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Diario de un médico

zgzpedro

El que aplaude en los discursos Zhent
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Hola.

Aquí colgaré relatos sacados de sesiones de roleo con otros jugadores con mi PJ Saulot Kefen. Medico de profesión, cocinero de vocación, caníbal por devoción a Velsharoon y hedonista por amor a Sharess.
 

zgzpedro

El que aplaude en los discursos Zhent
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El primer paso

Introducción

Un golpe seco se escucho en la noche. Luego un quejido rasposo para continuar con un ruido sordo de algo cayendo al suelo...

Otro golpe seco... otro rasposo... otro sordo anunciando que otra vez algo daba contra la tierra....

Para un paseante normal apenas seria visible la figura enfundada en negro que se fundía con la noche que lo rodeaba. Alguien mas avezado en aprovechar la luz de las estrellas podría identificar un hombre encapuchado y enfundado en una capa, que blandía una pala. Es fácil saber que uso le estaba dando a la pala en un lugar como este. Un cementerio.

Otro golpe seco... pero esta vez acompañado por uno mas sonoro al golpear algo mas fuerte que la mera tierra. ”A ver si esta vez...” La figura rebusco en la tierra para sacar.... otro inútil cráneo. Usando el dorso de su mano para secar el sudor que empezaba a empapar el flequillo de sus oscuros cabellos, aparto por un momento la capucha que le escondía la cara. Un rayo de luna ilumino la permanente sonrisa que adornaba el rostro de Saulot. Esta vez estaba contaminada por una mueca de decepción. Arrojo la calavera a un lado y con un paso salió de la tumba que había profanado con tan pocos resultados.


Prologo

”¿Que hago aquí?” me preguntaba mientras mis pasos me encaminaban a un lúdico paseo por el cementerio. Dejaba atrás la tumba recién profanada y lo único que había sacado de cierto interés era, graciosa ironía, un símbolo religioso de Kelemvor, que a buen seguro me daría unas monedas para poder seguir disfrutando de mi vida.

Büyücülük me había enseñado bien el dogma y las enseñanzas de Velsharoon pero nada de su iglesia o de como poder ampliar mis conocimientos mediante la experimentación. Se que esas desagradables y pútridas herramientas que son los restos de los cadáveres tienen algún uso. Pero no hoy por hoy no soy capaz de sacarles mas uso a esos ingredientes que a una vengadora sagrada. Y desde la misteriosa desaparición de mi mentor, por lo que se, bien podría ser el ultimo representante del Señor de la Cripta en la faz de Faerun.

Casi sin darme cuenta me percato que me encuentro enfrente de una de las capillas del cementerio. Perdidos en mis preocupaciones no se muy bien como mis pasos me han traído aquí. ”Cripta desconocida” susurro leyendo la marmórea placa de la entrada. Mas de una vez me he planteado entrar en estos lugares con la esperanza de encontrar algo que me pudiera ser útil pero siempre tanto las cerraduras como mi prudencian me han frenado de hacerlo. Miro el picaporte planteándome por enésima vez si esta vez daré el paso que me hará entrar en una de estas catacumbas y para mi sorpresa me encuentro la puerta entreabierta.

Miro a mi alrededor y no encuentro mas compañía que el bosque de piedra que forman las lapidas del lugar. Lentamente empujo la puerta que me estremece con un ligero chirrido. No quiero forzarla mas aunque la abertura que queda es suficiente para hacerme pasar. Dubitativo mis pies luchan tanto por avanzar como por retroceder. Al final no se como mi valor supera a mi prudencia y doy el paso que me introduce en un nuevo mundo.


”Bonita cámara” pienso. La piedra y el mármol combinan aquí de una forma armoniosa dando solemnidad al lugar. Aunque no son de mi gusto no puedo evitar sentir que de alguna forma la belleza tétrica del lugar me embarga.

Intento que mis pasos no resuenen en la estancia mientras me encamino hacia unos toscos ataúdes que contrastan con las ornamentadas paredes del lugar.

”¿Que es eso?” me sobresalto al oír unos ruidos provenientes de detrás una puerta aparentemente cerrada. Algo golpea la pared. Casi me parece oír algún lamento o quejido. Ruidos ahogados y por ultimo... algo que solo se me ocurre describir como si alguien fuera capaz de secar el cuero estrujándolo como una toalla.

Silencio.... sepulcral.

Mis pies parecen tener vida propia hoy y me acercan paso a paso junto a la puerta de donde han emanado los misteriosos ruidos. Pero aunque poso mi oreja sobre el frío metal que refuerza la puerta no oigo nada. Ni el sonido de los muertos. Al fin mi prudencia vence a mi valor y me doy la vuelta para encaminarme a la salida. El valor esta sobrevalorado y la vida, en cualquier forma, es mas valiosa que cualquier canción que pudiera cantar un bardo sobre una muerte gloriosa.

