Labaro
Enano con acento ruso
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En un pequeño pueblo de los territorios de Amn nació hace tan solo diez y ocho años un niño varón, a quien se le puso el nombre de Eiken, en memoria de su abuelo paterno. Este joven muchacho de rasgos amnianos no conoce lo que es vivir en el territorio de su nación, pues a temprana edad por temas que atañen a su padre, tuvo que dejar su nación. Su destino y futuro hogar fue Tezhyr, ciudad vecina de la nación natal.
Eiken paso su infancia como un niño mas. Debido a pertener a familia pudiente se le pudo costear una buena escuela y unos buenos maestros, tanto en los modales como a la instrucción con armas se refiere. Su padre siempre quiso que siguiese el legado familiar, que al igual que él, Eiken fuese un sacerdote de la dama de los misterios, pero esta dama le tenia preparado un nuevo destino a este joven muchacho, algo distinto pero no muy dispar a lo que su padre quería para el.
El joven Eiken, siempre bajo el mando de su padre como guía en la fe, fue poco a poco creciendo, aprendiendo los designios de la dama de los misterios, también conocida como Mystra. Durante sus primeros años de edad le fue revelado su descendencia de sacerdotes de esta deidad y como tal descendiente debe cumplir para con la fe una serie de trabajos y que haceres que será su propio padre quien se los pondrá. Durante estos tiernos años sus labores para con la fe son sencillas, ayudar a algunos arcanos a cargar con libros, cargar con algunos materiales de conjuros, aprender algo de la recolección… Poco a poco el joven Eiken, un muchacho con mucho carácter desde muy pronta edad, considera que su labor no es impartir y llevar la voz de Mystra, que también, si no se considera a sí mismo algo así como un protector de la magia, con lo que desde muy temprano empieza a jugar a ser un soldado que custodia a los ancianos arcanos por los templos y los pueblos tranquilos de la zona.
Al cumplir los catorce años el joven Eiken se ve con fuerzas para alzar por fin una espada de verdad, siendo la espada larga la que levanta por primera vez y la cual será siempre su arma. Comienza los entrenamientos en la zona, mientras sus compañeros de juegos de la infancia continuan con sus vidas “normales” como artesanos, campesinos… y se ríen del joven Eiken por que creen que sus esfuerzos siempre serán inútiles, considerando que acabará siendo como ellos, un campesino mas. El muchacho no sabe por que, pero sabe que su destino esta ligado a la protección de los aquellos que usan la magia de una forma responsable, y poco a poco ese sentimiento crece dentro de el de una forma increíblemente notable.
Pasan un par de años, y con diez y seis años, el muchacho se enfrenta a una dura prueba que es la de sobrevivir a su madre. Quien siendo una innata perece en extrañas condiciones por una enfermedad, que pese a ser Eiken quien cuidaba de su madre, el muchacho nunca contrajo. En el tiempo que su madre estuvo enferma, fue su padre quien se pudo dar cuenta del potencial del joven. Tras enviar varias palomas mensajeras al templo de Edive y varios mensajeros a caballo, pudo darse cuenta de que su hijo gozaba de le bendición de la dama de los misterios, pero al contrario del sacerdocio, Eiken es un paladín. Un caballero sacro consagrado a una causa, que quizás le haya sido encomendada por su fuerza de voluntad ante las adversidades en cuanto a la muerte de su madre se refiere.
La noticia no tardo en darsele a conocer. El muchacho, aún muy inmaduro por la edad, no se creia tal cosa. El se nota como siempre, normal, altivo y fuerte, sano como una manzana, pero no considera que posea ningún don para con Mystra, lo cual no quiere decir que reniegue de su diosa.
El joven es sometido a una prueba, casi mas dura que la anterior. Un grupo de gnolls de la zona atacan su pueblo, provocando destrozos y bajas entre los que allí moran. Estos seres infames buscaban algo que se encontraba en la casa del muchacho. Una espada que perteneció a su abuelo Eiken, y que era una reliquia familiar. Por este hecho el padre del muchacho cayó gravemente herido, por lo que quedo en manos del joven el cuidado de su predecesor. Tras largos días en los cuales su padre se debatía entre la vida y la muerte, y viendo que se encontraba ya en sus últimos alientos, el joven se refugio en el rezo y las peticiones para su diosa, lo cual llevo a la curación de las heridas de su padre casi de forma espontánea en una noche de tormenta. En este momento fue cuando el muchacho observo que quizás aquello que le había sido revelado tiempo atrás era del todo cierto, y se encomendaría por completo a su diosa. Jurándole lealtad y aceptando la el destino que le había sido encomendado.
