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Diario de Christian Laestar

eofolt

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El joven Christian Laestar, observaba desde la ventana de una de las habitaciones del local “Las Cinco Jarras” como un sin fin de personas iban de un lado a otro por las diferentes calles que estaban a la vista desde su ventana. Para los ciudadanos de la capital, esta cantidad de personas será algo habitual pero para un joven oriundo de una pequeña comunidad de granjeros como Christian, era algo sorprendente - ¿A cuantas de esas personas podré conocer? ¿Qué historias y vivencias tendrán que contar? ¿Cómo lo hacen para aguantar el frenético día a día de la capital? ¿Encontraré lo que he venido a buscar entre estas personas? - Muchos eran los pensamientos que invadían al joven según observaba tranquila y curiosamente a la gente pasar, pero al poco y acompañado de un largo suspiro el joven reparó en el pequeño escritorio de la habitación donde reposaban algunos pergaminos y un tintero, y sabía que había llegado la temida hora de escribir sus pensamientos y vivencias. Lo había estado postergando siempre que podía pero tras ciertas aventuras y experiencias que ha tenido desde que llegó a la capital, es mejor hacerlo mientras aún se pueda…

Tras no pensarlo demasiado, ya que de hacerlo lo mismo se iba directamente a dormir, el joven se acomodó y armado con pluma, tintero y pergamino comenzó con la ardua tarea de plasmar sus pensamientos en los pergaminos que conformarían su propio diario.


No soy un buen escritor, pero creo que será buena idea escribir mis vivencias y pensamientos, para si en algún momento durante mi viajes me pierdo a mi mismo. - Musitó el joven mientras comenzaba a escribir.

Para aquel que encontrara estos escritos, debe saber que su propietario y creador es Christian Laestar hijo de Diana Laestar y Wilfred y hermano de cuatro agotadoras harp… *Parece que Christian tachó la palabra por miedo a que el diario pudiera caer en manos de las harpías de sus hermanas* bellas, recatadas y agradables hermanas.

Antes de decidir echarme a los caminos como un humilde aventurero trabajé como granjero en las tierras familiares, y debo decir que mi vida ha sido plácida, nunca me ha faltado sustento y tengo una familia a la cual aprecio con todo mi ser, lo único que no hecho en falta son las inacabables jornadas de trabajo en las tierras familiares. Aunque, por otro lado la vida del aventurero es bastante peligrosa y en ocasiones solitaria, pero supongo que todo tiene su parte positiva y su parte negativa, y debo decir que no me arrepiento de mi decisión de convertirme en aventurero, pues desde que me eché a los caminos no he parado de aprender, tener vivencias únicas y conocer a gente singular que jamás habría conocido de otra forma.

Aún recuerdo mis inicios por la Ciudad de la Moneda, quedé asombrado al ver los altos muros de la ciudad, el imponente portón abierto de par en par que me invitaba a acceder a la capital del reino, y la enorme cantidad de variopintas personas que entraban y salían de esta, no podía esperar a entrar en la ciudad y dedicarme a recorrerla en su totalidad, pero justo cuando iba a acercarme a los guardias para que me permitieran el paso, un anciano parecía llamarme en la distancia y hacerme gestos con las manos para que me acercara, al principio pensé que se confundía de persona, pero cuando dijo – Tú, el joven pálido del sombrero. - vi que de los presentes yo era el único que cumplía esa descripción, así que me acerqué a ver que necesitaba este anciano. Al poco de acercarme, este me dijo que le siguiera y nos fuimos acercando a un almacén un tanto descuidado y viejo que decía ser de su propiedad, cuando estábamos frente a la puerta de su almacén me dijo – Necesito de un joven fuerte y capaz para una tarea, no te preocupes muchacho te pagaré bien, lo haría yo mismo...Pero ya estoy demasiado mayor. - En ese momento, pensé que sería mi primer trabajo como aventurero y la verdad no me vendría nada mal pues el viaje había sido largo y costoso, y unas monedas me ayudarían a no tener que dormir en una cuadra o a la intemperie, así que le sonreí y le dije pensando que sería una tarea digna de un aventurero - ¡Por supuesto buen hombre! Ha dado con la persona indicada, dígame, ¿Qué difícil tarea que haga por usted? ¿Unos trasgos le han robado algo? ¿Su nieta ha desaparecido? - Pero mis expectativas se hicieron añicos cuando el anciano negó con firmeza y me dijo – No, nada de eso joven, solo necesito alguien que se haga cargo de los roedores que agujerean mis sacos de grano. - Pobre de mi, pensé que había sido seleccionado para una tarea singular por mis habilidades, pero cualquier joven armado con un palo podría haberse hecho cargo de esta tarea...Pero, el trabajo es trabajo, y el dinero ganado honradamente es el que mejor se asienta en la bolsa, y debo añadir que esos roedores eran enormes y agresivos pero no dejé que se escapara ni uno, aunque si vuelvo a casa, omitiré mentar esta tarea como mi primer trabajo como aventurero, ya que quisiera evitar que mis hermanas hicieran mofa de esto, pues su crueldad no conoce límites.

Tras la victoriosa cruzada contra los roedores del almacén preferí postergar mi entrada a la capital hasta el día siguiente, y pensé que así podría aprovechar para conocer las inmediaciones de la capital. Así que marché hacia el este, y cuando dejé atrás un punto de vigilancia de la guardia de Amn, me topé con un pequeño riachuelo donde había una anciana junto con una adolescente y una infante, las tres se encontraban metidas en el riachuelo hasta las rodillas y parecían discutir por algún motivo, al pasar les dedique un saludo y entonces la anciana me miró y rápidamente salió del agua mientras decía en voz alta – Disculpad joven, necesitaría de vuestra ayuda – Al escucharla no me quedó más remedio que detener mi marcha y acercarme, la anciana me dedicó una afable sonrisa y cuando dijo – Necesito de un jovencito fuerte como tú...- En ese momento no pude evitar recordar la reciente cruzada contra roedores y la tuve que interrumpir – Disculpe señora...¿No tendrá nada que ver con roedores verdad? - La anciana se mostró un tanto desconcertada, pero negó con la cabeza y ya me explicó que necesitaba unos caracoles especiales que solo crecían en unos arbustos cercanos por que a una de sus nietas se le escurrió y la corriente se lo llevo, al parecer los necesitaba con urgencia y no iba a negar mi ayuda a una anciana...Aunque cuando me alejé para ir a buscar los dichosos caracoles no pude evitar suspirar y pensar que tal vez ser aventurero no era lo que yo creía.

