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Diario de Kennie Sane

tiradadedados

Hueso roído de Loreliel
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El comienzo de la senda

Diario de Kennie Sane
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Mucho ha llovido desde que comenzará mí carrera como aventurero, cuando solo era un explorador inexperto que se unió a la Vigilia, un grupo de aventureros que más que grupo era una familia, pero como en cada familia, nos hacemos mayores y abandonamos el nido.


No tardé en unirme al Colmillo, un grupo recién creado de mercenarios que luchaban por el bien. Su líder Howl buen amigo de mí anterior líder Axel, nos acogió a muchos y pronto nos hicimos notar en estas tierras.


El grupo se hizo notar sobre todo por la defensa del pueblo pesquero de Kalathyr, un pueblo acosado por la proximidad a Murann y del cual ahora formamos parte como sus defensores, pero no todo es bueno, ya que hayamos decidido protegerlo de los continuos saqueos de los murannitas ha hecho crecer las rencillas con Murann y estamos a punto de iniciar una guerra con los vecinos bestias.


Muchos grupos se han unido para salvaguardar Kalathyr, como la Orden de la Balanza, la guardia ha aumentado también sus tropas allí, algunos arcanos de la torre de magos, los Karatunenses y un largo etcétera.


Pero las bestias no se han quedado atrás y han unido fuerzas con los nomuertos. En éste momento no dejamos de hacer pequeñas incursiones al territorio hostil, para saber con que numero de tropas cuenta, sus defensas, accesos vulnerables…


Y eso no es todo, además de espiarnos mutuamente, ya hemos llegado a las manos en más de una ocasión. Supongo que cuando los Murannitas hicieron explotar uno de los almacenes de comida y que nosotros por otro lado voláramos una de sus cuevas con varios minotauros dentro a propulsado todo esto.


La primera contienda grande fue en el cementerio maldito, donde un grupo se había hecho fuerte y gracias a la colaboración de todos, logramos expulsarlo y robarle las defensas para nosotros. Pero los actos vandálicos de uno y otro lado no han cesado.


Descubrimos que en una cueva aguardaban una multitud de nomuertos para ser enviada contra nosotros, pero quizás por la ayuda de algún espía o nuestra mala fortuna, cuando llegamos para destruirlos los habían movido y puesto a salvo en su fortaleza.



Ahora pasamos los días y las noches con la vista puesta sobre esa maldita fortaleza, sabiendo que muy pronto nos tocará luchar, solo espero sobrevivir haciendo lo que más me gusta, matando orcos.
 

tiradadedados

Hueso roído de Loreliel
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Compañero animal​

Faltaba poco para el amanecer y el explorador Kennie recogía algunas flores para la ninfa, a la cual le había prometido traer un espejo de plata que le había pedido, allí recogía las flores y las anudaba unas con otras para formar una pequeña corona florecida de un aroma embriagador, cuando su amigo Emnluk se dejó caer.

-hola Emnluk, no sabía que conocieras este lugar. -si, suelo pasarme a observar que todo esté bien con la ninfa presumida. -así que también la conoces, yo he venido a verla y bueno… pues le traía esto.

Al enseñarle la corona de flores el otro explorador río, sabiendo que Kennie parecía intentar algo con la ninfa decidió acompañarle, posiblemente para reírse ante el rechazo de ésta.

Atravesaron la cascada de agua y subieron a nado por la estrecha caverna para llegar a un lugar detenido en el tiempo, se notaba que era el hogar de la ninfa. Continuaron ascendiendo los picos entre cascadas ayudados de una cuerda hasta legar a la cima y continuar por un estrecho puente de roca resbaladiza.

-hola señorita ninfa, tan guapa como de costumbre, pero para que pueda admirarse mejor le traigo dos regalos.

Entregó la corona de flores y el espejo, de ese modo la ninfa no dejó de mirarse embelesada por su propia belleza, a cambio le entrego una llave de un estanque mágico lleno de hadas. Kennie seguía embelesado por la belleza de la ninfa cuando un grito le hizo reaccionar, era Emnluk.

-¡Kennie!… ¡Kennie!… mira allí ¿que es eso que se escucha? -parecen pájaros. -¡no! ¡no! Más abajo -¡JODER! Uno de los polluelos ha caído al agua, voy a buscarlo.

