Ravenford
Minsorrano sin caminos
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Todo empezó conmigo recuperándome de una de las camas del albergue de la descomunal ingestión de alcohol, rodeado en su mayoría de miembros de la orden intentando animar mi moral con frases como:“Ravenford! Si tienes un pecho un pecho tabla, me gustas hasta a mi!”. Agradecí tales halagos, pero los desestime humildemente.
De repente Kheynan dijo en alta voz: “¡Ravenford tu eres demasiado noble y humilde! ¡Deberías hacerte un paladín y unirte a la orden!”
Mis oídos recogieron el mensaje, señalando con el dedo indice desafiante y desde lo más profundo de mi corazón salio un grito cargado de convicción que daría inicio a un gran discurso:
“¡NO! ¡Yo no sirvo a ningún dios!"
“¡Yo soy un caballero que sirve a los hombres y para los hombres!
¡Defensor de aquellos que son oprimidos! ¡Utilizo mi acero contra aquellos que se creen tan poderosos que pueden salir impunes de sus crímenes!”
“¡Lucho contra aquellos que creen que pueden arrebatarnos lo que es nuestro! ¡Lo que es VUESTRO! ¡Por que soy el protector de los hombres que se creen en la libertad! ¡De los hombres libres!”
“¡Estamos contigo Ravenford!” Grito alguien que el pedo que llevaba encima me había impedido identificar, cual momento volví alzar el puño visionando un circulo de espadas, hachas, lanzas unidas...
"¡Pues unid vuestras armas conmigo! ¡En un circulo! ¡Un CIRCULO DE ACERO! ¡Un circulo de almas férreas! ¡Unidos! ¡Luchad conmigo contra aquellos que buscan doblegarnos! ¡Sean reyes o políticos, seamos la fuerza imparable que haga doblegarse a los tiranos, para derrocarlos y restablecer el orden que el mundo ha perdido!"
“Ravenford, se nuestro líder!” “¡Lidera el Circulo de Acero!”, “¡Ravenford te seguimos! ¡Guíanos!” Gritaban a mi alrededor animándome.
“¡NO!” Volví a señalar a los presentes lentamente “No estamos aun preparados... estamos demasiado borrachos...” Afirme consciente del pedo que llevaba con mi gran agudeza estratégica, siendo yo el único pedo. “¡Pero cuando estemos preparados, con nuestras armas en mano, avanzaremos en contra nuestros enemigos, por la victoria! ¡POR EL CIRCULO DE ACERO!” Y rápidamente recordando palabras nórdicas entone el que seria el grito de guerra: "!!!STALHENGE¡¡¡“
Aclamado por los que me rodeaban, note como toda aquella convicción me llenaba, subía desde mi interior y revolvía mi cuerpo. Tal convicción hizo alzarme y comenzar a caminar velozmente en dirección al baño más próximo, donde finalmente... vomite.
Y así es como se inicio la gran gran cruzada que hoy todos conocen como... EL CIRCULO DE ACERO. ¡STALHENGE!
De repente Kheynan dijo en alta voz: “¡Ravenford tu eres demasiado noble y humilde! ¡Deberías hacerte un paladín y unirte a la orden!”
Mis oídos recogieron el mensaje, señalando con el dedo indice desafiante y desde lo más profundo de mi corazón salio un grito cargado de convicción que daría inicio a un gran discurso:
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“¡NO! ¡Yo no sirvo a ningún dios!"
“¡Yo soy un caballero que sirve a los hombres y para los hombres!
¡Defensor de aquellos que son oprimidos! ¡Utilizo mi acero contra aquellos que se creen tan poderosos que pueden salir impunes de sus crímenes!”
“¡Lucho contra aquellos que creen que pueden arrebatarnos lo que es nuestro! ¡Lo que es VUESTRO! ¡Por que soy el protector de los hombres que se creen en la libertad! ¡De los hombres libres!”
“¡Estamos contigo Ravenford!” Grito alguien que el pedo que llevaba encima me había impedido identificar, cual momento volví alzar el puño visionando un circulo de espadas, hachas, lanzas unidas...
"¡Pues unid vuestras armas conmigo! ¡En un circulo! ¡Un CIRCULO DE ACERO! ¡Un circulo de almas férreas! ¡Unidos! ¡Luchad conmigo contra aquellos que buscan doblegarnos! ¡Sean reyes o políticos, seamos la fuerza imparable que haga doblegarse a los tiranos, para derrocarlos y restablecer el orden que el mundo ha perdido!"
“Ravenford, se nuestro líder!” “¡Lidera el Circulo de Acero!”, “¡Ravenford te seguimos! ¡Guíanos!” Gritaban a mi alrededor animándome.
“¡NO!” Volví a señalar a los presentes lentamente “No estamos aun preparados... estamos demasiado borrachos...” Afirme consciente del pedo que llevaba con mi gran agudeza estratégica, siendo yo el único pedo. “¡Pero cuando estemos preparados, con nuestras armas en mano, avanzaremos en contra nuestros enemigos, por la victoria! ¡POR EL CIRCULO DE ACERO!” Y rápidamente recordando palabras nórdicas entone el que seria el grito de guerra: "!!!STALHENGE¡¡¡“
Aclamado por los que me rodeaban, note como toda aquella convicción me llenaba, subía desde mi interior y revolvía mi cuerpo. Tal convicción hizo alzarme y comenzar a caminar velozmente en dirección al baño más próximo, donde finalmente... vomite.
Y así es como se inicio la gran gran cruzada que hoy todos conocen como... EL CIRCULO DE ACERO. ¡STALHENGE!