Tras varios días desaparecido, el bardo peliazul regresó a la posada de los Llanos dónde acostumbraba a alojarse.
Mientras tocaba el laúd durante una de las veladas en la Luz del Alandor, Bentler le hizo entrega de un paquete que había llegado a su nombre de parte de alguién del que no esperaba recibir ya ninguno: un regalo póstumo del apreciado maese Cargnar. Reteniendo las lágrimas tras sus pestañas el elfo retomó su laúd y siguió tocando, durante toda la noche, recordando a su amigo.
Días más tardes un nuevo título se añadió a la lista de títulos publicados por la Editorial Planógrafo:
GÉNESIS SIDERÚRGICA
el nacimiento de la herrería,
del honorable maese Cargnar Trazarunas