Me tumbé en el suelo de la cripta mientras observaba el mural donde, apenas horas antes, Tessela estaba apoyada, desangrándose… Todavía recordaba la imagen con detalle; recordaba cómo, si bien decaía, algo en su sangre gritaba por explotar, la sensación de un relámpago que recorrió mi cuerpo mientras drenaba su vitae. Quizás podría disfrutar esa sensación de nuevo.
Deposité mis herramientas de pintura a mi lado mientras preparaba las mezclas con cuidado. Este pequeño momento me recordaba a mi hogar, cuando preparaba el té junto a mi madre en nuestra casa del puerto; era una vida sencilla en aquel entonces. Sin preocupaciones más allá de las clases de etiqueta que toda dama debe recibir o cómo aprender a ejecutar correctamente la danza de flores en verano.
Ahora todo era más interesante, si se me permite decirlo. Acechaba en la noche, disfrutaba del rocío nocturno constantemente y, aunque el astro había pasado de ser un viejo amigo a fulminarme con su presencia (un pequeño defecto de mis bendiciones, si debo decir), era una vida interesante y plena. Sobre todo cuando encontraba presas dispuestas a ser tomadas.
Comenzamos en la cripta antigua, preparándonos para salir al acecho. Dediqué mi tiempo a hacer un mural en esta; por supuesto, la pregunta de siempre: ¿qué representa? Mi respuesta fue concisa: a vos, querido, sois una serpiente al fin y al cabo. Continué mis trazos pensando en cuánto juego daría una vez comenzara todo y pudiéramos ejecutar lo que tanto tiempo ansiábamos. Claramente, eso debería esperar, pues todo tenía un orden, y ese orden se dio cuando el astro decidió ocultarse en el horizonte.
Todos los ojos carmesí se acentuaron mientras comenzamos a acelerar hacia la salida de la cripta. No nos cansábamos, no nos agotábamos, no sentías dolor en tus músculos si te lanzabas desde cualquier lugar. Adoro esta vida…
Llegamos hasta la llamada “Cripta de los Héroes”, un lugar curioso, pues en vez de héroes siempre hay esqueletos que pululan por aquí, aunque a veces, en la oscuridad, escucho algo acechar… Imaginaciones mías, espero. Estuvimos registrando el sitio, pero no había ninguna presa; una pena…
Entonces, los pasos de una armadura resonaron. Me oculté rápidamente en las sombras mientras mis acompañantes salían a conocer a los dos nuevos visitantes: un tiefling con armadura ¿quizás un paladín o caballero? y… una joven. Parecía ser arcanista por su bastón mágico, aunque era bastante bella… Disfruto las cosas bellas; mantenerlas debe ser responsabilidad de todo vástago, aunque algunos olvidan esa lección…
Un intercambio de palabras tensas antes de que surgiera de entre las sombras junto a la arcana. Alcé mi abanico hacia su cuello; este fue el primer consejo que aprendí: nunca permitas que una arcana verbalice un conjuro. Podría fulminarte.
A partir de ahí, el trato se selló. Ella deseaba escapar; él también, pero estaba con mis acompañantes, menos… diplomáticos. De todas formas, la Bestia rugía en mi interior, lanzándose como un lobo hambriento contra la arcana, comenzando a drenar su sangre. Notaba su magia en su interior luchando contra mí, como si un parásito infecto hubiese entrado en ella. Mas poco me importó mientras consumía la esencia de esta mortal, esta criatura que solo serviría como alimento… su lugar adecuado.
Finalmente, poco me importó el tiefling. Solo sé que intentó luchar en vano y acabó siendo apaleado por mis acompañantes. Y ahora… volvemos a esta cripta, una donde debo dejar un recordatorio de lo sucedido, una obra que permita conocer lo que sucede… Se me ocurre el estilo perfecto…

*Horas después, en uno de los muros de piedra dentro de la Cripta de los Héroes, habría aparecido una pintura. En ella se ve una figura que, en caso de conocerla, corresponde al rostro, las prendas y el porte de Tessela, representados con todo lujo de detalles. Sobre ella, una figura oscurecida porta prendas oscuras; sus facciones parecen veladas, permitiendo únicamente observar dos ojos carmesí que se abalanzan, como un depredador, hacia esta.*
Offtopic :
Agradecimientos a Tessela y a Zordakar por la mini escena. ¡Nos vemos en el sv!