Así fue como la búsqueda de los caracoles comenzó, marché por la carretera siguiendo las indicaciones de unos enanos comerciantes que hay junto al río para no perderme, y pensé que esto no me llevaría demasiado, a fin de cuentas, ¿Cuál complicado sería encontrar unos caracoles que no deberían importarle a nadie? Pues de nuevo el buen Christian se equivocó, por que no no solo no encontró un solo y misero caracol si no que le tocó alejarse del camino, donde caracoles no vi ni uno pero trasgos y bandidos que querían robarme y/o matarme si que encontré y en abundancia, en esos momentos agradezco las agotadoras y duras lecciones de esgrima de mi padre...Lo único bueno que puedo destacar de esto, es que cuando estaba por dar por imposible la búsqueda del caracol, me topé con dos personas que no solo no querían robarme y/o matarme, si no que de buen grado me ayudaron y debo decir que fueron muy amables conmigo, una de ellas era la señorita Shiphae una culta y habilidosa elfa lunar (Eso pensaba en aquel momento, por su tono de piel y elegancia) la cual no era ni más ni menos que magistrada de Amn, y la otra era la señorita Velatha una afable elfa con una gran habilidad con el arco, así como bastos conocimientos del bosque, con ella al lado seguro que no te pierdes en un frondoso bosque. Ambas tomaron su preciado tiempo para ayudar a un desconocido como yo, ayudándome en la búsqueda del caracol así como también dedicándome algunos buenos consejos, siempre les estaré agradecido por ello. Aunque, por desgracia ni con su valiosa ayuda pudimos dar con el caracol, pero no teman esta búsqueda tuvo un buen final unos días más tarde donde al fin pude encontrar al dichoso caracol…

De repente, alguien parece llamar a la puerta de la habitación y el joven Christian guardó los pergaminos y se encaminó a abrir, dejando la continuación de sus memorias para otro día.​
 

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Mientras el joven Christian Laestar se encontraba descansando en un pequeño campamento que se encuentra en los Páramos del Río Alandor, decidió que sería buena idea aprovechar el tiempo y continuar con su diario. A fin de cuentas, las opciones eran esa o una larga siesta, y aunque el lugar sea relativamente seguro es mejor no tentar a la suerte durmiendo en medio de la nada sin nadie que vigile mientras tanto. De esta forma, se armó de su tablilla de madera, papiro y un carboncillo afilado que también usaba en ocasiones para hacer dibujos o bocetos como pasa tiempo, y comenzó con la escritura, no sin antes dar un largo suspiro al tener que obligarse a ello.

Creo que fue tras un par de dekhanas por la capital fue cuando al fin conseguí acostumbrarme a esta y sus gentes, ya que tuve suficiente tiempo para recorrer las calles y los diferentes distritos que componen la Ciudad de la Moneda. Debo decir, que la capital es realmente impresionante, aunque supongo que para cualquier persona humilde como yo que se ha criado en un ambiente rural y sencillo lo sería. Las calles están siempre abarrotadas y es difícil moverse por ellas, sobre todo por aquellas donde hay comercios, donde incluso apenas puedes oírte a ti mismo entre los comerciantes que anuncian sus mercancías y ofertas para todo aquel que pasa y puede ser un potencial cliente. Al principio, me resultaba bastante molesto el tener que caminar y chocarme con todo el mundo o la cantidad de ruido y gritos que daban algunos comerciantes, pero me ha sorprendido mi capacidad para poder amoldarme al ritmo de la capital.

Por otro lado, debo señalar la belleza de los edificios de los distritos más pudientes de la ciudad, nunca antes había visto edificios tan esplendorosos y llamativos, especialmente en el distrito de la gema, incluso las calles del distrito relucían y se encontraban limpias, no había mancha alguna allí donde mirara era impresionante. Y como no sería de otra forma, las personas que frecuentan el distrito de la gema lucen diferentes, visten ropajes elegantes y caros así como joyas especialmente llamativas y lujosas, se nota que en este distrito todos quieren destacar su opulencia y no temen ningún tipo de crimen. Si en alguna ocasión me retirara, creo que no me importaría adquirir algo en este distrito...Si es que después de toda una vida como aventurero fuera capaz de juntar tantísimo oro.

Pero lo que destacaría de estos días, fue cuando paseando por el distrito del puente me encontré con una elfa solar que se encontraba junto a una de las fuentes del lugar, su piel es ligeramente broncínea, no destaca especialmente por su estatura, eso sí sus movimientos son gráciles y elegantes, además de contar con la belleza y el misticismo habitual de su raza. Para aquel momento, creo que no había cruzado más que unas pocas palabras con algunos miembros de su raza y la verdad sentía curiosidad por tratar más con integrantes del pueblo gentil, por lo que me decidí a saludarla, cuando lo hice y se presentó con su nombre élfico él cual parecía una poesía...Se dio cuenta de que yo jamás podría repetirlo, por lo que me dijo que la llamara Alicia, aunque otros también la llaman Ally. Al poco de hablar con ella, pude ver que es una persona introvertida pero bastante inteligente, a su manera supongo que trató de ayudarme indicándome un trabajo que podría desempeñar pues le dije que llevaba poco por la capital, de esta forma y tras preguntarme si era bueno convenciendo a las personas me llevó hasta una pequeña tienda del distrito donde un noble caprichoso había decidido que viviría como un ciudadano más a partir de ahora, y el pobre cochero no sabía que hacer para llevarlo de vuelta a su casa, la verdad es que no me costó demasiado convencer a ese señor de que su lugar estaba junto a su adinerada familia, en cuanto le nombre unos cuantos problemas que la “plebe” tiene que resolver a diario y tendría que hacer para vivir como ellos, se le quitaron las ganas de ser uno más y raudo se subió a su carro y le indicó al cochero que era hora de volver a casa.

Tras otra gran hazaña de este humilde aventurero, la señorita Alicia consideró que era hora de evaluar mis capacidades como espadachín, y eligió un digno rival para mi...Cualquiera pensaría, un orco, un gnoll, un troll...Pues nada de eso, así que en efecto querido lector lo has adivinado mi cruzada contra los roedores no había terminado, pues el objetivo que la señorita Alicia tenía en mente eran ratas, al parecer había una cala cercana llena de ellas donde había un infecto agujero cuyo hedor es peor al del alcantarillado de la ciudad en un caluroso día de verano, y allí que marchamos para acabar con estos roedores, lo que la buena Alicia no sabía es que ya era un experimentado exterminador de roedores...Otra hazaña que jamás relataré en casa...Aunque en esta ocasión no estaría solo, no por la señorita Alicia que observaría ya que ella es una maga no una luchadora, si no que se nos unirían dos personas más de camino, la señorita Janna, una mujer de la cual no tengo demasiado conocimiento y el señor Boris, el cual por lo que tengo entendido es un capaz luchador y un buen herrero, un seguidor de Tempus por la capa que porta si mal no recuerdo.

