Bajo los primeros rayos del Astro Rey, lugareños y marineros observan atónitos un cadáver especialmente desfigurado que sobre el cadalso se mece con el vaivén de la brisa marina. Con los trozos de su cráneo despedazado en un saco sangriento, repleto de hematomas en sus hombros y con un cúmulo de mordiscos humanoides a lo largo de sus extremidades, el desafortunado porta su nombre entre pecho y espalda —Darnn Lenguacortada. El destino del antaño marinero sorprende a muchos, pues durante los últimos años se le había conocido como el mejor friegasuelos de la Casa del Mar y uno de los parroquianos más afables del Mono Vulgar; así como uno de los siervos más apreciados por el krákenar.
Tanto por la evidente canibalización del cadáver, como por los testigos que presenciaron el propio posicionamiento del cadáver en los muelles, la implicación de la Sociedad del Kraken en el asunto está confirmada —la única incógnita, reside pues, en el motivo de tan súbita ejecución.
¿Qué habrá hecho el bueno de Darnn?