Tras unos meses de entrenamiento y de asimilación de conceptos, su padre Emanol, le hizo entrega de una vieja armadura roída por el tiempo, un escudo maltrecho, un yelmo algo extraño y una espada por la que parecía que no habían pasado los años. Emanol miró fijamente a la cara del muchacho, quien portaba un gesto sereno a la par que extrañado. –Es hora de que afrontes tu destino con honor, abandones estas tierras y te dirijas a Edive, en la nación de Amn-. El muchacho miró a su padre aún sin entender por que le enviaba a tierras tan lejanas. –Padre, puedo realizar mis labores aquí junto a vos y hacer respetar el uso de la urdimbre como la dama desea- contesto el muchacho como respuesta a lo que su padre le ofrecía. –Eiken, serás enviado en una caravana que sale mañana dirección Athkatla, allí deberás buscar a la señora Lysebeth y afrontar el destino que te ha sido impuesto. No te hablo como un padre, si no como un sacerdote de la dama de los misterios y como tu guía en este camino-. Entre alguna lagrima y algún sollozo el muchacho debió aceptar su destino, sabiendo que quizás jamás volvería a ver a su padre con vida.
El camino hacia la capital de Amn fue realmente tranquilo. El muchacho partía como un simple escolta, el cual debería defender la caravana en caso de que apareciesen bandidos o asaltantes, mas no paso nada reseñable hasta poco después de pasado Crimmor, donde se encontraron con una partida de ogros, quienes no dudaron en asaltar la caravana llena de mercancías que serían vendidas unos kilómetros mas adelante en la capital. El muchacho defendió junto a sus compañeros la caravana, mas los ejes de las ruedas quedaron inutilizados así como la armadura y escudo del joven paladín. Durante la refriega, el muchacho trato de defenderse a si mismo y a quienes le acompañaban, con tan mala suerte que fue utilizado por un ogro como proyectil dirección a la carreta, lo cual hizo que tanto carreta como gran parte de su equipo quedase destrozado. Pese a este percance salieron todos mas o menos ilesos. A excepción claro esta del joven muchacho. El gran estruendo que provoco Eiken al impactar con la carreta alarmó a unos enanos que se encontraban metros mas adelante, quienes si que dieron cuenta de esos ogros y escoltaron a los ocupantes hasta lo que se conoce como los llanos.
Desde hoy en adelante el joven Eiken tendrá en muy alta estima a los enanos.
El destino de Eiken Espada Argentea esta ahora en manos de la dama de los misterios, quien cuida y vela por él. Eiken protegerá la urdimbre y a quienes hace un uso responsable de la misma hasta que no le quede una gota de sangre en el cuepo.
Eiken paso su infancia como un niño mas. Debido a pertener a familia pudiente se le pudo costear una buena escuela y unos buenos maestros, tanto en los modales como a la instrucción con armas se refiere. Su padre siempre quiso que siguiese el legado familiar, que al igual que él, Eiken fuese un sacerdote de la dama de los misterios, pero esta dama le tenia preparado un nuevo destino a este joven muchacho, algo distinto pero no muy dispar a lo que su padre quería para el.
El joven Eiken, siempre bajo el mando de su padre como guía en la fe, fue poco a poco creciendo, aprendiendo los designios de la dama de los misterios, también conocida como Mystra. Durante sus primeros años de edad le fue revelado su descendencia de sacerdotes de esta deidad y como tal descendiente debe cumplir para con la fe una serie de trabajos y que haceres que será su propio padre quien se los pondrá. Durante estos tiernos años sus labores para con la fe son sencillas, ayudar a algunos arcanos a cargar con libros, cargar con algunos materiales de conjuros, aprender algo de la recolección… Poco a poco el joven Eiken, un muchacho con mucho carácter desde muy pronta edad, considera que su labor no es impartir y llevar la voz de Mystra, que también, si no se considera a sí mismo algo así como un protector de la magia, con lo que desde muy temprano empieza a jugar a ser un soldado que custodia a los ancianos arcanos por los templos y los pueblos tranquilos de la zona.
Al cumplir los catorce años el joven Eiken se ve con fuerzas para alzar por fin una espada de verdad, siendo la espada larga la que levanta por primera vez y la cual será siempre su arma. Comienza los entrenamientos en la zona, mientras sus compañeros de juegos de la infancia continuan con sus vidas “normales” como artesanos, campesinos… y se ríen del joven Eiken por que creen que sus esfuerzos siempre serán inútiles, considerando que acabará siendo como ellos, un campesino mas. El muchacho no sabe por que, pero sabe que su destino esta ligado a la protección de los aquellos que usan la magia de una forma responsable, y poco a poco ese sentimiento crece dentro de el de una forma increíblemente notable.