Cuando el grupo llegó a la cala, dimos buena cuenta de esos roedores, y luego cuando pensaba que eso era todo, el grupo decidió adentrarse en ese agujero cuyo hedor te aconseja alejarte lo máximo posible. Al entrar fuimos recibidos por cadáveres putrefactos que se movían, era la primera vez que veía algo así y debo decir que era tan espeluznante como repugnante, es aterrador ver como un cuerpo hinchado y descompuesto se acerca a ti con intención de golpearte, por unos segundos quedé paralizado no era algo que esperara, pero cuando el señor Boris dio el primer golpe a uno de estos cuerpos pude volver en mí y combatirlos, aunque no fue nada agradable. Tras acabar con varios de estos cadáveres llegamos a lo más profundo de la cueva, donde había una grotesca criatura...No se como se llama ese ser, pero su cuerpo es correoso de un color parduzco lleno de protuberancias que exudan pus, cuenta con varios tentáculos que utiliza a la vez para agarrarte y una enorme boca dentada en la cual puedes acabar si no te andas con ojo, y además parece gustarle vivir en un estercolero insalubre, pues a su alrededor solo había montones y montones de basura y cuerpos de sus víctimas que parecía dejar allí para que se pudrieran lo suficiente para estar a su gusto, cuando la criatura me sintió fue corriendo hacia mí y pude evitar sus tentáculos por que era bastante lenta, el señor Boris me recomendó “darle en el hocico, que era su punto débil”, cualquiera mete la mano cerca de esa boca...Por suerte mi arma estaba encantada por algunos conjuros de la señorita Alicia y pude perforar cerca de su boca donde la piel era más blanda y acaba con ese repugnante ser y así poder salir de ese infecto lugar, el grupo decidió continuar por la costa pero yo preferí marchar a darme varios baños y poder asimilar tantas vivencias en tan poco tiempo.

Debo destacar que en los últimos meses he tenido cierto trato con la señorita Alicia, y puedo decir que es una estudiosa de la magia bastante comprometida y dedicada con sus estudios, envidio su disciplina y estoy seguro de que si sigue así llegará a ser una gran maga. Valoro su tiempo y compañía, tener gente así cerca es valioso, sobre todo en la vida del aventurero donde te juegas el pellejo en muchas ocasiones y vas a depender mucho de aquellos que te rodean.

Justo cuando se disponía a continuar con su escritura sacando otro pergamino, una repentina lluvia comenzó a caer en el Páramo donde el joven se encontraba, maldiciendo para sí guardó rápidamente su material de escritura mientras maldecía – Tsk, para una vez que saco ganas de escribir – Rápidamente marchó a la capital, se había ganado una habitación caliente y un descanso de no menos de diez horas si era posible.​
 

eofolt

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Otra larga guardia a las puertas de Minsor finalizaba para el joven Christian, tras despedirse de los otros aventureros junto con los que que había estado custodiando el lugar marchó a la posada donde había alquilado una habitación para hospedarse mientras durara el asedio de los no muertos a la ciudad. En ese momento el asedio de la ciudad recientemente había comenzado, por lo que la situación aún no era crítica, y el joven mantenía la moral alta al igual que otros aventureros y los habitantes de la ciudad.

Al abrir la puerta de la modesta habitación, el joven se dejó caer de golpe en el lecho, estaba tan cansado por la total falta de costumbre de hacer guardias que no quería ni quitarse la armadura acolchada, de no ser por que se estaba clavando el cinto y el pomo del estoque allí se hubiera quedado, a regañadientes se incorporó y mientras se quitaba el cinto pudo ver sobre la pequeña mesa de la habitación los pergaminos que conformaban su diario, y al verlo no pudo evitar pensar que tal vez debería dejar de postergar su escritura, ya que no sabría cuando el ataque de los no muertos podría comenzar y si sería capaz de sobrevivir a este, tras un pequeño suspiro se armó una vez más del material de escritura y comenzó con la odiosa tarea.


Pese a no tener profesión como soldado he acabado dentro de una ciudad sitiada por un ejército de pesadilla, compuesto por insepultos de todo tipo, horrores que jamás pensaba tendría la desgracia de ver. Por suerte, me encuentro rodeado de aventureros experimentados y personas de noble corazón que hacen que albergue cierta esperanza en una posible victoria, aun así espero que esta vez el querer hacer lo que considero que debía hacer no me haya metido en algo que sobrepase totalmente mis humildes habilidades y me lleve a un horrible final.

Por otro lado, hoy no escribiré sobre el asedio de Minsor y el ataque al valle por parte del ejército de no-muertos y su líder conocido como “Maestro”. Hoy escribiré sobre el ataque que sufrió una pequeña aldea fronteriza al sur de la capital, conocida como Kalanthyr, ya que para nuestra desgracia antes del asedio de Minsor hubo ataques en otros lugares, como fueron algunas aldeas del Valle de Minsor por parte de este ejército de no-muertos con el oscuro fin de utilizar los cuerpos de los pobres e inocentes aldeanos para incrementar sus huestes, y este ataque a Kalanthyr, que según otros experimentados aventureros es posible que no guardara relación con el ejército de no-muertos si no que fuera obra de tal vez Murannitas junto con otros insepultos para crear caos, más esto es algo que no se ha podido comprobar.

Todo ocurrió hace unas semanas, estaba yo tan tranquilo paseando por las cercanías de la capital, buscando algo que hacer, cuando me encontré con otra aventurera, cuyo nombre era Elisabella, una mujer de la cual en aquel momento solo sabía que era mercenaria y por sus armas e indumentaria parecía serlo, así que decidí hablar con ella pues tenía algunos posibles trabajos para los que me pondría venir bien su ayuda, pero en ese momento comenzamos a ver una enorme nube de humo negro que parecía venir del lejano sur, la cantidad y tonalidad de este era preocupante pues incluso en la noche éramos capaces de vislumbrarlo claramente, así que decidimos que sería bueno ir a investigar la fuente de dicho humo, para lo cual al poco se nos unió la señorita Adellian, una devota sacerdotisa del Quebrado la cual también se mostró preocupada por dicha humareda, y de esta forma comenzamos a viajar con premura hacia el sur.

Según nos alejábamos de la capital, comenzamos a pensar que tal vez el humo podría venir de Kalanthyr, y parece que no nos equivocamos pues comenzamos a ver a algunos habitantes de dicha aldea que huían con el semblante desencajado por el terror, estos se encontraban tan asustados que solo repetían “¡Huid por vuestras vidas antes de que esos cadáveres nos alcancen!”, ante tal situación apresuramos la marcha para ir hacia la aldea, y desde una elevación cercana pudimos ver que en efecto el oscuro humo provenía de los edificios en llamas de Kalanthyr, así que nos preparamos para adentrarnos en el lugar pero justo en las cercanías nos topamos con otro aventurero que se presentó como Alian, este nos dijo que la aldea estaba plagada de no muertos y todo estaba lleno de fuego, ceniza y cadáveres de los inocentes del lugar que habían sido masacrados por esas abominaciones. Aun así, debíamos entrar para buscar supervivientes y acabar con esos insepultos, por lo que ninguno de los cuatro dio marcha atrás y nos adentramos en Kalanthyr.

El silencio de Kalanthyr solo era perturbado por el sonido del fuego que consumía los edificios, el aire estaba viciado con un fuerte aroma conformado por la putrefacción de los insepultos que plagaban el lugar, sangre, vísceras y humo, el suelo estaba lleno de los mutilados y destrozados cuerpos de inocentes aldeanos y soldados de Amn, no habían perdonado ni a niños ni ancianos, pero esos seres no entienden de perdón ni de nada, solo son cadáveres andantes al servicio de retorcidos amos. En mis dieciocho años de vida, jamás había imaginado que podría ver un paisaje tan desolador como aquel, aunque no había tiempo para pensar o sentir lástima, pues en cuestión de segundos hordas de cadáveres saltaron contra nosotros deseando arrancarnos la carne y alimentarse de nuestras entrañas, la furia con la que esos seres nos atacaron la recibieron multiplicado por cuatro en sus podridos cuerpos por parte de nuestro acero y los poderes divinos de la señorita Adellian, al cabo de un rato de incansable lucha los cuatro nos alzamos victoriosos sobre esa marea de insepultos.

