Wolfgang
Pelo de la barba de Faurin
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- 12/12/07
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Hablaba Sephard amistosamente con el elegido de Oghma, y una cliente Monje del viento, en el campamento de Aventureros, cuando un ave blanca irrumpió la paz del lugar, atrayendo la mirada de curiosos. Traía un pequeño papiro en la pata, así que la atrajo a sí mismo poniéndole el brazo, y tras unos instantes de duda, cuando el pájaro al fin se posó, leyó el mensaje.
El emisario era un agente de Murann, que le avisaba de su llegada. Cabe decir, que semanas atrás, Sephard envió una carta al clero de Selûne en Murann, haciéndoles saber la disposición de "El Doblón de Oro" en negociar con el Emperador la compra de todo material bélico, sobrante tras la gran Guerra (Que no era poco).
Las razones para tal compra eran bastantes y todas ellas significativas.
-En primer lugar, al ser los únicos que probablemente estuvieran dispuestos a darles salida a tanto material inutilizado, podrían conseguir un buen precio, que luego venderían más caro (Que al fin y al cabo, es la principal función del doblón)
-En segundo, abrir un mercado con toda una nación era algo valiosísimo. Y ser el primero es una ventaja frente a la competencia. En Amn los remilgos a la hora de comerciar duran poco, si hay buenos beneficios de por medio, así que habría que aprovechar ahora que somos los únicos que nos hemos atrevido.
-En tercer lugar, la publicidad positiva que le daría al Doblón de Oro (y a Sephard, claro) el contribuir al desarme de Murann. A ojos de Amn podríamos quedar de pacificadores, y de grandes contribuyentes a la busqueda de la paz entre esas dos naciones.
-Y por último, abrir la puerta a Murann para el Doblón. Si la negociación
iba bien, seguramente conseguiríamos un pase de comercio libre con Murann. Otra cosa de inestimable valor para las dos partes.
Pues bien, jugándose tanto el Doblón, era importante que las cosas salieran a pedir de boca. Así pues, fue con Bruno a dar el encuentro al Emisario. Bruno era indispensable en este tipo de negociaciones. No era su estilo, como buen mediano era bastante más...Simple que él. Pero eficaz y hábil como pocos, era difícil que no cayera simpático, y se desenvolvía como pez en el agua en este tipo de situaciones.. Desde luego, llevarlo consigo era empezar con dos o tres puntos en el casillero.
Al llegar al punto de destino, comprobó que Murann también tenía muchos de esos puntos... No sabía bien por qué, pero se imaginaba que el enviado de Murann sería un trasgo o parecido, y que la reunión se haría en medio del bosque o algo así. Que equivocación, pensó Sephard, mientras él y Bruno miraban boquiabiertos a una bellísima, elegante, y exuberante mujer rubia de ojos negros como pozos sin fin, y una sonrisa hecha para el pecado (O para el negocio, según se mire).
La mujer, además, demostró tener tablas en esto, y jugueteaba con los dos comerciantes, mientras iba soltando unos "dardos envenenados" de forma extremadamente sutil, contra la hospitalidad amniana, los caminos de Amn, etcétera. También iba tanteando tras su máscara de divertida inocencia, a los hombres que tenía, y a la entidad con la que iba a entrevistarse, el Doblón. Mientras, Bruno y Sephard se escudaban en afables sonrisas y en elegantes cortesías, al tiempo que deseaban que empezase de una vez la negociación.
Esta terminó llegando (¡Al fin!) en la sala de negociaciones, y entre buen vino (Cosecha del 1300 de Purskull), y amena charla, consiguieron hacerle ver a la mujer las buenas intenciones del Doblón de oro, y lo provechoso que resultaría también para Murann aceptar el acuerdo. Quedaron en el tintero el precio de los artículos (Que decidiría el mismo Emperador), y el lugar donde se realizaría el intercambio, tras deshechar Brinnley por "poco seguro". Pero se había hecho todo lo posible, y solo quedaba esperar.
