Novedades

El Desembarco de Nemessor

DM Kapillo

Sombrero perdido de Astrid
Registrado
24/1/25
Mensajes
2,687
Apenas han pasado unos días… y ya en cada puerto, en cada taberna de las islas Nelazander, se murmura lo mismo una fuerza temible arrasó con los tesoros del clan Cráneo Negro. Nadie los vio venir con claridad, pues llegaron envueltos en una niebla antinatural, nacida de los conjuros del Conclave Negro, del mismísimo Barón Mortus y de la inmortal Miruh aunque esto solo lo saben unos pocos...

Eligieron el oeste de la isla, un paraje maldito por siglos de naufragios y espectros de marineros condenados por la caída de los aboleths en las profundidades. Allí comenzó la guerra que fue bautizada con un nombre ya temido...


El desembarco de Nemessor.

Las huestes se dividieron en dos. Sondakur, Khaldros Halkon y el eterno tirano Talkorion descendieron a las cavernas, enfrentando monstruos marinos y ocultando a sus tropas entre ellas, hombres de los Rundeen, miembros del ejército muranní y los sangrientos zhentarim bajo la roca húmeda. Mientras, un grupo de subterfugio abría el camino... Dientes, los Sombras de Hierro y miembros del cónclave...​

Nadie escuchó más que el silbido mortal de sus virotes, los huesos quebrándose bajo los golpes de Ahmad y de un mercenario oscuro a las órdenes del tumulario, mientras las dagas de Thyfala y Cheepzul buscaban las gargantas en la oscuridad. Así despejaron el paso para que la horda se adentrara sin obstáculos.

Más adelante encontraron una grieta en los cimientos de la mansión fortificada...


Lo que respiraba cayó bajo sus hachas y conjuros, y pronto el oro fue suyo. Pero un obstáculo aguardaba: barrotes de un metal extraño, más allá de la fuerza de cualquier bestia. Fue entonces que la bruja Velaxa, con un solo gesto de su magia etérea, los convirtió en polvo y abrió el camino para tomar el codiciado oro...
​

Otros dicen que la victoria fue gracias a la astucia del cambiaformas Alaister, adoptando la forma de arpía, quien negoció con las alimañas del cielo. Pactaron sangre a cambio de alas, y cuando los vigías fueron segados, las arpías descendieron en un coro de chillidos, envolviendo las almenas en un festín de carne y terror.

Pero la fortuna siempre exige su precio. Cuando los cofres rebosaban de oro, los cielos rugieron. Una tormenta estalló sobre la isla y, con ella, el Padre Relámpago. El dragón azul se precipitó sobre la ciudad, derrumbando torres y murallas, vomitando fuego eléctrico entre gritos y caos.

La compañía huyó a las mazmorras del fuerte pirata. Allí liberaron a los prisioneros del clan Cráneo Negro… aunque más que liberar los tomaron como esclavos. Y cuando todo parecía perdido, fue Gob, el Brazo Armado de los Rundeen, quien arrancó de cuajo las rejas de las letrinas, abriendo un camino inmundo de piedra, pestilencia y... mierda.


Así escaparon, cargando oro manchado de sangre y heces, llevando esclavos a sus espaldas y con el rugido del dragón azul retumbando sobre ellos. Un botín valioso, obtenido a base de crueldad, sangre, gloria… y heces...

Offtopic :
Gracias a todos los que participaron, me lo pasé bien.
Y a @DM Apofis quién me echó una mano
 
Última edición:

DreamCatcher

Vampiro buceador de lagos
Registrado
3/5/19
Mensajes
476
Tras el Desembarco de Nemessor, de regreso en el familiar puerto de Murannheim, una figura femenina, apenas una humana más en un reino de bestias, permanecía de frente al horizonte. Sus ojos se perdían en las aguas, aunque su mente navegaba en corrientes más profundas.

No era la primera vez que sus botas hollaban aquellos muelles, no en los últimos cuatro años. Pero sí lo hacía bajo su propio nombre, aquel que había tratado de forjar entre tantas batallas, entre rumores que buscaban hundirla y que, sin embargo, aún la mantenían a flote. Tal vez se debía al cansancio de ocultarse, o quizás a la indiferencia nacida de tantas huidas. Su llegada no debía ser más que una breve escala, un alto en su camino errante. Nada más.

