Falconfeather
Admirador del brazo de Sune
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Educando a Nym.
El halcón volaba con elegancia por las tranquilas corrientes de aire del bosque mientras el sol brillaba con claridad en el interior del Enclave Druida; el halcón aleteo varias veces mientras se acercaba, con las alas extendidas, a una de las ramas de un antiguo roble que descansaba en uno de los extremo de la laguna, allí plegó sus alas mientras observaba la escena que se desenvolvía en el tranquilo lugar.
Bajo la sombra de uno de los arboles, un elfo de tez madura y cabello castaño y vestido con ropas de montaraz, señala con una vara de cedro un pequeño madero colgado donde quedan representadas varias letras sobre su superficie. Con paciencia contenida y mente cansada señalaba varias veces la letra “M”, tanto en vocablo común como en elfico.
-Delom: Esta letra se pronuncia así...........
-Delom: ¿¡ Nym, estas prestando atención !? *con voz cansada e imperativa*
Sentada sobre un montón de hojas y observando distraída el vuelo de unas mariposas de alas multicolor, Nym jugueteaba con ellas y reía divertida.
-Nym: ¡Bya, Bya, Bya! *se giro son una sonrisa en los labios, y mirada atenta*
-Delom: Ya no estoy para estas cosas........*suspiro de forma cansada*
-Delom: Veamos, A, B, C, D, E, F,........
-Nym: Bya A, Bya B, Bya C, Bya D.........
-Delom: No Nym, debes dejar de pronunciar el Bya......
-Delom: …........*sus ojos se abrieron de par en par cuando vio a Nym jugueteando con un halcón que se había posado sobre sus hombros* Tu también no................
Un fuerte y cansado suspiro recorrió el cuerpo del viejo druida elfo, y dejo caer la pequeña vara de cedro casi derrotado, mientras Nym jugueteaba con las mariposas y el pequeño halcón. Los fatigados ojos del elfo miraron hacia la tranquilidad del cielo y las nubes, blancas como la bruma de los sueños y el tiempo.
El halcón desplegó sus alas y voló lejos entre la espesura de los segundos, los minutos, las horas y los días; cuando sus ojos observaron, una vez mas, desde lo alto de la espesura de los arboles una sombra desplazarse, sus movimientos ágiles como las de un elfo, dieron el paso al salto de la niñez a la madurez. Los ojos del tiempo se detuvieron, una vez mas, para observar ahora a una mujer.
Nym
El halcón volaba con elegancia por las tranquilas corrientes de aire del bosque mientras el sol brillaba con claridad en el interior del Enclave Druida; el halcón aleteo varias veces mientras se acercaba, con las alas extendidas, a una de las ramas de un antiguo roble que descansaba en uno de los extremo de la laguna, allí plegó sus alas mientras observaba la escena que se desenvolvía en el tranquilo lugar.
Bajo la sombra de uno de los arboles, un elfo de tez madura y cabello castaño y vestido con ropas de montaraz, señala con una vara de cedro un pequeño madero colgado donde quedan representadas varias letras sobre su superficie. Con paciencia contenida y mente cansada señalaba varias veces la letra “M”, tanto en vocablo común como en elfico.
-Delom: Esta letra se pronuncia así...........
-Delom: ¿¡ Nym, estas prestando atención !? *con voz cansada e imperativa*
Sentada sobre un montón de hojas y observando distraída el vuelo de unas mariposas de alas multicolor, Nym jugueteaba con ellas y reía divertida.
-Nym: ¡Bya, Bya, Bya! *se giro son una sonrisa en los labios, y mirada atenta*
-Delom: Ya no estoy para estas cosas........*suspiro de forma cansada*
-Delom: Veamos, A, B, C, D, E, F,........
-Nym: Bya A, Bya B, Bya C, Bya D.........
-Delom: No Nym, debes dejar de pronunciar el Bya......
-Delom: …........*sus ojos se abrieron de par en par cuando vio a Nym jugueteando con un halcón que se había posado sobre sus hombros* Tu también no................
Un fuerte y cansado suspiro recorrió el cuerpo del viejo druida elfo, y dejo caer la pequeña vara de cedro casi derrotado, mientras Nym jugueteaba con las mariposas y el pequeño halcón. Los fatigados ojos del elfo miraron hacia la tranquilidad del cielo y las nubes, blancas como la bruma de los sueños y el tiempo.
El halcón desplegó sus alas y voló lejos entre la espesura de los segundos, los minutos, las horas y los días; cuando sus ojos observaron, una vez mas, desde lo alto de la espesura de los arboles una sombra desplazarse, sus movimientos ágiles como las de un elfo, dieron el paso al salto de la niñez a la madurez. Los ojos del tiempo se detuvieron, una vez mas, para observar ahora a una mujer.
Nym