo con Azamuth o Jaevis cuando estos pronuncian sus aspiraciones, siempre tan ambiciosos en sus sendas respectivas lo comprendería si fuese capaz de canalizar la misma existencia en mis manos… Sin embargo, soy consciente de que ese no es uno de mis puntos fuertes.

Recuerdo que al final todo forma parte conjunta, me encuentro en el bosque del Weldazth de nuevo, cercenando a la arquería élfica y sus aberrantes mutaciones que se expanden en este lugar. No negare que me resulta alentador ver que los arqueros elfos siguen siendo igual de mortales que como los recordaba, aunque el resultado de nuestros enfrentamientos era uno obvio, una vanguardia de hierro y sangre que avanzaba arrasando con todo lo posible era una visión de guerra alentadora. Recuerdo moverme en un frenesí de combate luchando sin descanso, ocultándome para volver a surgir desde una sombra, cualquiera diría que porto sangre élfica y si diario mio, estoy riéndome ahora mismo.

Añoraba poder descansar encima de un árbol o poder estar días rastreando a las presas para acabar con ellas, ver la luna sobre mi cabeza mientras la oscuridad comienza a acecharnos sin saber que se esconde tras esta, me recuerda a cierta drow que conocí, bastante atractiva a mis ojos, lástima que nuestras filosofías de vida resulten en algo separador. Sin embargo, quien sabe… a veces los secretos son divertidos conforme más ruidosos se hacen.

Las demás novedades en mi vida resultan menos interesantes, poco aparte de la guerra y tener que desplazarme temporalmente al norte, confió en salir vivo del ataque en el próximo día… O si no el desdichado que encuentre este diario mucha suerte.



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La temperatura era agradable, o al menos eso pensé mientras caminaba por las calles de Caravasar en dirección al orfanato. A mi alrededor, figuras sudorosas transportaban mercancías de un lado a otro, agobiadas por el calor y el esfuerzo. Yo, en cambio, me tomé un momento para disfrutar del espectáculo: dos genasis de fuego cruzaban el paso, ambas guardias, ambas increíblemente atractivas. No me habría importado compartir unas palabras con ellas después de resolver mis asuntos en la ciudad.

Últimamente, la situación había estado... movida, por decirlo de alguna manera. Había escuchado rumores sobre un grupo de niños desaparecidos en la ciudad, algo relacionado con escaparse de noche. Había estado vigilando, pero sin suerte, ninguna pista. Una verdadera lástima. Si los hubiese encontrado antes que nadie, bien podría haberlos ofrecido en sacrificio al Infierno, y sin duda Azrael me habría mirado con una mezcla perfecta de horror y orgullo. Pero, claro... primero había que hallarlos.

Mi camino me llevó hasta un peculiar edificio que parecía servir tanto de taberna como de orfanato. Me pregunté por un instante cuánto costaría prenderle fuego antes de decidir que, por el momento, no valía la pena averiguarlo. Crucé la entrada y me dirigí directamente al tabernero, lo más lógico cuando buscas información. Después de todo, si necesitas respuestas, hablas con el tabernero; si necesitas soltar algo de violencia, buscas al tipo que parezca más débil en la sala... aunque nunca al que bebe solo, ese suele ser el más peligroso.

Lo de siempre: llantos, quejas, desapariciones, una vieja histérica gritando sin cesar. Mi paciencia ya de por sí escasa estuvo a punto de agotarse. No habría sido difícil desenvainar una cuchilla y terminar con el sufrimiento de todos en esa sala, aunque, de haberlo hecho, jamás habría conocido a Lina.

Lina era una enana con un carácter afilado y una sonrisa que revelaba cuánto disfrutaba del caos a su alrededor. Cuando la vi, supe que los Sombras de Hierro podrían tener una nueva recluta. Así que decidí... comprarla. Bueno, adoptarla, si queremos ponernos sentimentales.

No habría imaginado que, justo al salir del orfanato con mi nueva hija, me toparía con un viejo conocido: Vys Faerkerym, un avariel que hace cosas extrañas con el metal y la magia. Había cambiado bastante desde la última vez que nos vimos, aunque considerando que aquella ocasión terminó con una declaración de guerra contra Hilmice y con un pequeño obsequio de cabezas como advertencia para que no volvieran a meterse en mis asuntos, supongo que era de esperarse. Las conversaciones con él siempre fueron entretenidas, y su expresión al enterarse de que Lina era mi hija fue, sencillamente, impagable.

Decidimos dar un paseo por la ciudad y visitar un puesto de marionetas que parecía estar relacionado con el caso de los niños desaparecidos. Casi al llegar, nos topamos con Uvrek, ese caballero de Amn que, cómo no, llevaba capucha y actuaba en las sombras. Un clásico. Afortunadamente, la aparición de Quiang Da y Oro alivió un poco la incomodidad de compartir el camino con tanta gente innecesaria.

Nuestras maravillosas investigaciones nos llevaron a encontrar unas preciosas dagas bhaalitas que, por supuesto, decidí quedarme como recuerdo. Siempre es agradable obtener algo de valor en medio de tanto caos. Y al final, todo llevó a un anciano demente que había estado usando a los niños para hacer marionetas reales. Tsk. Me había quedado sin sacrificios. Por suerte, los gritos de un anciano siendo torturado y enviado directamente al Infierno pueden ser igual de satisfactorios.