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Exhaustos y agitados por la frenética contienda, escuchamos lo que parecían gritos de socorro y sonidos de lucha que provenían de fuera de la empalizada, raudos marchamos y allí encontramos a un malherido soldado que luchaba por su vida rodeado por varios de estos cadáveres, sin dudar le socorrimos acabando con esos seres y tratando sus heridas, una vez estuvo estable le preguntamos al soldado que nos relatara lo ocurrido, pero tal había sido el horror que le costó recordarlo, pero finalmente accedió a contarnos la pesadilla que le había tocado vivir.

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Según el soldado, fueron sorprendidos por unos nigromantes que vinieron en mitad de la noche desde el sendero al sur de Kalanthyr que lleva al territorio de Murannheim, de la nada se les echaron encima no menos de una veintena de insepultos, ante el ataque se pusieron en formación y dieron la alarma pero fueron sobrepasados pues además de los insepultos con ellos iban los nigromantes que los estarían comandando, estos nigromantes eran un grupo de mujeres que acompañaban a un poderoso nigromante al cual llamaban “El Maestro”. Y por si fuera poco convocaron criaturas más allá de los no muertos, algo que según el soldado era un grotesco ser rojo y grande. Al ver que no podrían resistir mucho más, comenzaron a evacuar a cuantos civiles pudieron, mientras las mujeres empezaron a quemar las casas al no poder entrar en estas. El soldado, no compartió mucho más estaba visiblemente afectado por lo ocurrido, por lo que lo dejamos tranquilo tras asegurarnos de que se encontraba bien y el lugar era seguro.

Por desgracia, aun quedaba mucho por hacer, el lugar estaba lleno de cuerpos de los insepultos y de los aldeanos así como las casas que ardían, no nos quedó otra que sofocar el fuego, aunque había tanto humo que costaba respirar pero tras varias horas de incansable esfuerzo pudimos poner fin a ese problema en conjunto con los aldeanos que se habían escondido en las afueras y habían regresado tras ver que los insepultos habían sido vencidos. Y después, tras apilar los cuerpos de los civiles y soldados fallecidos, por temor a enfermedades y que los nigromantes pudieran regresar y profanar estos, tuvimos que tomar la desagradable medida de quemar los cuerpos, pese a que fuera algo que ninguno de los presentes deseaba realizar pudimos convencer a los aldeanos y quemamos los cuerpos, aún recuerdo el desagradable olor de la carne quemándose junto con los lamentos y lloros de los aldeanos del lugar que observaban los cuerpos de sus conocidos arder, pese a saber que era algo que debía hacerse sentí como si me clavaran un puñal en el corazón,

¿Qué encontraran de satisfactorio aquellos que cometen estas fechorías y hacen sufrir a los inocentes que no les han hecho nada?

Tras un largo suspiro al recordar aquello el joven Christian se quedó mirando hacia la nada, y prefirió irse a dormir para realizar más guardias y no tener que volver a quemar los cuerpos de aldeanos inocentes que han sido asesinados a manos de insepultos, eso no debía ocurrir en Minsor, ni en ningún otro lugar...​
 

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Christian una vez más se consiguió armar de valor y paciencia para volver a reanudar su escritura en la misma habitación de la posada de Minsor en la que se encontraba hospedado durante el asedio de minsor.

No tengo experiencia militar alguna, no soy un soldado ni pretendo serlo, y debo decir que desconocía lo que es estar sitiado y ahora comprendo lo terrible que es. No podemos salir de la ciudad más que para vigilar las cercanías al portón para que en caso de que haya un ataque podamos alertar y contenerlos mientras se prepara la defensa, los recursos escasean sobre todo desde que sabotearon el puerto haciendo prácticamente imposible a ningún barco atracar en este, si esto se prolonga en el tiempo no se cuanto más podremos aguantar en esta situación, y por si fuera poco descansar es casi imposible, ya que las guardias suelen ser durante la noche y durante el día cerrar los ojos es imposible por los nervios de no saber cuando podrían atacar…

Pero dentro de esta terrible situación, también hay cosas buenas. Pues durante mi estancia en Minsor he podido conocer a diferentes personas, en su mayoría aventureros, cuyos principios, habilidad y coraje son dignos de mi admiración. A la mayoría los he ido conociendo durante las guardias realizadas a las puertas de la ciudad, como son la señorita Charlotte una devota y poderosa sacerdotisa de Lathander, una persona sin duda comprometida con la causa y el ethos del Señor del Alba, el señor Tharador un habilidoso luchador con gran cantidad de combates e historias a sus espaldas, la señorita Anith una muy conocida y respetada sacerdotisa de Sehanine, la señorita Calendil una habilidosa luchadora que emplea sus puños para ello y según me han dicho es capaz de romper un muro de piedra con estos...La señoritas Adellian y Elisabella con las cuales ya tuve el honor de combatir con anterioridad, el señor Nicodemus un fiel defensor de la causa hin cuyo corazón parece ser más grande que él, así como también las señoritas Shiphae y Velatha, las cuales también se encontraron combatiendo con nosotros durante uno de los ataques que sucedieron en una de las guardias, donde fuimos atacados por incontables insepultos, así como caballeros oscuros cuya mera presencia era suficiente para inspirar el terror entre los vivos.

Además de con las guardias, hubo otras personas que también se encontraron colaborando en el buen hacer de la defensa de la ciudad, como son la señorita Erin y Naevys, ambas son personas de noble corazón e intenciones. Erin es una habilidosa combatiente y una ejemplar seguidora de Selune, y Naevys es una poderosa innata con amplios y vastos conocimientos, pude tener el placer de tratar con ellas en la ciudad, sobre todo con Naevys, cuya conversación en la plaza le agradezco pues fue un momento de paz bastante agradable, además me invitó a participar junto con un grupo conformado por Ella, Erin, Shiphae, Velatha, Isi y Anja para asegurarse de que los no muertos no se encontraran abriendo túneles y galerías para intentar acceder a la ciudad por estos, por suerte para nosotros no fue el caso.

Debo decir que ha sido un honor el poder haber combatido y marchado junto a estas personas, espero que pronto acabe este asedio y pueda seguir viajando y marchando con ellos.

Tras esta corta escritura, el joven se incorpora y marcha raudo para disponerse para la siguiente guardia.​
 

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Tras la que sería su última guardia en Minsor, el joven Christian se sentó en los escalones de la plaza de la ciudad, dejó a mano la funda con su fiel estoque pues se sospechaba que el ataque a la ciudad podría ser inminente y aprovechó el poco tiempo que podría quedarle para seguir escribiendo en su diario, ya que tras los últimos ataques era conocedor del poder del enemigo y sentía que su sino podría ser incierto tras la contienda.