Ambos montaraces descendieron los riscos hasta llegar al lago, desprendido de sus ropas saltaron al agua. Fue Kennie el primero en llegar hasta el ave, pero la fuerza de la cascada le impedía nadar bien llevando al polluelo en alto para que no se ahogase, por suerte su compañero Emnluk pudo echarle una mano y ponerse a salvo.

Frotaron a la cría de halcón con sus ropas para secarle y decidieron escalar de nuevo aquella montaña para devolver al polluelo a su nido. Pero cuando se acercaron al nido pudieron ver dos criás más allá piando, dejaron el que llevaban con sus hermanos, cuando fueron atacados por la madre de estos, quien se les abalanzó por el aire y casi les tira de la cornisa.

-retrocedamos, que no piense que somos una amenaza “dijo Emnluk” – si vayámonos, ya están a salvo.

En ese momento la madre halcón se acerco al nido, agarró a una de las criás y la sacó del nido tirándola de nuevo al lago ante la mirada de asombro de los exploradores, que corrieron abajo y rescataron al polluelo de nuevo.

-”Emnulk” creo que por alguna razón la madre rechaza a su cría, así es la naturaleza de cruel. -si no podemos devolverlo con los suyos, trataré de cuidarlo. -Podrías hablar con Zentakord, para vincularte con ese animal, como yo estoy con el mío. -iré a hablar con él de inmediato.

Unos días más tarde ambos montaraces dan con el pastor de arboles Zentakord y el Shondakulita Haran quien intercambiaba conocimientos y experiencias con el druida.

-”Kennie” que bueno veros al fin, llevamos un par de días buscandos, espero me puedas ayudar Zenta. -”el druida” si yo poder ayudar tu, hacerlo yo.

Entonces sacan al polluelo del pecho de Kennie, quien dormía cálido entre su cuerpo y las ropas. Le explican como consiguieron al animal y lo que pretendían hacer con él.

-”druida” tu interrumpir ciclo de la vida, porque tu salvar polluelo, ser su hora. -”Emnluk” no querrás que estando allí lo dejemos morir, además Kennie no tiene un compañero animal, puede ser la mejor manera solucionar este problema.

Al druida no le terminaba de convencer que fuéramos interferido en el ciclo natural de la vida, pero sabiendo que podía ayudar al explorador a vincularse y ambos serian uno solo, no lo dudo.

-”druida” bien, yo ayuda, tu primero ves a cazar, al este haber jabalís, tu caza con manos, como garras, no armas y que halcón te vea y aprender así. -ni un cuchillo ni nada, recriminó Kennie, bien bien, haré lo que pueda.

Todo el grupo seguía a Kennie que iba más adelantado buscando los rastros de jabalí, hasta que por casualidad pudo ver a uno despistado, lo acorraló y comenzó la batalla. El cuerpo del animal era duro y con las manos en lugar de garras el explorador parecía que se limitaba a dar guantazos al animal, hasta que pudo introducir los dedos en los ojos, alzarlo y estamparlo contra el suelo para así dar muerte al animal.

-”druida” ahora deber morder y dar de comer a halcón de boca a pico, pero no usar armas. -con los dientes enserio, exclamó Kennie ante las risillas de sus compañeros Haran y Emnluk.

Tras morder con fuerza Kennie consigue arrancar un trozo de carne y ofrecérselo a su halcón, del cual también engulle algun mordisco de carne cruda para el mismo, mientras Zentakord comenzaba un ritual sobre ambos para cerrar el vinculo que los uniría por siempre.

-”druida” ahora tu ser madre de halcón, tener que poner nombre y repetir caza y comida hasta que halcón crecer. -”Kennie” en todo caso seré su padre. -”druida” tu ser madre de halcón, padre halcón siempre marcha y madre cuida. -”Haran” eres una mami estupenda, replicaba burlón ante los sudores fríos que le habían entrado a Emnluk aguantándose la risa. -”Kennie” bueno, queda mucha carne por comer, hacer un fuego y no desaprovechamos el animal que hemos tenido que cazar.


Los cuatro amigos se dieron un festín con el jabalí, mientras se contaban historias y reían de sus anécdotas alrededor de la hoguera, cuando de pronto Kennie mirando al halcón le dijo, te llamaras Levar.
 
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