Regresé a Muranndinn con una nueva hija, una moneda de alma en el bolsillo y, lo más importante, unas dagas exquisitas. No puedo decir que haya sido una mala jornada, ¿verdad?



DALL·E 2025-02-02 13.21.15 - A vibrant and exotic city of Caravasar, an oasis of trade and won...jpg​


Offtopic :
Agradecimientos a DM Suerte, Uvrek, Oro, Quiang Da y Vys por la trama. ¡Un saludo!
 

thedead210

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Sostuve mis armas en alto, tratando de calmar mi respiración. Sentía su presencia acercándose, el peso de la cacería volviéndose insoportable. Estaba en desventaja. Un sonido a mi derecha me hizo girar instintivamente; mis reflejos eran rápidos, pero no lo suficiente. Vi la criatura del Enjambre lanzarse hacia mí, su mandíbula abierta, a punto de arrancarme la garganta hasta que…

Un jadeo escapó de mis labios cuando desperté abruptamente, el sudor cubriéndome el cuerpo y una daga firmemente empuñada, apuntando a la nada. Respiré hondo, tratando de sacudirme la sensación de ser perseguido. Últimamente, el descanso me era esquivo. Las imágenes de la horda avanzando, de la lucha brutal en el campo de batalla, volvían a mí en cada maldito sueño. Cualquiera diría que me hago viejo. Pero lo que realmente me molestaba era ver a otros descansando plácidamente mientras yo seguía en guardia.

Me levanté y me dirigí a la habitación de Lina. Una vez más, la pillé escondiendo dulces, creyendo que no la había oído. No la detuve. Que disfrutara mientras pudiera; pronto su entrenamiento la haría olvidar esos pequeños placeres. Había mejorado con la daga, pero seguía siendo torpe con las manos.

Dejé escapar un suspiro y decidí salir. Dejándome caer desde la ventana de mi torre antes de alzar el vuelo. Había tenido suerte al conseguir este lugar, lo bastante alto como para vigilar el puerto y cerca del distrito de Jotunheim. El anterior inquilino, bueno... salió volando por la misma ventana. Sin saber volar.

La brisa nocturna era agradable, despejando mi mente por un instante. Aterrizé sobre el tejado de El Elfo Asado, soltando la ilusión de mi aspecto habitual. Era bueno recordar mi verdadero rostro de vez en cuando. Miré mi reflejo en un pequeño espejo que había dejado allí la noche anterior. Cualquiera que me viera diría que quedaba poco de elfo en mí.

Las cicatrices cruzaban mi rostro, distorsionándolo. La marca en mi ojo izquierdo aún ardía al recordarla, un recuerdo de cuando robé a aquel liche en el templo de Kiaransalee… y corrí como nunca en mi vida. Las más recientes pertenecían al Enjambre, incluido el dolor persistente en mi costado, donde una de esas malditas criaturas casi me partió en dos. Por suerte, el druida me trató a tiempo. Me reí levemente. Sigo vivo. Eso, en sí mismo, ya era algo raro.

"Pensábamos que os habíais extinguido."

Las palabras de aquel demonio seguían resonando en mi mente. Tal vez lo habíamos hecho. Tal vez solo quedaba yo. Si había otros, estaban bien escondidos. Los de la Prisión… Me aseguré de que los que lograron salir murieran por mi daga. Todavía recuerdo la expresión de mi hermana cuando su sangre se ahogó en su garganta, impidiendo que volviera a insultarme jamás. Pero esa matriarca semiinfernal… Tsk. Escapó.

Aún puedo encontrarla.

Bufé, recostándome en el tejado. Muranndinn, al menos por ahora, recuperaba la calma. Las calles se reconstruían y el orden volvía a asentarse. Pensé en mi charla con Baron en el desfiladero. Lina seguía creciendo. ¿Debería aprender magia? Baron ya me aseguró que tendría acceso al Cónclave, estaría protegida… Algo bueno debía de tener servir a este dichoso imperio.

Pensar en mis próximos movimientos era complicado. Zaraeth sigue siendo una ególatra ignorante inf… Ah, cierto. Culpa del Infierno. Una secta sería aburrida, no tengo paciencia para fanáticos. El ejército sigue exigiendo mi tiempo. Necesito ordenar mis prioridades.

Un sonido en las sombras tensó mis sentidos. La ilusión de mi belleza fey'ri volvió a alzarse mientras me deslizaba en la oscuridad. Un grito ahogado se apagó en el silencio nocturno, su breve agonía resonando en mi interior con ese retorcido placer que solo entendían quienes usaban las sombras como arma.

Cualquier sharrano me odiaría por esto. Pero… ¿y lo placentero que era?

Apoyado en el borde del tejado, observé la ciudad. Nada. De nuevo, escuchando cosas que no estaban ahí. Sin poder descansar.

Tsk. Iré a cazar. Tal vez eso me distraiga.


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