thedead210
Bebedor de Galdrims
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Al amanecer, un grupo diverso de aventureros se congregó en los establos de Naskell, mientras una tormenta amenazante rugía observándolos con intensidad. Una figura alada y cornuda gruñía inquietante cerca de ellos, uniendo a los individuos dispares en una única misión. Guiados por Dhaerrow, el explorador de la Infraoscuridad, el grupo se adentró por los sinuosos caminos montañosos, bajo la vigilante mirada de las criaturas que acechaban entre las nevadas que envolvían Naskell.
Los portadores de los escudos divinos, Ethas Espadarauda y Zarrieth, marchaban al frente de la comitiva, despejando el camino y defendiendo al grupo de seres osados que se atrevían a desafiarlos. Los bardos cantaban sus nombres, ensalzando su valor y coraje en la vanguardia del grupo.
Tras ellos, las frías furias de Auril seguían su camino; Arthal, Padthia, Aranvir y Boti, custodios del conocimiento, observaban y registraban los detalles ocultos en cada paso. El frío antinatural de las montañas parecía albergar una presencia sombría que avanzaba lentamente hacia las murallas de Naskell. Sin embargo, con la misteriosa Talia protegiendo la retaguardia con su mirada vigilante, el grupo se adentró más en el rugido de la montaña...
Horas después, los habitantes de Naskell relatarían cómo el grupo emergió repentinamente en medio del camino, como transportados por el Arte u otro poder misterioso. Algunos comentaban sobre su tez cansada y helada; otros, sobre las enigmáticas marcas que parecían acompañar a aquellos valientes suficientemente osados para atravesar los gélidos Picos. Pero solo el destino conoce la verdad de lo que sucedió en esas montañas.
Los portadores de los escudos divinos, Ethas Espadarauda y Zarrieth, marchaban al frente de la comitiva, despejando el camino y defendiendo al grupo de seres osados que se atrevían a desafiarlos. Los bardos cantaban sus nombres, ensalzando su valor y coraje en la vanguardia del grupo.
Tras ellos, las frías furias de Auril seguían su camino; Arthal, Padthia, Aranvir y Boti, custodios del conocimiento, observaban y registraban los detalles ocultos en cada paso. El frío antinatural de las montañas parecía albergar una presencia sombría que avanzaba lentamente hacia las murallas de Naskell. Sin embargo, con la misteriosa Talia protegiendo la retaguardia con su mirada vigilante, el grupo se adentró más en el rugido de la montaña...
Horas después, los habitantes de Naskell relatarían cómo el grupo emergió repentinamente en medio del camino, como transportados por el Arte u otro poder misterioso. Algunos comentaban sobre su tez cansada y helada; otros, sobre las enigmáticas marcas que parecían acompañar a aquellos valientes suficientemente osados para atravesar los gélidos Picos. Pero solo el destino conoce la verdad de lo que sucedió en esas montañas.
Offtopic :
Pequeño mini caminito que hicimos los players mencionados y yo. ¡Gracias por estar!