Se ha hecho lo que se ha podido y como se ha podido, las defensas han sido reforzadas bajo las indicaciones del soldado de Amn Tark Miller y el maese Vungrir, ambos experimentados luchadores y conocedores del arte de la guerra. Así como el señor Zentakord, un hombre de naturaleza con amplios conocimientos de la flora y fauna, procedió a recoger y preparar hierbas curativas para atender a los heridos junto con la ayuda de la señorita Calendil. También, tras repeler varios de los ataques de los no muertos, estos nos dieron un respiro y usamos medios mágicos y divinos para salir de la ciudad sitiada e ir a las aldeas del Valle bajo el liderazgo de la señorita Anith para salvar a tantos aldeanos como pudiéramos, llevándolos de esta forma a los límites de Amnagua para que fueran acogidos hasta que esta pesadilla terminara, el grupo a cargo de esta tarea se encontraba conformado por el señor Tharador, la señorita Charlotte, la señorita Calendil, el señor Zentakord, el señor Tark, la señorita Anith, el señor Nicodemus y mi humilde persona. Y por último, también se reparó el puerto y se prepararon los navíos para que en el peor de los casos, pudieran escapar de la ciudad tantos refugiados y civiles como fuera posible.

Aunque mis manos no dejan de temblar con solo pensar en el ataque que está por llegar, y experimento un miedo que jamás antes había sentido, me preocupa incluso más la situación del otro grupo, no solo por que si ellos fracasan nosotros también fracasaremos, si no por que entre sus integrantes hay gente apreciada para mi y a diferencia de ellos, nosotros contamos con muros y un lugar conocido, ellos se deberán adentrar en las desconocidas profundidades y enfrentar a los males que acechan en la sombra, espero de corazón que consigan su objetivo y no sufran baja alguna.

Creo que mejor no se podría haber hecho mejor, y si no lo logramos es que no se podría lograr, estoy rodeado de gente capaz y habilidosa y me siento honrado de poder combatir a su lado. No se si con mis humildes habilidades sobreviviré a esta contienda, pero al menos podré ir en paz sabiendo que si dejo este mundo la señorita Shirlen se hará cargo de dar con Robert y llevarlo de vuelta a casa, ha demostrado ser una mujer dura y de palabra, y dejo en buenas manos mi última voluntad. Aunque, si hay algo que me hubiera gustado decirle a alguien antes del ataque final, pero espero, o más bien deseo poder sobrevivir para hacerlo.

El joven se queda un instante pensativo mirando al cielo, cuando de repente empieza a ver a varios paladines debidamente armados marchar hacia las murallas a la vez que las campanas se tañen, el ataque había comenzado. Christian guardó rápidamente todo material de escritura en su mochila derramando el tintero en el suelo debido a que sus manos temblaban con fuerza, el joven al ver sus manos temblar de esa forma trago saliva y solo pudo pronunciar – Ya vienen...- Pese al temblor y el miedo que sentía salió corriendo a agruparse con el resto de los defensores.​
 

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El silencio de una de las habitaciones de la posada de Minsor era perturbado por un quejido de dolor proveniente del joven Christian, este se tomaba el costado aún adolorido de las heridas que obtuvo como resultado de la batalla que tuvo lugar en la ciudad. Rodó por la cama pues aún le costaba moverse, y una vez llegó al borde de esta se incorporó con lentitud ayudándose de los brazos mientras se miraba su vendado torso donde sus heridas aún supuraban y manchaban las vendas que las cubrían, lamentándose de su pobre estado el joven pudo acercarse a la mesa cercana donde había una jarra con agua de la cual bebía mientras miraba su material de escritura, dado que ya no podía hacer otra cosa que no fuera descansar y cambiarse las vendas como mejor sabía y podía, decidió que sería buen momento de escribir un poco.

En varias ocasiones, había escuchado y leído acerca de lo épico de la batalla, la gloria y el honor que hay en ella. Pero para mi desgracia, yo no he encontrado nada de eso, solo he podido ver horror, sangre, muerte y devastación...Tal vez sea por que el ejército que enfrentábamos era uno compuesto por insepultos y otros horrores, o tal vez sea por que aquellos que hablan sobre lo épico de la guerra jamás han estado en una contienda, pero no creo que haya nada glorioso en esta, es una bestia que lo devora y consume todo a su paso.

El día del ataque, cuando las campanas fueron tañidas los defensores nos juntamos más allá del puente, allí las primeras instrucciones fueron dadas, los miembros de la orden y fuerzas locales se situarían a lo largo de los muros y esperarían mientras el nutrido grupo de aventureros saldría a recibir extramuros al ejército de insepultos, y así nos preparamos para la inminente lucha, los arcanos usaron sus conjuros, los sacerdotes alzaron sus rezos y los combatientes preparamos nuestras armas. Al cruzar las puertas, incluso siendo de noche eramos capaces de vislumbrar las sinuosas y horripilantes formas de las criaturas que componían el otro ejército, había tanta variedad entre sus huestes que era complicado asegurar todos los insepultos y otros horrores que componían sus filas. Rápidamente el ejército enemigo vino hacia nuestro encuentro, y nosotros respondimos avanzando por igual, por desgracia, ellos estuvieron mejor organizados, algunos de nuestros luchadores avanzaron demasiado, se dejó desprotegida a nuestra retaguardia y eso fue aprovechado por algunos de los suyos que eran capaces de moverse entre el caos de la batalla sin ser vistos, además nos superaban considerablemente en número, salir fuera de los muros no fue un acierto y los ordenados y defensores locales tuvieron que salir en nuestra ayuda para que nos pudiéramos replegar al interior de la ciudad para tratar nuestras heridas y organizarnos mejor.

De poco tiempo disponíamos, aun así fue suficiente para poder tratar nuestras heridas y disponer una nueva estrategia antes de que los insepultos tiraran abajo el portón exterior y avanzaran hacia el segundo. En esta ocasión, los recibiríamos en el puente, donde nos haríamos fuertes en el estrecho paso para evitar que nos rodearan, aunque corríamos el riesgo de que sus lanzadores de conjuros aprovecharan esto en nuestra contra. Cuando todos estábamos ya dispuestos en el lugar, soportando la tensión de la situación y el dolor de las heridas del primer enfrentamiento, comenzamos a vislumbrar como los incontables insepultos avanzaban hacia el puente aunque repentinamente pararon su marcha y de entre sus huestes apareció el autodenominado “Maestro”, el poderoso nigromante protegido con una magia que lo hacía totalmente invencible, a la vez que este se acercaba notamos una gran sombra sobre nosotros y pudimos percibir para nuestro horror como su mayor baza, el dragón no-muerto que estaba bajo su control sobrevolaba la zona, la situación cada vez era más desesperada, en ese momento comencé a pensar que tal vez no saldría vivo de la ciudad, la poca esperanza que guardaba en mi se disipó al ver semejante bestia sobre nuestras cabezas que podría barrer el puente con su devastador aliento en cualquier momento, aferré con fuerza el mango del estoque y me resigné a ese sino mientras el Maestro hablaba aunque no pude escuchar con claridad lo que decía. Pero de repente, algunos de los insepultos comenzaron a temblar, y en cuestión de segundos muchos de estos se volvían polvo o se desplomaban volviendo a ser lo que debían ser cadáveres inanimados, por si fuera poco el enorme dragón emitió un tremendo rugido y se desplomó sonoramente cayendo sobre la plaza de la ciudad, así como el “Maestro” comenzó a actuar con cierta incoherencia, parecía distraído y absorto. Esto era una clara señal de que el otro grupo lo había conseguido, era la motivación que necesitábamos en el momento justo, al unísono atacamos al ejército invasor que ahora el que se encontraba en problemas, pagarían todo lo que habían hecho, el primero en caer fue el “Maestro” pero otros muchos les seguirían, la contienda fue cruenta y dura pero en esta ocasión su retaguardia sufrió mucho más que la nuestra pues no los protegieron apropiadamente, ellos quedaron separados y con la ventaja de nuestro lado pudimos repelerlos y les forzamos a retirarse pues ya no contaban con el “Maestro” ni con sus huestes, aun así el precio fue alto, muchos defensores locales habían caído, y entre los aventureros aunque no había bajas muchos, sobre todos aquellos de vanguardia sufríamos heridas graves.