Cabe decir también, y ya por último, que la estancia y el camino de vuelta de la mujer a Murann, corrió a cuenta del doblón, y que la señora gastó como 2500 piezas entre esas dos cosas, y es de imaginar, que unas cuantas llamadas más al servicio de habitaciones...
//Mil gracias a Bruno y Crimson por la escena, estuvieron enormérrimos!
El emisario era un agente de Murann, que le avisaba de su llegada. Cabe decir, que semanas atrás, Sephard envió una carta al clero de Selûne en Murann, haciéndoles saber la disposición de "El Doblón de Oro" en negociar con el Emperador la compra de todo material bélico, sobrante tras la gran Guerra (Que no era poco).
Las razones para tal compra eran bastantes y todas ellas significativas.
-En primer lugar, al ser los únicos que probablemente estuvieran dispuestos a darles salida a tanto material inutilizado, podrían conseguir un buen precio, que luego venderían más caro (Que al fin y al cabo, es la principal función del doblón)
-En segundo, abrir un mercado con toda una nación era algo valiosísimo. Y ser el primero es una ventaja frente a la competencia. En Amn los remilgos a la hora de comerciar duran poco, si hay buenos beneficios de por medio, así que habría que aprovechar ahora que somos los únicos que nos hemos atrevido.
-En tercer lugar, la publicidad positiva que le daría al Doblón de Oro (y a Sephard, claro) el contribuir al desarme de Murann. A ojos de Amn podríamos quedar de pacificadores, y de grandes contribuyentes a la busqueda de la paz entre esas dos naciones.
-Y por último, abrir la puerta a Murann para el Doblón. Si la negociación
iba bien, seguramente conseguiríamos un pase de comercio libre con Murann. Otra cosa de inestimable valor para las dos partes.
Pues bien, jugándose tanto el Doblón, era importante que las cosas salieran a pedir de boca. Así pues, fue con Bruno a dar el encuentro al Emisario. Bruno era indispensable en este tipo de negociaciones. No era su estilo, como buen mediano era bastante más...Simple que él. Pero eficaz y hábil como pocos, era difícil que no cayera simpático, y se desenvolvía como pez en el agua en este tipo de situaciones.. Desde luego, llevarlo consigo era empezar con dos o tres puntos en el casillero.
Al llegar al punto de destino, comprobó que Murann también tenía muchos de esos puntos... No sabía bien por qué, pero se imaginaba que el enviado de Murann sería un trasgo o parecido, y que la reunión se haría en medio del bosque o algo así. Que equivocación, pensó Sephard, mientras él y Bruno miraban boquiabiertos a una bellísima, elegante, y exuberante mujer rubia de ojos negros como pozos sin fin, y una sonrisa hecha para el pecado (O para el negocio, según se mire).
La mujer, además, demostró tener tablas en esto, y jugueteaba con los dos comerciantes, mientras iba soltando unos "dardos envenenados" de forma extremadamente sutil, contra la hospitalidad amniana, los caminos de Amn, etcétera. También iba tanteando tras su máscara de divertida inocencia, a los hombres que tenía, y a la entidad con la que iba a entrevistarse, el Doblón. Mientras, Bruno y Sephard se escudaban en afables sonrisas y en elegantes cortesías, al tiempo que deseaban que empezase de una vez la negociación.
Esta terminó llegando (¡Al fin!) en la sala de negociaciones, y entre buen vino (Cosecha del 1300 de Purskull), y amena charla, consiguieron hacerle ver a la mujer las buenas intenciones del Doblón de oro, y lo provechoso que resultaría también para Murann aceptar el acuerdo. Quedaron en el tintero el precio de los artículos (Que decidiría el mismo Emperador), y el lugar donde se realizaría el intercambio, tras deshechar Brinnley por "poco seguro". Pero se había hecho todo lo posible, y solo quedaba esperar.
Cabe decir también, y ya por último, que la estancia y el camino de vuelta de la mujer a Murann, corrió a cuenta del doblón, y que la señora gastó como 2500 piezas entre esas dos cosas, y es de imaginar, que unas cuantas llamadas más al servicio de habitaciones...
//Mil gracias a Bruno y Crimson por la escena, estuvieron enormérrimos!