Jackdaniels
Bolsa de la Bolsa Planar
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- 31/8/17
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Ante todos los presentes, y ante todo aquel afortunado que ose posar sus ojos sobre estas palabras, dejo constancia de lo siguiente.
Mis palabras hirieron sin darme cuenta de lo mucho que pueden herir, aun sin urdimbre de por medio, y por ello, ante la solemne mirada de los dioses y del consejo de los seis, presento mis disculpas públicas.
A la propia Guardia de Amn, debo una disculpa.
No merecen que cualquier lengua descontrolada arroje ofensas sobre ellos, no, en absoluto, quizá deberíamos agradecerles las noches que sacrifican, los párpados que mantienen abiertos y las calles que vigilan mientras el resto duerme tranquilamente, sin ofrecerles siquiera la paga de un mercenario ni la gloria de un bardo que cante sus hazañas.
Permanecen allí.
Vigilando.
Esperando..
Por ello, merecen respeto.
Y si alguien desea discutirlo, puede hacerlo con ellos. Yo, personalmente, recomiendo hacerlo después de haber rezado a cualquier dios.
También deseo presentar mis disculpas a las Fes respetadas dentro de Amn.
Mis palabras volvieron a encontrar carne donde solo pretendían encontrar aire, y una vez más, hirieron.
Las Fes son importantes, son los puentes que unen a los mortales con aquello que veneran, temen o necesitan para dormir tranquilos por la noche, ofender a una de ellas no es simplemente lanzar una piedra contra un templo, es hacer sonar una campana cuyo eco puede llegar mucho más lejos de lo que el necio que la golpeó pretendía.
Por ello, mis disculpas también alcanzan a todos los practicantes de dichas Fes.
Que quede escrito.
Que quede constancia.
Y que los dioses tengan la misericordia de olvidar mis palabras antes de que decidan convertirlas en una maldición con patas.
He hablado.
Me he disculpado.
Mis palabras hirieron sin darme cuenta de lo mucho que pueden herir, aun sin urdimbre de por medio, y por ello, ante la solemne mirada de los dioses y del consejo de los seis, presento mis disculpas públicas.
A la propia Guardia de Amn, debo una disculpa.
No merecen que cualquier lengua descontrolada arroje ofensas sobre ellos, no, en absoluto, quizá deberíamos agradecerles las noches que sacrifican, los párpados que mantienen abiertos y las calles que vigilan mientras el resto duerme tranquilamente, sin ofrecerles siquiera la paga de un mercenario ni la gloria de un bardo que cante sus hazañas.
Permanecen allí.
Vigilando.
Esperando..
Por ello, merecen respeto.
Y si alguien desea discutirlo, puede hacerlo con ellos. Yo, personalmente, recomiendo hacerlo después de haber rezado a cualquier dios.
También deseo presentar mis disculpas a las Fes respetadas dentro de Amn.
Mis palabras volvieron a encontrar carne donde solo pretendían encontrar aire, y una vez más, hirieron.
Las Fes son importantes, son los puentes que unen a los mortales con aquello que veneran, temen o necesitan para dormir tranquilos por la noche, ofender a una de ellas no es simplemente lanzar una piedra contra un templo, es hacer sonar una campana cuyo eco puede llegar mucho más lejos de lo que el necio que la golpeó pretendía.
Por ello, mis disculpas también alcanzan a todos los practicantes de dichas Fes.
Que quede escrito.
Que quede constancia.
Y que los dioses tengan la misericordia de olvidar mis palabras antes de que decidan convertirlas en una maldición con patas.
He hablado.
Me he disculpado.