Por desgracia, esto aún no había acabado, decidimos con las pocas fuerzas que nos quedaban revisar la ciudad por si algún insepulto se hubiera colado y acabamos llegando a la plaza principal de la ciudad, donde se encontraba el putrefacto cuerpo del dragón no-muerto, su hedor era nauseabundo, y su mera visión aunque pareciera derrotado era suficiente para helarte la sangre, respiramos tranquilos, pues pensábamos que al igual que el ejército había sido derrotado, pero algunos de los presentes afirmaron que se estaba moviendo y en cuestión de segundos comenzó a alzarse de nuevo, aunque sus alas estaban destrozadas y no podría volar, cuando se irguió todos aguantamos la respiración durante unos segundos antes de tener que lanzarnos a por él, no se si era por el tamaño, por todo lo que había escuchado sobre los dragones, o por su antinatural estado de no-muerto, pero esa criatura era realmente intimidante. El aliento de la criatura era devastador, por suerte se podía esquivar si uno era lo suficientemente rápido, aun así la cercanía a este aliento quemaba la piel, los ojos te ardían y te costaba respirar, tras esquivarlo vi como una de las enormes zarpas de la criatura fue dirigida hacia mi, cuando quería moverme para esquivarlo sentí un intenso dolor en mis piernas, estaba demasiado fatigado y dolorido para esquivarlo...Al aceptar que no podría esquivar ese ataque y que sería devastador dado mi estado, me quedé mirando como la zarpa avanzaba hacia mi en unos instantes que me parecieron eternos, y cuando me resigné a lo que podría ocurrirme, la imagen que vino a mi mente para mi sorpresa no fue la de mi familia, sino otra inesperada pero a la vez reconfortante si moría con esta imagen en mi mente.

Por suerte para mi, no fue mi final, ya que cuando derrotaron a la temible criatura, los sacerdotes presentes, fueron capaces de tratar la gravedad de mis heridas y alejarme de las garras de la muerte en esta ocasión, gracias a ellos y a sus dioses por ello.

El sentirse fatigado y dolorido por estar demasiado tiempo sentado, Christian se incorpora lentamente y se deja caer en la cercana cama quedando rápidamente dormido, algo debilitado y tembloroso por la fiebre y el dolor que recorre su cuerpo.​
 

eofolt

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Preludio – Buscando a un hermano.​

Supongo que cada aventurero cuenta con sus propias motivaciones para echarse a los caminos. Por mi parte, siempre he acusado a mi inherente curiosidad, pues deseo conocer a otras personas, culturas y razas. En definitiva, ver que hay más allá de los límites de la pequeña comunidad en la que me he criado. Y aunque esto es cierto, hay algunos otros motivos que suelo guardar para mi, y que me llevaron a tomar la decisión de echarme a los caminos como aventurero y dejar atrás la comodidad y seguridad del hogar, uno de estos motivos es Robert, un amigo de la infancia al cual considero como un hermano.

Robert es por unos años mayor que yo, físicamente es un portento ya que con sus más de dos metros de estatura y con una fuerza que podría rivalizar con la de un ogro es realmente una mole andante, pero por otro lado es tan feo como un ogro y el pobre tiene la inteligencia y el sentido común de una piedra. Pero lo conozco muy bien, ya que nuestras familias son vecinas y nos hemos criado juntos, y puedo asegurar que no hay maldad alguna en él, y es una persona muy trabajadora. Por desgracia, el sino ha sido un tanto duro con él y con su familia, pues perdió a su padre cuando él era muy joven y su hermana menor Lisalda era apenas un bebé, dejando a ambos bajo el cuidado de su madre Camille, la cual es de naturaleza enfermiza, por suerte para ellos nuestra familia siempre ha cuidado de ellos y nunca les ha faltado de nada, ya que al igual que yo, mi familia aprecia a la de Robert, ya que son buenas y humildes personas.

Debido a su situación, desde muy joven Robert ha tenido que trabajar muy duro, encargándose de sus tierras y sus animales, aun así él no daba a basto y solían depender de nuestra ayuda, y para mi pesar nunca llegué a ver que esto realmente afligía a Robert, pues él quería no tener que depender de nadie para sacar adelante a su madre y su hermana. Debido a este sentir, Robert se vio tentado por las palabras de una mujer embaucadora, la cual se hacia llamar Alana, esta es una mestiza cuyos rasgos élficos están más que acentuados dotándola de una gran belleza, además de una buena habilidad para analizar a las personas y manipularlas a su antojo. Esta se nos presentó en una ocasión en Amnagua cuando Robert y yo estábamos descargando grano para un contratista local, iba acompañada de unos cinco hombres bien armados y pertrechados, para mi ninguno de ellos inspiraba confianza y menos aún Alana, una mujer como ella no se acercaría a dos campesinos como nosotros con una sonrisa de oreja a oreja y buenas palabras si no tiene segundas intenciones, por desgracia Robert en seguida quedó tentado por sus promesas de un trabajo bien remunerado y sencillo de hacer si nos reuníamos con ella en el mismo lugar en una semana, además Alana se enfocaba claramente en Robert más que en mi, y este se dejaba llevar por las palabras y encantos de la mujer, aun así no intervine ya que pensé que Robert no se marcharía a sabiendas de que su madre estaba cada vez peor de salud y que su hermana lo necesitaba.

Para mi sorpresa, una semana después encontré a Robert saliendo deshoras de su casa así que lo decidí seguir, lo mismo iba a encontrarse con la joven Martha, una muchacha de una de las granjas cercanas por la que Robert sentía especial afecto y ella era realmente amable con él, pero cuando vi que iba hacia los límites de las granjas, decidí pararle y preguntarle que a donde iba a esas horas, este me dijo que necesitaba ese trabajo para mantener a su familia, que estaba cansado de depender de nuestra bondad, que él tenía su orgullo...No se si fue por la seguridad o la franqueza con la que me habló aquella noche, pero realmente no ha habido día que no lamentara no haber ignorado sus palabras y haberlo convencido de volver a su casa, así que solo pude dejarle ir tras asegurarle de que cuidaríamos de su hermana y de su madre en su ausencia.

