Vale, está bien
*Para que dé su opinión, alza al sargento de Soto de entre los muertos y le sacude un poco la tierra de los huesos*
Por una vez estaré de acuerdo con la maldita criatura aberrante a la que llaman Sithius, el alzamiento de muertos y la invocación de demonios afectan a la moral popular, son origen de pandémias y socavan los cimientos de la Fe ofreciendo alternativas destructivas y oscuras a las iglesias estables. Incluso en su blasfemo y vergonzante imperio este escabroso tema está más que bajo control.
Pero añadiré un poderoso motivo más al caldero de la prohibición.
Toda ciudad que haya logrado superar el estado de conjunto de cabañas con muralla de madera, basa el éxito de su desarrollo en un principio fundamental: la efectividad del poder ejercido. En una sola palabra: Control.
¿Caramba que es eso que huele tan bien, estáis cocinando?
... ¿Qué decía?... ah sí... En vida serví en AguasProfundas y en Athkatla por largos años. Ambas, ciudades de corazón podrido, nido de bellacos y viles traiciones e intrigas calumniosas. Mas sendas urbes disfrutan de su apogeo con tal éxito que los sabios de candelero tuvieron que acuñar una nueva palabra para mentar a las ciudades con florecimientos tales... Metrópolis.
El secreto de su éxito no es otro que el mantener a sus pobladores bajo control y con la panza llena ¡aunque fuere de miga de pan! ¿Cómo? con ley y orden, por supuesto.
Ley para asegurarse un sempiterno control sobre el pueblo, para poner límites a los conspiradores y emprendedores, para castrar los sueños de los idealistas y fustrar los planes de las conjuras de advenedizos. Para que los hijos de los pobres sean pobres, para que los comerciantes y artesanos no levanten la cabeza de sus papeles y bancos de trabajo, para que los Nobles arribistas encuentren puertas cerradas tras las puertas cerradas. En definitiva, Ley para establecer las reglas de un juego en que es imposible ganar.
Bajo éste paradigma, es impensable la autorización de los pactos demoníacos o infernales. ¿Como se va a preservar el orden en un lugar en que un paria sin hogar pudiere cambiar su miserable alma inmortal por una casa con la despensa llena y un buen trabajo? ¿Qué sentido tendría una Ley que permitiere al Panadero de negro corazón entregar la vida de su hijo por liderar el gremio? ¿A qué fin autorizar al noble de tercer parto un altar de sacrificios donde reunir tantas almas de mendigos como le hayan pedido para sentarse tras la máscara de uno de los señores ocultos de la ciudad?
Por helmo bendito, hace una eternidad que no como nada ¿qué maravillosas viandas lleváis en la bolsa? Huelen de fábula.
decía... Sí. En cuanto al orden. Orden procurado por unas fuerzas de seguridad en las que se premien los éxitos y castiguen los fracasos, tal y como se premia o castiga al perro jabalinero. Estos sabuesos husmean incansables la ausencia de ley convencidos de que es el sentido de sus vidas, incapaces de hacer otra cosa. Si se fraccionan los distintos ámbitos legales en parcelas a las que se asigna un sabueso, éste lo considerará su hogar y lo defenderá con más fiereza, de aquí en en toda ciudad que se precie se encuentren diferentes garantes de la inmutabilidad del equilibrio de poder en forma de ordenes, guardia, ejercito, contingente, validos u cualquier otra forma de vigilancia social. Concentrados en sus fragmentos del códice legal, prestos a aplastar cualquier atisbo de insurgéncia o amenaza a uno de los artículos del gran yugo de la ley escrita.
Por supuesto, ningún estúpido mentecato ha vestido jamás la túnica de señor oculto de Aguasprofundas o Amn. Saben de su mortalidad y por ende de su capacidad de errar. Conocen los límites al intelecto de su condición carnal y conscientes de su incapacidad para preveer todos los sucesos que no resultaren convenientes para garantizar sus puestos en la cima. Por ello escriben una última ley con objeto de desecar cualquier laguna o imprevisto: La palabra de un agente de la ley es ley cuando no estuviere escrita de otro modo.
He tenido mucho tiempo de paz y soledad para reflexionar sobre ello en la oscuridad de mi sueño, sí. Alejado de los problemas mundanos que vuestra ajetreada vida diaria, la que llevaba yo entonces, os llena la cabeza de las sandeces y nimiedades necesarias para que no veáis lo que yo he visto. En palabras de Vashard, un viejo conocido, "para que los árboles no os dejen ver el bosque". Y es ahora cuando veo esta última pieza, la clave, esta última ley que hallaremos en cualquier ciudad de éxito.
Con esta astuta rubrica final en el códice pueden asegurarse el escribir nuevas ordenanzas, edictos y mandatos. Ampliando los artículos de las leyes hasta el punto de crear un enmarañado galimatías legal que mantenga a las mentes preclaras tan ocupadas buceando en su burocrácia como para no darse cuenta del auténtico objeto del asunto. La sensación de falsa libertad necesaria para el burgo siga tirando del arado bajo un confortable y mullido yugo de tinta y papel. Al ciudadano que..
Oh por los dioses tened caridad y compartid con este buen guardia un pedazo de ese manjar que me estáis ocultando!
bff... ah! sí.. Al ciudadano que ha iniciado el debate, de yo estar aún al mando de la guardia de Athkatla y a buen seguro de haberlo estado mi buen amigo Palathan, que le hubiere redactado de buen grado una carta para que fuere recibido, y de este modo visitáre, primero al capitán del escuadrón argénteo en la Orden del muy radiante corazón, luego a mi buen padre Rob en la espiral de las almas y que planteare allí sus subversivos dilemas... Notese que evito a sus Jefes de propio ya que tanto el azote shamaelthanar y el viejo Inus están demasiado hastiados y sumergidos en burocracia y a Fe de Helmo que no veo que este ciudadano hubiere recibido el adoctrinamiento necesario con la firme mano que merece.
Añadiría a mi escrito que cuando finalizare su tormento y reclusión en sendas loables instituciones tuvieren a bien mandarme lo que quedare del sujeto, si aún viviere, para que en los sótanos de la cárcel tratare yo también de salvar su alma inmortal a golpe de látigo de cinco colas y que sus peligrosas ocurrencias cayeran al suelo con los jirones de su piel. De modo que tuviéramos colgando del patíbulo un ser limpio de pecado, y así poder darle sepultura a su carne y durmiéramos todos a gusto, sabiéndonos útiles en la vigilancia y garantía del mantenimiento del orden establecido, mandando el alma de este mentecato presta para el gran juicio y con alguna garantía de hallar la paz.
Y tambi....
Un momento... esto que huele tan demencialmente delicioso... ¡Sois vos!