”Pero...” susurro ”... ¿cuando se cerro la puerta?”. Ni siquiera oí su molesto chirriar. Compruebo que la puerta de la entrada se encuentra férreamente cerrada y miro alrededor buscando cualquier otra salida. Mi corazón se acelera levemente pues ya la sana preocupación es la que fortalece su bombeo. Al principio con pasos sutiles intentando encubrir mi presencia. Pasos que se vuelven mas frenéticos cuando descubro que todas las puertas están cerradas. Todas menos una me queda por comprobar. La puerta que esconde el origen de los intranquilizadores ruidos que apenas hace un momento oí extinguirse.

Traigo de otro plano un poderoso lobo para que me proteja. Por un momento dudo si traer a uno de los siervos de Velsharoon pero si me encuentro con la ley en el lugar prefiero ser acusado de ser un mero ladrón de tumbas que de ser un peligroso nigromante. Aunque Amm es famosa por su corrupción seguro que un ladrón estará siempre mejor visto que no un adorador de Velsharoon.

Empuño el pomo y encuentro que la puerta cede con facilidad. Algo de lo que no se si alegrarme o no... Hasta que encuentro algo que hace de tope con la puerta apenas abierta. Empujo con mas determinación y un ruido de un fardo siendo arrastrado acompaña el abrir de la puerta. Con un imprudente paso entro en la pequeña cámara que hace las veces de pasillo y me encuentro con 3 cuerpos en el suelo. Cadáveres por supuesto. Deben de llevar muertos cientos de años ya que su piel esta seca. Compararla con el cuero seria decir poco. El cuero debería ser tan viejo como el mundo para tener un aspecto tan reseco como el que muestran los cadáveres que además... ”Las ropas... que raro.... son bastante nuevas. Aun diría que... la moda es bastante reciente”. No puedo por menos quedarme perplejo por la contradicción. Pero antes que pueda seguir devanándome ante la cuestión esta vez al menos si que me percato de que la puerta se cierra tras de mi. Con un ligero golpe vuelvo a quedarme encerrado en una cámara donde solo hay dos puertas. Tengo a buen seguro incluso antes de comprobarlo, que pese a haber estado abierta hace un momento la puerta recién cerrada es ahora imposible de abrir. Una plegaria apenas audible brota de mis labios. ”Velsharoon, no me abandones en este lugar. Aun no estoy listo”

Esta vez ya no me sorprende encontrar que la segunda puerta de la cámara esta abierta. Ahora ya con resignación mis pasos me encaminan hacia delante. Cada vez mas hacia el interior de la cripta. Me encuentro otra encrucijada mas adelante. Tres puertas. Pero tampoco me sorprende que solo una de ellas se encuentre abierta. Ya ni me molesto en comprobar que las puertas se cierran tras de mi.

Otra puerta mas. Otro paso mas. La atravieso y me encuentro en un paraje escavado en roca. Una pequeña cueva artificial con unos escalones. Abajo diviso algún tipo de mesa... no... Mas bien me recuerda a un altar, esculpido en piedra. Intento enfocar la vista tras el altar cuando veo una figura. No puedo discernir si se ha materializado desde las sombras o si siempre ha estado allí desde que entre en la cueva.

”Avanza” dice la figura con una voz fría que congela la vida. Su mano me hace señas para que baje los escalones hasta ella. ”Disculpad...” mantengo mi sonrisa pero un visible temblor en mis labios hace que balbucee mis palabras. ”Esto es un error. No quiero molestaros. Con vuestro permiso volveré por donde he entrado” Sin perder la vista de la figura y con mi mano detrás de mi espalda busco el pomo de la puerta que, no me sorprende, encuentro cerrada.

”Avanza” esta vez de forma mas imperativa. Contra mi mas elemental prudencia mis pies avanzan un paso y luego otro por las escaleras esculpidas en la roca. El lobo se muestra nervioso tanto con la figura como con el lugar. Así como voy avanzando empiezo a notar el ambiente del lugar. Una sensación como si miles de uñas heladas rasparan suavemente mi piel produciéndome unos placenteros escalofríos. Una sensación similar a la que siento cuando invoco el poder de Velsharoon para castigar a sus engendros descontrolados. La energía de la muerte es fuerte en el lugar. Y eso me tranquiliza un poco pero no puedo dejar de mirar la figura que me espera tras el altar al final de la corta escalera.

