thedead210
Bebedor de Galdrims
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Quizás pueda acostumbrarme a estos lugares... Es lamentable que las otras razas no perciban la belleza oculta de estas cavernas, siempre veladas en las sombras donde los exiliados como yo podemos hallar un respiro... Ciertamente es agradable.
Una vez más redacto estas líneas, mientras escucho las voces de las cavernas susurrándome en la mente que deje de perder el tiempo y aniquile a todas las drañas que encuentre, para extraer su veneno. Sin duda, podría hacerlo, pero prefiero descansar un momento antes de la próxima reunión.
Mis días recientes en estas tierras del sur han sido agitados, por decir algo. Cacé a un licántropo, una criatura hecha de puras sombras y un dragón rojo esquelético que casi me arroja a un río de magma. En aquel instante pensé que huir era una brillante idea, pero al final logré mi cometido. No puedo decir que me disguste tanto caos y destrucción; después de todo, no es tan distinto de aquel nauseabundo agujero donde mis padres me criaron hasta que, inevitablemente, tuve que acabar con ellos.
Mi situación actual es curiosa, si cabe llamarla así. Tras viajar demasiado hacia el sur, descubrí una especie de enclave donde residen unas bestias repugnantes, que gruñen tan fuerte que ahogan cualquier intento de comunicación coherente, poco más articulado que los sonidos de un cerdo.
Mi descenso a este Enclave de la Antípoda reveló que seguía siendo un lugar corrompido: drows, ilícidos, contempladores, duergars, simplemente escorias que no merecen ver la luz del sol ni dar un paso fuera con vida. Sin embargo, no puedo quejarme demasiado, pues si mis iguales me descubrieran, me decapitarían. Así que como siempre, me toca sobrevivir.
Con el tiempo, logré organizarme mejor y continué descendiendo hasta las profundidades, donde casi pierdo la vida a manos de un grupo de drows acompañado de los otros n`telquessir que me acompañaban, pero al final encontré la solución. Seguimos adentrándonos, descubriendo diversas setas y líquenes extraños que al menos sirvieron para comprender mejor el funcionamiento de todo ese sistema.
El resto de mi situación no es tan espectacular. Rodeado de telarañas y acomodado en ellas, debo admitir que son sorprendentemente cómodas. Quizás debería pedir a alguno de esos drows que creen algo similar...
Una vez más redacto estas líneas, mientras escucho las voces de las cavernas susurrándome en la mente que deje de perder el tiempo y aniquile a todas las drañas que encuentre, para extraer su veneno. Sin duda, podría hacerlo, pero prefiero descansar un momento antes de la próxima reunión.
Mis días recientes en estas tierras del sur han sido agitados, por decir algo. Cacé a un licántropo, una criatura hecha de puras sombras y un dragón rojo esquelético que casi me arroja a un río de magma. En aquel instante pensé que huir era una brillante idea, pero al final logré mi cometido. No puedo decir que me disguste tanto caos y destrucción; después de todo, no es tan distinto de aquel nauseabundo agujero donde mis padres me criaron hasta que, inevitablemente, tuve que acabar con ellos.
Mi situación actual es curiosa, si cabe llamarla así. Tras viajar demasiado hacia el sur, descubrí una especie de enclave donde residen unas bestias repugnantes, que gruñen tan fuerte que ahogan cualquier intento de comunicación coherente, poco más articulado que los sonidos de un cerdo.
Mi descenso a este Enclave de la Antípoda reveló que seguía siendo un lugar corrompido: drows, ilícidos, contempladores, duergars, simplemente escorias que no merecen ver la luz del sol ni dar un paso fuera con vida. Sin embargo, no puedo quejarme demasiado, pues si mis iguales me descubrieran, me decapitarían. Así que como siempre, me toca sobrevivir.
Con el tiempo, logré organizarme mejor y continué descendiendo hasta las profundidades, donde casi pierdo la vida a manos de un grupo de drows acompañado de los otros n`telquessir que me acompañaban, pero al final encontré la solución. Seguimos adentrándonos, descubriendo diversas setas y líquenes extraños que al menos sirvieron para comprender mejor el funcionamiento de todo ese sistema.
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