Pasan un par de años, y con diez y seis años, el muchacho se enfrenta a una dura prueba que es la de sobrevivir a su madre. Quien siendo una innata perece en extrañas condiciones por una enfermedad, que pese a ser Eiken quien cuidaba de su madre, el muchacho nunca contrajo. En el tiempo que su madre estuvo enferma, fue su padre quien se pudo dar cuenta del potencial del joven. Tras enviar varias palomas mensajeras al templo de Edive y varios mensajeros a caballo, pudo darse cuenta de que su hijo gozaba de le bendición de la dama de los misterios, pero al contrario del sacerdocio, Eiken es un paladín. Un caballero sacro consagrado a una causa, que quizás le haya sido encomendada por su fuerza de voluntad ante las adversidades en cuanto a la muerte de su madre se refiere.
La noticia no tardo en darsele a conocer. El muchacho, aún muy inmaduro por la edad, no se creia tal cosa. El se nota como siempre, normal, altivo y fuerte, sano como una manzana, pero no considera que posea ningún don para con Mystra, lo cual no quiere decir que reniegue de su diosa.
El joven es sometido a una prueba, casi mas dura que la anterior. Un grupo de gnolls de la zona atacan su pueblo, provocando destrozos y bajas entre los que allí moran. Estos seres infames buscaban algo que se encontraba en la casa del muchacho. Una espada que perteneció a su abuelo Eiken, y que era una reliquia familiar. Por este hecho el padre del muchacho cayó gravemente herido, por lo que quedo en manos del joven el cuidado de su predecesor. Tras largos días en los cuales su padre se debatía entre la vida y la muerte, y viendo que se encontraba ya en sus últimos alientos, el joven se refugio en el rezo y las peticiones para su diosa, lo cual llevo a la curación de las heridas de su padre casi de forma espontánea en una noche de tormenta. En este momento fue cuando el muchacho observo que quizás aquello que le había sido revelado tiempo atrás era del todo cierto, y se encomendaría por completo a su diosa. Jurándole lealtad y aceptando la el destino que le había sido encomendado.
Tras unos meses de entrenamiento y de asimilación de conceptos, su padre Emanol, le hizo entrega de una vieja armadura roída por el tiempo, un escudo maltrecho, un yelmo algo extraño y una espada por la que parecía que no habían pasado los años. Emanol miró fijamente a la cara del muchacho, quien portaba un gesto sereno a la par que extrañado. –Es hora de que afrontes tu destino con honor, abandones estas tierras y te dirijas a Edive, en la nación de Amn-. El muchacho miró a su padre aún sin entender por que le enviaba a tierras tan lejanas. –Padre, puedo realizar mis labores aquí junto a vos y hacer respetar el uso de la urdimbre como la dama desea- contesto el muchacho como respuesta a lo que su padre le ofrecía. –Eiken, serás enviado en una caravana que sale mañana dirección Athkatla, allí deberás buscar a la señora Lysebeth y afrontar el destino que te ha sido impuesto. No te hablo como un padre, si no como un sacerdote de la dama de los misterios y como tu guía en este camino-. Entre alguna lagrima y algún sollozo el muchacho debió aceptar su destino, sabiendo que quizás jamás volvería a ver a su padre con vida.
El camino hacia la capital de Amn fue realmente tranquilo. El muchacho partía como un simple escolta, el cual debería defender la caravana en caso de que apareciesen bandidos o asaltantes, mas no paso nada reseñable hasta poco después de pasado Crimmor, donde se encontraron con una partida de ogros, quienes no dudaron en asaltar la caravana llena de mercancías que serían vendidas unos kilómetros mas adelante en la capital. El muchacho defendió junto a sus compañeros la caravana, mas los ejes de las ruedas quedaron inutilizados así como la armadura y escudo del joven paladín. Durante la refriega, el muchacho trato de defenderse a si mismo y a quienes le acompañaban, con tan mala suerte que fue utilizado por un ogro como proyectil dirección a la carreta, lo cual hizo que tanto carreta como gran parte de su equipo quedase destrozado. Pese a este percance salieron todos mas o menos ilesos. A excepción claro esta del joven muchacho. El gran estruendo que provoco Eiken al impactar con la carreta alarmó a unos enanos que se encontraban metros mas adelante, quienes si que dieron cuenta de esos ogros y escoltaron a los ocupantes hasta lo que se conoce como los llanos.
Desde hoy en adelante el joven Eiken tendrá en muy alta estima a los enanos.
El destino de Eiken Espada Argentea esta ahora en manos de la dama de los misterios, quien cuida y vela por él. Eiken protegerá la urdimbre y a quienes hace un uso responsable de la misma hasta que no le quede una gota de sangre en el cuepo.