Pero los tiempos cambiaban, y con ellos la ciudad. El Murkul había muerto, y su sombra todavía se extendía por las calles de Murann. ¿Acaso la curiosidad por ver quién llenaría ese vacío de poder la había atraído? ¿O tal vez el eco de Imnescar, la ciudad amurallada que había caído como antaño no lo hiciera un simple pueblo pesquero? ¿Qué traería dicho cambio a los orgullosos amnianos ahora? El mundo se estremecía, y nuevas fuerzas, aún desconocidas para ella, se movían en el Este como presagios de una nueva tormenta.

Nada de ello debía concernirle. Así lo repetía para sí misma: ella no estaría aquí para presenciarlo.

Y, sin embargo… cuando el Oni Sondakur la convocó para un nuevo saqueo, aceptó. Se lo justificó con palabras sencillas: “una vez más, por los viejos tiempos”. No esperaba que esa decisión sembrase en ella una semilla distinta, un dilema que ahora mordía en silencio. Entre sus manos sostenía un pergamino desgastado, un fragmento de mapa marcado con una única localización. Nada más que un trazo perdido en la inmensidad de lo que estaría por llegar. Pero aquel trazo encendió en su pecho una llama que creía olvidada, ya fuera codicia o el deseo de conquistar lo que pudiera arrebatar con sus propias manos. Le había dicho a Dientes que no quería más que un recuerdo cuando lo encontró… pero quizá aquel mismo gesto se convertía ahora en su ancla.

Un suspiro escapó de sus labios cuando enrolló el pergamino. “Tendrá que esperar…”, murmuró al vacío, como si sellara un pacto consigo misma. Y mientras sus pasos la guiaban de nuevo hacia el agitado corazón de Murann, comprendió que aún no se marcharía. No aún. Había algo que la llamaba de vuelta, algo que la empujaba a forjar una nueva senda.

Un nuevo comienzo. O quizá renacimiento.

Solo si sobrevivían a la tormenta que consumía a su paso.
​
 

BobM

Aventurero que viajó solo y sigue vivo
Registrado
26/11/22
Mensajes
1,633
Edad
26
Al regreso de Nemessor, un mercenario de ropajes color ónice y bordados morados sobre el cuero. Se dejó ver por el puerto entablando conversación con los marineros de los Rundeen entre otros. Una figura conocida solo por aquellos quienes habían organizado la expedición y le habian cedido la oportunidad de liderar con éxito al grupo de subterfugio que sirvió para la destrucción de las almenaras y un avance discreto, capaz de eludir las guardias de una Sierpe Azul hasta abandonar la isla sin mayor complicación, al menos es así como él lo narraba cuando le preguntaban, ofreciendo sus servicios a todo aquel interesado.

Poco se sabe de este hombre que aparece cuando a Murann y a él mismo le conviene, sobretodo cuando hay un pago de por medio.
​

Offtopic :
La vd que estuvo guapo el desembarco y la gentecilla que me invito 11/10
 

Essex

Zapatillas de osito de Shama
Registrado
6/12/16
Mensajes
1,841
*Se vería al desequilibrado drow arrastrando uno de los enormes cadáveres de los aboleth hacia el barco, realizando un esfuerzo sobrehumano.* —Necesito esta cosa. Tira esa chorrada —*diría al guardián Dientes, señalando su ballesta*— y ayúdame a cargar.​
 

nukenin81

Adorador reciente de Talona
Registrado
1/4/12
Mensajes
1,392
Edad
45
banner Ahmad.jpg​


El estigio permanecía de pie en el puerto de Murann. Completamente desnudo, prendió fuego a sus ropas allí mismo. Él pasaría el tiempo que hiciera falta en los baños, pero esa ropa cubierta de mugre y heces no vería otro amanecer.

-Otra misión cumplida con éxito -dijo satisfecho, y encaminó sus desnudos pasos hacia el balneario.

 

zumoenvenenado

Otro Cantoscuro
Registrado
28/1/23
Mensajes
746
Entre los nombres que la crónica recoge, se menciona también a Nabil En-Nesyri. Partió con los hombres de subterfugio y fue quien, entre sombras y cuchillos, logró asegurar las almenaras antes de que la alarma se extendiera por la isla. Pero no permaneció mucho más. Volvió al navío con el pulso desbocado, los ropajes empapados en sudor frío y la respiración entrecortada, como si un presentimiento funesto lo arrancara del combate.

Movido por cobardía o la gracia de Tymora, lo cierto es que pudo librarse del destino inmundo que aguardaba a sus compañeros. Sea como fuere, Nabil regresó algo agitado y su mayor lucha fue en el camastro, buscando poder conciliar el sueño dentro del camarote.​
 

Conectados

Arriba