Con un ultimo paso llego al frente del altar. La figura. Un cuerpo femenino, ricamente engalanado con cierto toque tétrico y ataviado con una bella mascara de rasgos femeninos que le cubre el rostro, continua con su voz suave, firme y gélida. ”Esa profana criatura no te será necesaria en este lugar. Deshazte de ella” Un dedo, tal vez mas largo de lo esperado apunta a mi lobo. Dudo por un momento y mi vista salta del lobo a la puerta cerrada. Intento urdir una excusa para mantener lo que creo seria mi único medio de defensa en esta situación tan desconcertante y tras unos segundos que se me hacen eternos me doy por vencido. Me siento superado y cuando vuelvo mi cara para adelantar un ”como ordenéis” oigo como el lobo aúlla tras de mi y el ya familiar ruido de cuero estrujado inunda la cueva. Cuando vuelvo a mirar tras de mi, el cuerpo del gigantesco lobo aparece tumbado y reseco con el aspecto de llevar muerto centenares de años. ”Disculpad mi tardanza señora. Os habéis adelantado a mis actos por bien poco” mi excusa es del todo poco creíble pero a la figura no parece importarle. Mi sonrisa sigue siendo una mueca temblorosa mientras intento mantener la compostura.

”No te preocupes. Este es tu lugar. Has sido guiado hasta aquí. Dime. Antes has rogado a un nombre. Repetidlo.” Sigo dubitativo. La situación me es extraña. Una mezcla de amenaza y tranquilidad me rodea. Como si me encontrara frente a un depredador ya saciado. Disimuladamente miro a mi alrededor buscando una inexistente ruta de escape cuando me percato de la decoración del altar. Entre otros motivos ornamentales encuentro presidiendo su centro un hexágono con un cráneo sonriente. ”Velsharoon” susurro levemente mientras toco un toscamente disimulado cráneo sonriente que adorna mis ropas y luego repito en voz mas alta ”Velsharoon”.

”¿Cual es tu nombre?” su voz me congela aun mas que las fría sensación de la cueva. ”Saulot” Me siento cada vez mas cómodo aun sin poder despejar por completo la intranquilidad que me embarga por la situación. Mi perene sonrisa empieza a tranquilizarse y el temblor es ya apenas visible. ”Ven Saulot. Has sigo guiado por el Señor de la Cripta. No estas solo. Ven. Póstrate ante su altar. Adórale. Venérale. Porque él te ha traído hasta aquí”

Paso apenas a un pelo de distancia mis yemas por la superficie del altar. Irónicamente el primer altar consagrado a mi dios que veo. El roce con su piedra intensifica la sensación de las miles de uñas heladas acariciando mi piel. Lentamente doy un paso delante e hinco mi rodilla, agacho la cabeza y poso ambas manos en el altar. Recito una pequeña plegaria. Un sencillo salmo del credo del Señor de la Cripta y me siento... escuchado.

”Alzate Saulot. Bienvenido. Has sido hallado por aquellos a los que buscabas. Alzate porque veo en ti un destino superior. Porque puedo sentir que eres especial y llamado a grandes actos. Ahora vete. Sigue el credo. No muestres tu naturaleza. La Iglesia estará contigo. Pronto serás llamado”

Ya me siento mas tranquilo y ese ángel de Sharess que a veces se inmiscuye en mi conciencia me pincha por un momento y no puedo evitarlo.

”Como debo llamaros señora” Le pregunto ya mas seguro y calido. Intento mostrar mi sonrisa mas encantadora aunque no se si lo consigo.

”Puedes llamarme Muerte” me contesta.

Hinco mi rodilla frente a ella e intento tomarle la mano para depositarle un beso. Pero ella no me deja tomársela y me contesta con lo que es una lúgubre y, espero, ¿divertida? risa.

”Vete Saulot. Volveremos a vernos”

Subo por las escaleras sin darle la espalda. Mi prudencia vuelve a estar en pleno funcionamiento. Al llegar a la puerta esta vez me la encuentro abierta. Por un momento mi vista pierde a la autodenominada muerte y ya no vuelvo a encontrarla. Desaparece como si nunca hubiera estado allí.

Desando mis pasos y sin sorpresas encuentro que las puertas otrora cerradas ahora se abren sin problemas. Con un ultimo paso salgo de la cripta. Rápidamente me cambio a mis ricas ropas y salgo a la carrera del cementerio cuidándome de no ser visto.

He dado mi primer paso para entrar al fin en la iglesia del Señor de la Cripta Olvidada. Aunque... una duda recorre mi mente. ¿Realmente este ha sido el primer paso? Y... ¿Ha sido realmente mío el paso?
 
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