Los meses tras la marcha de Robert pasaron y no recibíamos noticia alguna de él, su madre fruto de la preocupación comenzó a empeorar rápidamente, daba igual que remedios se usaran, estos podían calmar sus dolores durante unos días pero luego volvían y en ocasiones con más fuerza. La angustia de no saber nada de Robert, junto con que se pudiera dar el peor desenlace para su madre y Robert no se hubiera podido despedir de ella me atormentaban cada día, hasta el punto de que no era capaz de centrarme en nada. De esta forma, una noche tras cenar con mi familia y habiéndome despedido de ellos sin que se dieran cuenta, tome mis pertenencias y decidí que era hora de buscar a Robert y traerlo de vuelta, por desgracia mi padre si que había leído mis intenciones, a fin de cuenta ambos somos muy parecidos, no revelaré en estas páginas lo ocurrido con él aquella noche, pero me permitió marchar y me aseguró que se encargaría de explicarlo a mi madre y hermanas.

Desde que marché, pasé meses buscando a Robert y a la tal Alana, lo hice por Amnagua, por Crimmor y seguí hasta llegar a la capital donde tenía mis sospechas de que podría dar con esa mujer y con Robert. Pero el problema con el que me encontré fue tan grande como la propia capital, a fin de cuentas nunca antes había pisado la capital, no tenía contactos ni conocía sus calles, todo se me complicaba bastante, y pese a que trataba de buscar por los barrios bajos recorriendo sus oscuras y sinuosas calles, claramente no soy el apropiado para hacer preguntas por aquí ya que tampoco se moverme por este ambiente. Aunque, un tiempo después y de forma inesperada conocí durante una aventura a la señorita Shirlen, una mujer capaz y astuta que se ha criado en los barrios bajos y podría ayudarme con este problema, al fin tuve algo de suerte en la búsqueda de Robert.​
 

eofolt

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Buscando a un hermano – Acto 1 – Contactos.​

Tras haber cerrado un pago acorde para la tarea de dar con mi amigo Robert, Shirlen me citó en La Corona de Cobre, una taberna y posada de los barrios bajos, ya que antes de poder movernos por los barrios bajos necesitábamos consultar algo de información para saber por donde comenzar la búsqueda.

Aunque la capital sea un lugar próspero y muy atractivo para las miles de almas que pasan por ella cada día, los barrios bajos son todo lo contrario, una enorme sombra en la que casi nadie repara, condenando a todas las almas que allí habitan al ostracismo. Incluso durante el día, las silenciosas calles y plazas que conforman los barrios bajos son sombrías, el lugar no cuenta con presencia de la guardia más allá de las entradas que dan a los otros distritos, por lo que uno no puede evitar sentirse inseguro mientras pasea por estas sucias calles, sintiéndose en todo momento observado por los habitantes del lugar cuya mayoría son mendigos, gente humilde sin posibilidad de vivir en otro jugar, mujeres que venden su cuerpo y en un menor porcentaje individuos que sin duda te examinan para ver si eres una presa fácil a la que asaltar. Si tienes suerte de no perderte por los callejones y sortear posibles encuentros desagradables, puede que acabes dando con uno de los pocos edificios que parece mantenerse en condiciones o al menos no da la sensación de que se vendrá abajo con las próximas lluvias, este edificio situado en “La Plaza del Cobre” es la Corona de Cobre, al cruzar sus puertas y bajar por sus escaleras serás recibido por un fuerte aroma a humanidad, algo que no difiere de muchas otras tabernas que un aventurero pueda pisar, así como las rápidas miradas de los parroquianos, la mayoría son gente que disfruta de estar apartados de las pocas luces del lugar y que suelen ocultarse bajo oscuras capas y capuchas.

Mientras esperaba a Shirlen, me acerqué a la barra donde dejé unos cuantos cobres para tomar una copa de vino, debo decir que me sorprendió la calidad para su precio, así como la amabilidad del tabernero. Al poco, pude ver como por la misma entrada por la que había llegado al local descendía una figura femenina conocida para mi, era Shirlen la cual llegaba puntualmente y tras un apropiado saludo uno de los parroquianos del lugar que parecía conocerla se acercó a nosotros, a simple vista iba tapado de pies a cabeza y contaba con una máscara, en lo personal no me fío de nadie que oculte su rostro, pero en esta situación y lugar no estoy para ser quisquilloso, este se presentó como Merzer “El Barón de las Ratas”, al principio los tres mantuvimos una charla un tanto cordial hablando sobre los barrios y su tal vez desmerecida fama, supongo que los que nos éramos desconocidos nos estábamos tanteando durante la conversación, aunque rápidamente la conversación fue derivando a saber que traía a una humilde persona como yo a estos barrios, pues no nos engañemos no soy precisamente alguien que se mueva por este tipo de lugares, y claramente la curiosidad no podría ser el único motivo que llevaría a alguien a adentrarse por estas calles. Confiando en el criterio de Shirlen, pues parecía conocer al Barón de las Ratas, decidí que tal vez sería apropiado revelar que me encontraba en dichos barrios para buscar a una persona que sospechaba podría encontrarse en problemas, así como asegurar que mi intención no era alterar la “paz” de los barrios ni buscar problemas, y que había contratado la ayuda de Shirlen, pues ella sabía moverse por los barrios bajos y podría obtener respuestas que a mi no se me darían.

El Barón no se mostró en contra de lo que escuchó, es más afirmó que él era uno de los parroquianos con más ojos y oídos por el lugar, y de esta forma nos invitó a acompañarle a un lugar más privado para tratar el asunto, de esta forma Shirlen y yo lo seguimos a un reservado que se encontraba custodiado por un semiorco con cara de pocos amigos, una vez allí le relaté al Barón acerca de la desaparición de mi amigo Robert, la maldita Alana y su implicación en todo esto, y mis sospechas e investigación desde Amnagua y que me llevaron hasta la capital. Para finalizar, con la contratación de la ayuda de Shirlen, pues los Barrios Bajos son un ambiente en el que yo no se moverme con fluidez y requiero de dar con Robert cuanto antes. Tras ello, el Barón me habló un poco acerca de como funcionan los Barrios Bajos, los cuales no se diferencian en parte de Amn, si tienes los recursos necesarios es posible que obtengas lo que buscas, y también se ofreció a darme un mapa detallado de los Barrios Bajos para poder moverme con estos con cierta soltura a cambio de diez monedas de oro, y también se ofreció a preguntar por Alana y Robert a cambio de un favor si daba con información relevante de ellos. Tras ello, dado que ninguna de las partes quería perder tiempo pues teníamos quehaceres que llevar a cabo nos despedimos y pactamos vernos en tres días para realizar la transacción por el mapa de los Barrios Bajos.

