ELLOESO
Perro de Dan
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Cansada, muy cansada... se frotaba la cara con ambas manos con una sensación de regusto amargo como de bilis en el paladar, consciente de la realidad que había dejado entrever toda la crisis acontecida. El coste de lo acontecido tardaría meses en avanzar, que no sanarse, pues las heridas eran hondas y el pueblo élfico no era el único que no olvidaba.
Quizás el precio que había pagado en esta contienda no era físico, pero la había cambiado un poco más, siguiendo su evolución y alimentando la conciencia de la situación de Amn y los pueblos que la conforman. Frunció el ceño mirando las copas de los árboles del bosque desde la rivera del Alandor; ¿Y ahora? Ahora se abría un periodo incierto donde cada paso que se diera afectaría a las relaciones en todos los plazos, fuesen cortos, a medio o largo.
Aún así, mantenía la esperanza que todo lo acontecido, bajo la guía de un nuevo Dendravoz, pudiese hacer llegar un nuevo escenario donde no se repitiesen los errores del pasado o, al menos, se atajasen por todas las partes implicadas. El momento de que las distintas partes tomasen las riendas y las responsabilidades de sus partidarios o conciudadanos había llegado: la Senescalía de Amn, la alcaldía de Gambiton, la diplomacia élfica; ¿Sería el momento de la diplomacia o escalaría el conflicto a unos niveles distintos?
Al menos se podía permitir esbozar una leve sonrisa al pensar en lo nerviosos que podía poner a ciertos actores que la Maldita permaneciese con vida.
Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos de momento de la cabeza, ya se abordaría ese frente si llegase la oportunidad. Ahora había que ir dando pasos para seguir avanzando a donde quiera que le llevase su determinación.
Quizás el precio que había pagado en esta contienda no era físico, pero la había cambiado un poco más, siguiendo su evolución y alimentando la conciencia de la situación de Amn y los pueblos que la conforman. Frunció el ceño mirando las copas de los árboles del bosque desde la rivera del Alandor; ¿Y ahora? Ahora se abría un periodo incierto donde cada paso que se diera afectaría a las relaciones en todos los plazos, fuesen cortos, a medio o largo.
Aún así, mantenía la esperanza que todo lo acontecido, bajo la guía de un nuevo Dendravoz, pudiese hacer llegar un nuevo escenario donde no se repitiesen los errores del pasado o, al menos, se atajasen por todas las partes implicadas. El momento de que las distintas partes tomasen las riendas y las responsabilidades de sus partidarios o conciudadanos había llegado: la Senescalía de Amn, la alcaldía de Gambiton, la diplomacia élfica; ¿Sería el momento de la diplomacia o escalaría el conflicto a unos niveles distintos?
Al menos se podía permitir esbozar una leve sonrisa al pensar en lo nerviosos que podía poner a ciertos actores que la Maldita permaneciese con vida.
Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos de momento de la cabeza, ya se abordaría ese frente si llegase la oportunidad. Ahora había que ir dando pasos para seguir avanzando a donde quiera que le llevase su determinación.