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El Allegro Mil Cantes y el cante del Volcán

Tuliosoyyo

Barril de Khaof
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18/12/18
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Fue una de las peores expediciones que recordaba desde hacía demasiado tiempo. No es que hubiese sido la única, no; sin embargo, sí se podía denominar como una de las peores de todas. Por el enemigo y por las circunstancias.


Había habido bajas, demasiadas. Siempre son muchas aunque se trate solo de un compañero, pero todas estas nos tocaban de cerca. Ahora nos aguardaba el amargo trago de comunicar las malas nuevas a las familias. Ninguno de los que dimos un paso adelante en aquella última batalla nos olvidaríamos de ellos ni de su valentía.

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Retrato realizado por un artista de realismo llamado Charles Gerpetés. Gran admirador, sin duda.​


Madeleine, Elisabeth y yo misma nos arrastramos, como los dioses nos dieron a entender, hasta la Posada del Grano Maduro en Purskull. Llegamos extenuadas, doloridas y con los ojos llenos de la ceniza y el vapor de los Dientecillos.

Dicen que nadie salvo un trovador puede entender la cabeza de otro, y que nadie como un bardo comprende el alma de un igual; su pesar y su dolor a veces encuentran las formas más caóticas de expresión. Fue entonces, tiradas como quien arroja una casaca al ir con prisa, cuando germinó el fruto del cansancio y de la pena. Quizá el humor iba a ser el grito más desgarrador del sufrimiento que supuso la batalla en los Ojos de Kossuth contra los últimos seguidores de la Llama y la aberración a la que llamaban jefe.

Eli, hecha trizas, magullada y agotada, empezó a tocar. La seguí de inmediato. Mientras tanto, Made intentaba relajarse leyendo su libro, esbozando apenas una leve sonrisa mientras acompañaba el ritmo con un tarareo.

Comencé yo, desparramada casi por el diván repleto de cojines, entonando la primera estrofa mientras Eli hacia sonar los primeros acordes


Y era por la tarde del primero de la decana,
fuimos todos para el volcán.
Y allí dentro hacía un calor que no se podía aguantar.
Fuimos adentrándonos en los Dientecillos con lo puesto,
con los soldados, caballeros y los del Gremio. Un buen grupo, muy completo.
​

-Continuó Eli, dándole un acento particular a su canto-


Mientras daba una vuelta para ver qué había por allí,
me encontré con los de la Llama,
y empezamos a sufrí.
Kael y Thomas iban juntos, avanzando sin parar,
Garret con sus veinte pasos por suspiro y el bastón de los chichones
saludando en un no parar.
con Erik siempre de frente y Roxanne detrás de todos, curando sin descansar.
Astrid con su sombrero, abanicándose pues era mucho el calor,
con la pluma chamuscada que casi se le quemó.
Madeleine con su libro, bien torrao,
y Kharmin, el enano de la grasa, haciendo de las suyas alrededor.

Y allí estabas tú, viendo al grupo chamuscao,
con alguna ceja menos y el pellejo bien tostao.
Y allí estaba yo, intentando resistir
mientras la Llama Eterna nos quería hacer sufrir.
Y allí estaba yo, con mi laúd al viento,
tocando mil allegros mientras subía el calor.
Y allí estaba yo, sudando como una fuente,
sin agua y deshidratada, pero cantando igualmente muy acalorada.
​


-Seguí yo de nuevo. La letra iba fluyendo a medida que los recuerdos se agolpaban en mi cabeza-

¿Cómo podía aguantarse aquel calor infernal,
si hasta el aire que tragamos parecía que iba a quemar?
El otro enano, Azrakor, por allí andaba haciendo de las suyas,
mientras Aldric, con sus manitas de inocente, aguantaba hasta el fin.
​

-Prosiguió Elisabeth-

Shelyan, la sigilosa, se metía sin pensar,
pero entre fuego y ceniza terminó bien chamuscá.
Alguna ceja quemada, algún pelo chamuscado,
y nosotros avanzando con el grupo medio asado.
Fery, suprema sunita, batallando sin descanso y sin dejar de sudar,
sorprendente cómo pelea cuando guarda aún el periodo maternal.
Llegamos hasta los locos, los del martillo mortal,
y detrás de aquella gente seguía el fuego sin parar.
Astrid ya sin su pluma, Madeleine con su libro con puntillas de huevo frito,
y yo con el laúd, mil allegros cantando como si aquello fuera un sitio bonito.

Y llegamos finalmente donde estaba aquel señor,
todo entero al rojo vivo, como un horno abrasador.
Y de pronto, sin aviso, aquel tipo reventó,
y entre llamas y cenizas por los aires nos mandó.
Y por allí quedó Shelyan, como un espeto en el suelo,
chamuscá y moribunda, sin poder mover un pelo.
Y el pobre Erik, bien ajustao, la agarraba con tesón,
mientras Kharmin aguantaba el fogón.

Pero entonces apareció, con dos cuernos y bien grandote,
un ifrit de fuego vivo que venía dando azote.
Nos lo puso bien difícil, no nos dejó ni respirar,
pero la Vengadora Sagrada lo consiguió al final derrotar.
​

-Ahora se nos unió Made. Cantaba y tocaba fingiendo sonreír, pero con las lágrimas y la pena corriendo por nuestras mejillas mientras recordábamos con enorme pesar-


Y allí estabas tú, con el grupo hecho carbón,
entre lobos, locos, martillos y una explosión de campeón.
Y allí estabas tú, viendo el suelo chamuscado,
con Shelyan como un espeto y el pobre enano bien ajustado.
Y allí estaba yo, con mi laúd al viento,
tocando mi allegro canción con el volcán echando fuego.
Y allí estaba yo, sudorosa y deshidratada,
con la ceja medio quemada y cantando como si nada.

Y era el primero de la decana por la tarde, fuimos todos pa'l volcán,
y allí estaban los de la Llama esperándonos para asar.
Y allí estabas tú, con el grupo chamuscado,
alguna ceja por el suelo y todo el mundo deshidratado.
Y allí estabas tú, sin saber cómo acabar,
porque entramos en el volcán y salimos hechos carbón.
Y allí estaba yo, con mi laúd al viento,
tocando mi canción mientras subía el calor.
Y allí estaba el ifrit, aquel grandote cornudón,
que parecía que iba a darnos la última lección.
Pero llegó la Vengadora y se acabó la discusión:
al final cayó el cornudo y salimos del fogón.
​


Al concluir aquellas estrofas, proseguimos con las curas, los ungüentos y las pociones, calmando aquellas quemaduras corporales mientras el alma ya se vestía de luto por los que quedaron bajo el volcán.


Offtopic :
Muchísimas gracias Zodak, Caótica y Belfe por el calorinchi sufrido on rol, también.
La canción es obra de Eli Langley, que está loca perdía la pobre , los textos narrativos son míos que soy la única persona cuerda (?) Nos hemos reído mil haciéndola desde el humor, leasé con el mismo .
Y mientras leeis, escuchad esto que fue la inspiración :D



 
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