A los tres días, nos encontramos de nuevo los tres implicados, el pago se realizó y ambas partes cumplieron con la transacción. De esta forma, ahora tenía en mi poder un mapa de los Barrios Bajos, lo cual sería de gran ayuda para poder moverme por estos junto con Shirlen, el Barón destacó junto con Shirlen, que los del callejón de la Rata son un tanto beligerantes, por lo que es una zona un tanto conflictiva. Así como también señaló la presencia de una cofradía de esclavistas en la Plaza de las Trece, ante esta información Shirlen sugirió que valdría la pena revisar estos puntos de interés así como el Barón señaló que si Alana era extranjera tal vez contratara a algunos matones del Callejón de la Rata que le sirvieran de guía y protección para sus intereses. Además, por suerte Shirlen se había criado en ese lugar, por lo que conocía bien a los habitantes de esta y dijo que podríamos comenzar nuestra búsqueda allí, ya que sabía a quien preguntar. De esta forma, una vez contábamos con la información adecuada, los contactos apropiados y un lugar concreto por el que comenzar, era el momento de ponerse manos a la obra.
 

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Buscando a un hermano – Acto 2 – Primeras pistas.​

Poco tiempo después de mi última visita a la Corona de Cobre me reuní con Shirlen en la plaza en la que se encuentra dicho local para comenzar con la búsqueda de Robert en el Callejón de la Rata. Nuestro viaje por los sombríos, sucios y silenciosos callejones que conforman los Barrios Bajos fue seguro ya que Shirlen sabe moverse por estos lugares, aunque todo cambio una vez nos adentramos en el Callejón de la Rata, pues como la propia Shirlen me advirtió nada más entrar en los dominios del callejón “Más te vale no separar la mano de la empuñadura, por si acaso.” A simple vista, el panorama del Callejón de la Rata no es muy diferente al resto de los callejones de los barrios bajos, a salvedad de un considerable aumento de roedores que deambulan entre la suciedad que se acumula por el lugar y tal vez una mayor decadencia en los edificios.

Según avanzábamos por el Callejón de la Rata, Shirlen sugirió que sería buena idea preguntar a una banda que llevaba años en la zona ya que se decía se habían criado por el lugar, y es posible que los integrantes de dicha banda estuvieran al tanto de lo acontecido recientemente por el lugar. Y de esta forma, seguí a Shirlen la cual me guió hasta una de las casas abandonadas y destartaladas del lugar, al acceder pudimos apreciar que la casa estaba medio derruida y que el poco mobiliario del lugar se encontraba degradado por la humedad. La casa estaba desierta, salvo por un individuo que portaba una de esas pesadas armaduras tintada de oscuro, así como una capucha y una máscara para ocultar su identidad, este rápidamente nos pregunto por nuestros intereses al llegar a dicho lugar y nos dejo claro que no era sitio para buscar problemas. Shirlen parecía conocerlo de vista o al menos de manera superficial, señalando en tono bajo que ese individuo era miembro del grupo que buscábamos. Tras dejar clara nuestra intención, que no era otra más que buscar información y pagar apropiadamente por esta, el individuo se mostró colaborativo y a cambio de unas cuantas monedas de oro nos hizo saber que no conocía a ninguna “Alana”, pero sí que hace unos meses hubo una mujer extranjera que ofrecía un suculento trabajo por el lugar, aunque tanto él como los suyos lo rechazaron pues desconfiaban de esta oferta, pero nos proporcionó el nombre de tres individuos del Callejón que si fueron vistos tratando con esta mujer, estos eran Yhal, Geled y Krinest. Shirlen parecía haber escuchado de estos tres, al parecer son unos ratones de poca monta, hermanastros que decían ser más hábiles de lo que eran realmente, estos suelen vaguear por la Plaza del Acre, lugar al que iríamos al contar con una nueva pista.

Tras obtener el nombre de los tres individuos en cuestión, marchamos a donde normalmente suelen ser vistos, llegando a la Plaza del Acre con relativa rapidez. Una vez en la plaza, entre la poca gente que se encontraba presente pudimos ver a tres individuos que coincidían con los que buscábamos, ya que un par de ellos jugaban despreocupadamente a los dados mientras otro vigilaba las cercanías. Shirlen propuse que dado que eran unos vagos y maleantes diplomados, lo mejor sería ir a hablar con ellos directamente, ya que si esperamos para seguirlos podríamos esperar durante horas. Por ello, Shirlen tomo la iniciativa y se encaminó hacia el grupo mientras yo la seguía de cerca, según nos íbamos acercando, pudimos ver que los tres individuos eran relativamente jóvenes, iban vestidos modestamente con ropajes un tanto sucios y desgastados, y no parecían ser un peligro para nosotros pues no iban si quiera debidamente pertrechados, ya que con suerte contarían con alguna daga en sus fajines.

Rápidamente, pudimos apreciar de los tres cual era el más necio e inconsciente de los tres, pues a diferencia de los otros dos Krinest se acercó a Shirlen sin precaución alguna con insinuaciones banales y superficiales, Shirlen se dio cuenta de esto y decidió usarlo en su favor para sacar información del incauto joven, ante esto Yhal y Geled se pusieron nerviosos tratando de evitar que el joven contara nada pero su actuar demostró que claramente sabían algo sobre el trabajo ofrecido por Alena en el Callejón de la Rata, así que Shirlen decidió distraer al joven Krinest dándole unas monedas para que se marchara a buscar compañía para aplacar sus necesidades mientras nosotros nos quedábamos con Yhal y Geled, estos parecían más cautos pero a la vez no querían tener problemas con alguien de los barrios como Shirlen por lo que decidieron cooperar rápidamente. Según la pareja, hace unas semanas una mujer cuya descripción encajaba con Alana les ofreció vigilar una casa de los barrios bajos a cambio de un suculento pago, ellos no se lo pensaron demasiado y aceptaron pues necesitaban el dinero para sobrevivir, su tarea consistía en evitar que nadie de los barrios entrara a husmear en la casa, lo único que llamó su atención al principio fue que dentro de la casa había gente joven que no era de la capital, posiblemente campesinos de aldeas del reino de Amn, así como los hombres de esta mujer que estaban bien pertrechados, estos últimos parecían vigilar a los campesinos para evitar que salieran de la casa. Lo más llamativo de su relato, fue que señalaron que entre esos campesinos había un ogro, pues decían que su rostro era horrible y que su altura y corpulencia parecían la de un ogro, más tras pensarlo y hacer unas preguntas, Shirlen y yo estábamos casi seguros de que se trataba de Robert, no es un ogro.

Cuando creíamos que le habíamos sacado todo, Shirlen le hizo una serie de preguntas acerca de los campesinos y que habían hecho con estos, ante las cuales la pareja parecía ocultarnos algo, así que hubo que presionarlos un poco para que finalmente nos contaran que una noche posiblemente los durmieran con algo en la comida y la bebida para luego llevárselos de la casa que vigilaban a algún otro lugar, aunque ellos no sabían a donde, más aseguraron que entre los hombres de Alana, solían buscar mujeres de compañía en el distrito del beso, en concreto uno de los más jóvenes, por lo que nuestra siguiente pista se encontraba entre estas mujeres.​
 
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