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El descastado y el bárbaro

Grum Yunqueobsidia

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14/2/10
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El silencio rodeó la noche, un enano de escudo, sin duda, Gruerm Rúmekarhn, se acercó al brasero del campamento de aventureros.

Frotandose ambas manos cerca del brasero, amaneció, un humano de ropajes ligeros. Midiendo un 1'90, torso descubierto y un color de pelo rubio claro.

El enano desvió su mirada al humano, enarcando su ceja, refunfuñea el enano: - Prrosperro día. - Dijo el enano, mientras desvió de nuevo su mirada al humano y entornando s umirada.

El humano le constestó: - Salud. - Asintió mientras descargaba los petrechos sobre la hierba.

Hubo silencio entre ambos interlocutores, hasta que el humano, sacó su pipa y introdujo hierba en ella. Mientras se acerca entre el enano y el brasero, susurró: - ¿Eres el enano que debe llegar a Misnor, no es así? - El enano enarcó una ceja, asintió y frunció el ceño.

Desvió la mirada al humano.

Preguntó el enano, susurreando: - ¿Por que lo prreguntáis? - Dijo el enano, entorando su mirada y susurrando.

El humano dijo: - Yo seré tu escolta, junto con un camarada al que esperaremos, el camino puede ser peligroso. Aunque hasta Crimmor es tarea sencilla - Sonrió el humano.

El enano de escudo se mesaba su pequeña barba con cuidado, frunciendo el ceño pensativo.

El enano susurró de nuevo: -Tengo entendido que el camino a Misnorr es arriesgado. Esperremos que Gorrm Gultyn nos acompañe.

El humano dijo: - Un par de brazos nunca viene mal. - Dijo sonríendo después.

Asintió el enano, y al final, el enano preguntó sin susurrar: - ¿Cual es vuestrro nombrre? - El humano respondió: - Eskol Askald ¿y el vuestro? - Dijo ofreciendo su mano, extendiendola.

El enano estrechó la mano: Gruerm Rúmerkarh. Un placerr conocerros, serr Eskol. - Dijo el enano, asintiendo levemente.

Ambos, el humano y el enano, partieron y cruzaron los portones de Azthakla para comerciar con los mercaderes, compraron proviciones suficientes y materiales de curanderos para este viaje.

Partieron.

Comenzó el viaje, entre abrirse pasos contra los kóbolds que acechaban en los campos del este de Azthakla, hasta cruzar los limites de la ciudad de Waukeen.

El enano mientras corria detras del humano, comenzó a contar... chistes malos. Dijo el enano mientras corria y jadeaba: - ¿Que hace un orco con un trasgo? ¡Tocan el laúd! - El humano dijo: Podias haberte comprado un pony - Sonrió y el enano refunfuñeó

Anocheció, ambos aventureros, viajeros o trotamundos, comenzaron a montar sus tiendas de viaje. Refunfuñeando el enano, emapapandose, Eskol y el enano, entraron en sus tienda de campaña, refugiandose de la lluvia y descansando del duro viaje... Dejando al enano casi axficiando de tanto correr.

El descanso fue tranquilo, siendo protegidos por los enanos de Malbras.

Desmontaron sus tiendas de campañas y prendieron su viaje.

Viajaron por el sendero del camino del río para llegar a Crimmor, pero fueron sorprendidos por ogros. Ogros mágicos se avalanzaron y uno de ellos, conjuró el sortilegio de un cono de hielo.

Eskol luchando contra él, el enano rodó por el suelo, esquivando el cono.

El enano, acabó herido leve por el tajado y el golpe cortundente de un ogro. Se tambaleó, pero Eskol pudo sanar las heridas leves.

Llegaron a Crimmor y ... tendrian que esperar otro anochecer para ir a Mísnor.

Ambos entraron en el mesón de Madreperla. Refunfuñeando el enano.

El enano preguntó sobre los Halcones, preguntando sobre ellos: - Escuché que existian los Halcones rojos del caballerro rrojo, liderrado porr el sarrgento Palathan, pero no sabia que existia otrros halcones. - Eskol respondió al enano: - Pues si, nosotros continuamos lo que dejo Galia su fundadora... y seguimos como compañia mercenaria.

Enarcó una ceja el enano.

El día, pesado fue para el enano. Al fin y al cabo. Llegó al hora de ir en navio a Mísnor.

Antes, el enano y el humano Eskol, fueron al templo del juez de los muertos. El enano se acercó al altar del juez y entregó una pequeña donación para el viaje, que los protegiera en la travesía y algun sacerdote de Umberleé después.

Devoto hacia las deidades es, y teme la ira de la dama de las aguas.

Llegamos a Mísnor y entregé el libro que me dió Shamaelthalar a la sacerdotisa de Sûne. Lamentablemente, tendremos que volver a pie.

Eskol entregó viales a la sacerdotisa, parece que no era todo el libro.

Esperemos que Gorm Gultyn guien a ambos aventureros, la vuelta
al a ciudad de la moneda de Waukeen. Azthakla.

El enano ... sabe que lo que llevaban ambos era...


//Aqui está el relato del viaje a Crimmor y el encargo de Shamanthalé. xD
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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^^

Bien, bien, Ifalna estará contenta con el cargamento de la cura de la plaga que llegó dónde debía.

Qué bonito es tratar con nuevos jugadores...todos me bautizan cada cual de forma más curiosa xD

Shamanthalé...no sé porqué pero acabo de imaginarme a Shama del profundo Senegal... xD

Muchas gracias por la historia Gruerm ahora ya sabes... a pasar por caja ;)
 
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