Zethan
</c> de Minikanyas
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En el campamento de los páramos del rio Alandor, junto con el crepitar de las llamas de la fogata del campamento y el rumor del agua del rio, estaban algunos druidas comentaban las últimas noticias cuando un pastor de árboles salió de la linde del bosque y se presentó ante ellos.
El ent, que parecía un roble andante, indicó que había acudido al lugar porque buscaba a alguno de los guardianes de la naturaleza, pues una vieja historia el bosque parecía murmurar entre el viento que mecía las ramas de los árboles y esta historia debía ser escuchada por aquellos que lo protegían.
Una vieja historia que trataba de un viejo sauce de blanca madera al que llamaban Erylwen, el cual era más antiguo que cualquier reino o dragón, que no hablaba con palabras si no mediante el uso de la luz.
Cuando la luz de la luna menguaba, Erylwen dejaba caer lágrimas líquidas que contenían memorias de los susurros de los cielos y que cuando tocaban el suelo hacían florecer nuevas flores azules que sólo brillaban de noche y que quienes las olían en sueños podían hablar con sus ancestros.
Es por eso que, según decían los búhos sabios, muchos opinaban que el árbol en realidad era la hija de una estrella caída hacía mucho que encontró la verde tierra fértil y pudo arraigar con fuerza, pues los dones que traían consigo eran algo fuera de lo común y extremadamente especial.
Sin embargo, bien se sabe qué pasa con aquello que tanto destaca... Un rey cuyo nombre el tiempo ya no recuerda supo de tales milagros y quiso el sauce de blanca madera para él, por lo que envió a sus leñadores a que lo talasen y lo trajeran a su presencia. Sin saber que este acto desencadenaría....
Al primer tajo de hacha, la salvia de Erylwen estalló en llamas estelares, el cielo rugió y una lluvia de estrellas fugaces quemaron la tierra durante siete días arrasando con el valle, el cual quedó yermo y sin rastro alguno de vida de ningún tipo, salvo con el hueco donde alguna vez estuvo el árbol blanco. En su lugar, sólo quedó un cráter rodeado de ceniza y musgo que nunca moría.
Y desde entonces, cada mil años, un brote asoma desde ese mismo lugar y se dice que si uno canta la canción correcta, una que nadie ya recuerda pero se dice que algunos druidas aún pueden oir entre susurros en sueños, el sauce puede volver a renacer.
Y durante una sola noche, se le puede pedir un deseo.
Pero este debe ser pedido de todo corazón, porque de no hacerlo y mentir, el sauce de blanca madera renacido lo sabrá y llorará fuego en vez de estrellas nuevamente, repitiendo la destrucción que antaño ya realizó.
Sólo aquellos guardianes que conozcan el idioma oculto del bosque escucharán al nuevo nacido....
Offtopic :
DM Apofis: Trama cerrada a Enclave esmeralda, colaboradores del enclave y druidas
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